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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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viernes, 28 de enero de 2022

ÁMATE

La imagen muestra a una joven tomando conciencia de sí misma para iniciarse en el proceso del amor propio

Ámate

Ámate libre.

Ámate sin apegos, sin dependencias, sin exigencias, sin miedos.

Acostúmbrate a ponerte en primer lugar, a cuidarte, a mimarte, a dedicarte tiempo de calidad.

Piénsate bonito, háblate con dulzura, con ternura, con delicadeza y cuando hables de ti, hazlo con el mayor de los respetos porque mereces tratarte bien.

Aprende a darte aquello que te hace bien, a valorarte, a apoyarte, a tenerte en cuenta.

Si tú te amas libre, ligera, sencilla, humilde, sin críticas ni reproches.

Si tú te amas de verdad, dándote lo mejor de ti cada día, mimando esa parte divina que hay en ti y le agradeces por ser consciente de ser quien eres, te garantizo que todas tus relaciones serán sanas y de calidad porque atraerás más amor a tu vida.

Cuando te amas de verdad, cuando te amas de forma incondicional y aprendes a darte en cada momento aquello que necesitas, dejas de exigir a los demás que te provean con aquello que tú no te das.

Cuando te amas de verdad, dejas de mendigar amor a los demás, ya no necesitas que te vean, que te reconozcan, que te valoren, porque ya lo haces tú y cualquier respuesta externa positiva hacia tu persona es un regalo añadido que la vida te hace.

Cuando te amas de verdad, dejas de proyectar en el otro tus deseos no satisfechos, dejas de crear expectativas y de decepcionarte cuando no te dan lo que ansias, dejas de esperar algo a cambio de lo que tú das.

El amor de verdad no entiende de egos, ni de ataduras, no es exigente, no es egoísta, no crea dependencias. Amar es dejar libre a quien se ama, incluso si este elige irse de tu lado.

El amor verdadero no pesa, no duele, no castiga. Y si pesa, duele y si castiga, si te daña, te denigra y te priva de libertad... es que no es amor, sino apego, dependencia física y/o emocional, control, ego y falta de amor propio.

Amar te hace libre, te hace sentir liviana, ligera, generosa, comprensiva, empática, feliz.

Cuando te nutres de amor propio ya no necesitas que te necesiten para ser feliz, porque estás ocupada edificando y disfrutando de tu propia vida.

Nunca olvides que la primera responsabilidad de tu vida es hacia ti misma, hacia tu bienestar, hacia tu salud física y mental. Si tú estás bien, tu energía vibrará en amor e irradiarás bienestar y serenidad externos, estarás en paz porque serás la paz.

Empieza regalándote cada mañana medio minuto para observar tu reflejo en el espejo, sonríele y dile: “te amo” mirándole a los ojos.

Cuando tú te amas, sientes que el mundo entero te corresponde de la misma manera y recibes de él lo mismo que tú le entregas, el amor más excelso.

Ámate.

Con Amor,

©Paqui Sánchez

          Este “Ámate” lo escribí hace unos días para que formara parte de la 3ª entrega de la revista digital “Abrazos para tu Alma”, en la que colaboro desde sus inicios.

          Lo comparto también en el blog porque siento que así puede llegar a más personas que necesiten leer algo así.

          Os invito a visitar la revista y descargarla gratuitamente si es de vuestro agrado, dejo por aquí el enlace.

Abrazos para tu Alma. Revista digital para una nueva Tierra (revistaabrazosparatualma.blogspot.com)


Niña en el bosque sentada al pie de un hermoso lago

©Paqui Sánchez

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lunes, 26 de octubre de 2020

¿Sabes...?

¿Sabes…?

¿Sabes lo que necesitas para estar bien?

¿Sabes lo que necesita tu vecino para estar bien?

¿Sabes lo que necesitan esas personas que viste discutiendo por la calle cuando volvías a tu casa para estar bien?

¿Sabes lo que necesita esa pareja que se mira con ira y se grita?

¿Sabes lo que necesita tu madre, tu padre, tu abuelo, tu abuela o el resto de tus seres queridos?

¿Sabes lo que necesita tu pareja, tu hijo, tu hija, tu hermano, tu hermana?

¿Sabes lo que necesita ese niño que llora?

¿Sabes lo que necesita ese anciano sentado junto a su soledad en un banco olvidado acumulando el peso del mundo sobre sus hombros hundidos y cuyo rostro, surcado por arrugas profundas, está lleno de tristeza y con muecas de dolor?

¿Sabes lo que necesitan los adolescentes, esos que se sienten incomprendidos e intentan llamar tu atención de mil formas distintas que no ves, porque estás en “otras cosas” mientras ellos están “en la edad del pavo”?

¿Sabes lo que necesita ese señor que alza la mano y esa señora que ahoga su enojo y su frustración encerrándolos en su garganta y recibe el golpe que asesta la díscola mano que ha perdido el norte y su razón de ser? O al contrario, porque las mujeres también maltratan, quizá de otra manera, no sé…

¿Sabes lo que necesita el asesino, el estafador, el ladrón, el que abusa de otro de cualquier forma y/o manera por duro que nos parezca?

¿Sabes lo que necesita esa persona enferma que se retuerce de dolor o que se ha olvidado de sí mismo y de sus seres queridos?

¿Sabes lo que este mundo roto y patas arriba necesita?

¿Sabes qué hace falta para cerrar las heridas, para calmar el dolor, para perdonar y seguir adelante como si fuera un día nuevo que inicia sin recuerdos, sin reproches, sin rencores?

       

La respuesta es sencilla tanto a estas como a muchas otras preguntas, de hecho su respuesta, ES la respuesta a todos los males de este mundo.

AMOR, tan solo amor. El amor todo lo puede, todo lo cura, todo lo es.

Lo que necesitamos desesperadamente es amar. Amar-te, amar-nos, amar sin razas, sin colores, sin distinciones de ninguna clase, sin razones.

Es por ello, que cuando te pierdas, cuando pierdas el sentido de tu existencia, cuando no sepas qué haces aquí o a qué has venido, cuando te preguntes por tu misión de vida, cuando no sepas ni cómo, ni dónde, ni por qué, ni para qué, ni con quién… Recuerda: has venido a recordar el amor incondicional que ya eres. Estás aquí para amar, tan solo eso. Amar. Ama, ama y todo cobrará sentido. Ama como un niño, con inocencia, con espontaneidad, sin medida, sin vergüenza, sin razones, sin nombre y sin apellidos. Tan solo ama. Ama tu entorno, ama a las personas que encuentras en él, ama a la Madre Naturaleza y a sus habitantes, a los animales… Ama con todo tu corazón.  

Envía amor a las situaciones difíciles, a las personas difíciles, a los animales, a la naturaleza.

Cuando tú recuerdes y ames, cuando todos recordemos y amemos, las heridas curarán, el dolor se diluirá, la humanidad se iluminará de nuevo y recobrará el sentido de su existencia, el mundo reunirá sus piezas rotas, volverá la alegría a los corazones entristecidos, cesarán los gritos, los golpes, los reproches y todo aquello que utilizamos como barreras para separarnos, para diferenciarnos, para hacernos exclusivos y diferentes unos de otros. Recordaremos lo que es ser Uno, ser un Todo.

Dicen que miedo es la falta o ausencia de amor, que el odio es la falta o ausencia de amor, que la ira es la falta o ausencia de amor, el enfado es falta de amor. Dicen que donde hay amor hay equilibrio, hay alegría, hay esperanza porque el que se ama y ama de verdad no ve carencias, sino abundancia en todo cuanto le rodea, ya sean personas, animales o cosas. Dicen que el amor es la energía más elevada que existe y que el que consigue vivir con y en amor descubre que lo tiene todo y que ya no necesita nada más, tan solo seguir amando y recibiendo amor.

Dicen que el amor mantiene a raya a los fantasmas, que te ayuda a hacer las paces con tu pasado para centrarte solo en vivir tu presente, en tu propia vida. Que te ayuda a clarificar tus pensamientos, tus ideas y a eliminar la culpa y a los culpables de tu vida, pues al amar tu conciencia cambia y la culpa se convierte en responsabilidad. También dicen que al amarte y amar, eres muy consciente de tus responsabilidades y por ello te resulta sencillo dejar de culpar a los demás de aquello que te corresponde asumir a ti. Además el amor te da la fuerza, la energía y el coraje que necesitas para conocerte, asumirte, perdonarte y seguir construyendo y caminando por el sendero de tu vida.


 

Hay una pregunta más que me gustaría que te hicieras y respondieras con la mayor sinceridad posible. Quizá sea la pregunta más importante de todas las que te he planteado hoy porque realmente, si nos prestamos realmente atención a nosotros mismos, nos daremos cuenta de que todo empieza y termina con y en nosotros. ¿Sabes por qué no te aceptas al 100%? ¿Por qué hay alguna parte de ti que rechazas, que odias, que no te gusta, que cambiarías si pudieras o que ya has cambiado?

¿No te has dado cuenta? Es posible que no, que no te hayas parado a analizarte todavía, pero quizá sí lo has hecho con tus progenitores. ¿Qué te gusta de tu padre? ¿Y de tu madre? ¿Qué te molesta de tu padre? ¿Qué no soportas de tu madre? Observa un poco y mira a ver si aquello que te molesta de ellos es porque tú también lo haces consciente o inconscientemente. Pregúntate por qué te disgusta y qué puedes cambiar en ti para amar esa parte tuya que ves reflejada en ellos. Muchas veces son esos reflejos los que nos hablan, porque de otra manera no conseguimos vernos.

La respuesta es la misma, la falta de amor que se compensa con el amor que nos falta y que por alguna razón no nos sabemos dar.

Por eso insisto tanto en mis mensajes en la importancia de conocernos a nosotros mismos y aprender a darnos aquello que muchas veces exigimos y reprochamos a los demás que no nos dan. Pues te voy a desvelar una gran verdad, aunque te moleste, aunque te duela, aunque lo niegues. La responsabilidad de darte, de cuidarte, de amarte, no es del otro, sino que es tuya. Porque cuando tú estás completo en ti mismo, lo demás que llega a ti es un gran regalo que agradecer, no una mitad que te complemente. Eres el único responsable de tu vida y de tu felicidad, porque al fin y al cabo tú decides la actitud con la que vives todo aquello que acontece en tu vida.

Y recuerda, el amor lleva implícito en sí mismo el agradecimiento.

Si quieres un cambio en tu vida y no sabes por dónde empezar, comienza por ti mismo. Empieza por amarte a ti mismo. Quizá en el proceso de amarte aprendas a conocerte, a perdonarte, a aceptarte y descubras al ser extraordinario que llevas dentro.

Eso es lo que deseo para ti, que te redescubras y te maravilles de tu luz y de los dones y talentos que atesoras en tu interior. Es más, deseo que puedas compartir esos tesoros con el mundo para que ellos también puedan sentir el extraordinario ser que eres y enriquezcan sus vidas con tus aportes.

Deseo que amar en libertad y sin dependencias sea tu máxima y consigas alcanzarla con entusiasmo y alegría.

Otra cosa, nunca dejes de soñar, porque este mundo en el que hemos elegido vivir necesita en estos momentos muchos soñadores dispuestos a amar y con agallas y ganas de conseguir sus sueños y convertirlos en su realidad.

¡Feliz vida!

©Paqui Sánchez

Imágenes de Pinterest.

 

©Paqui Sánchez

domingo, 26 de junio de 2016

EL AMOR. CARTA DE ALBERT EISTEIN A SU HIJA



El Amor.
Carta de Albert Einstein a su hija.


A finales de los años 80, Lieserl, la hija del célebre genio, donó 1.400 cartas escritas por Einstein a la Universidad Hebrea, con la orden de no hacer público su contenido hasta dos décadas después de su muerte.

Esta es una de ellas… a Lieserl Einstein.

“Cuando propuse la teoría de la relatividad, muy pocos me entendieron, y lo que te revelaré ahora para que lo transmitas a la humanidad también chocará con la incomprensión y los perjuicios del mundo.

Te pido aun así, que la custodies todo el tiempo que sea necesario, años, décadas, hasta que la sociedad haya avanzado lo suficiente para acoger lo que te explico a continuación.

Hay una fuerza extremadamente poderosa para la que hasta ahora la ciencia no ha encontrado una explicación formal. Es una fuerza que incluye y gobierna a todas las otras, y que incluso está detrás de cualquier fenómeno que opera en el universo y aún no haya sido identificado por nosotros. Esta fuerza universal es el AMOR.

Cuando los científicos buscaban una teoría unificada del universo olvidaron la más invisible y poderosa de las fuerzas.

El Amor es Luz, dado que ilumina a quien lo da y lo recibe. El Amor es gravedad, porque hace que unas personas se sientan atraídas por otras. El Amor es potencia, porque multiplica lo mejor que tenemos, y permite que la humanidad no se extinga en su ciego egoísmo. El amor revela y desvela. Por amor se vive y se muere. El Amor es Dios, y Dios es Amor.

Esta fuerza lo explica todo y da sentido en mayúsculas a la vida. Ésta es la variable que hemos obviado durante demasiado tiempo, tal vez porque el amor nos da miedo, ya que es la única energía del universo que el ser humano no ha aprendido a manejar a su antojo.

Para dar visibilidad al amor, he hecho una simple sustitución en mi ecuación más célebre. Si en lugar de E= mc2 aceptamos que la energía para sanar el mundo puede obtenerse a través del amor multiplicado por la velocidad de la luz al cuadrado, llegaremos a la conclusión de que el amor es la fuerza más poderosa que existe, porque no tiene límites.

Tras el fracaso de la humanidad en el uso y control de las otras fuerzas del universo, que se han vuelto contra nosotros, es urgente que nos alimentemos de otra clase de energía. Si queremos que nuestra especie sobreviva, si nos proponemos encontrar un sentido a la vida, si queremos salvar el mundo y cada ser sintiente que en él habita, el amor es la única y la última respuesta.

Quizás aún no estemos preparados para fabricar una bomba de amor, un artefacto lo bastante potente para destruir todo el odio, el egoísmo y la avaricia que asolan el planeta. Sin embargo, cada individuo lleva en su interior un pequeño pero poderoso generador de amor cuya energía espera ser liberada.

Cuando aprendamos a dar y recibir esta energía universal, querida Lieserl, comprobaremos que el amor todo lo vence, todo lo trasciende y todo lo puede, porque el amor es la quinta esencia de la vida.

Lamento profundamente no haberte sabido expresar lo que alberga mi corazón, que ha latido silenciosamente por ti toda mi vida. Tal vez sea demasiado tarde para pedir perdón, pero como el tiempo es relativo, necesito decirte que te quiero y que gracias a ti he llegado a la última respuesta”.

Tu padre: Albert Einstein


©Paqui Sánchez

lunes, 7 de febrero de 2011

EL AMOR Y EL TIEMPO


EL AMOR Y EL TIEMPO



Hubo un tiempo en el que en una isla muy pequeña, confundida con el paraíso, habitaban los sentimientos como habitamos hoy en la tierra. En esta isla vivían en armonía el Amor, la tristeza, y todos los otros sentimientos. Un día en uno de esos que la naturaleza parece estar de malas, el amor se despertó aterrorizado sintiendo que su isla estaba siendo inundada.

Pero se olvidó rápido del miedo y cuidó de que todos los sentimientos se salvaran. Todos corrieron y tomaron sus barcos y corrieron, y subieron a una montaña bien alta, donde podrían ver la isla siendo inundada pero sin que corriesen peligro.

Sólo el amor no se apresuró, el amor nunca se apresura. Él quería quedarse un poquito más en su isla, pero cuando se estaba casi ahogando el amor se acordó de que no debía morir. Entonces corrió en dirección a los barcos que partieron y gritó en busca de auxilio.

La Riqueza, oyendo su grito, respondió que no podría llevarlo ya que con el oro y con la plata que cargaba temía que su barco se hundiera.

Pasó entonces la Vanidad que también dijo que no podría ayudarlo, puesto que el amor se había ensuciado ayudando a los otros, y ella, la Vanidad, no soportaba la suciedad.

Por detrás de la Vanidad venía la Tristeza que se sentía tan profunda inmersa en sus penas que no quería estar acompañada por nadie.

Pasó también la Alegría, pero ésta tan alegre estaba que no oyó la súplica del amor.

Sin esperanzas el Amor se sentó sobre la última piedra que todavía se veía sobre la superficie del agua y comenzó a menguar.

Su llanto fue tan triste que llamó la atención de un anciano que pasaba con su barco. El viejito tomó al Amor en sus brazos y lo llevó hacia la montaña más alta, junto con los otros sentimientos.

Recuperándose, el amor le preguntó a la Sabiduría quién era el viejito que lo ayudó... a lo que ésta respondió.:

- El Tiempo.

El Amor cuestionó: 

- ¿Por qué solo el Tiempo pudo traerme aquí?

La Sabiduría entonces respondió:

- Porque sólo el Tiempo tiene la capacidad de ayudar al Amor a llegar a los lugares más difíciles.

Autor desconocido



 ©Paqui Sánchez ~ Namasté