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lunes, 7 de marzo de 2022

EL SECRETO PARA ALCANZAR LA FELICIDAD

 Mujer vestida en mitad de un lago reflectante que transmite paz y calma, dos de los ingredientes mágicos de la felicidad

El secreto para alcanzar la felicidad

¿Y dónde está el secreto para sentirte feliz? Te preguntarás, y con razón, pues parece que la felicidad nunca está completa y son pequeños momentos o instantes de disfrute donde todo parece perfecto según nuestro propio criterio o código de perfección.

Me gustaría mucho acompañarte durante este ratito para que seas capaz de hacer tus propios descubrimientos, porque quizá es diferente para cada uno de nosotros, pero lo que sí tengo muy claro es que para llegar a ti, tienes que poner un poquito de tu parte ya que ese secreto te será desvelado cuando emprendas ese maravilloso viaje hacia ti mismo y empieces a conocerte de verdad.

Este artículo está enfocado para que puedas emprender ese maravilloso viaje hacia tu interior y que aprendas a conocerte y a brindarte todo aquello que necesitas en cada momento de tu vida para sentirte completo, amado y feliz por ti mismo, desde dentro, sin necesidad de que intervengan factores externos que contribuyan a ello, porque si tu bienestar se construye desde el afuera y no viene de dentro, no será real y podrá desvanecerse en cualquier momento como si fuera un castillo de naipes que se viene abajo por el leve soplido del susurro del viento.

Y sí, se puede ser feliz siempre, porque la felicidad es un estado que se alcanza cuando estás en paz contigo mismo y vibras en gratitud. Llegados a este punto entendemos que, dentro de ese estado de felicidad, puedes sentir tristeza un día, puedes sentir irritación o ira otro, puedes llorar, gritar y frustrarte, tienes derecho a sentirte mal y con ganas de querer que el mundo se pare para bajarte de él durante un buen rato, tienes derecho a romperte y no pasa nada. Puedes y debes permitirte sentir, emocionarte y vivir tus emociones canalizándolas de la manera más beneficiosa posible para ti y para aquellos que están conectados contigo.

Sentirte y emocionarte, es maravilloso, porque es lo que te hace humano, lo que te hace estar vivo y establecer contacto activo con el entorno en el que vives e interactuar de manera positiva con el círculo de personas con las que has venido a relacionarte. Recuerda que todo está conectado y que todos tienen algo que ofrecerte y tú algo que ofrecer a cambio para mantener la energía y el principio de reciprocidad del dar y recibir en equilibrio.

Una joven vestida camina adentrándose en un lago lleno de reflejos con montañas al fondo

Tu vida está llena de bendiciones, pero no siempre eres consciente de ellas, no siempre eres capaz de reconocerlas porque quizá estás centrado en otras cosas, en aquello que piensas que te falta, que esperas desde hace tiempo y no llega, o que quisieras que se manifestase en tu vida y no lo hace del modo en el que tú tienes programado que debe ser. Sin embargo, si te sales de esa programación y oteas el horizonte, quizá seas capaz de vislumbrar lo bendecido que eres y que tienes mucho más de lo que tú creías para agradecer cada día. Es más, si te centras en lo que tienes y agradeces por ello estarás proyectando desde la abundancia, no desde la carencia, cuando eres consciente de tu abundancia y agradeces desde ella, atraes más abundancia a tu vida. Si te centras en lo tú crees que te falta, estarás proyectando desde la carencia y eso será lo que estés atrayendo hacia ti, más carencia.

Reconocer las bendiciones que te abrazan y agradecer por ellas es extremadamente importante para que seas cada vez más consciente de ti mismo y de toda la magia que habita en ti, de ese modo podrás extrapolarla conscientemente hacia fuera y ponerla a trabajar a tu favor. Eso que yo llamo magia, otros lo llamarían potencial y ese potencial, dirigido de forma correcta, es tu varita mágica para alcanzar aquello que sea que te propongas en esta vida. Activar tu magia, poner en funcionamiento tu potencial debería de ser una de las prioridades de tu vida. Además, trabajar en ello te pondrá en contacto con tu verdadero Ser, te ayudará a conocerte (que es de lo que se trata) y a conseguir el máximo de ti mismo cada día. Cuando te entregas a ti mismo con sinceridad y humildad, estás regalando al mundo lo mejor de ti en cada momento y eso es felicidad en estado puro, sin etiquetas, sin dobleces, sin dobles tintas.

Pero a veces, para llegar a ti, para descubrir ese potencial que hay en ti, para que seas capaz de reconocer tus dones, esas herramientas internas que tienes y forman parte de ti de forma natural, para alcanzar tus propósitos, incluso para conocer cuáles son verdaderamente tus propósitos y hacia dónde debes dirigir tu energía para experimentar ese crecimiento interno y brillar… necesitas irrevocablemente conocerte a ti mismo, mejorar tu autoestima y tu relación contigo mismo. A veces quizá también aceptarte con toda tu perfecta imperfección, para poder perdonarte por todas las veces que no te perdonaste por cosas que pasaron y que, para más inri, te hicieron despreciarte y hundirte un poquito más.

Y para poder echarte una mano en esta labor tan importante y que tantas satisfacciones va a brindarte, se me ocurren unas cuantas preguntas que no sé si te habrás formulado alguna vez y para las que quizá ya tengas respuestas o no. Seguramente, si lees las cosas que escribo te habrás dado cuenta de que no es la primera vez que las formulo, estas o algunas similares que pretenden conducirte al mismo punto, a la auto observación y el autodescubrimiento.

Y no siento que esté repitiéndome, hace tiempo que me dejo guiar por mi instinto, por mi intuición o tal vez por alguna que otra corazonada (todo es lo mismo) y si insisto sobre algo que ya te he contado es porque siento en lo más profundo de mi Ser, que debo seguir ahondando sobre ello porque seguro que en algún lugar de este planeta (el blog tiene mucho más alcance de lo que nunca imaginé), hay alguien que necesita de algún modo leerlo de nuevo para iniciar el camino hacia sí mismo.

La imagen muestra una mano escribiendo sobre papel, con unas gafitas, tal vez aquello que queremos materializar para sanar.

Comencemos con esas preguntas, antes te recomiendo que cojas una hoja de papel, o unas cuantas y un bolígrafo para anotar las respuestas o aquello que vayas sintiendo.

¿Serás capaz de responderte con sinceridad? Puede ser que para algunas de ellas ni siquiera tengas respuesta. Si eso te ocurre, no pasa nada, simplemente te estará indicando que pasas poco tiempo a solas contigo mismo, que necesitas dedicarte más tiempo, para conocerte mejor, saber quién eres, qué es lo que quieres y darte aquello que necesitas. Quizá alguna de estas preguntas humedezca tus ojos o te haga sentir “cosas”, si es así, deja que tus emociones fluyan y quédate ahí, sintiendo y averiguando a qué puede deberse esa emoción. Ponle nombre si lo encuentras, nuestro cerebro sigue funcionando con etiquetas y para trabajar contigo mismo quizá, al principio, necesites mantenerlas. Intenta que tus respuestas sean sencillas, no demasiado elaboradas y si te salen elaboradas y largas, relee las respuestas y subraya las palabras clave.

Y ahora sí, cuéntate a ti mismo:

¿Cómo te percibes?

Cuando tienes que definirte o decir algo sobre ti ¿cómo lo haces? ¿Hablas en positivo de ti o te defines con palabras peyorativas? Y cuando hablas en positivo, ¿desde dónde te expresas, lo haces desde el ego o desde el autoconocimiento?

¿Te gustas lo suficiente? ¿Qué crees que deberías cambiar en ti para gustarte más? Hablo, evidentemente de gustarte a ti, no a los demás.

¿Te sientes bien contigo mismo?

¿Estás bien cuando estás solo o necesitas estar siempre rodeado de gente para sentirte bien?

¿Dónde necesitas mirar para verte realmente, dentro o fuera de ti? ¿Te ves por ti mismo o a través de lo que los demás dicen de ti?

¿Eres consciente de tu potencial, de tu magia, de aquello que bulle dentro de ti y que busca el modo de emerger hacia fuera, de expresarse?

¿Te amas lo suficiente? ¿Qué necesitarías cambiar en ti para amarte más?

¿Te miras? ¿Te ves realmente? ¿Eres capaz de verte de verdad, de reconocerte? ¿De mirarte a los ojos y poder decirte eso de “Te veo”?

¿Sabes quién eres?

¿Sabes qué quieres?

Y te vuelvo a hacer esta pregunta que te hice al principio, puede ser que ahora su respuesta haya cambiado o tal vez no. No te pre-ocupes mucho por ello.

¿Cómo te percibes?

Independientemente de las preguntas que seas capaz de responder hoy, debes saber que si te dedicas tiempo, si te prestas atención, si aprendes a observarte, a verte y a estar contigo sin necesidad de más, podrás ir respondiendo cada vez a más de ellas y las respuestas que obtengas te acercarán cada vez más a ti mismo. En el afán de vivir en el afuera, nos hemos olvidado de nosotros mismos, nos hemos olvidado de estar con nosotros, de conocernos, de explorarnos y experimentarnos. Sin embargo la vida pasa a través de nosotros, nos relacionamos con las personas que nos rodean cuando las percibimos a través de nuestros sentidos y no solo con las personas, sino con todo lo que está a nuestro alrededor.

Quiero que sepas que todo tu potencial está ahí, dentro de ti, esperando a ser descubierto y valorado por ti, por no por tu jefe, o por tu pareja, o por tu mejor amigo, o por tu vecino. No, espera solo y únicamente por ti y para ti para que aprendas de forma profunda y sutil cuál es tu camino a seguir para que ese potencial se ponga en marcha y desde lo mejor de ti puedas guiar tu vida hacia ese crecimiento y evolución que has venido a experimentar transformándote en tu mejor versión, tanto para ti como para el resto de mundo y puedas aportar conscientemente a este mundo aquello que viniste a compartir.

Por tanto, el camino hacia la felicidad, el secreto de la felicidad, el secreto para sentirte completo, amado y feliz no está fuera de ti, no depende de nada externo que te pase, no depende de nadie que esté a tu lado o lejos de ti, no depende de las cosas que tienes, ni de las que te faltan… todo depende de ti, de cómo tú decidas vivir tu vida, de la actitud que le pones a la vida cada día. Y todo aquello que decidas va a estar estrecha e íntimamente relacionado con el autoconocimiento que desarrolles hacia ti mismo, porque solo cuando te conoces a ti mismo eres capaz de fundamentar tu vida en aquello que es mejor para ti y cuando recibes diariamente lo mejor que eres capaz de crear para ti todo se ajusta en tu mundo, desaparece lo “bueno” y lo “malo” y todo se convierte en un equilibrio y un ejercicio de crecimiento personal.

Y sí, seguirá habiendo días en los que te toque experimentar con las sombras, y la gran diferencia es que sabrás que estás en uno de “esos días” y no serás demasiado duro contigo mismo, te permitirás pasar el día de la mejor forma posible y serás consciente de todo lo que te está sucediendo. De esa forma, siendo consciente, arrojarás luz a tus sombras y conseguirás transformarte y transformar todas esas situaciones que aún tienen el poder de desequilibrarte.

Hay muchas herramientas que pueden ayudarte en la a veces difícil tarea de conocerte a ti mismo. Te recomiendo ver algo sobre los eneatipos de la personalidad, hay varios autores que hablan del eneagrama, Borja Vilaseca es uno de ellos. Si este tema te interesa, dímelo y puedo preparar algún artículo hablando sobre el eneagrama y dejaros unas pinceladas sobre los eneatipos y de qué manera nos puede ayudar conocerlos.

Cualquier impresión, duda o consulta que me quieras hacer, puedes dejarla en los comentarios, yo los leeré, los aprobaré y te dejaré una respuesta que podrás leer en el blog cuando vuelvas por aquí.

Gracias por tu pre-esencia.

Ámate mucho. Cuanto más tiempo pases contigo mismo, cuanto más te conozcas, mejor entenderás cómo funcionas y cuál será la mejor manera de relacionarte con el mundo que te rodea.

Con Amor,

©Paqui Sánchez

Reflejos de espejos que nos ayudan a conocernos mejor, la joven de la imagen se ve reflejada en varios espejos que la ayudan en el autoconocimiento

©Paqui Sánchez

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jueves, 9 de enero de 2020

EL FRASCO DE LA FELICIDAD


Tarro o frasco de la felicidad donde guardaremos mensajes de agradecimiento

El Frasco de la Felicidad


¿Habéis oído hablar alguna vez del "Tarro o Frasco de la Felicidad"?

Hace tiempo hice una publicación en Facebook contándoos sobre él, pero como este año uno de mis propósitos es vivir lo máximo posible desde mi interior y sacar cada día esa felicidad interna que se encuentra dentro de mí, me he acordado de nuevo de este tarro y estoy pensando en hacer uno para recoger los mejores momentos de este año que están por llegar. Creo que aunque quiera centrarme en mí y vivir desde dentro intentando que los agentes externos a mí me afecten lo menos posible, habrá días que seguramente me vendrá muy bien revivir alguno de esos buenos momentos. Evidentemente sería una utopía pensar que no va a haber “malos” momentos, sin ellos no habría aprendizaje ni evolución. Eso sí, vamos a ver si somos capaces de dejar el sufrimiento a un lado y vivir disfrutando la vida.

Somos lo que somos y no podemos cambiar las características de nuestra personalidad. Por eso para poder ayudarnos a nosotros mismos, es muy importante trabajar en nuestro propio autoconocimiento, para ello hemos de dedicarnos tiempo, estar con nosotros mismos, observarnos, aprender a escuchar nuestro cuerpo, nuestros ruidos y nuestros silencios. Saber qué nos gusta, qué es lo que queremos y lo que no, qué nos entusiasma, qué nos hace vibrar alto y qué nos quita la energía para dejar de hacerlo y poner nuestra atención en otra cosa que sume en lugar de restar.

Algunos aspectos negativos de mi personalidad, sobre todo cuando no estoy en equilibrio, es que me auto castigo mucho al centrarme en las cosas negativas que “hay” en mi vida y que me impiden ver todo lo positivo que existe en ella. Sí, soy de esas perfeccionistas que ante un suelo (por poner un ejemplo) perfectamente limpio y abrillantado encuentra esa pequeña mota de polvo que se escapó, o incluso se posó después y se centra en ella hasta que llega un momento en el que solo ve la mota de polvo y no es capaz de darse cuenta que el suelo está más limpio que nunca y que ella no es responsable de que esa mota de polvo llegara ahí. Sin embargo, es fácil entrar en la culpa y en darle vueltas y vueltas al asunto durante más tiempo del necesario. 

Cuando el dolor que pueda ocasionarnos un aprendizaje concreto se convierte en sufrimiento y entramos en un círculo vicioso de autocompasión del que no sabemos cómo salir, se hace necesario replantearnos nuestra vida y hacer algo diferente que no hemos hecho hasta ese momento para encontrar una solución. Tenemos que empezar a darnos, a ponernos en primer lugar y a amarnos sobre todas las cosas, pues cuanto más alta esté nuestra energía, más difícil será caer en la autocompasión y el desmerecimiento. Convertirnos en víctimas y dar lástima, nunca es la solución, elevarnos y ser capaces de ver más allá, sí lo es.

No es sencillo manejar mi eneatipo  y mantenerlo a ralla es un reto diario que requiere de gran parte de mi energía. Pero no pasa nada, cuando necesito tiempo para mí, intento darme el máximo posible hasta conseguir equilibrarme de nuevo.

          Por todo ello, estoy pensando que quizá me vendría muy bien hacer mi propio “tarro de la felicidad”.

ES súper  sencillo crear tu frasco de la felicidad con cualquier tarro de cristal reciclado. Decóralo a tu gusto.


¿Qué es el tarro de la felicidad y cómo se hace?

        Es muy sencillo, elegimos un tarro de cristal de los que tengamos por casa, uno grande a ser posible, pues este año tiene 366 días y esos son muchos días para vivir experiencias bonitas que nos hagan sonreír y sentir felicidad.

          El tarro se puede personalizar y decorar del modo en el que cada cual sienta y los papelitos que necesitaremos para ir escribiendo en ellos y meterlos dentro del tarro pueden ser un papel cualquiera, o bien podemos hacer papelitos de colores y escribir en ellos lo que queremos dejar en ese tarrito. No es necesario escribir mucho habrá ocasiones que necesitemos tan solo una palabra para describir un momento sublime. Si pensamos que hemos de escribir mucho cada vez, seguramente dejaremos de hacerlo porque nos dará pereza, por tanto seremos breves y concisos en nuestros mensajes. Tampoco es necesario escribir cada día, si eso supone un gran esfuerzo podemos hacerlo solo un par de veces o tres por semana.
        
Escribe en papelitos mensajes que crearán recuerdos

         Es un ejercicio interesante porque cuando estemos escribiendo ese mensaje, estaremos focalizándonos en las cosas positivas, a la vez que estaremos cultivando la gratitud y los buenos hábitos. Nos sentiremos bien y nuestra energía estará elevada y cuando tengamos necesidad de leerlo nos pasará lo mismo y nuestra energía, si en esos momentos nos sentimos cansados y deprimidos, se elevará y además nos ayudará a mejorar nuestro estado de ánimo. Al centrarnos en las cosas positivas de nuestra vida estaremos quitando la atención y dando por tanto menos relevancia a aquello que nos es molesto o nos produce preocupaciones. ¡Todo el tiempo que consigamos estar en gratitud, se lo estaremos quitando a la queja!

 Es más, conforme vayan pasando las semanas y nuestro frasco se vaya llenando de mensajes, iremos tomando conciencia de lo maravillosa que es nuestra vida cuando nos centramos en todo lo positivo que hay en ella.

          Tomad nota: un tarro que os guste, algún bolígrafo y papelitos. Si tenéis vena artística y preferís enrollar los papelitos sobre sí mismos para hacer una especie de pergaminos, también necesitaréis lana o algún tipo de hilo o cuerda para atarlos y que no se desenrollen…

La idea es escribir en los trocitos de papel mensajes positivos sobre las cosas que te hayan ocurrido durante el día, o la anécdota más importante y que te ha hecho sentir felicidad. Una situación, un momento, una persona con la que te has encontrado, algo agradable que te haya pasado con tus mascotas, tus plantas, etc. Aquello que haya hecho de tu día algo mejor.

Es importante que sean momentos felices o en los que hayas sentido felicidad. O también puede ser un mensaje de gratitud por el logro de un sueño o algo que te haya ocurrido que te haya hecho sentir bien, que te haya hecho esbozar una sonrisa o reír a carcajadas. También sirven agradecimientos a los miembros de la familia, ya sea nuestra pareja o nuestros hijos por algo que hayan hecho por nosotros o simplemente mostrarles nuestra gratitud por la felicidad que nos aportan.

En teoría ese tarro con todos esos papelitos con todos esos mensajes que escribimos para nosotros mismos durante todo el año, lo abriríamos a final de año para leerlos y rememorar todos aquellos momentos felices. Sin embargo yo creo que sería una buena idea abrir algún que otro papelito en esos días que, bueno, que no nos sentimos demasiado bien, que sin saber por qué (o sabiéndolo) nos sentimos tristes, sin energía, sin ganas de nada… Así, ese tarrito se convertiría en una inyección de energía, que nos daría alegría y nos haría cambiar nuestro estado de ánimo hacia otro mejor.

Tarro de cristal con imagen de hada con luz, para armonizar la lectura de los mensajes


Hemos mencionado el término “felicidad”. La RAE nos da tres acepciones de la palabra felicidad: 

1. Estado de grata satisfacción espiritual y física.

2. Persona, situación, objeto o conjunto de ellos que contribuyen a hacer feliz. “Mi familia es mi felicidad.”

3. Ausencia de inconvenientes o tropiezos. “Viajar con felicidad.”

Hay quien dice que la felicidad son “momentos” y la identifica con placer o situaciones que te hacen vivir en el gozo o la satisfacción momentánea. Yo también lo creía, cuando solo era capaz de ver la felicidad en el afuera, e identificarla en las situaciones externas que nos aportan esos momentos de “dicha”. Sin embargo, con el tiempo descubrí que esos “momentos” de felicidad eran eso, momentos que dependen de cosas externas a nosotros mismos. Me di cuenta que hay otro tipo de felicidad que es un estado del alma y que se puede conseguir aquí en la Tierra. Hablo de esa felicidad interna que te mantiene en un estado de equilibrio y no depende de lo que esté pasando fuera. No es una felicidad efímera que depende de lo externo y manipula nuestros sentimientos y nuestras emociones en función de nuestra capacidad de ser positivos o negativos ante las cosas que nos pasan, sino un estado de paz y serenidad en el que comprendemos que todo lo que nos ocurre tiene una razón de ser y que la paz interior de cada uno no puede estar al servicio de las cosas que ocurren en el exterior, sino de nosotros mismos. Esa es la felicidad que quiero encontrar en mi interior. Sé que no será fácil, y que tendré que vivir momentos de todos los colores, pero estoy empecinada en vivir desde mi interior y desde ese estado de paz que provenga de esa “felicidad interna”.

Es un poco distinto el concepto de esa felicidad interna al de la felicidad que encontramos en las cosas del día a día, en esos momentos que nos suben el ánimo y nos hacen estar bien, pero que podemos boicotear fácilmente y perderlos con rapidez. No sé si llegáis a comprender bien el concepto de esta felicidad interna, no encuentro el modo de explicarlo mejor. Quizá se trate de un estado de consciencia en el que dejamos la lucha y abogamos por estar serenos y en paz. Eso no quiere decir que dejemos que la sociedad o cualquiera abuse de nosotros, pero siempre hay alternativas al enfrentamiento y soluciones que quizá no somos capaces de ver a primera vista, pero que desde la calma van apareciendo. Porque quizá la cuestión ya no es cómo me trata el otro (esa es su historia y su problema), sino cómo actúo yo cuando el otro me trata mal. Si decido no ponerme a su altura y entrar en un combate de egos y me mantengo lo más serena posible, podré irme con dignidad y después tomar decisiones al respecto para defender aquello que yo crea que es justo.

Os animo además a instar a vuestros familiares que también lo hagan.

Mi deseo: ¡Ojalá y el tarro se os quede pequeño de tanta felicidad y tengáis que buscar varios más!

P.D. Después de escribir el artículo, cuando me he puesto a buscar imágenes para acompañarlo he llegado a un blog en el que he encontrado que esta técnica es una técnica de educación emocional ideada por la escritora y filósofa española Elsa Punset para formar niños optimistas. Según la información de este blog, cito textualmente, “se trata de un sencillo proyecto familiar que consiste en "recolectar" los pensamientos positivos de cada miembro de la familia a lo largo del día.”

Si tenéis niños o nietos y así lo deseáis, lo podéis convertir en un proyecto de familia, seguro que es muy educativo y divertido.

©Paqui Sánchez

Tarrlo de la felicidad con post its de colores para escribir los mensajes
©Paqui Sánchez

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