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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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viernes, 8 de noviembre de 2019

EL REGALO DE NOVIEMBRE


 
El regalo de Noviembre

Noviembre nos invita a reflexionar, a caminar un poquito hacia nuestro interior y ver qué partes de nosotros mismos no están en equilibrio, a decidir qué nos gusta de nosotros y qué no nos gusta tanto, qué hemos de desechar porque no nos hace bien y qué nos conviene seguir conservando. Nos induce de una u otra forma a transmutarnos, es decir, a transformarnos, a cambiarnos a nosotros mismos, como si pudiéramos “limpiarnos”, que de hecho, podemos y debemos hacerlo. Esta sería la “muerte” de la que hablaban los antiguos pueblos celtas. Hay partes de nosotros que han de morir, para que podamos volver a renacer con una mejor versión de nosotros mismos cada vez. Es momento de transitar la oscuridad, la noche oscura del alma de San Juan de la Cruz, para renacer en la estación de la luz de nuevo.

Este mes nos regala la oportunidad de analizar de dónde venimos y hacia dónde vamos, ya que solo cuando estamos en paz con nuestro pasado, no necesitamos proyectar el futuro y somos capaces de vivir completamente en el aquí y en el ahora, en el presente. Conscientes de cada cosa que nos pasa, de cada paso que damos, de cada momento, de cada vibración y cada respiro. Puesto que de forma habitual, vivimos programados, hacemos las cosas por inercia, por costumbre, por rutina, sin prestar verdadera atención a aquello que estamos haciendo. Una prueba de ello es que en ocasiones, por no decirlo de forma más alarmante, no recodamos cosas simples como si le hemos echado la sal a los huevos para hacer la tortilla, si hemos apagado el fuego, o si nos hemos lavado ya los dientes, dónde guardamos esto o aquello. Conducimos de forma automática nuestro coche, de la misma manera que nos conducimos a nosotros mismos. Y esto es así porque no estamos presentes en esos momentos, estamos pensando en otras cosas. Esto es un ejemplo claro de no estar viviendo en el aquí y el ahora.


Es por todo ello, que cuando leo por ahí, todas esas recomendaciones, (que yo también hago) de vivir continuamente en el "Aquí y el Ahora", y decimos en voz alta “este es el único momento que existe, ni ayer, ni mañana, solo hoy, solo aquí, solo hora…”; me pregunto si la gente entiende o sabe lo que eso significa realmente. Algunos dicen, “no soy capaz de vivir en el aquí y el ahora, no puedo dejar mi pasado atrás y me pesa tanto que me es imposible seguir adelante”. Evidentemente esto lo pueden expresar las personas conscientes que saben que están atrapados en algún lugar de su pasado, no siempre nos damos cuenta de ello, de estar viviendo en el pasado y de no avanzar. Y otros les responden, “hasta que no vivas en el aquí y el ahora, estarás desperdiciando la vida, el pasado te trae sufrimiento y dolor y el futuro incertidumbre, lo cual se transforma en angustia y ansiedad. Solo en el aquí y el ahora eres”.

Ambos tienen razón, los que no son capaces de superar su pasado, no pueden avanzar porque siempre están “enganchados” en algo, y los que vienen a trabajar otro aspecto de su existencia que no es “soltar” ese pasado, no lo entienden porque para ellos es muy fácil vivir en presente. Por eso es tan importante hoy en día ser empáticos y aprender a ponernos en el lugar del otro, al menos intentar comprenderlo y nunca juzgarlo.

Sin embargo, hay que dar espacio y tiempo a aquellos que están de algún modo sujetos a su pasado ya sea de esta vida o a alguna experiencia traumática de alguna vida anterior que le impide desarrollarse como debiera. Dicho de otra manera, no se puede vivir en el aquí y el ahora, es decir, en el presente, cuando tenemos cuentas pendientes con nuestras raíces o nuestros orígenes.


Aunque siempre somos, vivamos en el espacio tiempo que estemos viviendo, entiendo que no para todos es tan fácil dar ese paso en el que eres capaz de perdonarte a ti mismo por todo lo que proyectaste y no conseguiste, no siempre es fácil dejar marchar sueños rotos, no siempre es fácil perdonarte por no haber alcanzado las expectativas que otros tenían sobre ti y haberles “defraudado” o las tuyas propias, no siempre es fácil “olvidar” para seguir viviendo o comenzar de nuevo.

A veces no se puede vivir en el aquí y el ahora, por muy de moda que esté, sin sanar nuestro pasado. La gente habla de soltar, y dice que es tan fácil olvidarlo todo como “soltar”. Pero queridos míos, hay que aprender a “soltar”, para no llevar cargas innecesarias y para “soltar” hemos de aprender a perdonarnos, a perdonar todo aquello que consideramos fueron “errores”, todo aquello que creemos que “hicimos mal”, todas aquellas expectativas de personas que amamos y que “no llegamos a alcanzar”, perdonarnos por todas esas “culpas” que arrastramos  por diversas circunstancias y motivos. Y sí, estoy hablando de ti, pues no se trata de perdonarle “nada al otro”, sino de perdonarte a ti mismo. Porque lo que no te deja avanzar nunca tiene que ver con el otro o con esta u otra situación, sino contigo. Es tu relación contigo mismo la que debe sanar para que seas capaz de no perderte tu presente. De ser consciente de cada parte de ti viviendo en la alegría del aquí y el ahora.



¿Y cómo hago para hacer eso? Te preguntarás.

No vayas a pensar que te voy a dar dos consejitos y con eso ya está todo hecho, no señor. Esta es la parte más condenadamente difícil y complicada de tu vida, porque habrás de analizarte por completo, tendrás que ir retirando todas tus capas hasta que te quedes total y absolutamente desnudo, habrás de ponerte delante de ese temido espejo que tan solo te devolverá tu misma imagen. Tendrás que obligarte a mirarte sin retirar la mirada (puede que no lo consigas de forma inmediata, pero tranquilo, que no tenemos ninguna prisa) y, tendrás que seguir haciéndolo hasta que cuando te mires ya no sientas ganas de girar la cabeza o bajar los ojos, hasta que hayas conseguido dejar de sentir vergüenza y repudio, hasta que seas capaz de sostenerte la mirada sin el más mínimo parpadeo. Entonces llegará la segunda parte del trabajo, tendrás que sostener esa mirada y zambullirte dentro de tus propias pupilas, en esa parte más oscura de tu ojo, donde pasean tus sombras, y por donde paradójicamente penetra la luz a la cámara posterior del ojo, y consigas transformar tu rabia y tu ira en aceptación y amor incondicional hacia ti mismo.

Ha llegado el momento de preguntarte, ¿estás seguro de querer seguir adelante? Porque nos es tan fácil ver el error del otro, el atasque del otro, dónde el otro tiene el trabajo pendiente, dónde debe poner su atención y qué debe trabajarse para seguir adelante; que nunca nos miramos a nosotros mismos. Por tanto, cuando nos preguntan sobre nuestra propia persona nunca tenemos respuestas. Lamentándolo mucho “No” nos conocemos, pero lo sabemos todo del vecino de enfrente, lo que le falta, lo que le sobra, lo que debe hacer o no hacer, lo que necesita para ser feliz… Lo sé, sé que es más fácil estar en la observación del afuera y viviendo la vida de los demás que en la contemplación interior viviendo nuestra propia vida, que ante nuestros ojos carece muchas veces de eso que tanto necesitamos y sí tiene el vecino.

Pero claro, esto tal vez se deba a que como no miramos dentro, no sabemos que en nuestro interior probablemente esté aquello que deseamos o “envidiamos” de la vida de nuestro vecino, y que lo que hay en nuestro interior es infinitamente mejor que lo suyo para nosotros, porque todo está programado para nuestra vida y para tener la mejor vida que se nos dio a “nosotros”, no en comparación con nadie, sino con nosotros mismos.

Comprendo perfectamente que no te apetezca echar un vistazo a tu interior, si es así, gracias por haber llegado hasta aquí y por el placer de tu compañía. En el blog hay infinidad de artículos que quizá sean de tu interés, o tal vez el próximo que escriba sea de tu agrado.

¡Ah! ¿Qué no te vas? ¡Pero qué valiente eres!, pues me alegro mucho que decidas seguir conmigo, prometo acompañarte de la mejor manera posible hasta el final del artículo. Prepárate porque llegan momentos duros. No temas, no estás solo, yo estoy contigo.

Como te decía antes de hablarte de tu vecino, a quien tan bien conoces (o quién sabe, tal vez no tanto como crees), el primer paso para comenzar tu propia sanación es este. Despojarte de todo lo que pueda ser engañoso, quitarte todas las capas y adornos externos y quedarte desnudo y solo ante ti mismo.

Cuando hayas nadado en tus sombras y hayas sido capaz de vislumbrar la luz que te acompaña, ya podrás sostenerte la mirada y dará comienzo la segunda fase. Mirar la profundidad de esos ojos maravillosos que tienes y sonreírte. Cuando seas capaz de sonreírte sin retirar la mirada, cuando seas capaz de sostenerte a ti mismo, háblate. Háblate y saca todos tus reproches, sí todo eso que has encontrado al transitar tus sombras, todo eso que has encontrado estaba ahí porque tenía algo que decirte y nunca le diste la oportunidad como adulto de que te hablara y te dijera que había algo en tu pasado que estaba sin solucionar y, sin lugar a dudas, vas a reconocer cuáles son esas sombras, yo te ayudaré a que así sea.

¿Dónde crees que has fallado o en qué te has fallado (y que conste que es una creencia tuya, no una realidad certera)? ¿No lo sabes? No pasa nada, permíteme que te guíe solo un poco más. Préstate un poco más de atención, obsérvate y dime dónde te duele. ¿Qué te sigue molestado, dónde se manifiestan tus rabias? ¿En alguien en concreto, es en algo, tal vez una situación que viviste y te pareció injusta? ¿Dónde percibes la injusticia, en la situación, en aquello que sucedió y tú piensas que debía de haber sido de otra manera, la injusticia fue hacia tu persona, hacia una tercera persona?

¿Sientes rabia o resentimiento contra tus padres, contra tus hermanos o hermanas? ¿Sientes que tu niño interior está dañado, que tiene miedo, que se siente solo, que se siente anulado o tiene la sensación de ser invisible porque nadie le veía, ni le hacía caso? ¿Te sientes invisible?

Esta es una manera en la que puedes ir sacando esas capas de cebolla y desnudar cada una de las situaciones oscuras que aún están ahí, dañándote y que son las que no te dejan avanzar porque están sin resolver. A veces será complicado porque pueden estar instaladas en una parte muy profunda de tu interior y pasar desapercibidas, pero conseguirás llegar a ellas. ¿Y qué te voy a recomendar yo? Que mientras estés ahí, mirándote a los ojos escribas, sí, escribe todo lo que te venga para poder hacer el trabajo siguiente. Como ya he dicho en tantas ocasiones, escribir en sí es una terapia de sanación, no importa que creas que no se te da bien expresarte con la pluma, inténtalo y verás lo equivocado que puedes llegar a estar. Pensamos que no somos capaces de hacer muchas cosas porque nunca lo hemos intentado realmente, pero cuando probamos, vemos que no es tan difícil como pensábamos y te aseguro que puedes acabar “enganchado” a la pluma y convertirla en tu amiga y aliada. Pero entiendo que no a todos nos gusta escribir y si ese es tu caso y no quieres probar, hazlo hablando. Aprovecha un momento en el que estés solo y háblate, verbaliza todo aquello que está dentro de ti haciéndote todavía daño, sácalo de dentro. Si se trata de una persona, imagina que la tienes delante y que con respeto y educación intentas decirle todo aquello que llevas dentro, si tienes que gritar, grita, si sale una palabra mal sonante, no la detengas, libérate, suéltalo todo, manifiéstalo todo, no te dejes nada dentro. No pasa nada por vociferar un poco, si puedes evitar hacerlo mejor, pero si no, deja que salga como venga.



Cuando hayas terminado por liberar todo lo que tus sombras tenían que susurrarte y las hayas llenado de luz, habrá llegado el momento de pasar a la tercera fase, será el momento sanar a través del perdón.

Atención, no he dicho que llega el momento de perdonar al que te hizo daño. No, no hablo del perdón al otro, no hablo de que perdones a tu padre, o a tu madre, o tu hermano, tu primo o a “aquel mejor amigo”, no. Lo que quiero decir es que te perdones a ti mismo, que liberes a través de ese perdón tus culpas, la culpa que todavía sientes por no haber perdonado a tu padre, o a tu madre, o a tu hermano, hermana o amigo; o por haberles "culpado" de tu desdicha. Porque aunque te parezca que ya has trabajado con tu pasado y que todo está superado y que ya has perdonado a los demás, si sigues sin avanzar, si algo dentro de ti, muy, muy dentro de ti sigue doliendo, es porque no te has perdonado todavía, ni has perdonando a los demás. El perdón comienza por uno mismo y no es algo que sale por la boca, no es lo que decimos, o verbalizamos, sino ese proceso de coger y analizar esa situación dañina, comprenderla, llevarla al corazón y transmutarla, cambiarla, transformarla como si fueras un alquimista y mantenerla ahí en el corazón, amándola, abrazándola hasta que sientas que el dolor se ha transformado en amor. En ese preciso momento serás libre de esa situación. En ese momento habrás soltado realmente y habrá dejado de doler. Será justo en ese momento cuando podrás verbalizar el perdón y no antes. Y será un momento de exultante felicidad porque te sentirás en paz, una paz que te recorrerá de arriba a abajo llenándote de alegría y emoción, por primera vez no respirarás a medias, sino que sentirás como si tus pulmones se hubieran ensanchado y cabe dentro de ellos el doble de aire limpio, nuevo, fresco y renovado a la vez que tu corazón estará rebosante de dicha y tu mente descansará tranquila. Sí, puedo garantizarte que “Pepito grillo” se callará y tu conciencia estará realmente tranquila y relajada.

Será justo en ese momento cuando empezará la cuarta fase, ahora sí que estamos preparados para perdonar a los demás, a los que sentimos que se han aprovechado de nosotros, a los que nos defraudaron, a los que nos hicieron la vida dura, difícil, casi imposible, nos hicieron llorar, sentir rabia e impotencia, ver partes feas de nosotros mismos que no nos gustaron nada y todo lo que se te ocurra. Ellos fueron los que estuvieron ahí para que nosotros aprendiéramos la lección y a superarnos a nosotros mismos, por tanto, si nos hemos perdonado a nosotros mismos porque hemos comprendido el porqué de nuestras sombras, también lo podremos hacer con las situaciones y personas que las generaron y ahora mismo te contaré por qué. 

 La cuarta y última fase es la del agradecimiento. Agradece a tus sombras que supieron mostrarte en el mismo momento que se lo pediste, todo aquello que te quedaba por sanar. Agradécete a ti mismo por haber tenido las agallas de llegar hasta aquí, de haberte confrontado con tu propia realidad, de haber decidido echar un vistazo a tu interior y conocerte un poco mejor, tal vez por primera vez en tu vida. Agradécete por haber sido capaz de perdonarte, por haberte liberado de la culpa que arrastrabas, por haber iluminado algunas de esas sombras que también forman parte de ti y que quieren hablarte para solucionar cosas pendientes. Agradece a todas aquellas situaciones y personas que te llevaron al extremo, porque ellos son tus maestros, gracias a ellos has avanzado y evolucionado. Has muerto y renacido cien veces y cien veces más lo harás. Ahora desde esta perspectiva, has podido sanar a tu niño interior, porque comprendes todo aquello que pasaste como niño, desde otra perspectiva, desde la del adulto, has podido escucharte durante este periodo de sanación, has podido abrazarte y darte todo aquello de lo que te privaron porque aquellas personas con las que estabas no sabían hacerlo de otra manera, no supieron hacerlo mejor porque no tenían medios, ni más conocimientos, ni otros recursos y simplemente te proporcionaron las experiencias que necesitabas vivir para que consiguieras avanzar una vez que hubieras comprendido todas aquellas situaciones y momentos. Esas personas a las que culpaste y por las que te culpaste, lo hicieron lo mejor que pudieron, tal y como vuestras almas habían pactado todos y cada uno de vuestros encuentros porque es lo que tenías o teníais que aprender a través de esos acuerdos anímicos formulados antes de esta encarnación. No, no hay ningún cabo suelto, todo es tal y como ha de ser. Por eso puedes perdonar, porque ahora comprendes que cada cual actuó según su estado consciencial y en función de esos acuerdos anímicos pactados.



A partir de este momento podrás seguir caminando la belleza de tu vida, en paz, con la conciencia tranquila y el alma ligera. Te he enseñado cómo “soltar”, ya sabes cómo aligerar tu mochila, sabes cómo dialogar con tus sombras, escucharlas, hablarles, perdonarte, perdonar y agradecer… Es momento de vivir en el aquí y el ahora, es momento de dejar que la vida te pase, te sorprenda y se quede contigo. Es momento de sentir cómo aparecen nuevas creencias en las que sabemos que sí se pueden conseguir los sueños y que podemos cambiar de dirección siempre que sintamos que no vamos por el camino correcto y que no pasa nada porque hasta el “error” más doloroso o la situación más dura, nos trae el regalo de una lección, de un aprendizaje, de una nueva experiencia de la que sacar algo bueno y  positivo.

Lo que ya no te hace falta, déjalo marchar. Si alguien ya no quiere estar contigo, agradece por el tiempo compartido, por todos los buenos momentos, por la enseñanza que trajeron los no tan buenos, pon una sonrisa en tu corazón que trascienda a tu rostro y déjale marchar.

Y cuando sientas que has dejado de vivir de nuevo en el aquí y el ahora, vuelve a visitar tu interior (por cierto, que habrás descubierto todos los tesoros que alberga ¡y lo que te queda por descubrir!), vuelve a dialogar con tus sombras, que te cuenten dónde hay que trabajar y sigue el procedimiento que ya conoces para poner luz y salir de ese estado. Vuelve de nuevo al regalo del presente.

Este es el regalo que quiero compartir contigo este noviembre, el mes 11 del año, el mes maestro, el mes en el que las energías nos son propicias y nos permiten cambiar más fácilmente todo aquello que ya no tienen más espacio en nuestra vida. Siempre es el momento más apropiado y adecuado para cambiar, para decidir renovarse y renacer de nuevo. ¡Aprovecha las energías y muere tantas veces como sea necesario para volver a nacer de la luz y en la luz!

Que caminar la belleza de tu vida no sea un suplicio, ni una carga, conviértelo en un placer que te embriague el alma y llene cada paso de música y danza. Recuerda, es la actitud la que hace la diferencia.

©Paqui Sánchez

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©Paqui Sánchez

viernes, 1 de noviembre de 2019

SAMHAIN, HALLOWEEN, NOCHE DE MUERTOS, NOCHE DE BRUJAS...


 

 Samhain, Halloween, Noche de Muertos,
Noche de Brujas…

        La rueda del año celta vuelve a girar y ahora lo hace para completar el círculo celebrando su última fiesta del año, Samhain es el último sabbat. El 31 de octubre terminaba el verano para los celtas, y con ello el período de luz del año y al día siguiente daba comienzo el nuevo año, con el inicio del invierno o estación oscura que se prolongaría durante los seis meses siguientes. La víspera entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre los celtas se reunían para festejar la recogida de la tercera y última cosecha en la que se recolectaban principalmente hortalizas y tubérculos (patatas, nabos y posteriormente boniatos), los últimos cereales y los frutos de temporada para pasar el invierno.

Esta misma noche se prendían hogueras para celebrar el gran banquete de fin de año en el que se presentaban ofrendas para agradecer a la Madre Tierra por la abundancia de la cosecha y las dádivas recibidas, comenzando así la estación de reposo de la tierra, la tan famosa muerte que los celtas comprendían tan bien y que daría paso al renacer de la nueva vida tras este período oscuro en el que la tierra se recuperaba para volver a ser fértil.

Además esta noche era la noche en la que el velo entre este mundo de los vivos y el más allá o mundo de los muertos era tan fino que se podía traspasar con muchísima facilidad y contactar con los difuntos y los seres del Mundo Feérico, por tanto era la noche en la que los celtas honraban a sus difuntos y establecían comunicación con el mundo de las almas y los espíritus.

Para honrar a sus muertos, les dejaban ofrendas de comida y bebida y también una luz encendida para que no se perdieran y pudieran recorrer el camino hasta su antiguo hogar. Se solían utilizar cráneos humanos con una luz dentro, podía ser una vela, lámparas de grasa o una simple brasa. Cuando los cristianos obligaron a los paganos a convertirse al cristianismo, esta fiesta, como muchas otras, se cristianizó, entonces fue prohibido el uso de los cráneos/lámpara y se sustituyeron por nabos, los cuales se vaciaban y tallaban con forma de cráneo y se les ponía la luz dentro.

Cuando los irlandeses llegaron a América, los americanos quisieron adoptar esta tradición, pero en América no había nabos, sin embargo sí había grandes plantaciones de calabaza y decidieron utilizarlas sustituyendo así a los nabos, tallándolas y poniéndoles luces dentro para ahuyentar al diablo y atraer a las almas de los difuntos. Por tanto, el uso de la calabaza es relativamente moderno y no es una costumbre europea, sino del “Halloween” (contracción de All Hallows’ Evening o víspera de todos los santos) desnaturalizado que los americanos han traído de vuelta a Europa.



Por otro lado tenemos esa rica tradición oral irlandesa que nos cuenta la verdadera historia de la procedencia real de ese tubérculo con su luz interior que servía para alumbrar a los ancestros. ¿Os gustaría que os la contara? Pues seguid conmigo un poquito más. Debo avisaros que hay más de una versión, recordemos que en Irlanda hace frío y para entrar en calor es muy frecuente darle un poquito al whisky… y bueno, ya se sabe que la tradición oral puede variar una pizquita entre unas versiones y otras, pero yo creo que sigue siendo la misma fuente.

“Cuenta la leyenda que hace muchos años, durante un Samhain, el diablo fue en busca de un granjero irlandés llamado Stingy Jack, conocido por su tacañería y malas obras. El diablo quería llevarse su alma por tratarse de una mala persona y ser un estafador. Sin embargo, Jack logró engañar al diablo y consiguió atraparlo. Para ganarse de nuevo su libertad el diablo le prometió que «jamás lo volvería a buscar».

        Otra versión cuenta que Jack, que era herrero en lugar de granjero, salió a tomar unos tragos con el mismísimo diablo. Jack no quiso pagar la cuenta y retó al diablo para que se convirtiera en una moneda, Jack guardó la moneda junto con una cruz de plata para evitar que el diablo pudiera volver a su forma natural. Tras usarla varias veces, Jack decidió liberar al diablo tras hacerle prometer que nunca iría a buscarlo para llevárselo al infierno.

        Ya se sabe que las copas para entrar en calor hacen que las versiones se multipliquen, y por supuesto hay más ... Esta otra nos cuenta que Jack convenció al diablo para que se subiera a un árbol a recoger unas manzanas y cuando el diablo las estaba haciendo caer, Jack dibujó una cruz en el tronco del árbol para impedirle bajar, liberándolo después de hacerle prometer que no se lo llevaría nunca al infierno.

Pero claro, nadie es eterno con su traje humano y tras varios años extorsionando, robando y haciendo el mal, Jack murió. Como había sido una mala persona y había cometido tantas malas acciones a lo largo de su miserable vida, fue rechazado en el cielo y no pudo atravesar sus puertas; cuando llegó al infierno, el diablo tampoco quiso recibirlo por la promesa que le había hecho y lo condenó a deambular por los oscuros y angostos caminos del purgatorio durante toda la eternidad.

Jack, angustiado y aterrado, le pidió un último favor, una luz para poder alumbrar su sendero ya que no podía encontrar el camino en la oscuridad. El diablo acabó arrojándole una brasa del infierno. El granjero, o herrero, vació uno de los nabos que llevaba en su bolsa y colocó el ascua candente dentro del tubérculo para poder así mantener la luz que alumbrara sus pasos.

Según se ha constatado recientemente, el famoso Jack O’Lantern sigue deambulando por el mundo con su nabo linterna en mano, pues esa brasa, aún sigue prendida y lo seguirá esando por los tiempos de los tiempos, ¿o era por los siglos de los siglos?

Bueno, no importa demasiado, la eternidad debe ser muy eterna y eso tiene pinta de ser muy, muy, muy largo."


¿Te has preguntado alguna vez cómo llegó esta fiesta a América y por qué volvió desnaturalizada de nuevo a Europa? 

Por si no lo sabes, yo te lo cuento de forma resumida.

Durante el siglo XIX se produjo en toda Europa una gran hambruna conocida como la “hambruna de la patata”, los cultivos de patata fueron afectados por una plaga que los arrasó por completo, sobre todo afectó a Irlanda y la consecuencia fue que muchos irlandeses decidieron emigrar a América en busca de un nuevo comienzo y una nueva vida. Obviamente con ellos llevaron también sus costumbres y tradiciones, entre ellas esta celebración de Samhain (pronunciado Sow-in), pero en América esta fiesta sagrada para los paganos fue desvirtuándose y el siglo pasado llegó de nuevo a Europa desnaturalizada tras haber perdido su verdadero origen para adaptarla al Nuevo Mundo.

Los celtas primitivos danzaban alrededor de las hogueras que encendían para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos. Algunos druidas se vestían con pieles y cabezas de venado para evitar así que esos espíritus se les acercaran, de ahí la tradición de los disfraces de hoy en día.

Ya os he contado de dónde procede la tradición de vaciar y tallar calabazas a las que se ilumina con velas para ahuyentar a los malos espíritus y atraer a los buenos.

Y bueno, lo del "Truco o Trato" es una americanada total, aunque parece que también es "copiado" de una celebración escocesa que se remonta varios siglos atrás, pero un poco desvirtuada, pues los niños no amenazaban con hacer pillerías si no recibían caramelos, sino que ofrecían algo a los vecinos y estos les premiaban por sus ofrendas, por cantarles canciones, narrarles historias, etc.     

Hay otra versión sobre el famoso "trunk or treat", "trick or treat", se dice que su origen se encuentra en la propia leyenda de Jack O'Lantern, durante la noche del 31 de octubre, este miserable, tras ser condenado a vagar con su nabo encendido durante toda la eternidad; dedicaba su tiempo a acudir a las casas y exigir que le dieran aquello que les pedía, si no lo hacían profería una maldición contra sus muertos y los propios habiantes vivos del hogar en cuestión al que le había tocado la mala suerte de recibir su temida visita.

Por tanto, como vemos, para encontrar los orígenes de la actual fiesta de Halloween, hemos de remontarnos casi al principio de los tiempos, retirar los velos del olvido y llegar a los albores de la cultura celta.

El Halloween que conocemos hoy día despierta dos posturas muy contradictorias, es amado y odiado a partes iguales, sin embargo, no mucha gente conoce su verdadero origen, no saben por qué se disfrazan, ni el sentido del vaciado y tallado de las calabazas para convertirlas en lámparas que ahuyentan a los malos espíritus, ni que en inicio era una fiesta para agradecer a la tierra y honrar a los difuntos. Durante mucho tiempo se creyó una celebración oscura en la que se hablaba de malos espíritus, brujería y miedo en un sentido peyorativo. Sin embargo, cuando conectas con ese origen ancestral es como que todo vuelve a adquirir sentido a la vez que el miedo se disipa, el corazón se abre y se diluyen los velos de los mundos y el tiempo.


¿Qué podemos hacer esta noche y durante el día de mañana?

*Como siempre digo en todos los sabbats, si tienes oportunidad, pasea por la naturaleza, observa los cambios que se producen en ella. El cambio de estación, sobre todo en los árboles, el cambio en el color de las hojas, su caída cuando se sueltan de su peciolo y cómo las ramas van quedando desnudas, sin peso, sin cargas, limpias y ligeras de equipaje.

Permite que la magia sensorial que te ofrece la naturaleza te ayude en tu transformación. La naturaleza es la mejor medicina que podemos tomar, cuanto mayor sea la dosis, mayor será el beneficio que obtendremos.

* Medita, dedícate un tiempo durante el día o la noche para reflexionar sobre ti, sobre los cambios que has observado en ti misma, tu crecimiento personal, cómo te sientes contigo misma y con las cosas que te han pasado. Como te tomas ahora la vida, o si algo ha cambiado de forma significativa a lo largo del año y cómo has manejado esos cambios.

*Prepara un pequeño altar para honrar a tus ancestros, puedes poner flores frescas, algunas ofrendas de comida, fotografías, objetos que te hagan recordar a tus antepasados o cosas que a ellos les gustara. Pon inciensos de hierbas y velas para iluminar el sendero de aquellos que te precedieron. Y como siempre todo aquello que te haga sentir bien y en equilibrio.

*También puedes hacer el balance de año y escribir una lista con aquellas cosas que deseas eliminar de tu vida, esas situaciones que deben morir para renacer de nuevo. Quizá hasta tú misma debes morir esta noche para que al amanecer el nuevo día seas una persona renovada y nueva. También puedes hacer una lista de gratitud para dar las gracias por todo aquello que ha sido positivo en tu año y una tercera lista con nuevos propósitos y deseos, con sueños nuevos y pequeñas metas que seas capaz de cumplir.

*Es una noche de magia, en la que como ya hemos dicho el velo entre este mundo y el mundo de lo invisible, la magia y los espíritus casi desaparece, por tanto es una buena noche para recordar a tus ancestros, para iluminar a tus familiares fallecidos, para agradecerles por su legado, para hacerles saber (aunque ya lo sepan) que siguen viviendo en tu corazón y en tu memoria. A la vez que puedes pedirles iluminación y ayuda en tus proyectos y en el trabajo interior contigo misma.

*Puedes decorar tu casa con motivos de esta estación si te apetece. Llenar fruteros con mandarinas, naranjas, manzanas, peras, calabazas y castañas.

*Es una noche para la adivinación, para saber qué nos deparará el año venidero, por tanto se pueden usar las runas, las cartas de tarot u oráculos para pedir orientación y la iluminación y apertura de nuevos caminos. Es una noche para hacer trabajos mágicos o hechizos y consagrar las herramientas mágicas como escobas, varitas, velas, etc.

*La alimentación es muy importante, por tanto te recomiendo tomar alimentos de estación pues son aquellos que mejor te pueden proveer de la energía que necesitas. Si se encuentran en huertas cercanas, mucho mejor, porque además de ser más económicos, su transporte hasta tu casa contaminará mucho menos y estarás haciendo un favor al medio ambiente y a ti misma, pues cuidar a uno es velar por todos. Y por supuesto, castañas, también puedes guardar alguna como símbolo de buena suerte y prosperidad para el nuevo ciclo.

*Es necesario hacer limpieza, tanto de tu hogar como de todo aquello que ya no es necesario que sigas conservando. Recuerda que cuando haces vacíos y dejas espacio libre, propicias la llegada de lo nuevo a tu vida. Y cuando ordenas y recolocas todo aquello que está fuera de su sitio, también ayudas a que tus ideas se organicen y tus proyectos encuentren el camino para iluminarse y materializarse.

* Si te hace sentir bien, pasea por aquellos lugares donde lo hacían tus antepasados, visita sus tumbas en el cementerio y llévales flores frescas, seguro que de alguna manera notan esa energía de amor y cariño hacia ellos. Agradéceles por su sabiduría y por todo su legado. 

Una vez me contaron que aquellos que han pasado al otro lado pueden sentir la belleza y el perfume de las flores, por eso en estas fechas los cementerios se llenan de flores que ayudan a reconfortar el alma de los que ya no están en forma física con nosotros pero que permanecen en nuestros corazones.

* Reflexiona sobre la muerte para que puedas comprenderla del modo en el que la veían los celtas, esa claridad mental te aportará paz interior. Para los celtas la muerte significaba el final de un ciclo y ellos entendían perfectamente que era necesario morir para fortalecerse y renacer a un nuevo comienzo, a una nueva vida, a un nuevo momento. Morimos muchas veces a lo largo de un año, incluso en un solo día. Del mismo modo que morimos nosotros, mueren amistades, mueren comportamientos, situaciones, pensamientos, tradiciones. Morimos a lo que fuimos para renacer en nuestro nuevo yo cada día. Si prestamos atención nos daremos cuenta que el ciclo de vida y muerte se repite constantemente, cada día es la representación de un ciclo de muerte y renacimiento del mismo modo que lo es cada estación o cada año. Nosotros hemos de morir a lo que fuimos, para crecer y re-nacer a lo que somos continualmente con cada cambio que experimentamos. La muerte no es el fin, no es nada a lo que debamos temer, es un cambio de estado, un cambio en el modo en el que la energía se manifiesta.

La página de “Las Brujas y el reflejo de su Centurión” publicó en Facebook esta oración que puedes hacer para honrar a tus difuntos si la sientes cercana. También puedes utilizar cualquier oración que ya hagas sea pagana o cristiana. Lo importante es que aquello que hagas vibre en ti.

Oración de Samhain – Difuntos (31 de Octubre)

En ésta noche de Samhain,
Celebro la memoria de mis ancestros,
y de aquellos que me precedieron en esta senda.

Celebro además, Cernunnos, tu pasaje
hacia las tierras del verano.
Cazador Astado,
Señor de los Bosques,
honro Tu memoria y aguardo Tu retorno
desde el vientre de la Diosa.

Señora de la Luna Menguante,
ayúdame a comprender tus misterios,
guía mis pasos en lo más oscuro,
protégeme, y muéstrame
que así como de la noche nace la luz,
el ciclo renace, eterno, por siempre.

*Podemos ofrecer la comida del día 1 de noviembre a nuestros antepasados fallecidos, cocinándola en su honor:

"Ofrezco ésta comida en honor a mis ancestros.
Su memoria perdura, y sus enseñanzas viven en mí.

Benditos fueron en su existencia
y benditos son en las Tierras de Eterno Verano."
 

Espero que entre todas estas ideas, encuentres alguna que resuene contigo, si es así, no dudes en llevarla a cabo y disfrutarla al máximo.

Celebra lo que sientas y hazlo siempre con coherencia, equilibrio y alegría.

©Paqui Sánchez

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©Paqui Sánchez