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sábado, 23 de noviembre de 2019

BAÑOS MEDICINALES CON PLANTAS CURATIVAS


Baños medicinales con saquitos de plantas curativas


La idea de escribir este nuevo post, me la dio Sara, una amiga de Instagram que al ver que mucha gente estaba publicando aquellos días sobre sus baños sanadores y los preparados herbales y sales aromáticas que utilizaban en sus bañeras, preguntó qué podía hacer la gente que no tenía bañera para recibir esos “baños” mágicos y sanadores. Entonces recordé una conversación que había mantenido tiempo atrás con mi querido amigo Aldo Tolosa a colación de unos smudges que había preparado para usarlos como sahumerios y cuyas fotos había subido también a Facebook. Él me decía que los preparaba para utilizarlos en el baño, que hacía atadillos con aquellas hierbas que quería usar y de cuyas propiedades quería beneficiarse y los sujetaba a la alcachofa de su ducha. Al pasar el agua caliente sobre estas plantas medicinales, ayuda a que éstas suelten sus principios activos y nos regalen todas sus propiedades y su medicina, y así, la persona que está tomando esa ducha (o baño) puede beneficiarse de ello.



Sin embargo existe otro modo de beneficiarse de las bondades de las plantas medicinales para aquellos que no tienen bañera en casa o que por el contrario, aunque sí la tengan, no les gusta que los pétalos de las flores o algunos trocitos de plantas floten en su bañera y se les peguen a la piel. Se trata de utilizar saquitos o bolsitas de tela. 


¿Qué necesitamos?
* Una bolsita de tela, organza, algodón, etc. comprada o si tienes buenas manos, hecha por ti misma. Que sea de tamaño generoso, para que no tengas problemas de espacio.
* Las plantas y/o flores que quieras utilizar para tu baño.
* Aceite esencial de tu preferencia o relacionado con aquello que quieras tratar.
* Sales de Epsom o sal marina gruesa natural, sin antiaglomerantes ni conservantes (opcional).

Mi baño de esta mañana

¿Cómo preparamos nuestra bolsita medicinal para el baño?
Muy fácil, cogemos la bolsita y la impregnamos con  varias gotas del aceite esencial que hayamos elegido (yo utilizo mucho la lavanda, pero también el de árbol del té y el de romero, depende de tu intención a la hora de preparar el baño) de hecho, cuando me lavo la cabeza suelo poner en el champú un par de gotitas de romero y árbol de té, la lavanda la suelo utilizar más en los baños de bañera. 

Seleccionaríamos las plantas y flores que queramos utilizar dependiendo de cuál sea la intención de nuestro baño o ducha, puede ser para revitalizar el cuerpo, para ayudarlo a relajarse, para alguna dolencia en particular, para limpiar las malas energías, etc. Si tienes bañera pero no te gusta que las hierbitas estén flotando por ahí, puedes poner la sal directamente en el agua, porque se disolverá. Si no tienes bañera pero quieres que las sales estén presentes en tu baño para que te ayuden a limpiar tus energías, inclúyelas en la bolsita.

Cuando tengas en la bolsita todos los ingredientes que hayas decidido incluir en ella, ciérrala y agítala suavemente para que las plantas, flores y la sal si la has añadido, queden bien impregnadas del aceite que hayas puesto en ella (con unas 10 gotas de aceite esencial será suficiente). Después toca hacer el trabajo de ingeniería, es decir, colocarla del mejor modo posible en la alcachofa de tu ducha para que le dé el agua de pleno y esta bañe tu cuerpo. Si tienes bañera, pues no hay problema, directamente pones la bolsita con las plantas en el agua, la sumerges bien, la paseas un poco por la bañera para que las plantas vayan haciéndose amigas del agua y le regalen su magia y listo. Pon el agua a la temperatura más alta que seas capaz de aguantar, sin quemarte, ¡¡¡por supuesto!!! Y quédate un buen rato debajo del chorro de agua de la ducha para sentir todo el efecto de esa bolsita medicina, o en su defecto sumérgete en tu bañera, ponte en modo off para el resto del mundo y abre el modo on para ti misma y a disfrutar. El agua caliente, como ya hemos mencionado, hará que las plantitas vayan soltando sus principios activos y te regalen toda su bondad y propiedades medicinales, es pura magia, ya que el agua ya es sanadora de por sí.



¿Qué hacemos después del baño?
Si has utilizado un saquito, es muy sencillo, todas las plantas que queden dentro del saquito pueden ir al compostaje y así, además de beneficiarnos de las propiedades de esas plantas, contribuiremos a que vuelvan a la madre tierra y comiencen así su nuevo ciclo de vida, convertirse en abono para la tierra.

 
Si las has utilizado directamente en la bañera (como hice yo esta mañana), pon un colador para bañeras en el sumidero y cuando el agua se haya colado, recoge las plantitas y ponlas en el compostaje.

Otra opción, si no quieres utilizar bolsitas para poner las plantas medicinales es preparar tu baño haciendo una infusión previa con las plantas y/o flores. Pones el agua a calentar (un litro de agua por 150/200 g de planta aproximadamente) y cuando rompa a hervir la retiras del fuego y echas las plantas medicinales en ellas, tapas durante 10/15 minutos aproximadamente y después echas esta infusión a la bañera con el resto del agua caliente. La proporción de planta la he encontrado en un artículo que he leído, esta es la más razonable que he visto, aun así me parece mucho. Sí que hay que usar mucha más cantidad que para hacer un litro de infusión, pues es para echarla en la bañera después, pero 200 g de planta seca, es mucha cantidad de planta. Yo suelo ponerla directamente en la bañera y suelo echar un puñadito si son varias plantas y dos puñados si es solo una.

Los baños deben durar aproximadamente entre 20/25 minutos.



 ¿Para qué sirven estos baños medicinales?
Es conocido que desde la antigüedad se han utilizado las plantas en los baños para ayudar a mejorar, incluso sanar determinadas dolencias, ya que es de la plantas de donde se extraen los principios activos para crear los medicamentos que tomamos hoy en día, pero de forma natural, sin los químicos que añaden los laboratorios en la actualidad.

Al sumergir el cuerpo en agua de tibia a caliente, este se relaja, los músculos se distienden, la respiración se hace más pausada, la piel dilata sus poros para absorber las propiedades naturales de las plantas estimulando la circulación, ya que esos principios activos pasan al torrente sanguíneo a gran velocidad y sus efectos calmantes y sanadores son inmediatos. Si además ponemos aceites esenciales en el agua potenciamos la aromaterapia y el vapor ayudarán a que nuestras vías respiratorias se abran y podamos absorber también a través de la respiración las propiedades terapéuticas y medicinales de las mismas, dilatando los bronquios, ayudando a eliminar la mucosa y estimulando el sistema nervioso. 

A la vez que nos relajamos, nuestro cuerpo se ralentiza y se pausa. Puedes armonizar el baño encendiendo alguna vela, poniendo música suave y tranquila. Pero si os digo la verdad, a mí me gusta escucharme a mí misma cuando me regalo estos baños, escuchar mi cuerpo. Me sumerjo totalmente en la bañera, con los ojos cerrados y escucho los sonidos internos de mi cuerpo, me gusta sentir cómo se “ablanda” y se distiende, cómo se dulcifica, como va bajando la frenética frecuencia de las prisas para sumergirse, y nunca mejor dicho, en la paz interior que también existen en él y que se intensifica con el agua caliente y todo lo que yo haya sentido que debe llevar ese agua. Hoy por ejemplo he puesto pétalos de rosa (porque sigo dándome mucho amor y me apetecía, ya sabéis, viernes día de Venus…), florecitas y ramitas de romero, porque hay varias partes de mi cuerpo que están doliendo en este momento y con el frío mis músculos están tensos, contracturados y doloridos. He puesto unas gotas de aceite esencial de lavanda y alguna de aceite esencial de árbol de té y aproximadamente medio kilo de sal marina gruesa pura, sin aditivos. He prendido una vela, una que preparé este verano con cera de soja 100% vegetal con sus petalitos de rosa, aceite esencial de rosa y un cuarzo rosa, para aumentar la autoestima; he apagado la luz y me he perdido en mí misma escuchando mi cuerpo y sus sonidos placenteros. Mi momento, solo mío, absolutamente mío, mi disfrute, mi regalo, mi sueño de toda la semana hecho realidad.



 


¿Qué tipos de baños podemos prepararnos y cuáles son las  plantas más adecuadas para ellos?
        * Baño relajante: con flores de lavanda, espliego, manzanilla, valeriana o tilo.
       * Baño antiestres y fatiga: con romero, salvia, tomillo, eucalipto o laurel.
       * Baño tonificante: con albahaca, romero, enebro, orégano o menta piperina.
* Baño antirreumático: necesitaremos plantas con propiedades analgésicas, antiinflamatorias y depurativas o remineralizantes como el romero, la mejorana, el tomillo, el pino, el enebro, la salvia, el árnica, el jengibre, el harpagofito o la cola de caballo.
* Baño depurativo: con bardana, salvia, tomillo o manzanilla romana.
* Baño para relajar la piel después de una depilación: copos de avena, caléndula, lavanda, manzanilla o hibisco.

            Se pueden combinar diferentes plantas o utilizar una sola, como quieras. Puedes hacer tus combinaciones y ver qué te gusta más o qué es lo más adecuado para ti según te encuentres en cada momento.

También puedes hacer los baños sólo con sal y algún aceite esencial. Las sales de Epsom (sulfato de magnesio), van muy bien cuando hay dolores musculares o bien óseos, mejoran la circulación, el sistema digestivo, alivian el cansancio, el estrés y el insomnio. También disminuyen la presión arterial, por tanto cuidado los hipertensos. La proporción sería de una taza aproximadamente por bañera. Secar sin friccionar y no utilizar este tipo de baño con mucha frecuencia.

El baño depurativo o de limpieza de energías con sales marinas es muy eficaz, que la sal no sea refinada y no contenga antiaglomerantes ni estabilizantes. Se llena media bañera aproximadamente con agua caliente y se echa entre un kilo y dos de sal mariana (depende de cómo sea la bañera de grande). Al meternos en la bañera con el agua caliente cargada de sales se produce un proceso de osmosis a través del cual el agua de nuestro cuerpo sale arrastrando toxinas y traspirando CO2, produciéndose así una alcalinización del cuerpo.

Secarse sin friccionar y beber mucha agua después del baño.

Y bueno, esto es todo por hoy. Última recomendación, cuando hagas este tipo de baños, no te laves después con jabón, eso lo aprendí hoy.
         Hablaremos de los baños de pies en un próximo artículo.

©Paqui Sánchez

Si compartes, copias o reproduces el artículo en parte o en su totalidad, por favor respeta los créditos de autoría y la fuente donde lo encontraste.

¡¡¡Gracias!!! ¡¡¡Bendiciones!!!

©Paqui Sánchez

2 comentarios:

  1. que hermosa publicación! gracias por compartirla!
    siempre se puede aprender más!

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    Respuestas
    1. Muchísimas gracias. Me alegra mucho que te guste!!! Y sí, el aprendizaje nos acompaña continuamente, afortunadamente nunca dejamos de aprender y experimentar cosas nuevas que nos enriquecen la vida y el alma.

      Muchas gracias por tu visita y tu comentario.

      Bendiciones.

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