Gracias por estar aquí

Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo
Mostrando entradas con la etiqueta Mabon. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Mabon. Mostrar todas las entradas

domingo, 3 de mayo de 2020

EL CALENDARIO CELTA. CALENDARIO DE COLIGNY.

Rueda del año celta con los 8 sabbats
El calendario celta
Calendario de Coligny

El pueblo celta se extendió prácticamente por toda Europa, por lo que es de suponer que presumiblemente no todos los pueblos celtas siguieran el mismo calendario. Debido a que esta cultura, aunque e vías de recuperación desde los últimos 30 o 40 años, se fue perdiendo con el paso del tiempo y no se conservan calendarios por los que podamos saber con certeza cómo era su manera de medir el tiempo. Sin embargo, gracias al hallazgo de algunas piezas de bronce en Coligny y otros pocos fragmentos de otro calendario encontrado en Villards d’Heriad, se pudo reconstruir bastante fielmente el calendario celta continental usado por los galos. Aun así, quedan todavía muchas incógnitas por descubrir que se cubren con hipótesis y suposiciones.

De hecho, se dice que en un primer lugar el calendario celta fue un calendario únicamente lunar, ya que la luna era lo más importante para ellos y que por la influencia de otros calendarios solares, como el juliano, decidieron optar por un calendario luni-solar intentando conciliar los ciclos lunares con el año solar.

      El calendario de Coligny, fue encontrado en 1897 en la población que lleva su nombre, cerca de Lyon, en Francia por un agricultor llamado Alphonse Roux mientras trabajaba. A treinta centímetros por debajo de la tierra y en una bolsa cuyas fibras se habían ido desintegrando con el paso del tiempo, Roux halló 550 fragmentos de bronce. Tras su estudio se descubrió que unas 400 piezas correspondían a una escultura galorromana datada de finales del siglo I a.C. y las otras a un calendario incompleto al que le faltaban más de la mitad de las piezas. De las 149 piezas encontradas, tan solo 127 contenían inscripciones correspondiendo su datación a la misma de la escultura.

Imagen de un fragmento del calendario de Coligny

          El calendario fue reconstruido por Dissard sobre una tabla. Organizó 16 columnas de 8 bloques que representaban 62 meses en total, cada día tiene un agujero al lado, donde se ponía un alfiler para indicar la fecha, al igual que se hacía con los calendarios encontrados en Roma. Tanto las letras como los números aparecen escritos en caracteres latinos, pero el idioma del calendario es galo con más de 2.000 palabras y unas 130 líneas por columna. Estos datos nos desvelan un poco de información sobre la que trabajar ya que esos 62 meses corresponderían a un lustro y con 6 lustros tenemos un siglo celta de 30 años, que sería igual a unos 365,2 días por año.

Este hallazgo ha sido reconocido como una fuente epigráfica crucial para el estudio y conocimiento de la antigüedad celta, proporcionando información sobre la concepción del tiempo, los conocimientos astronómicos y la tradición druídica de los celtas. Sin embargo, hay otras hipótesis que sostienen que se trataría de un calendario de uso público, similares a los que usaban los griegos y los romanos.

División del tiempo de los pueblos celtas, la rueda del año

La división del tiempo para los celtas

La filosofía de vida celta se centraba en los ciclos de la naturaleza. Para ellos todo comenzaba en la oscuridad, en la profundidad de la madre tierra se enterraban las semillas que reposarían allí durante meses hasta que esas semillas eclosionaban y comenzaban su crecimiento externo abriéndose paso por la tierra hasta encontrar la luz, que las nutría y las hacía crecer. Lo mismo ocurría con la semilla que una vez depositada en el vientre de la madre crecía hasta eclosionar y dar lugar a una nueva vida. Para ellos todo se explica como un constante ciclo de crecimiento-plenitud-decadencia-reposo, tal cual les mostraba la naturaleza a la cual estaban tan ligados, ya que tanto la naturaleza como los ciclos agrícolas marcaban los ritmos de su forma de vida.

Por tanto, todo comienza desde la más profunda y solitaria oscuridad. Desde esa fase oscura es desde donde se gesta la vida, el ciclo natural de la vida se va desarrollando hasta alcanzar la plenitud en su momento más luminoso, cuando ha llegado ese momento cúlmine, se inicia ese otro ciclo de decrecimiento y se vuelve paulatinamente hacia esa fase de descanso y oscuridad. 

Así se entendía todo, así comprendían los ciclos lunares, así comprendían el ciclo solar, así comprendían los ciclos de la tierra y la naturaleza, así comprendían la concepción de la vida y la necesidad de morir para volver a renacer y renovar el ciclo.

Es por todo ello que para el pueblo celta la etapa oscura marcaba el inicio de cada ciclo. 

Vamos a ver cuáles era las unidades de tiempo para los celtas.

1.    El día
La unidad básica del calendario es el día, el día tenía 24 horas como en la actualidad, pero con la peculiaridad de que comenzaba y acababa con la puesta de sol. En este aspecto es diferente a nosotros que empezamos y terminamos el día a las 12 de la noche independientemente de en qué estación nos encontremos y las horas de sol que tengamos. Por eso para los celtas la duración del día era mucho más variable. El día comenzaba con la mitad oscura y después se iba abriendo al amanecer hacia su mitad iluminada. 

Esta es la razón por la cual los celtas comenzaban siempre sus celebraciones con la puesta de sol, porque era cuando el día terminaba para dar comienzo al nuevo día.

2.   La quincena
Los meses tenían 2 quincenas, la primera de ellas tenía 15 días y la segunda 14 o 15 dependiendo de si el mes era de 29 o 30 días.

El punto en el que comenzaba la segunda quincena era llamado Atenoux, que significa “luna renovada”.

3. Los meses
Los meses se medían por ciclos lunares, cada ciclo lunar era un mes diferente. Por tanto los meses empezaban siempre con la misma fase lunar. Se cree que comenzarían con la fase de luna nueva hacia creciente hasta alcanzar su plenitud e iniciar el ciclo de descenso hasta llegar a la nada. Pensamiento muy acorde con la filosofía celta que aplicaban a todas las cosas, pero también hay otras teorías que apuntan a que el inicio se haría con la luna llena, no hay pruebas tangibles que nos arrojen una verdadera certeza sobre ello.

Lo que sí podemos afirmar con certeza es que los ciclos de los meses lunares estaban entre 29 y 29,5 días, por tanto a unos les daban 29 días y a otros 30. Para designar los meses, los celtas tenían dos palabras, decían que eran meses Matos (afortunados) aquellos que tenían 30 días y denominaban meses Anmatos (desafortunados) a los ciclos de 29 días.

Los celtas tenían 12 meses fijos y 2 meses extras que no se daban todos los años. 

El año celta empezaba con su mitad oscura, poco después del equinoccio de otoño, en la festividad de Samhain. Por tanto, el primer mes del año era el mes de Samonios 40 días después del equinoccio de otoño, a los que sucedían: Dumannosios, Rivros, Anagantios, Ogronios, Cutios, Gianmonios, Simivisonnios, Equos, Elembivios, Edrinios y Cantlos.

Meses extras

1.        Mid.., de este mes no se conserva todo el nombre, solo se sabe que comenzaba por Mid... y se colocaba antes de Samonios, como último mes del año.

2.      Ciallos Bis Sonnocingos, se colocaba antes de Giamonnos.

          ¿Cómo explicamos la existencia de estos dos meses extra que no se dan todos los años?

          Conciliar el calendario lunar con el calendario solar para conseguir un calendario luni-solar no es tarea fácil dado que el ciclo lunar y el solar no tienen la misma duración. Por tanto estos dos meses extras aparecen para compensar ese desfase que se crea al intentar aunar estos dos calendarios y ajustar sus festividades al calendario.

          Tracemos ahora unos cuantos números para poder verlo gráficamente.

Año solar: 365 días más un cuarto.
Mes lunar: 29,5 días de media x 12= 354 días
Desfase entre ambos = 11días

1º Año = desfase de 11 días. No hacían nada.
2º Año = desfase de 22 días. No hacían nada.
3º Año = desfase de 33 días. Añadían un mes más.

     Cada dos años y medio aproximadamente y comenzando por “Mid…” incluían uno de estos meses extra, se cree que de forma alternada y así quedaba un descuadre de solo 3 días. Así todas las fiestas quedaban más o menos cuadradas en el lugar que les correspondía. 

Por tanto este es el motivo por el que algunos años tenían 12 meses y otros 13. Añadiendo estos dos meses extra, el ciclo lunar y el solar quedaba bastante compensado, aunque nunca al 100%, el ciclo se cuadraba completamente cada 30 años como ya anticipamos al principio del artículo. Es por ello que se dice que cada 30 años los celtas completaban un siglo celta.

Rueda del año con las fases lunares y los planetas


Así nos quedaría el calendario

* Mid… (empezando por él, sería el mes extra que se repetiría cada 5 años)
1.     Samonios, significa tinieblas. Tiene lugar entre finales de octubre, principios de noviembre.
2.    Dumannosios, significa brumoso u oscuro. Noviembre/diciembre. Camino del invierno.
3.     Rivros, significa escarcha. Diciembre/enero.
4.    Anagantios, tiempo de estar en casa. Enero/febrero.
5.    Ogronios, mes frio o frescor. Febrero/marzo.
6.     Cutios, significa lluvia y viento, para nosotros coincide con el principio de la primavera. Marzo/abril.
* Ciallos Bis Sonnocingos (mes extra que se repetiría cada 5 años)
7.    Gianmonios, significa fin del invierno. Acababa la parte oscura del año para dar inicio a la parte clara. Se celebraba la mágica fiesta de Beltane. Abril/mayo.
8.    Simivisonnios, significa mes brillante. Mayo/junio. Marcaba la mitad de la primavera.
9.    Equos, significa caballo y simbolizaba que ya se podía salir por los campos. Junio/julio.
10.  Elembivios, significa venado o ciervo, celebraba el verano con la fiesta de Lugnasadh. Julio/agosto.
11.   Edrinios, significa fuego o tiempo caluroso. Agosto/septiembre.
12.  Cantlos, tiempo de cantar, se recogían las cosechas y la gente cantaba en el campo mientras trabajaba. Septiembre/octubre.

4. El año
Siguiendo esta misma filosofía, el año también se dividía en dos mitades, la mitad oscura y por ende el inicio del año celta tenía lugar justo en el punto medio entre el equinoccio de otoño y el solsticio de invierno, exactamente en la luna llena intermedia más próxima a ese punto medio. Su duración era de 6 meses y comprendía aproximadamente desde Samhain (entre finales de octubre y principios de noviembre) hasta Beltane (entre finales de abril y principios de mayo), que era cuando daba comienzo la etapa clara o de luz del año (los siguientes 6 meses). 

Las festividades solares celtas o sabbats eran festividades que principalmente honraban los sagrados ciclos de la naturaleza ligado a la siembra y la cosecha indicando así el paso de las estaciones, a la Madre Tierra y al culto de sus Dioses y Diosas. Llegados a este punto debemos aclarar que el término “sabbat” no era utilizado por los pueblos celtas para definir sus fiestas, es un término acuñado de forma más reciente para referirse a esas 8  festividades más importantes o más conocidas.

Las festividades solares se dividían en sabbats mayores y menores. Los sabbats mayores coincidían con los puntos medios entre los equinoccios y los solsticios (Samhain, Imbolc, Beltane y Lughnasahd o Lammas). Era el momento en el que la naturaleza de cada estación está al máximo de energía. * Al estar contemplado en el calendario de Coligny, este apartado está más desarrollando en el punto siguiente.

Los sabbats menores coincidían con nuestras estaciones actuales:

* Equinoccio, momento en el que el día y la noche tienen la misma duración (otoño y la primavera).

* Solsticio, momento en el que el día y la noche tiene duración diferente. En verano se da el día más largo y la noche más corta, (es decir hay más horas de sol) y en invierno por el contrario, el día más corto y la noche más larga (hay menos horas de sol).

Estas serían las fiestas correspondientes con los sabbats menores:

Solsticio de invierno – Yule (Navidad celebrada por los cristianos cuyo origen es celta).

Equinoccio de primavera – Ostara (Pascua cristiana cuyo origen es celta).

Solsticio de verano – Litha (Festividad de la Noche de San Juan, cuyo origen es celta).

Equinoccio de otoño – Mabon. La Diosa llora a su consorte caído y cambia su aspecto de madre a anciana.

En cuanto a las festividades lunares conocidas como esbats, estaban relacionadas con la veneración y adoración de la Diosa. Se celebraban las lunas nuevas (novilunios) y las lunas llenas (plenilunios) como nacimiento y culminación para honrar a la Diosa y la sagrada energía femenina. Cada ciclo lunar, luna nueva, luna creciente, luna llena y luna menguante era idóneo, junto con la posición de los planetas, el día de la semana y el momento del día para la recolección y uso de las plantas de modo que esa recolección se produjera en el momento de máxima energía de la planta, ya fuera para utilizarla para sanación como para la preparación de pociones, hechizos, rituales o bolsitas de protección, etc.
Aprovecho este momento para explicar que Luna negra no es sinónimo de Luna nueva. La Luna negra o Luna oscura es la ausencia de luna en el cielo, es el momento en el que la luna se encuentra de espaldas al sol y no puede ser vista desde ningún ángulo en la Tierra, tiene lugar justo después de la luna menguante. La luna nueva es el inicio de la luz, por tanto es la fase en la que aparece el primer arco luminoso de luz tras la Luna negra.


Rueda del año con los sabbats y las estaciones


Fiestas contempladas en el calendario de Coligny.

Las fiestas celtas contempladas en el calendario de Coligny. Conocidas como los sabbats mayores y como ya hemos explicado para calcular el momento exacto de su celebración tenemos que hacerlo coincidir con la luna llena más próxima al punto intermedio entre los equinoccios y los solsticios y viceversa.

* Samhain: el día de luna llena del mes de Samonio. Hoy en día se celebra entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Los cristianos adoptaron esta fiesta como El día de todos los Santos.

* Imbolc: no se sabe la fecha con exactitud porque falta esta información del calendario de Coligny. Se honraba a la diosa Brigid. Hoy en día su celebración se hace coincidir con la Calendaría, entre el 1 y el 2 de febrero en el mes de Anagantios. Momento en el que además se aprovecha para hacer y bendecir todas las velas que vamos a usar durante el año.

* Beltane: se celebraba la luna llena del mes de Giamonios. Hoy en día lo celebramos entre el 30 de abril y el 1 de mayo. Los cristianos con la cruz de mayo y los paganos con el “Maypole” o palo de mayo.

* Lughnasadh: se celebraba en la luna llena del mes de Elembivios. Hoy en día el 1 de agosto y se conmemoraba la recogida de la primera cosecha.

 
Sabbats de celebraciones para el hemisferio sur
Sabbats hemisferio Sur
Sabbats mayores y menores para ambos hemisferios.


Hemisferio Norte
Fecha de celebración
Hemisferio Sur
Fecha de celebración
Samhain
31 oct./1 nov.
Beltane
31 oct./1 nov.
Yule
Solsticio de invierno (20/23 diciembre)
Litha
Solsticio de verano (20/23 diciembre)
Imbolc
1 al 2 febrero
Lughnasadh
1 al 2 febrero
Ostara
Equinoccio primavera (20/23 marzo)
Mabon
Equinoccio de otoño (20/23 marzo)
Beltane
30 abril/1 mayo
Shamain
30 abril/1 mayo
Litha
Solsticio de verano (20/23 junio)
Yule
Solsticio de invierno (20/23 junio)
Lughnasadh
1 y 2 agosto
Imbolc
 1 al 2 de agosto
Mabon
Equinoccio de otoño (20/23 septiembre)
Ostara
Equinoccio primavera (20/23 septiembre)

Imagen del Dios y la Diosa

Simbólicamente, el Dios nace en Yule el 21 de diciembre. Será un niño durante Imbolc celebrado el 1 de febrero, se convertirá en adolescente en Ostara para el 21 de marzo y finalmente será adulto en Beltane el 1 de mayo. Litha, durante el solsticio de verano se encontrará en el punto máximo de su poder, y durante Lughnasadh o Lammas protegerá las cosechas y los animales en los campos mientras se hace consciente de su mortalidad y el comienzo de su decadencia. En Mabon, durante el equinoccio de otoño se empezará a preparar para su muerte, que tendrá lugar en Samhain, el 31 octubre.

Y su Diosa, desde el sagrado femenino lo acompaña, dándolo a luz en Yule. Será niña durante Imbolc y se transformará en doncella en Ostara durante la primavera, en su luna creciente. En Beltane se unirá al Dios y quedará embarazada para alcanzar su plenitud durante el verano, en su luna llena, momento en el que alcanzará el arquetipo de madre. En Mabon llorará a su consorte caído a la vez que se alegrará por estar gestando su semilla, entrará en su luna menguante, en su otoño de chamana y hechicera para alcanzar Yule convertida en anciana, en el invierno de su luna nueva, caminando hacia su interior y su renacer.

Como vemos todo son etapas ligadas a los ciclos sagrados y naturales de la Madre Tierra y la naturaleza.

En el blog tenéis enlaces a todos los sabbats, los podéis consultar si queréis ampliar la información y vuestros conocimientos clicando directamente sobre el nombre del sabbat en el penúltimo párrafo de este artículo. 

©Paqui Sánchez

Fragmentos encontrados del calendario de Coligny
 ©Paqui Sánchez

🌿 También puede interesarte:

lunes, 23 de septiembre de 2019

MABON, EL ÚLTIMO SABBAT. EQUINOCCIO DE OTOÑO



Mabon, el último Sabbat.
Equinoccio de otoño

Estos días no estoy muy inspirada, por eso no he escrito nada antes, pero como en estos últimos sabbats he hecho alguna publicación para explicaros algo de la celebración celta y cosas que poder hacer, vamos a ver si consigo que la musa de la inspiración me visite y se quede un rato conmigo. Tal vez la invitaré a un té de jengibre, que mi garganta comienza a presentar los primeros síntomas del cambio estacional y también necesita renovarse sacando fuera todo lo que se le quedó atorado para poder seguir avanzando.

Para mí Mabon es uno de los sabbats celtas más especiales, es en el que se celebra la segunda cosecha y coincide con el equinoccio de otoño, momento en el que el día y la noche tienen la misma duración, aunque la luz sabe que ha sido vencida por la oscuridad y a partir de ese momento la noche irá siendo cada vez más duradera en detrimento del día, en el que las horas de sol irán disminuyendo invitándonos a la meditación, el recogimiento y el descanso. Astrológicamente el sol entra en el signo de Libra, equilibrando la duración entre el día y la noche, pero como hemos dicho, la balanza se inclinará inexorablemente hacia la parte oscura del año, que triunfará sobre la luz.

Con el tiempo he apreciado que también se produce un cambio en el color de la luz del día, ya no es tan brillante y vibrante como en verano, se hace más sutil, más opaca, quizá más apagada, dulce y acaramelada. Es como cuando regulamos la luz de la lamparita para que no nos moleste tanto y sentimos mayor intimidad y calidez. Esa luz que se va menguando en intensidad nos da la oportunidad de ir quitándonos capas, nos invita a desnudarnos y a desprendernos no solo de la ropa para ponernos frente al espejo y observarnos intensamente, sino también de todo aquello que nos sobra y nos está molestando. Todo aquello que en cierto sentido nos pesa y no nos está permitiendo avanzar al ritmo que queremos, o entorpece de algún modo nuestro caminar por esta vida.



Mabon, es además el sabbat de cierre de ciclo, con él la Rueda del Año termina, puesto que como hemos comentado en otras ocasiones, el año celta daba comienzo a principios de noviembre, en Samhain y terminaba a finales de octubre. Por tanto, el ciclo natural de la vida termina con el último giro de la rueda del año ofreciéndonos la oportunidad de hacer un repaso de nuestra vida para ser conscientes, agradecer y alegrarnos de nuestros progresos y aciertos a la vez que nos brinda la oportunidad de introducir todos los cambios que creamos convenientes y necesarios para seguir teniendo una vida de calidad en la que podamos sentirnos cómodos, alegres y entusiasmados por cada nuevo paso que damos y el inicio de cada nuevo día.

El otoño invita al descanso, al recogimiento y a esa vuelta a nosotros mismos. Nos brinda la posibilidad de renovarnos por completo, de agradecer por lo recibido y de crear nuevas metas que queramos alcanzar, sin olvidar que solo es importante alcanzar la meta si aprendemos a disfrutar del camino que esta nos ofrece.

En Mabon, los celtas celebraban la recogida de la segunda cosecha, se terminaba de recoger el cereal y el maíz para almacenarlo y las frutas de invierno, se recolectan manzanas, peras, uva, la oliva, frutos de cáscara como las castañas, las almendras, nueces y avellanas, etc. Se agradecía a la Madre Tierra y al Dios y a la Diosa porque la cosecha hubiera sido abundante, ya que solo una buena cosecha permitía la supervivencia del pueblo durante el largo y duro invierno. La festividad debe su nombre al dios galés que encarna el principio de fertilización masculino. Los Druidas la llamaban Mea’n Fo’mhair (la segunda cosecha) y honraban al Dios del Bosque representado como un hombre verde, ofreciendo libaciones de sidra y vino a los árboles. Esta festividad es también conocida como “Cosecha del Vino” y “Festival de Ávalon”. El Cornucopia o “cuerno de la abundancia” es el símbolo de Mabon por excelencia.

Algunas de las tradiciones incluían la vendimia, cosechar y pisar la uva para hacer el vino y el mosto, también la sidra con las manzanas. Se recolectaban hierbas para el botiquín casero, se hacían coronas de hiedra y avellano para el dios anciano. Se hacían muñecos y se cubrían con mazorcas de maíz que representan la fertilidad de la diosa, su protección y su generosidad y auguraban que la siguiente cosecha fuera buena. Adornos en forma de Cornucopias como símbolo de la abundancia de las cosechas. Los colores de esta festividad son los colores otoñales, los rojos, anaranjados, dorados, marrones y violetas, que permiten sintonizar con las energías de la celebración.

Se veneraba a Mabon y su madre Modron, a Thor, Hermes, Deméter, Perséfora, Hades, Baco, Cernunnus… Además de todas las figuras de la Diosa Madre, que en este momento tomará forma de Anciana, pero ya lleva en su vientre la semilla que germinará dando a luz al nuevo Dios en Yule. 

La celebración de Mabon tiene lugar entre el 21 y el 29 de septiembre.



Las hojas maduran y cambian de color ofreciéndonos uno de los espectáculos más fascinantes, coloridos y mágicos de la naturaleza. Cuando están preparadas, se desprenden de su pecíolo y se precipitan hacia el suelo en una prefecta y armónica danza, para algunas, su último viaje, otras serán arrastradas por el viento para abonar y fertilizar otros suelos, otras tierras. A los pies de los árboles, un mullido colchón de variopintos tonos amarillos, rojizos, ocres, marrones y verdes, reposa para seguir su transformación hasta convertirse en alimento, mientras tanto, pone música a los paseos y pisadas con su bendito crujir anunciando que el ciclo se acaba, que la muerte está cerca, porque solo a través de la muerte seremos capaces de volver a renacer.

Y si estamos atentos a este ciclo, y observamos el comportamiento de los árboles, fijándonos en su paciente y pacífica transformación y lo extrapolamos a nuestras vidas, nos daremos cuenta que soltar es mucho más fácil de lo que pensamos, que transformarnos no tiene el porqué doler y que a veces duele mucho más seguir sosteniendo lo insostenible que soltando, liberando y dejando ir situaciones, pensamientos, tradiciones o personas tóxicas de nuestra vida que lo único que hacen es impedirnos ser nosotros mismos, liberarnos, avanzar y ser felices. Soltar es un arte que está relacionado con el desapego. Cuando suelto algo lo libero, pero principalmente también me libero a mí misma porque aquello que sostenía deja de hacerme daño y de obstaculizar mi camino, ofreciéndome la posibilidad de un cambio, una posibilidad de transformación y sanación. Y si descubro que todavía duele es porque realmente aún no he soltado aquella situación, pensamiento, creencia o persona que me estaba produciendo el dolor. Es porque me quedo apegada a ella, quizá porque temo lo que pueda ocurrir si libero. Sin embargo, el riesgo forma parte de nuestra vida, tenemos que atrevernos a hacer cambios, de lo contrario seguiremos viviendo siempre las mismas situaciones sin posibilidad de que algo nuevo y diferente entre en nuestras vidas para ofrecernos un cambio.



¿Qué podemos hacer para celebrar Mabon o el equinoccio de otoño?

* Los sabbats son fiestas de la naturaleza, por tanto lo primero que recomendaré será dar un paseo por ella, lo ideal sería un bosque, pero si no hay posibilidad, pues un parque, un lugar con árboles o plantas. Pasear sin prisas, dándote tiempo para respirar, sentir y contemplar desde el silencio. Observa los árboles, los colores y tonos de sus hojas, observa cuando estas se desprenden y su danza al caer. Fíjate en las raíces, las raíces siempre nos cuentan la historia del principio de los tiempos. Recoge hojas, palos, piñas, plumas, etc. Pueden servirte cuando tu creatividad se active y qué mejor que crear con parte de la naturaleza. Quizá puedas hacer una rueda o corona de otoño, algunos adornos, una guirnalda de hojas o un móvil con palitos de canela, piñas, rodajas de naranja y hojas. Una muñeca de otoño o un espantapájaros o tal vez te sirvan para añadir a tu altar algunos elementos que representen a los cuatro elementos. Y por supuesto, abrázate a los árboles para agradecerles y para pedirles que te obsequien con su energía y te ayuden a recargarte.

* Durante ese mismo paseo, si es posible, toma asiento en algún lugar tranquilo que llame especialmente tu atención, haz unas cuantas respiraciones conscientes y profundas y toma conciencia de ti misma, de tu cuerpo. Conviértete en una observadora de ti misma, sin juicio, simplemente observa y siente. Así se hace el camino interior. Haz este ejercicio con frecuencia durante todo el equinoccio, aprende a verte, a escucharte y a sentirte y en base a cómo sientas y las conclusiones que vayas sacando, haz tus peticiones en los esbats para ir centrándote y sabiendo lo que quieres conseguir en la vida o más concretamente en el momento actual que estás viviendo.

* Encuentra un momento para agradecer por tus logros y para escribir una lista de deseos de otoño. Parecerá una tontería pero tiene una gran finalidad, muchas veces ya no sabes lo que quieres en la vida o de la vida y simplemente vas “pasando el tiempo”, pero sin vivir realmente. Un modo de volver a conectarte con la Fuente es conocerte a ti misma, de hecho conocerte a ti misma es la verdadera tarea o el fin verdadero de tu vida. Si has estado huyendo de ti, cuando te “obligas” a hacer esta lista de deseos, tienes que entrar en contacto contigo misma, eso te ayuda a conocerte y a volver a integrarte en ti, a alinearte con tu propósito de vida y a cumplirlo con mayor ilusión. Muchas veces este reconectar de nuevo te activa y te pone otra vez en el camino, del que probablemente te fuiste saliendo sin darte cuenta y al que agradecerás volver.



* Como actividades te propongo hacer alguna vela de miel, de soja o parafina, como más te guste, de utilizar aceites esenciales para perfumarlas de canela, naranja, mandarina, bergamota, incienso, nerolí… aquel que más te llame o sea de tu gusto, para bendecirla y utilizarla cuando lo necesites. Puedes también decorarlas con canela, anís estrellado, piel de mandarina o naranja y alguna gema, para elegirla piensa antes para qué vas a programarla, si es para la prosperidad un cuarzo citrino te iría muy bien, si es para el amor (tanto para atraerlo como para trabajar con el amor propio) un cuarzo rosa, si es para mejorar la salud algún cuarzo verde, por ejemplo la venturina, si es para enraizar el jaspe rojo sería ideal, para ayudarte a expresarte y perder el miedo a hablar en público o utilizar las palabras correctas sin que se queden atoradas en la garganta podrías poner una piedrecita de lapislázuli o de sodalita, etc. Quizá también es momento de hacer tus jabones personales, bombas de baño para este tiempo más fresco, tus bordados o iniciar proyectos para tus jerséis, ponchos, etc. Prepárate tus labores y permite que nuevas ideas de creación lleguen a ti. Yo en este momento voy a hacer por primera vez unos inciensos caseros y naturales con hierbas. Cuando tenga todos los ingredientes y sienta que ha llegado el momento los elaboraré. Cualquier manualidad será una maravillosa creación.

* También puedes hornear algún pan o algún dulce con manzana, calabaza o boniato. Una simple tarta de manzana sería exquisita. Hacer alguna comida especial más elaborada. Pero si no tienes tiempo y quieres hacer algo que sea otoñal, pela una manzana, córtala a dados, añádele unas gotitas de limón para que no se oxide al estar en contacto con el aire, añádele una cucharadita de miel, unas pasas, algún piñón y espolvorea con canela. Y si quieres hacerlo más completo, pon en un bol un yogurt natural y después añades el resto de ingredientes sobre él. Podría servirte de desayuno o merienda y tan solo necesitas un par de minutos para elaborarlo.

* Limpia tus herramientas mágicas con sahúmos naturales y agua florida si dispones de ella. Reordena tu espacio. Crea el altar de otoño con elementos de la estación que representen a los cuatro elementos y donde puedan estar tus cositas preferidas y tus imprescindibles.



* Importantísima la limpieza de tu hogar, de sus energías, de tus armarios. Puedes usar sahumerios para eliminar las malas energías que suelen gustar sobre todo de las esquinas de las estancias, purifica cada habitación y friega el suelo con un chorrito de agua florida o en su defecto con infusión de romero. Si no tienes romero, ruda o salvia, echa en el agua un chorro de vinagre para desinfectar y arrastrar las malas energías. Haz la limpieza de tu hogar desde dentro hacia fuera hasta llegar a la puerta de entrada y mientras pasas la fregona piensa que tu casa está quedando limpia y las malas energías están siendo eliminadas. Dedica un rato a ordenar tu armario, tu ropa y a retirar todo aquello que ya no utilizas. Haz lo mismo en el baño y en los armarios de la cocina, la galería y resto de espacios. Ordena los papeles, ponlos e su lugar y quítalos de encima de bancadas, mesas, estanterías de libros, etc. Quita los adornos que estén rotos o ya no te gusten. Quita todo aquello que no te haga sentir cómoda, que cree desarmonía en tu hogar. Aligera el ambiente, dale un agua a las cortinas, al sofá y a los cojines. Ordena tus espacios sagrados, dedica un tiempo a tus cuarzos y a revisar tus cosas personales por si hay algo que ya no vibre contigo. Todo lo que retires de tu hogar que esté en condiciones, puedes regalarlo o donarlo, lo que no lo esté tíralo directamente a la basura. Si recibes algo de otro casa, hazle una limpieza energética para que armonice con tu hogar y con sus energías limpias y equilibradas. Da la bienvenida a las plantas nuevas, diles que están en un nuevo hogar y que ahora serás tú quien las cuide, así les será más fácil adaptarse a las nuevas energías.

* Dedícate siempre un rato del día, para escribir tus cosas, para leer, para sentirte y estar contigo, para tomarte un té, para tus labores, para tu altar, para danzar, para reír, para soñar. No es necesario en absoluto que todo lo que hagas tenga que ser productivo, el ocio es necesario y lo importante es que aquello en lo que decidas invertir tu tiempo te haga feliz y sentir bien. Y date también unos minutos al día para no hacer “nada”, a veces lo que parece una pérdida de tiempo, es la mayor riqueza que podemos disfrutar. Porque en ese “no hacer” está justo el motor de la vida.

* Y todo aquello que se te ocurra que te haga feliz y respete la vida de todos los seres, la tuya incluida.

En definitiva y para concluir haz todo aquello que te haga sentir bien, en paz y en armonía contigo misma y no solo hoy por ser el equinoccio o durante la celebración de Mabon, que te sirva para toda la estación. Y no olvides dedicarte muchos momentos de silencio y escucha, pues en otoño se emprende ese viaje interior hacia uno mismo que es tan necesario para equilibrarnos y ayudarnos a conocernos para saber qué queremos y poder conseguirlo. Es un viaje de recogimiento, solitario y personal en el que meditar, soltar y a la vez sostener aquello que merece la alegría seguir conservando.

Hagas lo que hagas, sé feliz.

No olvidemos que en el hemisferio sur comienza la primavera y la celebración de Ostara en la Rueda del Año.

©Paqui Sánchez

Si compartes, copias o reproduces el artículo, por favor respeta los créditos.

¡¡¡Gracias!!! ¡¡¡Bendiciones!!!



©Paqui Sánchez