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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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miércoles, 5 de julio de 2023

SOLO SIGUE SIENDO TÚ

Imagen de un paisaje, podría ser tanto un amanecer como un atardecer con montañas doradas al fondo, un lago y un pequeño camino de piedra rodeado de lanvanda

Solo sigue siendo tú

Somos perfumes

Aromas,

Fragancias.

 

Somos poesía.

Cuentos.

Palabras.

 

Somos Canciones.

Melodías.

Notas.

 

Somos risas.

Sonrisas

Carcajadas.

 

Somos los pensamientos más profundos y los más mundanos.


Somos aquello que nos legaron y lo nuevo que está por construir, por inventar, por crear.


Somos esencia divina, presencia y también cuerpos humanos que erran y se equivocan y se caen y se levantan y se rinden… y un día deciden seguir adelante en pura experimentación de sí mismos.


Somos lo que la mente limita y lo que hay más allá del pensamiento jamás pensado.


¿Seremos algún día capaces de ser conscientes de lo que realmente somos?

¿Atisbos de consciencia pura?

¿La imperfecta perfección?

¿Fractales de una misma unidad, aquello llamado el Todo o el Uno?

¿La misma esencia experimentándose de diferentes formas, tantas como seas capaz de crear? 

¿Dioses?


¿Te permites ser realmente tú?

Porque eso es lo que viniste a ser, tú mismo.

Y cuando no te permites ser tú, dejas de ser feliz y te enfermas.

No importa lo que seas o lo que sientas que eres,

solo sigue siendo tú.

Tu mejor versión cada día de tu vida.


©Paqui Sánchez

El sol poniéndose en el mar adorado por un brote de margaritas que se balancean con la brisa.

©Paqui Sánchez

miércoles, 31 de agosto de 2022

EMOCIONES E INTELIGENCIA EMOCIONAL

 Imagen de una joven caminando en un bosque por el tronco de un árbol

Emociones e Inteligencia Emocional

¿Qué son las emociones?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que experimentamos como individuos ante determinados estímulos  externos o internos (un objeto, una persona, un lugar, un suceso, un recuerdo, un pensamiento o una vivencia). Se producen como respuesta a un proceso perceptivo al que le sigue una valoración. El resultado es una reacción neuropsicológica, comportamental o cognitiva. Es una reacción subjetiva con la que pueden aparecer cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato.

Aunque pudiera parecer lo mismo, existe una diferencia entre emoción y sentimiento. Las emociones son las reacciones neurofisiológicas desencadenadas por un estímulo interno o externo, como ya hemos explicado, y que cuenta con tan solo unos segundos de duración. Sin embargo, el sentimiento es la autopercepción de una determinada emoción, es la expresión subjetiva de las emociones. Mientras que las emociones se producen de manera inconsciente, los sentimientos son la forma consciente de las emociones, tienen un componente más racional y tienen mayor duración.

En los años 70, el psicólogo estadounidense Paul Ekman identificó seis emociones básicas o primarias que, según él, se experimentan de forma universal en todas las culturas humanas. Debido a ello concluyó que habrían de ser importantes para la construcción del psiquismo en los humanos. En su observación, asoció las emociones a distintas expresiones faciales que, bajo su punto de vista, son involuntarias, inconscientes y universales, apuntando así a un origen biológico de las mismas. Esta misma hipótesis del origen biológico de las emociones frente al origen cultural de las mismas apoyado por algunos antropólogos como es el caso de Margaret Mead, ya la sostenía Charles Darwin en el siglo XIX, Darwin fue asimismo el primer científico en apuntar el origen genético de las emociones estudiado en los animales.

Ekman concluye que todos experimentamos las mismas emociones, pero lo haceos de manera distinta. Remarca que la respuesta que cada uno dé a esa emoción y el cómo la viva, es lo que marca la diferencia de actitud entre las personas.

Rostros con las 6 distintas emociones catalogadas por Paul Ekman

Ekman estableció seis categorías básicas de emociones, la combinación de las mismas da lugar a varias categorías más. Para él las emociones son una activación del cuerpo a modo de preparación para luchar contra una situación amenazante o huir de ella.

•    MIEDO. Sensación de angustia ante la precepción de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Está asociado a la supervivencia y puede ser real o estar o inducido por la imaginación o la mente.

El miedo hace que se tienda hacia la protección.

•    SORPRESA. Sobresalto, asombro, desconcierto. Es una reacción causada por algo imprevisto, extraño, inesperado, desconocido o novedoso. Dura muy poco y sirve para orientarnos.

Aporta orientación hacia la nueva situación.

•    ASCO O AVERSIÓN. Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Genera una respuesta de rechazo y puede estar asociada a los sentidos, sobre todo del olfato y el gusto.

Produce rechazo hacia lo que tenemos delante.

•    IRA. Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. Aparece ante situaciones aversivas o cuando hay frustración porque las cosas no salen como queremos.

Nos induce a la destrucción.

•    ALEGRÍA. Diversión, euforia, gratificación. Aporta una sensación de bienestar, de seguridad. Se da cuando se consigue o alcanza algo que la persona considera positivo.

Nos motiva a reproducir ese suceso que nos hace sentir bien.

•    TRISTEZA. Pena, soledad, pesimismo. Se produce un decaimiento del estado del ánimo de la persona ante una pérdida, una decepción, un desengaño o un fracaso.

Motiva hacia una reintegración personal, la búsqueda de soledad o por el contrario de compañía que consuele.

 

Corazón o cerebro. Cómo manejar la inteligencia emocional

          ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

          La Inteligencia Emocional se podría definir como la capacidad que tiene el ser humano para controlar y gestionar positivamente sus emociones con el fin de vivir más plenamente, interactuando con el mundo de forma receptiva y adecuada.

Daniel Goleman la define como el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía y agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

Según he encontrado por la web, las características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente serían las siguientes:

•    Autoconocimiento.

•    Poseer suficiente grado de autoestima.

•    Ser positiva.

•    Saber dar y recibir en equilibrio.

•    Ser empática (comprender los sentimientos de los otros).

•    Reconocer los propios sentimientos sin huir de ellos.

•    Ser capaz de expresar tanto los sentimientos positivos como los negativos.

•    Ser capaz de gestionar los sentimientos de manera adecuada.

•    Sentir motivación, ilusión e interés.

•    Tener valores alternativos.

•    Saber superar las dificultades y las frustraciones.

•    Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

•    Ser resiliente.

          La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de adaptarse y responder de manera positiva ante la adversidad, un trauma, una tragedia, una amenaza, problemas familiares, de salud, financieros, etc.

          ¿Cómo podemos ser resilientes?

1.     Tratando de no ver las crisis o los acontecimientos negativos como problemas insuperables.

2.    No resistiéndonos a los cambios, sino más bien enfocarlos como parte de la vida y adaptarnos a ellos de la manera más sencilla y flexible posible. Se dice que no es más inteligente el que más sabe, sino el que menos tarda en adaptarse a los cambios.

3.     Centrándonos en lo positivo de todo cuanto nos acontece.

4.    Potenciando así la autoestima para disfrutar de una salud mental sana.

5.    Fomentando el auto conocimiento y el auto descubrimiento.

6.     No huyendo de las emociones y los sentimientos que éstas nos provoquen.

7.    Fijado ciertos objetivos positivos para nuestra vida y enfocarnos en ellos con decisión.

Inteligencia emocional. Tristeza o alegría

Después de la teoría, me he ayudado de diversos artículos que he encontrado en la web sobre emociones e Inteligencia Emocional para desarrollar la primera parte de este artículo, vamos a pasar ahora a la parte más práctica.

¿Qué tenemos que hacer para reconocer nuestras emociones y aprender a gestionarlas de manera óptima para facilitarnos el día a día en nuestra vida?

Cuando me documentaba para escribir este artículo, me he encontrado con algunos escritos donde tienden a dividir, separar o calificar las emociones en positivas y negativas, saludables y no saludables, agradables y desagradables... A mi entender, creo que ha llegado el momento de obviar este tipo de etiquetas. Como bien decía Shakespeare: “lo que sucede conviene”, es decir, todo lo que nos pasa lo hace por alguna razón, si queremos enfocarnos en lo negativo podemos hacerlo y seguir sufriendo. Sin embargo, considero que podemos transformar ese pensamiento en algo más positivo, todo lo que nos sucede nos enriquece. Nada es ni bueno ni malo si sabemos gestionarlo bien y quedarnos con la parte positiva que nos aporta y el aprendizaje que nos brinda cada experiencia.

Partiendo de esta base, ¿qué hacer cuando sentimos una emoción? La tendencia prístina del ser humano es huir de aquello que lo saca de su zona de confort desde donde cree tenerlo todo bajo control. Cuando algo nos hace sentir, nos pone en alerta y, o bien solemos “eludirlo” y hacer como si nada hubiera pasado, o bien echamos la culpa al otro para no hacernos responsables de nuestros propios sentimientos; así no tenemos que reconocerlos como nuestros y seguiremos responsabilizando a los demás de aquello que nos ocurre y nos vemos incapaces de asumir por nosotros mismos.

Con estas dos actitudes, nunca vamos a cultivar una salud mental “sana”, ni a ser emocionalmente inteligentes, ni a coger las riendas de nuestra propia vida y vivir esta experiencia humana con la que hemos sido obsequiados como humanos.

Querer huir para no sentir dolor o sufrir, para no enfrentarnos a nuestros miedos, para no tener el valor de mirarnos, observarnos y conocernos, para eludir tomar decisiones para nuestra vida, no es ninguna solución. Entonces, si decidimos hacernos cargo de nuestra propia vida y dejar de huir, ¿qué hacemos?, ¿cómo lo hacemos?

Mirándonos, observándonos, aceptando, perdonando y agradeciendo. Siendo honestos con nosotros mismos y con los demás.

Es perentorio poner la mirada en nosotros mismos sin más dilación. Observar qué sentimos en el momento que algo nos ocurre, sin juzgarlo, sin etiquetarlo, sin ningún tipo de perjuicio, aceptándolo. Observar qué o cómo nos hace sentir aquello que nos ha sucedido y rendirnos a vivir lo que sea que sintamos en ese momento, la alegría, la rabia, la sorpresa, la repulsión, el miedo, la tristeza. Vivir esa emoción sin querer maquillarla, desvirtuarla o camuflarla, siendo honestos con nosotros mismos para descubrir qué hay detrás de esa emoción, qué esconde ese miedo, esa tristeza, esa rabia, etc. y poder llegar así más allá de lo que nunca hemos querido llegar. En lugar de rechazar el sentimiento que esa emoción nos provoca, lo abrazamos y agradecemos, dándole la bienvenida por la enseñanza que va a mostrarnos y la luz que va a aportar a nuestra ignorancia. Nos daremos cuenta que eso que vamos a descubrir detrás del miedo, la rabia o la tristeza, está sustentado por nuestros pensamientos, esos pensamientos que creamos al haber vivido una experiencia similar, o por pensamientos heredados y sostenidos en nuestras creencias, cultura, patrones limitantes y repetitivos que nos tienen atrapados. Es por todo ello que debemos recordar en este momento que nuestros pensamientos no son lo que somos, no nos definen y que esa alquimia de la autotransformación se logra cuando dejamos ir esos pensamientos limitantes y obsoletos que nos dañan y nos atrevemos a abrir la mente a pensamientos nuevos que nos ayuden a transformarnos desde el corazón.

Por supuesto que muchos procesos de los que vamos a vivir van a traer dolor, pero es necesario aceptar y pasar por ese dolor para aprender a amarlo y, como buenos alquimistas que somos, abrazarlo y transformarlo en amor.

El miedo puedo abrazarte y jugar a tu favor

Es momento de abrazar aquello que sentimos aunque no nos guste, sobre todo si no nos gusta; de darle amor, de no esconderlo debajo de la alfombra para que desaparezca de nuestra vista y de nuestra vida y así podamos seguir engañándonos a nosotros mismos como si no existiera. Aquello de lo que huimos nos persigue y va con nosotros donde quiera que vayamos. Si seguimos huyendo, seguirán llegando a nuestra vida situaciones parecidas a las que intentamos evitar donde tengamos la sensación de “estar repitiendo la misma película o la misma escena”, quizá con otros personajes y situaciones, pero al fin y al cabo la misma experiencia. Y estas situaciones llegarán una y otra vez hasta que decidamos hacernos conscientes de que no hay culpables de lo que nos ocurre fuera, que la responsabilidad de vivir nuestra propia vida es nuestra y de nadie más y que el trabajo está en nosotros y es interno.

Repito de nuevo, mirarnos desde el respeto y la aceptación, observarnos con atención plena para saber qué está pasando con nosotros y aprender a conocernos. Aceptar aquello que sentimos, aunque no nos guste, sin necesidad de huir de ello, con honestidad, porque si no somos honestos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Hacemos un pequeño inciso aquí para recordar que no es lo mismo aceptación que resignación. Aceptar te invita a cambiar, a moverte, a crear objetivos nuevos. Sin embargo, el resignarse implica no hacer nada para cambiar lo que nos está pasando. Mucho Perdón, muchos de nuestros procesos necesitarán grandes dosis de perdón por nuestra parte, perdón hacia los demás por haberlos visto como una amenaza en lugar de como maestros que venían a enseñarnos algunas lecciones que necesitábamos aprender, perdón por culparlos de las desgracias que nos pasan, en lugar de asumir la responsabilidad hacia nosotros mismos y nuestras propias vidas. Sobre todo, perdón hacia nosotros mismos, por castigarnos, por la culpa que nos hemos echado sobre las espaldas, por no habernos amado, ni aceptado, ni respetado en muchas ocasiones, por habernos herido, por el dolor desgarrador con el que hemos vivido algunas de nuestras experiencias, por aferrarnos al sufrimiento hasta el punto de no saber vivir sin él… Concluimos con el agradecimiento, cuando lo llevamos todo al filtro del agradecimiento, nos acercamos cada vez más al amor. Agradecimiento por cada experiencia que nos enseña a ser más humanos y a vivir la experiencia humana propia, no la de los demás, sino la nuestra.

Para terminar, quisiera recordar la famosa frase de Pitágoras: “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres”.

Estimo que podemos adaptarla perfectamente al tema que nos ocupa hoy. Si enseñamos a nuestros niños a vivir sus emociones sin disfrazarlas, sin esconderlas, sin querer camuflarlas o cambiarlas. Si educamos a nuestros hijos para que sepan poner nombre a lo que sienten y les enseñamos a gestionar aquello que sienten desde pequeños, con aceptación, con empatía, con entendimiento y afecto, haciéndoles entender que sientan lo que sientan está bien, que es perfecto y que tienen derecho a sentir dolor, frustración, enfado, tristeza y a expresarlo llorando o de cualquier otra manera que sea constructiva, del mismo modo que a sentir alegría, felicidad y euforia y expresarla riendo o de cualquier otra forma que sea constructiva; estaremos fomentando el desarrollo de la Inteligencia Emocional y creando adultos con una salud mental óptima que sabrán gestionar sus emociones de forma positiva y constructiva y por ende, a hacerse cargo de sus vidas teniendo el control de aquello que sienten sin necesidad de culpar a nadie por lo que les pase. Asumiendo la vida y asumiéndose así mismos.

Recordémonos que aunque en este momento muchos de los que estamos leyendo este artículo somos adultos, dentro de nosotros sigue habiendo un niño al que podemos reeducar de nuevo para ser adultos mentalmente sanos, conscientes y decididos a vivir esta experiencia humana implicándonos al 100% en ella.

Cuando no permitimos que las emociones sean y se expresen de la manera adecuada y las intentamos relegar al fondo de un pozo sin fondo para no sentir y evitar así el sufrimiento, lo que realmente estamos haciendo es crear un caldo de cultivo que tomará forma de monstruo dentro de nosotros emergiendo en el momento menos oportuno y de la manera menos adecuada y descontrolada cuando menos lo esperemos. Para que esto no ocurra, urge aprender a conectarse con las emociones, sentirlas sin rechazo, abrazarlas y vivirlas del modo en el que se presenten a la vez que hemos de seguir indagando en nosotros mismos para descubrir lo que hay detrás de cada estado de ánimo.

Gracias por acompañarme hasta aquí.

Gracias por las imágenes.

©Paqui Sánchez

Rostro de una joven mostrando sus emociones

©Paqui Sánchez

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martes, 22 de febrero de 2022

PORTAL 22/2/22

 



El portal 22/02/22

Como todo portal, nos ofrece cambios y nuevas oportunidades.

Lo primero que debemos hacer es echar un vistazo a nuestra vida para soltar todo aquello que aún nos acompaña y que no tiene sentido que lo siga haciendo, pues ya no aporta nada para nuestro crecimiento e incluso puede que lo esté frenando de algún modo.

Es momento de soltar límites y creencias que no nos permiten ser nosotros mismos y que ya no nos aportan nada positivo. Soltar es un sublime acto de amor hacia nosotros mismos y hacia los seres que amamos. Soltar nos permite caminar livianos y es el primer paso que debemos dar para poder abrirnos a todo lo nuevo que el universo tiene esperando para nosotros.

Desde hace un tiempo, os insisto en aquello que os comparto en la importancia del autoconocimiento, pues bien, este portal es una gran oportunidad para ello, para que aprendáis a estar con vosotros mismos y miréis en vuestro interior para conoceros mejor cada día.

¿Qué podemos hacer durante el Portal 22/2/22?

¡Pues celebrar la vida, como cada día!

* Sería excelente si pudieras darte un paseo por el bosque, por la playa, por algún parque de tu ciudad, o en su defecto pases un ratito cuidando de tus plantas mimándolas un poquito y dándote cuenta cómo el milagro de la vida tiene lugar en cada una de ellas.

* Tómate todo el tiempo que puedas para ti, para cuidarte, para sentirte, para observarte, para escucharte.

* Coge papel y lápiz y haz un listado de todas esas cosas que quieres hacer y que aún no has hecho, de esos sueños que rondan por tu cabeza y quieres alcanzar, de esos proyectos a los que te gustaría dar vida.

* Regálate un baño con plantas, flores y aceites esenciales para mimarte y mimar tu piel.

* Enciende velas, pon música y baila. Permítete desentumecer tu rígido cuerpo y déjale moverse al compás de la música, que la coreografía de tu danza interior aflore libremente sin vergüenza. Nadie más te mira, solo estás tú, solo eres tú.

* Aprovecha esta nueva energía para empezar a serte fiel a ti mismo, a tus principios, a tus creencias, a tu conciencia y hazte consciente de la magia que hay en todo cuanto te rodea.

* Agradece por todo, pues la vida es milagro que tiene lugar en cada instante.

* Abre las ventanas de tu casa, permite que entre aire limpio y renueva la energía de tu hogar. Después puedes encender algún sahumerio si te apetece.

* Dedica tiempo a aquello que te hace feliz y aléjate de lo que te daña. Encuentra tu equilibrio y disfruta de tu paz interior.

* Descansa y permite que las nuevas energías te renueven y te aporten el autoconocimiento que necesitas para discernir tu camino y tener la seguridad y el convencimiento de que estás aquí para amar y ser amado.

* Activa todas aquellas semillas que quieras ver crecer a tu alrededor.

* Y como es 22, prende tu vela de miel con gratitud infinita.

Disfruta de tu día y sé inmensamente feliz.

©Paqui Sánchez 

©Paqui Sánchez

martes, 5 de octubre de 2021

CUANDO SEAMOS GRANDES

 

Cuando Seamos Grandes


Cuando seamos grandes,

no nos olvidemos

que para las noches se hicieron los cuentos,

y los Reyes Magos, y los duendes buenos;

que sólo hace falta cuando llega el sueño

tener bien a mano la voz de un abuelo.

 

No nos olvidemos

que en una vereda cabe un mundo entero,

de risas y ruedas,

que no hay mar tan nuestro como el de la acequia,

que con dos pedales de una bicicleta

lo que queda lejos siempre queda cerca.

 

No nos olvidemos de las maravillas

que guardan adentro las cosas sencillas,

los viejos cajones, la flor, la semilla.

 

La vida es un viaje

y es cuestión de vida

sentarnos al lado de la ventanilla.

 

Cuando seamos grandes

va a ser muy bonito

tener como amigos a los animalitos

y gritarles cosas y entender sus gritos,

y explicar los vuelos por el infinito...

(los grandes no entienden a los pajaritos).

 

No nos olvidemos cuando seamos grandes

que un beso es un modo de quedarse en alguien,

que siempre es horario para acariciarse,

que el amor es todo,

que ternura es madre,

que hay que estar temprano cuando se hace tarde.

 

Cuando seamos grandes no nos olvidemos de la fantasía,

del sol y los juegos, y los cumpleaños,

y el circo viajero, los payasos tristes,

los muñecos buenos,

la hermosa costumbre de decir:

¡TE QUIERO!

Desconozco al autor.

Ilustraciones de Claudia Tremblay.

©Paqui Sánchez

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viernes, 26 de febrero de 2021

ALMAS GEMELAS

 


Hemos recorrido el universo durante eones,
algunas veces juntos y otras por separado.
Hemos llorado la ausencia pasajera del otro,
ocultos tras el sol de alguna lejana galaxia.

Hemos reído juntos colgados de la cola de algún cometa
y nos hemos amado ocultos tras alguna nebulosa.
Mil veces nos despedimos y otras mil nos reencontramos
y tantas otras veces pasamos uno junto al otro sin reconocernos.

Los tiempos se acortan y la evolución está llegando a su fin,
quizás este sea nuestro último viaje.
Estoy aquí, parado en este pequeño planeta
esperando que el universo disponga.

Te reconoceré, recuerdo aun tu luz, tu fragancia,
y recuerdo tu esencia que también es la mía.
Tal vez nos reencontremos en este plano,
o tal vez sea en el viaje de regreso como esferas,
viajando presurosas a través de la galaxia,
y allí juntos, jugaremos como siempre
a ver quién llega primero a nuestro hogar.

Carlos Sigg

 ©Paqui Sánchez

lunes, 26 de octubre de 2020

¿Sabes...?

¿Sabes…?

¿Sabes lo que necesitas para estar bien?

¿Sabes lo que necesita tu vecino para estar bien?

¿Sabes lo que necesitan esas personas que viste discutiendo por la calle cuando volvías a tu casa para estar bien?

¿Sabes lo que necesita esa pareja que se mira con ira y se grita?

¿Sabes lo que necesita tu madre, tu padre, tu abuelo, tu abuela o el resto de tus seres queridos?

¿Sabes lo que necesita tu pareja, tu hijo, tu hija, tu hermano, tu hermana?

¿Sabes lo que necesita ese niño que llora?

¿Sabes lo que necesita ese anciano sentado junto a su soledad en un banco olvidado acumulando el peso del mundo sobre sus hombros hundidos y cuyo rostro, surcado por arrugas profundas, está lleno de tristeza y con muecas de dolor?

¿Sabes lo que necesitan los adolescentes, esos que se sienten incomprendidos e intentan llamar tu atención de mil formas distintas que no ves, porque estás en “otras cosas” mientras ellos están “en la edad del pavo”?

¿Sabes lo que necesita ese señor que alza la mano y esa señora que ahoga su enojo y su frustración encerrándolos en su garganta y recibe el golpe que asesta la díscola mano que ha perdido el norte y su razón de ser? O al contrario, porque las mujeres también maltratan, quizá de otra manera, no sé…

¿Sabes lo que necesita el asesino, el estafador, el ladrón, el que abusa de otro de cualquier forma y/o manera por duro que nos parezca?

¿Sabes lo que necesita esa persona enferma que se retuerce de dolor o que se ha olvidado de sí mismo y de sus seres queridos?

¿Sabes lo que este mundo roto y patas arriba necesita?

¿Sabes qué hace falta para cerrar las heridas, para calmar el dolor, para perdonar y seguir adelante como si fuera un día nuevo que inicia sin recuerdos, sin reproches, sin rencores?

       

La respuesta es sencilla tanto a estas como a muchas otras preguntas, de hecho su respuesta, ES la respuesta a todos los males de este mundo.

AMOR, tan solo amor. El amor todo lo puede, todo lo cura, todo lo es.

Lo que necesitamos desesperadamente es amar. Amar-te, amar-nos, amar sin razas, sin colores, sin distinciones de ninguna clase, sin razones.

Es por ello, que cuando te pierdas, cuando pierdas el sentido de tu existencia, cuando no sepas qué haces aquí o a qué has venido, cuando te preguntes por tu misión de vida, cuando no sepas ni cómo, ni dónde, ni por qué, ni para qué, ni con quién… Recuerda: has venido a recordar el amor incondicional que ya eres. Estás aquí para amar, tan solo eso. Amar. Ama, ama y todo cobrará sentido. Ama como un niño, con inocencia, con espontaneidad, sin medida, sin vergüenza, sin razones, sin nombre y sin apellidos. Tan solo ama. Ama tu entorno, ama a las personas que encuentras en él, ama a la Madre Naturaleza y a sus habitantes, a los animales… Ama con todo tu corazón.  

Envía amor a las situaciones difíciles, a las personas difíciles, a los animales, a la naturaleza.

Cuando tú recuerdes y ames, cuando todos recordemos y amemos, las heridas curarán, el dolor se diluirá, la humanidad se iluminará de nuevo y recobrará el sentido de su existencia, el mundo reunirá sus piezas rotas, volverá la alegría a los corazones entristecidos, cesarán los gritos, los golpes, los reproches y todo aquello que utilizamos como barreras para separarnos, para diferenciarnos, para hacernos exclusivos y diferentes unos de otros. Recordaremos lo que es ser Uno, ser un Todo.

Dicen que miedo es la falta o ausencia de amor, que el odio es la falta o ausencia de amor, que la ira es la falta o ausencia de amor, el enfado es falta de amor. Dicen que donde hay amor hay equilibrio, hay alegría, hay esperanza porque el que se ama y ama de verdad no ve carencias, sino abundancia en todo cuanto le rodea, ya sean personas, animales o cosas. Dicen que el amor es la energía más elevada que existe y que el que consigue vivir con y en amor descubre que lo tiene todo y que ya no necesita nada más, tan solo seguir amando y recibiendo amor.

Dicen que el amor mantiene a raya a los fantasmas, que te ayuda a hacer las paces con tu pasado para centrarte solo en vivir tu presente, en tu propia vida. Que te ayuda a clarificar tus pensamientos, tus ideas y a eliminar la culpa y a los culpables de tu vida, pues al amar tu conciencia cambia y la culpa se convierte en responsabilidad. También dicen que al amarte y amar, eres muy consciente de tus responsabilidades y por ello te resulta sencillo dejar de culpar a los demás de aquello que te corresponde asumir a ti. Además el amor te da la fuerza, la energía y el coraje que necesitas para conocerte, asumirte, perdonarte y seguir construyendo y caminando por el sendero de tu vida.


 

Hay una pregunta más que me gustaría que te hicieras y respondieras con la mayor sinceridad posible. Quizá sea la pregunta más importante de todas las que te he planteado hoy porque realmente, si nos prestamos realmente atención a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que todo empieza y termina con y en nosotros. ¿Sabes por qué no te aceptas al 100%? ¿Por qué hay alguna parte de ti que rechazas, que odias, que no te gusta, que cambiarías si pudieras o que ya has cambiado?

¿No te has dado cuenta? Es posible que no, que no te hayas parado a analizarte todavía, pero quizá sí lo has hecho con tus progenitores. ¿Qué te gusta de tu padre? ¿Y de tu madre? ¿Qué te molesta de tu padre? ¿Qué no soportas de tu madre? Observa un poco y mira a ver si aquello que te molesta de ellos es porque tú también lo haces consciente o inconscientemente. Pregúntate por qué te disgusta y qué puedes cambiar en ti para amar esa parte tuya que ves reflejada en ellos. Muchas veces son esos reflejos los que nos hablan, porque de otra manera no conseguimos vernos.

La respuesta es la misma, la falta de amor que se compensa con el amor que nos falta y que por alguna razón no nos sabemos dar.

Por eso insisto tanto en mis mensajes en la importancia de conocernos a nosotros mismos y aprender a darnos aquello que muchas veces exigimos y reprochamos a los demás que no nos dan. Pues te voy a desvelar una gran verdad, aunque te moleste, aunque te duela, aunque lo niegues. La responsabilidad de darte, de cuidarte, de amarte, no es del otro, sino que es tuya. Porque cuando tú estás completo en ti mismo, lo demás que llega a ti es un gran regalo que agradecer, no una mitad que te complemente. Eres el único responsable de tu vida y de tu felicidad, porque al fin y al cabo tú decides la actitud con la que vives todo aquello que acontece en tu vida.

Y recuerda, el amor lleva implícito en sí mismo el agradecimiento.

Si quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar, comienza por ti mismo. Empieza por amarte a ti mismo. Quizá en el proceso de amarte aprendas a conocerte, a perdonarte, a aceptarte y descubras al ser extraordinario que llevas dentro.

Eso es lo que deseo para ti, que te redescubras y te maravilles de tu luz y de los dones y talentos que atesoras en tu interior. Es más, deseo que puedas compartir esos tesoros con el mundo para que ellos también puedan sentir el extraordinario ser que eres y enriquezcan sus vidas con tus aportes.

Deseo que amar en libertad y sin dependencias sea tu máxima y consigas alcanzarla con entusiasmo y alegría.

Otra cosa, nunca dejes de soñar, porque este mundo en el que hemos elegido vivir necesita en estos momentos muchos soñadores dispuestos a amar y con agallas y ganas de conseguir sus sueños y convertirlos en su realidad.

¡Feliz vida!

©Paqui Sánchez

Imágenes de Pinterest.

 

©Paqui Sánchez