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domingo, 2 de febrero de 2020

IMBOLC, EL ÚLTIMO SABBAT DEL INVIERNO


 Imbolc, el último sabbat del invierno

El sabbat mayor de Imbolc nos marca el punto medio entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera para el hemisferio norte. En el hemisferio sur correspondería celebrar Lughnasadh o Día de Lammas según la rueda del año de los antiguos pueblos celtas.

Los pueblos celtas se caracterizaban por estar en perfecta sincronía y armonía con los ciclos de la naturaleza, los celebraban todos y cada uno de ellos honrando y agradeciendo en todo momento a la Madre Tierra. Como ya hemos mencionado en otras ocasiones, celebraban 4 sabbats mayores y 4 sabbats menores haciéndolos coincidir con el cambio de las estaciones (sabbats menores) y los puntos intermedios de una estación a otra (sabbats mayores). Además ellos también honraban y celebraban las lunas (esbats), por tanto calcular los días exactos de estos “cambios” de estación o puntos medios entre ellas, dependía de las lunas llenas. La celebración exacta sería la noche de luna llena más cercana entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera. De cualquier modo, nosotros hoy en día podemos establecer más o menos unas fechas fijas, pero teniendo en cuenta que podemos celebrar unos días antes o después (o el día exacto si seguimos las celebraciones según los esbats). No es tan importante el día, al menos para mí, si no el sentir la celebración y el cambio que ese momento produce en nuestra propia vida.



Yo no me considero “nada” en particular y sin embargo siento que lo soy “todo”. Cada vez me cuesta mucho más identificarme con etiquetas o etiquetar a los demás. Soy cristiana, soy pagana, soy hija de la Madre Tierra y del Padre Sol, soy trocitos de luna, estoy hecha de luz, de pedacitos de estrellas y en mí habitan universos enteros. Soy raíces y también soy alas. El hada, la bruja, la doncella, la chamana, la sabia, la madre… Todas estas mujeres viven en mí y a través de mí, en cada momento se manifiesta aquella que es requerida para cada vivencia. Puedo ser todas en un mismo día, ellas se van manifestando según mi estado de ánimo… y como lo sé, no me altero pues tengo la certeza de que no me pasa nada malo, he sido bendecida con ser mujer y eso equivale a que soy cíclica como la luna y voy cambiado de estado en cada fase lunar. Por mí corren las estaciones con cada ciclo de vida, cada semana, cada día, cada segundo y es por ello que he aprendido a bendecir y honrar cada momento de mí misma.

No sé si podría definirme como celta, a veces rememoro de forma natural otros tiempos y siento que lo soy, como otras muchas cosas; sin embargo dentro de mí siento que soy naturaleza y que estoy ligada a ella y a los cambios que se producen en la Tierra con el paso de cada estación. Los cambios que cada estación hace que sintamos en nuestro propio interior. Cuando llega el invierno, necesitamos soledad, silencio e introspección; en primavera aumenta nuestra energía, nos renovamos y ponemos nuestra atención en nuevos proyectos. Durante el verano aparece nuestra etapa fértil, donde se potencia la autoestima y la seguridad y, llegamos al otoño con la bajada de la energía, de concentración y de memoria, alcanzando el mejor momento para sanar y avanzar.

Si tenemos en cuenta la rueda del año celta y que el año para los celtas comenzaba en el sabbat de Samhain, octubre/noviembre, Imbolc sería el tercer sabbat de la rueda del año.




¿Qué simboliza Imbolc?

Principalmente la llegada de la luz. Las noches comienzan a hacerse más cortas, empieza a amanecer más temprano y los segundos de luz van incrementando cada día un poquito más. En esta rueda de la vida, la luz se impone de nuevo sobre las sombras anunciando renovación y renacimiento.

Imbolc es una palabra gaélica que significa literalmente “en el ombligo” o “en el vientre” (de la Madre), haciendo alusión a todas esas semillas que se plantaron en el solsticio de invierno y que empiezan a germinar, del mismo modo que lo hacen las semillas que se hallan en el vientre de la Madre Tierra despertando a una nueva vida, a un nuevo ciclo de renovación y expansión. Oilam es el nombre celtíbero que se le da a este sabbat mayor, significa “cordero” y también “lactancia” y  hace alusión a que es por estas fechas cuando tiene lugar el nacimiento de muchos animalitos que se amamantarán de sus madres hasta valerse por sí mismos.

Dentro de la tierra, dentro del vientre de la Madre, donde se está produciendo la germinación de las semillas todavía está oscuro, debemos recordar que esa oscuridad y asilamiento son necesarios para que se pueda gestar nueva vida que está por llegar.

Los antiguos celtas celebraban el día de Brigid, la diosa del fuego y del sol, honrando así a la triple diosa en sus tres facetas principales: la Doncella, la Madre y la Anciana, que simbolizaba a su vez la fertilidad, la fuerza y el poder. Esta deidad celta fue cristianizada convirtiéndose después en Santa Brígida, representada con una llama en la mano. Imbolc fue sustituido por la celebración cristiana de la fiesta de la luz, la Candelaria, teniendo lugar el 2 de febrero.

Esa llama que Brigit portaba se dividía en tres llamas o aspectos que la definían. Brigit era la llama de la sabiduría englobando la faceta de las artes y la creatividad, era la diosa de la poesía, la música, la historia, la inspiración y del lenguaje. Era la diosa de la adivinación, la intuición y las profecías. La segunda era la llama del hogar, diosa de la familia, la fertilidad, los partos, de la mujer, la sanación y medicina. La tercera llama era la de la transformación, incluyendo las artes o artesanías que utilizan el fuego para transformar una cosa en otra, es decir, la herrería, la orfebrería, fermentación de la cerveza o el tejido.

Créditos de la imagen, Marcus Rodríguez

 ¿Cómo se celebraba Imbolc y cómo puedes celebrarlo tú?

Imbolc era celebrado, como todos los sabbats mayores con fuego, se encendían hogueras para honrar a Brigit, la triple diosa. Los agricultores veneraban esta deidad festejando alrededor de las hogueras que ofrendaban a la tierra, danzando alrededor de ellas, pidiendo fertilidad y abundancia para las cosechas. Se bendecían las semillas y se consagraban las herramientas destinadas a la agricultura.

Imbolc simbolizaba un nuevo despertar y un nuevo renacer.

Algunos de los rituales de Imbolc son:

* Este día se creaban, ritualizaban y bendecían todas las velas que se iban a utilizar durante los sabbats del año, se prendían velas en todas las ventanas del hogar y se dejaban encendidas durante toda la noche previa a la víspera. Esto se hacía en honor a Brigit, que al pasar por los hogares y encontrar las velas prendidas en las ventanas los bendecía en protección y prosperidad.

* Se hacían rituales de limpieza y purificación para la casa.

* Se honraban las artes poéticas y femeninas, dado que es uno de los sabbats dedicados a la mujer. 

* Las doncellas ofrecían rituales para encontrar pareja y para la fertilidad, mientras que las mujeres casadas los ofrecían para que sus relaciones prosperaran y su fertilidad continuara.

* Se honraban las semillas, tanto las que ya germinaban bajo la tierra, como las nuevas semillas para plantar en primavera.

* Se pedía inspiración y guía para que los nuevos proyectos se cumplieran exitosamente.

* Los druidas oficiaban matrimonios y celebraban rituales de adivinación.

* Tejían con ramitas de heno, juncos, mimbre, madera o cuerdas las cruces de Imbolc, conocidas como “la cruz de Brigit o Brigantina”. La cruz de Brigit simbolizaba la protección y prosperidad del hogar, un buen lugar para colocarla sería detrás de la puerta de entrada a tu casa.

* Puedes crear tu altar de Imbolc con todo aquello que sientas que es importante para ti. Sobre todo semillas y mucha luz.

* Es el momento de centrarte en los nuevos comienzos y proyectos y pedir inspiración para llevarlos a cabo.


Además de todas estas cosas, hoy es un buen día para pasear por la naturaleza, para pensar en tu alimentación y empezar a alimentarte de forma más natural, más consciente y más sana. Es un buen día para sonreír, para sentir, para hacer planes, plantar semillas, regar tus plantas y vigilar su despertar, observar cómo empiezan a florecer los bulbos. Crear tus propias velas. Es un buen día para la poesía, la música, la escritura, la lectura, para bordar o coser, para crear en sí y sobre todo para cuidar a la mujer que eres y si eres hombre para honrar tu parte femenina, tu yang.

Hoy es un buen día para vivir intensamente, honrar a la Madre Tierra y cuidarte y honrarte a ti misma.

Hay una leyenda muy bonita que cuenta que la diosa Brigit aprovechaba el día para pasear por los bosques e iba recogiendo la leña que encontraba. Si hacía muy buen día, la diosa recogía mucha leña, eso significaba que el invierno todavía sería largo. Si por el contrario el día no era demasiado bueno, la diosa recogía poca leña, porque simbolizaba que quedaban pocos días de frío y nieve y que pronto llegaría la primavera. Por eso la diosa iba a necesitar poca leña, porque los días de frío también serían escasos.

¡Feliz Imbolc!

©Paqui Sánchez


 ©Paqui Sánchez