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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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domingo, 2 de febrero de 2025

PERSONAS MÁGICAS

Mirada luminosa de una mujer rodeada de naturaleza
Personas mágicas

En ciertos círculos muy selectos se habla de la existencia de unas personas especiales a las que se les atribuyen cualidades mágicas, de hecho se dice que son personas mágicas disfrazadas de personas “normales”, tratando de disimular así su especialidad (entiéndase lo de especialidad por ser especiales, no por ser especialistas en algo, aunque quizá también lo sean) o su “magicalidad”, fíjate que he buscado esta palabra en el diccionario y me la sustituía por “maRgiNalidad”.

- Vaya tela -he pensado yo-, una “R” y una “N”, dos consonantes que se cuelan sin permiso y que lo cambian todo y de qué manera. Podría haberme salido “mUSicalidad”, que aunque también cambie dos letras, suena mucho mejor y nunca mejor dicho, porque tener “musicalidad”, igualmente es algo mágico.

Sí, ya sé que “magicalidad”, como palabra, no existe. ¿No has sentido nunca el impulso de comprobar palabras que te suenan bien (quizá por su “musicalidad”), por si el diccionario ha obrado la magia de adoptarlas? Pues eso me pasa con “magicalidad”, estaría bien que la hicieran existir, ¿no te parece?

¿Te has preguntado alguna vez cómo se inventaron las palabras? Esa magia de unir consonantes con vocales para poner nombre a las cosas, a las personas, a los lugares… O mejor dicho, esos sonidos a los que primero se les dibujó creando un sistema de pictogramas, que con el tiempo se simplificó para dar lugar a signos que acabaron convirtiéndose en abecedarios que formaban palabras.

La historia nos cuenta que la primera forma de escritura fue la cuneiforme, esta se desarrolló en Mesopotamia en torno al año 3.500 a.C., siendo los sumerios los primeros en usar pictogramas y dibujos para llevar registros, mientras que sobre el 3.200 a.C. los egipcios desarrollaban los jeroglíficos, otro sistema de escritura que empleaba pictogramas y signos. Sin embargo, si tenemos en cuenta que las primeras palabras para representar sonidos fueron dibujos, quizá debamos remontar el principio del lenguaje y la escritura al inicio de los tiempos, puesto que en la Prehistoria ya se utilizaban dibujos para representar animales, seres humanos y contar historias de cacerías y llevar registros en las paredes de las cuevas. En China, en el año 1.200 a.C., durante la dinastía Shang, aparecen vestigios de huesos y caparazones de tortuga con símbolos, probablemente se trate de un oráculo, tal vez el inicial, o quizás no. Sin embargo, serían los fenicios los primeros en desarrollar un alfabeto, aunque este siguiera representando sonidos. Basados en este alfabeto fenicio, los griegos crearon el suyo propio que ya incluía vocales y los romanos, como hicieron siempre, copiaron el alfabeto griego y lo adaptaron a su propio idioma.

Se comenzó “escribiendo” en las paredes de las cuevas, se continuó dibujando símbolos en las tablillas de arcilla en Mesopotamia, se tallaron símbolos en huesos, en piedra, en papiros y finalmente en papel. Ahora seguimos escribiendo y muchas veces prescindimos hasta del papel, lo hacemos en una hoja de Word que, por supuesto simula ser papel. Un folio en blanco en el que dejarte ir y expresar todo lo que te habita, hilando palabras, conjugando verbos, creando frases y párrafos que se van tejiendo para crear historias de todos los colores, tamaños y géneros.

Seguramente todas las palabras fueron “nuevas” en algún momento de su creación. “Magicalidad” no está mal como nueva palabra inventada.

Mujer con luz propia

Sé que llevo un rato divagando, pero no me importa. Hace poco leí que algunos inventos o teoremas, esas cosas importantes que nos hacen entender hoy en día este mundo en el que vivimos y en los que se sustentan grandes principios de la humanidad y de las leyes de la física, surgieron porque aquellos que trabajaban en ellos, dejaron de trabajar para descansar un poco huyendo de la carcoma que suponía seguir con los pensamientos que se sucedían en círculos sin permitirles llegar a nada más. Al darle permiso a sus mentes para descansar, se descubrieron divagando. Y justo en ese momento de descanso, mientras sus mentes divagaban, pudieron ver aquello que no estaban viendo mientras filosofaban sobre ello o desarrollaban fórmulas matemáticas interminables. ¡Cuán importante es la pausa en esta vida y qué poco tiempo le concedemos!

Yo no voy a descubrir ningún principio de la física mientras divago, eso se lo dejo a los genios (si me pudieras escuchar estoy riéndome en este momento). La gravedad ya la descubrió Newton al caerle la manzana en un momento distendido de su día a día, mientras divagaba, igual que le ocurrió a Arquímedes mientras tomaba un baño y vio cómo el agua rebosaba. Sin embargo, sé que cuando divago también pasan cosas, no serán tan relevantes para la humanidad como el Principio de Arquímedes o las Leyes de Newton, pero no por ello son menos significativas. Cuando divago digo cosas, o escribo cosas que tal vez alguien necesita para salir del estado de congelación en el que se encuentra y comienza a entibiarse de nuevo, o toma una decisión importante en su vida, o decide mirarse a sí mismo en lugar de seguir mirando al de enfrente, o entiende el porqué se encuentra en una situación determinada, o recibe respuesta a alguna de sus preguntas… En fin, que sí, que divagar es bueno porque nos ayuda a observar, a centrarnos y a crear. Cuando nos damos permiso para pausarnos ocurren todas estas cosas mágicas que le dan sentido a todo. ¿Qué te ocurre a ti cuando divagas, en qué te descubres pensando?

Corazón luminoso

Retomando el hilo de lo que íbamos diciendo, al parecer estas personas mágicas se encuentran repartidas por todos los rincones del planeta y se pueden presentar o materializar o personar o lo que sea que hagan en cualquier momento a cualquier ser que así lo necesite en cualquier parte del mundo, apareciendo de repente, como de la nada.

Dicen que esa persona mágica se mete en tu mundo y empieza a hablarte de todo y antes de que te des cuenta le estás contando tus miserias y confiándole tu vida. Es lo que tiene ser una persona mágica, entra en tu universo y te ayuda a ver la luz que hay en ti, la luz que eres, sacándote así del pensamiento mediocre sobre ti misma que dominaba y regía tu vida hasta el momento. Como dirían los modernos de hoy en día, te ayuda a “empoderarte”, o algo así, pero en el buen sentido de la palabra, quiero decir, bueno, tú ya me entiendes... Por eso les cuentas tus miserias como si la conocieras de toda la vida, porque antes de sembrar semillas nuevas en ti o descubrir las dádivas que ya tienes, hay que sacar de dentro todo lo que sobra, todo lo que estorba, todo lo que ya no te hace bien, ni te sirve, lo que duele, lo que te daña, lo que no te permite avanzar... Es cuando todo eso está fuera que se puede comenzar a ver la luz, esa que se ha ido empujando hacia lo más profundo de ti con cada pensamiento negativo sobre ti misma, con cada prejuicio nacido de un pensamiento erróneo, con cada rencor sembrado por la estela del dolor, con cada palabra hiriente nacida de un recuerdo o un pensamiento posiblemente mal interpretado de vete tú a saber cuándo o provocado por quién. Esa luz que no alcanzabas a ver por encontrarse opacada por cada decreto y cada carga ancestral y por esos sistemas de creencias obsoletos que se alimentan de memorias de dolor, de autoboicot y de autodesconocimiento de lo que realmente eres.

Dicen que la magia de esos seres es tan fuerte, que si consiguen tocarte el alma una sola vez, te transformas para siempre y no vuelves a ser la misma persona que fuiste nunca más. ¿Sabes por qué? Porque sin darte apenas cuenta, esa persona mágica que se acercó a ti, te ha enseñado a mirar dentro de ti para que puedas conocerte mejor y aprender a satisfacer todas tus necesidades, a saber lo que te hace feliz y a dártelo tú misma. Así, sí que puedes salir al mundo con tu mejor sonrisa, en tu mejor versión (que como ves ya estaba dentro de ti), libre de pensamiento, segura y empoderada. Y simplemente por la ley de reciprocidad (lo que se da vuelve a ti), el mundo te sonreirá, te obsequiará con su mejor versión, te hará sentir libre, segura y empoderada. Y tú sentirás que ha ocurrido un milagro y el milagro ha sido tu propia transformación, tu trabajo contigo y en ti misma, que comenzó con ese pensamiento negativo que cambiaste sin darte cuenta, con esa palabra malsonante hacia ti misma que murió en tus labios antes de ser pronunciada convirtiéndose en tu primer éxito. Cuando te diste cuenta que querías salir de tu propia cárcel, que querías dejar de ser esclava de tantas cosas que te ataban y te atreviste a priorizarte por primera vez sin sentirte culpable. Cuando te escuchaste, cuando fuiste consciente de que tú también eras luz, una diosa con todo su potencial y con infinitas posibilidades de desarrollarse, de dirigirse hacia su propio destino. Cuando decidiste empezar a agradecer cada día por estar viva y seguir respirando…

Mujer mágica que brilla con luz propia

Esas personas mágicas a veces no necesitan saber nada de ti, quiero decir, que no necesitan que les cuentes nada porque ellas ya saben lo que te ocurre y cómo ayudarte a solucionarlo. Ellas mueven los hilos de su magia y van preparando sutilmente el terreno para que tú empieces a hacer pequeños cambios sobre ti misma, empiezas a descubrirte, vas aceptando partes de ti que antes te disgustaban, vas cambiando otras porque sientes que puedes y debes, hasta darte cuenta de que vas sintiéndote mejor en tu propia piel.

En ocasiones, no necesitan presentarse o tener una relación íntima o de cercanía contigo. Aparecen en el lugar más insospechado, dicen cuatro cosas que te hacen pensar y te calan dentro, empiezas a cuestionarte cosas que nunca antes te habrías planteado, te invitan a conocerte, incitándote a que te hables bien utilizando palabras bonitas para referirte a ti, a que te sonrías cada mañana cuando te cruces con tu mirada en el espejo en lugar de eludirla avergonzada. Te animan a que te valores, a que te tengas en cuenta, a que busques unos momentos para ti y solo para ti cada día en los que puedas desarrollar aquella actividad que te haga conectar contigo, te incitan a cuidarte, a amarte. Te instigan a que te mires, te observes y te veas realmente, te empujan a tomar decisiones para decidir qué quieres para tu vida e incluso ponen en tu conocimiento herramientas para que consigas iniciar ese nuevo camino que finalmente descubres que quieres seguir o al menos explorar para saber más y descubrir si podría ser por ahí.

Sin embargo, otras veces es algo mucho más efímero, pero no por ello menos efectivo, una simple sonrisa en un momento concreto que ayuda a que vuelvas al aquí y al ahora y te olvides de ese pensamiento negativo que como una nube negra estaba sobre tu cabeza opacando tu día, pues tu rostro se viste con otra sonrisa para devolver ese “afecto” hacia la persona desconocida. En otras ocasiones puede ser un pequeño contacto físico, una mano que sostiene la tuya, o un roce en tu hombro o en tu brazo que sin saber el por qué te cambia el estado de ánimo… O también una palabra generosa que te saca de la telaraña de pensamientos oscuros en los que te estabas imbuyendo.

Con todo esto quiero hacerte saber que no hay una sola manera de sentir, ver o tener la ayuda de una persona mágica. Ella sabe cómo tiene que hacer para llegar a ti, sin que tú te apercibas de ello. A veces el trabajo es de mayor envergadura y en otras ocasiones solo es un ligero toque mágico para sacarte de donde estás y volver a ser consciente de ti.

Silueta caminando por un bosque envuelto en niebla dorada

Dicen que cuando esa persona mágica te ha ayudado a ver de nuevo tu camino, desaparece de tu vida igual que llegó, sin hacer ruido y dejándote el corazón henchido de gratitud y amor. Otras veces  se queda a tu lado para siempre, todo depende de lo que especifique el contrato que habías pactado de antemano, en el lugar del no tiempo. Sí, me refiero a esos contratos anímicos que firmamos antes de venir a la Tierra.

Las personas mágicas a veces saben que lo son y otras no. Suelen quedarse solas con frecuencia, porque cuando han terminado su trabajo, el vínculo suele soltarse para dejar al otro experimentar y volar en la dirección que desee. Quizá ellas hayan venido a este mundo también con trabajo personal, tal vez ellas tengan que aprender a soltar, dejar ir sin aferrarse a nada ni a nadie para que cada uno encuentre su libertad y la experimente a su manera. ¡Quién sabe lo que cada uno viene a trabajar!

Es posible, sí, que hayas tenido alguna persona mágica en tu vida y no hayas sido consciente de ello. Tal vez te hayas dando cuenta con el tiempo o quizá no te hayas apercibido nunca de su presencia. No importa demasiado, si no la has reconocido, no le des más vueltas, seguramente lo importante no era darte cuenta de… sino haber hecho el cambio que necesitabas para que tu vida comenzara a contar de verdad y no solo pasara el tiempo de la mejor forma posible.

Porque de eso se trata, de que tu vida cuente.

Y si te empeñas en querer saber quién fue esa persona mágica en tu vida, intenta recordar esos momentos en los que estabas tan mal: ¿Quién te dio ese empujoncito hacia ti misma para que empezaras a observarte sin juicios y empezaras a tenerte en cuenta, a darte y a amarte? ¿Quién te ayudó a ver de nuevo los colores del arcoíris, quién te enseñó a respirar sintiendo, quién te empujó suavemente para que miraras hacia dentro y descubrieras ese maravilloso mundo que existía dentro de ti, quién te tapó cuando tenías frío (me refiero a ese frío interno que no se pasa abrigándote con una simple manta o ingiriendo una infusión caliente), quién apareció en tu vida como detonador para que empezaras a vivir de verdad?

¿Recuerdas haberte encontrado alguna vez con alguna persona mágica? ¿Sabías que era una persona mágica o te pareció de lo más normal? ¿Has sentido su ayuda de alguna manera o no te has dado cuenta de que su “pr-esencia” hacía magia en tu vida?

Mágica alegría bajo la lluvia

¿Sabes cómo reconocer a una persona mágica?

Suelen ser empáticas, ambles, alegres. Desprenden energía positiva, tiene una forma increíble de ver el mundo, pues suelen maravillarse de las pequeñas cosas que encuentran en él, son amantes de lo simple y lo sencillo y practican la escucha activa, es decir, hacen que te sientas valorado porque te escuchan de verdad, por eso te resulta tan sencillo, aun siendo celoso de tu intimidad, contarles tu vida en un momento. Son personas auténticas, luminosas, que al mirarte te ven realmente y te instan a sacar y compartir lo mejor de ti. No se sienten más pequeñas ayudándote a brillar porque piensan que cuanta más luz sea consciente de su luz, más luz estará activa iluminando el mundo. Son sabedoras de que los pequeños cambios que hagas en ti y en tu manera de verte y de mirar el mundo, son los que conseguirán la transformación que necesitas. Por ello gozan con lo pequeño y lo simple, porque saben que el ese pequeño aleteo de una mariposa en ti, puede llegar a transformarte profundamente aunque tú seas inconsciente a ello.

Pues llegados a este punto, que es ya el final, tengo algo más que decirte… No solo todos hemos tenido a alguna persona mágica a nuestro lado alguna vez en nuestra vida, sino que también hemos hecho el papel de persona mágica para alguien más en el mundo.

      Sí, lo has entendido bien, tú has sido, eres y serás una persona mágica para otros seres que hayas conocido, que conozcas o que conocerás en tu vida, tanto si has sido consciente de ello como si no.

    Gracias por haber compartido hoy parte de tu tiempo aquí, conmigo, leyendo sobre ti.

Ahora ya sabes, a seguir brillando y expandiendo sonrisas y magia, mucha magia.

Gracias, a quienes corresponda, por las imágenes.

©Paqui Sánchez

Mujer en calma rodeada de magia y luz

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viernes, 14 de octubre de 2022

LA MAGIA DE DESCUBRIRTE

 


La Magia de Descubrirte

Sé que soy completa en mí misma y que no necesito a nadie que me complemente para sentirme plena. Mi pareja, mis hijos, mis padres, mis hermanos, mis familiares y amigos… no me completan, sin embargo, son el mayor de los regalos que he recibido para acompañarme en el camino de la vida.

Sé que la felicidad es un estado en el que se puede vivir siempre, ya que no depende de nada externo a mí y además, dentro de mi felicidad me permito sentir todas las emociones que me habitan. Soy feliz cuando me siento alegre, pero también soy feliz cuando me siento triste porque me doy permiso para sentir y vivir esa tristeza, no la reprimo, no la eludo, no  la niego. Me abrazo a ella y la siento y le digo que me cuente qué le pasa, de dónde viene y para qué se manifiesta. La acuno y le pregunto si hay algo que yo pueda hacer por ella y la abrazo de nuevo, la abrazo fuerte dándole el espacio y la comprensión que necesita hasta que sana y se transforma en bienestar.

Si en mi mente todavía está asentada la idea de que mi felicidad depende de lo que haga otra persona o del resultado de cosas externas que además no dependen de mí, como proyectos, éxitos, metas… Nunca seré feliz, siempre habrá algo que me impida alcanzar la felicidad plena porque no habré entendido el concepto de la verdadera “felicidad”.

Sé que mis ideas y mis pensamientos son limitantes, que solo sirven para mí, porque son los que ha creado mi mente en base a mis circunstancias personales,  mis principios, la sociedad en la que vivo y la época histórica en la que he nacido… Y como yo los creo, también puedo soltarlos y limpiar mi mente de ellos para que nuevos pensamientos puedan llegar a mí. Y esos pensamientos “nuevos”, que seguramente no son tan “nuevos”, puedan ayudarme en mi proceso de transformación, ampliar mi visión de la vida, abrir mi mente y expandir mi corazón. Creo recordar que fue Albert Einstein quien dijo: “La mente que se abre a una nueva idea, jamás volverá a su tamaño original”, pues eso mismo. Cuando te expandes, te abres a millones de nuevas posibilidades que pueden ser sorprendentes. Recuperar la capacidad de sorprenderse a una cierta edad, es simplemente maravilloso.

Sé que la vida no está “contra mí”, que todo lo que me pasa es para observar mi reacción y comportamiento ante eso que me está sucediendo, para aprender y para ver cómo me manejo ante las diferentes situaciones que se van dando en mi experiencia como humana. La vida camina junto a mí, acompañando mi sendero. Cuando eres capaz de soltar ese pensamiento de “el mundo contra mí” y transformarlo en “el mundo conmigo”, se siente como un cosquilleo por todo el cuerpo, como el inicio de algo que no has experimentado hasta ahora y que no sabes hacia dónde te lleva pero que sientes como algo  maravilloso. En fin, en momentos así, porque se viven muchos, solo puedo decir: “Wow, la magia existe de verdad”.

Sé que soy un ser espiritual viviendo una experiencia humana y todo eso que se dice, pero soy más consciente que nunca que he sido bendecida con una vida humana, para vivir esta experiencia como humana, para aprender a ser humana, para recordar como humana la divinidad que me habita que no es más que un pedacito de amorosa consciencia expandida. Somos eso, AMOR. Sí, con mayúsculas.

Sé que la vida te lleva, te trae, te da, te quita… y en todo este vaivén de montaña rusa que sube, que baja, que se para y que acelera, estás tú, sí, tú.

¿Y quién eres tú? No, no te he preguntado a qué te dedicas o qué haces para “ganarte la vida”, te he preguntado quién eres tú. ¿Sabes quién eres?

Esta es, tal vez, la pregunta más importante y trascendental que te van a hacer en la vida y cuya respuesta, es "LA RESPUESTA”.

Cuando averigües quién eres, sabrás también de dónde vienes y a dónde vas.

¿Y sabes cómo puedes averiguar quién eres? Prestándote atención.

Nos hemos inventado una vida en la que estamos todo el tiempo corriendo en alguna dirección, a veces sabemos hacia dónde corremos y otras no, vamos de un lado para otro sin ningún tipo de criterio, tal vez nos movemos por inercia o porque hacia allá es hacia donde la gente que se mueve en masa va y como no sabemos dónde ir, les seguimos sin cuestionarnos nada más.

Tenemos prisa, vamos con prisa a todas partes, incluso en los momentos de ocio, distensión y divertimento tenemos prisa, porque nos hemos acostumbrado a correr todo el tiempo. Ya casi nadie se detiene a contemplarse o a contemplar lo que le rodea. Vivimos con premura, escapando de nosotros mismos porque tenemos miedo de mirarnos, descubrirnos y reconocernos. No estamos con nosotros, no nos acompañamos, no nos vemos.

¿Quieres conocerte? ¿Quieres saber quién eres? Para, sí, para. Baja el ritmo, deja de correr como pollo sin cabeza. Deja de eludirte, deja de esconderte y de intentar vivir la vida de los demás o de procurarte esa vida “ideal” que alguien diseñó para ti sin consultarte y como no puedes alcanzarla, porque no es tu proyecto, te culpas y castigas cada día por no estar a la altura de lo que otro decidió para ti, de las expectativas que otros crearon para ti.

Detente, comprende que el único modo de avanzar es deteniéndote. Necesitas parar para volver a ti. Date tiempo para estar contigo, como si fuera una primera cita, y luego otra y otra y así, hasta que te hayas dado espacio suficiente para conocerte de nuevo y conectar contigo. Así podrás descubrir qué cosas te gustan y cuáles no, qué quieres en tu vida y qué quieres desechar de ella. Así llegarás a tener una relación tan sana contigo misma, que cuando vayas a darte cuenta, no solo sabrás lo que quieres para tu vida y encontrarás las agallas y las fuerzas para conseguirlo, sino que no tendrás ninguna duda de quién eres. Es más, ¡te habrás enamorado de ti para siempre!

Lo único que necesitas para conseguir saber quién eres es honestidad. Sí, honestidad, sé siempre honesta contigo misma, prométete no volver a mentirte, ni a engañarte, ni a camuflar la verdad, no te escondas más por miedo a que te vean y te puedan juzgar o despreciar. No dependas más de las opiniones de los demás, ni de sus valoraciones positivas, ni de las negativas.

Al reencontrarte contigo misma te haces fuerte y cuando te haces fuerte comprendes que vivías en una mentira llena de manipulaciones y dejas de necesitar la aprobación de los demás y de depender de sus opiniones sobre ti o tu vida. Suelta todo ese miedo a no ser suficiente y a no estar a la altura de las expectativas de los demás y empieza a vivir de verdad tu propia vida, con amor, con consciencia, con equilibrio, con entusiasmo, con alegría, con pasión, en paz.

Voy a concluir con una frase adaptada de Sergi Torres que ha terminado por gustarme mucho. Sergi, en sus charlas, en sus libros… utiliza mucho la expresión “¿Me acompañas?" o "¿Me acompañaste hasta aquí?” Y yo quiero preguntarte: “¿Te acompañaste hasta aquí?" "¿Estás dispuesta a acompañarte desde aquí?”

Con Amor,

©Paqui Sánchez


©Paqui Sánchez

lunes, 7 de marzo de 2022

EL SECRETO PARA ALCANZAR LA FELICIDAD

 Mujer vestida en mitad de un lago reflectante que transmite paz y calma, dos de los ingredientes mágicos de la felicidad

El secreto para alcanzar la felicidad

¿Y dónde está el secreto para sentirte feliz? Te preguntarás, y con razón, pues parece que la felicidad nunca está completa y son pequeños momentos o instantes de disfrute donde todo parece perfecto según nuestro propio criterio o código de perfección.

Me gustaría mucho acompañarte durante este ratito para que seas capaz de hacer tus propios descubrimientos, porque quizá es diferente para cada uno de nosotros, pero lo que sí tengo muy claro es que para llegar a ti, tienes que poner un poquito de tu parte ya que ese secreto te será desvelado cuando emprendas ese maravilloso viaje hacia ti mismo y empieces a conocerte de verdad.

Este artículo está enfocado para que puedas emprender ese maravilloso viaje hacia tu interior y que aprendas a conocerte y a brindarte todo aquello que necesitas en cada momento de tu vida para sentirte completo, amado y feliz por ti mismo, desde dentro, sin necesidad de que intervengan factores externos que contribuyan a ello, porque si tu bienestar se construye desde el afuera y no viene de dentro, no será real y podrá desvanecerse en cualquier momento como si fuera un castillo de naipes que se viene abajo por el leve soplido del susurro del viento.

Y sí, se puede ser feliz siempre, porque la felicidad es un estado que se alcanza cuando estás en paz contigo mismo y vibras en gratitud. Llegados a este punto entendemos que, dentro de ese estado de felicidad, puedes sentir tristeza un día, puedes sentir irritación o ira otro, puedes llorar, gritar y frustrarte, tienes derecho a sentirte mal y con ganas de querer que el mundo se pare para bajarte de él durante un buen rato, tienes derecho a romperte y no pasa nada. Puedes y debes permitirte sentir, emocionarte y vivir tus emociones canalizándolas de la manera más beneficiosa posible para ti y para aquellos que están conectados contigo.

Sentirte y emocionarte, es maravilloso, porque es lo que te hace humano, lo que te hace estar vivo y establecer contacto activo con el entorno en el que vives e interactuar de manera positiva con el círculo de personas con las que has venido a relacionarte. Recuerda que todo está conectado y que todos tienen algo que ofrecerte y tú algo que ofrecer a cambio para mantener la energía y el principio de reciprocidad del dar y recibir en equilibrio.

Una joven vestida camina adentrándose en un lago lleno de reflejos con montañas al fondo

Tu vida está llena de bendiciones, pero no siempre eres consciente de ellas, no siempre eres capaz de reconocerlas porque quizá estás centrado en otras cosas, en aquello que piensas que te falta, que esperas desde hace tiempo y no llega, o que quisieras que se manifestase en tu vida y no lo hace del modo en el que tú tienes programado que debe ser. Sin embargo, si te sales de esa programación y oteas el horizonte, quizá seas capaz de vislumbrar lo bendecido que eres y que tienes mucho más de lo que tú creías para agradecer cada día. Es más, si te centras en lo que tienes y agradeces por ello estarás proyectando desde la abundancia, no desde la carencia, cuando eres consciente de tu abundancia y agradeces desde ella, atraes más abundancia a tu vida. Si te centras en lo tú crees que te falta, estarás proyectando desde la carencia y eso será lo que estés atrayendo hacia ti, más carencia.

Reconocer las bendiciones que te abrazan y agradecer por ellas es extremadamente importante para que seas cada vez más consciente de ti mismo y de toda la magia que habita en ti, de ese modo podrás extrapolarla conscientemente hacia fuera y ponerla a trabajar a tu favor. Eso que yo llamo magia, otros lo llamarían potencial y ese potencial, dirigido de forma correcta, es tu varita mágica para alcanzar aquello que sea que te propongas en esta vida. Activar tu magia, poner en funcionamiento tu potencial debería de ser una de las prioridades de tu vida. Además, trabajar en ello te pondrá en contacto con tu verdadero Ser, te ayudará a conocerte (que es de lo que se trata) y a conseguir el máximo de ti mismo cada día. Cuando te entregas a ti mismo con sinceridad y humildad, estás regalando al mundo lo mejor de ti en cada momento y eso es felicidad en estado puro, sin etiquetas, sin dobleces, sin dobles tintas.

Pero a veces, para llegar a ti, para descubrir ese potencial que hay en ti, para que seas capaz de reconocer tus dones, esas herramientas internas que tienes y forman parte de ti de forma natural, para alcanzar tus propósitos, incluso para conocer cuáles son verdaderamente tus propósitos y hacia dónde debes dirigir tu energía para experimentar ese crecimiento interno y brillar… necesitas irrevocablemente conocerte a ti mismo, mejorar tu autoestima y tu relación contigo mismo. A veces quizá también aceptarte con toda tu perfecta imperfección, para poder perdonarte por todas las veces que no te perdonaste por cosas que pasaron y que, para más inri, te hicieron despreciarte y hundirte un poquito más.

Y para poder echarte una mano en esta labor tan importante y que tantas satisfacciones va a brindarte, se me ocurren unas cuantas preguntas que no sé si te habrás formulado alguna vez y para las que quizá ya tengas respuestas o no. Seguramente, si lees las cosas que escribo te habrás dado cuenta de que no es la primera vez que las formulo, estas o algunas similares que pretenden conducirte al mismo punto, a la auto observación y el autodescubrimiento.

Y no siento que esté repitiéndome, hace tiempo que me dejo guiar por mi instinto, por mi intuición o tal vez por alguna que otra corazonada (todo es lo mismo) y si insisto sobre algo que ya te he contado es porque siento en lo más profundo de mi Ser, que debo seguir ahondando sobre ello porque seguro que en algún lugar de este planeta (el blog tiene mucho más alcance de lo que nunca imaginé), hay alguien que necesita de algún modo leerlo de nuevo para iniciar el camino hacia sí mismo.

La imagen muestra una mano escribiendo sobre papel, con unas gafitas, tal vez aquello que queremos materializar para sanar.

Comencemos con esas preguntas, antes te recomiendo que cojas una hoja de papel, o unas cuantas y un bolígrafo para anotar las respuestas o aquello que vayas sintiendo.

¿Serás capaz de responderte con sinceridad? Puede ser que para algunas de ellas ni siquiera tengas respuesta. Si eso te ocurre, no pasa nada, simplemente te estará indicando que pasas poco tiempo a solas contigo mismo, que necesitas dedicarte más tiempo, para conocerte mejor, saber quién eres, qué es lo que quieres y darte aquello que necesitas. Quizá alguna de estas preguntas humedezca tus ojos o te haga sentir “cosas”, si es así, deja que tus emociones fluyan y quédate ahí, sintiendo y averiguando a qué puede deberse esa emoción. Ponle nombre si lo encuentras, nuestro cerebro sigue funcionando con etiquetas y para trabajar contigo mismo quizá, al principio, necesites mantenerlas. Intenta que tus respuestas sean sencillas, no demasiado elaboradas y si te salen elaboradas y largas, relee las respuestas y subraya las palabras clave.

Y ahora sí, cuéntate a ti mismo:

¿Cómo te percibes?

Cuando tienes que definirte o decir algo sobre ti ¿cómo lo haces? ¿Hablas en positivo de ti o te defines con palabras peyorativas? Y cuando hablas en positivo, ¿desde dónde te expresas, lo haces desde el ego o desde el autoconocimiento?

¿Te gustas lo suficiente? ¿Qué crees que deberías cambiar en ti para gustarte más? Hablo, evidentemente de gustarte a ti, no a los demás.

¿Te sientes bien contigo mismo?

¿Estás bien cuando estás solo o necesitas estar siempre rodeado de gente para sentirte bien?

¿Dónde necesitas mirar para verte realmente, dentro o fuera de ti? ¿Te ves por ti mismo o a través de lo que los demás dicen de ti?

¿Eres consciente de tu potencial, de tu magia, de aquello que bulle dentro de ti y que busca el modo de emerger hacia fuera, de expresarse?

¿Te amas lo suficiente? ¿Qué necesitarías cambiar en ti para amarte más?

¿Te miras? ¿Te ves realmente? ¿Eres capaz de verte de verdad, de reconocerte? ¿De mirarte a los ojos y poder decirte eso de “Te veo”?

¿Sabes quién eres?

¿Sabes qué quieres?

Y te vuelvo a hacer esta pregunta que te hice al principio, puede ser que ahora su respuesta haya cambiado o tal vez no. No te pre-ocupes mucho por ello.

¿Cómo te percibes?

Independientemente de las preguntas que seas capaz de responder hoy, debes saber que si te dedicas tiempo, si te prestas atención, si aprendes a observarte, a verte y a estar contigo sin necesidad de más, podrás ir respondiendo cada vez a más de ellas y las respuestas que obtengas te acercarán cada vez más a ti mismo. En el afán de vivir en el afuera, nos hemos olvidado de nosotros mismos, nos hemos olvidado de estar con nosotros, de conocernos, de explorarnos y experimentarnos. Sin embargo la vida pasa a través de nosotros, nos relacionamos con las personas que nos rodean cuando las percibimos a través de nuestros sentidos y no solo con las personas, sino con todo lo que está a nuestro alrededor.

Quiero que sepas que todo tu potencial está ahí, dentro de ti, esperando a ser descubierto y valorado por ti, por no por tu jefe, o por tu pareja, o por tu mejor amigo, o por tu vecino. No, espera solo y únicamente por ti y para ti para que aprendas de forma profunda y sutil cuál es tu camino a seguir para que ese potencial se ponga en marcha y desde lo mejor de ti puedas guiar tu vida hacia ese crecimiento y evolución que has venido a experimentar transformándote en tu mejor versión, tanto para ti como para el resto de mundo y puedas aportar conscientemente a este mundo aquello que viniste a compartir.

Por tanto, el camino hacia la felicidad, el secreto de la felicidad, el secreto para sentirte completo, amado y feliz no está fuera de ti, no depende de nada externo que te pase, no depende de nadie que esté a tu lado o lejos de ti, no depende de las cosas que tienes, ni de las que te faltan… todo depende de ti, de cómo tú decidas vivir tu vida, de la actitud que le pones a la vida cada día. Y todo aquello que decidas va a estar estrecha e íntimamente relacionado con el autoconocimiento que desarrolles hacia ti mismo, porque solo cuando te conoces a ti mismo eres capaz de fundamentar tu vida en aquello que es mejor para ti y cuando recibes diariamente lo mejor que eres capaz de crear para ti todo se ajusta en tu mundo, desaparece lo “bueno” y lo “malo” y todo se convierte en un equilibrio y un ejercicio de crecimiento personal.

Y sí, seguirá habiendo días en los que te toque experimentar con las sombras, y la gran diferencia es que sabrás que estás en uno de “esos días” y no serás demasiado duro contigo mismo, te permitirás pasar el día de la mejor forma posible y serás consciente de todo lo que te está sucediendo. De esa forma, siendo consciente, arrojarás luz a tus sombras y conseguirás transformarte y transformar todas esas situaciones que aún tienen el poder de desequilibrarte.

Hay muchas herramientas que pueden ayudarte en la a veces difícil tarea de conocerte a ti mismo. Te recomiendo ver algo sobre los eneatipos de la personalidad, hay varios autores que hablan del eneagrama, Borja Vilaseca es uno de ellos. Si este tema te interesa, dímelo y puedo preparar algún artículo hablando sobre el eneagrama y dejaros unas pinceladas sobre los eneatipos y de qué manera nos puede ayudar conocerlos.

Cualquier impresión, duda o consulta que me quieras hacer, puedes dejarla en los comentarios, yo los leeré, los aprobaré y te dejaré una respuesta que podrás leer en el blog cuando vuelvas por aquí.

Gracias por tu pre-esencia.

Ámate mucho. Cuanto más tiempo pases contigo mismo, cuanto más te conozcas, mejor entenderás cómo funcionas y cuál será la mejor manera de relacionarte con el mundo que te rodea.

Con Amor,

©Paqui Sánchez

Reflejos de espejos que nos ayudan a conocernos mejor, la joven de la imagen se ve reflejada en varios espejos que la ayudan en el autoconocimiento

©Paqui Sánchez

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