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miércoles, 9 de octubre de 2019

CÓMO ESTUDIAR O TRABAJAR DE FORMA PRODUCTIVA



 Cómo optimizar tu tiempo para ser más productiva.
Trucos para controlar la ansiedad.

Hace unos días llegó mi hija del instituto diciéndome que una de sus amigas le había comentado que tenía mucha ansiedad porque ya comenzaban los exámenes y cuando se agobia, no puede estudiar ni rendir bien.

Están en segundo de BAT y su amiga está en el bachillerato de ciencias porque quiere estudiar Medicina.

Le dije que podía invitarla una tarde a casa, que quizá yo podía ayudarla para que aprenda a optimizar su tiempo y ser más productiva a la vez que le daría algunos trucos para controlar la ansiedad.

Me puse a escribir unas cuantas ideas para organizar lo que quería decirle, de modo que no olvidara nada importante y de repente, cuando estaba terminando, pensé que quizá esas ideas que provienen en su mayor parte de los “listening” que utilizo con mis alumnos en las clases de inglés y mi propia experiencia de mi época de estudiante; podrían servir también para los adultos. Pienso que tal vez sea útil para los que no hemos dejado de estudiar, para los que trabajan desde casa o para aquellos que quieran aprovechar mejor su día a día.

Yo aprendí a estudiar cuando ya estaba en la universidad. Muchas veces he pensado que habría sido fantástico si alguien me hubiera enseñado a estudiar cuando estaba en el instituto. No es que mis notas fueran malas, pero cuando aprendía a estudiar y a razonar, subieron notoriamente.

He reconvertido un poco lo que escribí para la niña/adolescente, con la finalidad de que se pueda adaptar a la mayor parte de nuestras situaciones personales.

          Hemos de partir de la base que nada, absolutamente nada, se consigue sin un trabajo previo, si eres estudiante o has estudiado sabes perfectamente que las notas no son un regalo del cielo, si no el resultado del esfuerzo combinado con la constancia y la disciplina. Sí, estoy de acuerdo, la suerte también influye, pero si no se unen estos otros tres aspectos, difícilmente vas a conseguir llegar donde quieres estar. Es más, si vas bien preparada para afrontar un examen, la suerte es lo de menos, pues te avalarán tus conocimientos y estrategias y ellos serán los que te ayuden a conseguir la nota a la que aspiras. Y lo digo por experiencia propia, a lo largo de mi carrera, llegó un momento que no me importaba lo que me preguntaran en los exámenes, no tenía preferencias aunque me gustaran más unos temas que otros. Cuando aprendí a estudiar y a razonar las respuestas era capaz de contestar cualquier pregunta que me hicieran con óptimos resultados. Porque aprendes a expresarte no solo con aquello que has preparado para ese examen en concreto, si no con todos tus conocimientos integrados. 

          Estas tres máximas son aplicables a todas las parcelas y campos de la vida, tanto al trabajo que realicemos como a nuestra vida personal. Recuerda, la unión del esfuerzo, la constancia y la disciplina te ayudarán a conseguir tus objetivos, a alcanzar tus metas y a vivir tus sueños. Si además añades un poquito de magia, alegría, entusiasmo, positividad y buena voluntad, el éxito estará asegurado y el camino será además placentero, agradable y satisfactorio.

Por tanto el esfuerzo, la constancia y la disciplina son las bases del éxito en tu vida de estudiante, en el ejercicio de la profesión que hayas elegido, así como en tu vida personal. El triunfo o el éxito son el resultado del trabajo bien hecho.

Comenzamos con esos tips que te ayudarán a optimizar tu tiempo y aprender a estudiar o llevar tu día o trabajo de forma más organizada y productiva. 

Recuerda que este post era para una estudiante, por tanto tiene ese enfoque que podrás extrapolar a tus necesidades con unos ligeros cambios.



1.  Respeta tu cuerpo y tu descanso (come sano, haz ejercicio y duerme lo suficiente). Esta máxima sería válida tanto para los estudiantes como para el resto de personas.

* Comer sano, cuando comes comida sana y “real”, está muy de moda en estos tiempos la “Realfood” (sin procesados, ultraprocesados, harinas refinadas o azúcares), tu cerebro está más perceptivo a recibir y procesar la información que recoge de forma adecuada, a la vez que tu cuerpo estará más sano y con más energía. Sustituye los dulces, azúcares y las bebidas azucaradas por fruta, frutos secos y agua. Las barritas energéticas, no aportan nutrientes y están llenas de azúcares, carbohidratos, conservantes, estabilizantes, potenciadores del sabor (que suelen ser adictivos), etc. que no te alimentan ni te sacian, solo te llenan de calorías y de sustancias digamos “no sanas”. Procura que tu alimentación esté basada en su mayor parte en el consumo de frutas, verduras y cereales. Que haya un equilibrio en el consumo de proteínas y carbohidratos. Que las grasas que consumas sean más vegetales que animales y si comes algún procesado, que sea lo más saludable posible. Hay buenos y malos procesados, aprende a leer e interpretar la lista de ingredientes de los alimentos que compras y las etiquetas, si el azúcar aparece entre los primeros ingredientes, desestima ese alimento, no te conviene. Come chocolate, pero que sea de un alto grado de cacao, mínimo del 85%, empieza por el de 70 y ve subiendo, te aseguro que el paladar acaba acostumbrándose incluso al del 99% de cacao.

* Hacer ejercicio, el ejercicio te ayuda siempre a oxigenar tanto la mente como el cuerpo y a estar en buen estado físico. Si no te gusta el deporte, sal a caminar durante un rato al día, te ayudará a aclarar tus ideas, a poner en orden tus pensamientos y a fluir de forma más espontánea. Siempre que sientas que la ansiedad se acerca, sal a caminar durante 10 ó 15 minutos si no dispones de más tiempo. Procura durante este tiempo dejar tu mente en blanco, o bien dejar pasar los pensamientos sin poner atención especial en ninguno de ellos. Respira y disfruta del paseo, llénate de energía ligera y renovada. Siempre que puedas, escápate a la naturaleza, a un bosque, la playa, la montaña, etc.

* Dormir las horas suficientes en el horario apropiado. Si te levantas a las 7:00, acuéstate en torno a las 23:00, no más tarde. El cuerpo descansa mejor en las horas que están hechas para dormir, es una cuestión de ondas cerebrales. Duerme un mínimo de 8 horas de las 24 que tiene el día, hay personas que tienen suficiente con 6 ó 7 y otras necesitan 9. Préstate atención para saber cuánto tiempo necesitas tú y así poder planificar mejor tu noche y el resto de horas disponibles de tu día.

No te quites tiempo de descanso para estudiar (o hacer otras labores), respeta tus horas de sueño, es por ello que debes gestionar tu tiempo con una buena planificación diaria que has de cumplir a rajatabla para no romper el equilibrio de tu cuerpo y que estés bien física y emocionalmente durante el mayor tiempo posible.

2. Entorno de estudio / trabajo.

* Limpio y ordenado. Bien iluminado, con la temperatura adecuada, sin ruido externo o con el menor posible, cómodo pero no en exceso para no acabar durmiéndote.

*  Estudia (trabaja) siempre en el mismo lugar. El hábito ayuda a la mente a ponerse en situación y saber qué le toca hacer a continuación.

*  Elimina todo aquello que pueda distraerte por ejemplo:

o   El móvil debe estar apagado o fuera de la habitación.
o   No estudies (o trabajes) con la televisión encendida.
o No pongas música cuando estés estudiando, no te ayuda a concentrarte, más bien te distraerá. Si quieres probar con música hazlo con música clásica y sólo si funciona para ti. Sin embargo para trabajar sí puedes poner música, la que veas que te ayuda más a ser productiva. Recuerda que hay tipos de música que estresan y otros que te relajan demasiado. Equilibra según lo que necesites en cada momento.
o   Mascotas o animales domésticos fuera de la habitación, al menos para estudiantes.
o   No tengas internet abierto a menos que lo necesites para trabajar y no atiendas durante el tiempo de estudio las redes sociales ni los mensajes de Instagram, Whatsapp, Messenger o las llamadas que puedan llegar, si no puedes prescindir del teléfono, siléncialo.

* Prepara tu entorno de forma adecuada:
o   Pon a mano todo el material que vayas a necesitar para estudiar (trabajar), de modo que no tengas que levantarte continuamente para coger cosas que te puedan hacer falta.
o   Te un vaso de agua cerca por si te da sed (o una infusión), así no tendrás que levantarte de la silla durante el tiempo productivo de estudio (o trabajo) y estarás bien hidratada.
o   Comprueba que todo resulte cómodo y adecuado para ti antes de empezar. Recuerda que cada persona tiene un orden diferente, pero todos nos damos cuenta cuando algo está donde no debe y cuando las cosas están limpias y ordenadas. Cuanto más orden haya en tu entorno, más se ordenan y clarifican tus ideas y pensamientos.



3. Planifica tus tareas en función de tu tiempo y la prioridad de las mismas.

* La planificación debe ser diaria pues tus tareas pueden cambiar cada día, habrá tareas a corto y largo plazo. ¡Tenlo en cuenta!

* Pon tus metas en pequeños objetivos que puedas ir cumpliendo cada día, de ese modo tendrás la sensación de estar avanzando en lugar de encontrarte siempre en el mismo sitio y deprimirte por ello.

* Haz una lista con tus tareas y ve tachando los objetivos conseguidos cada día. Procura que tus objetivos sean realistas y se puedan cumplir, así mantendrás alejada la ansiedad y estarás contenta de ver que vas cumpliendo pequeñas metas. Eso te producirá satisfacción y te ayudará a seguir adelante cada día sin perder el entusiasmo y el enfoque positivo.

* Cuando termines tu jornada de estudio (trabajo), planifica el día siguiente, así, cuando llegue el momento de ponerte en movimiento sabrás por dónde empezar y no perderás un tiempo valiosísimo en una nueva planificación. Salvo pequeños cambios que hayan podido gestarse durante la jornada en las clases o en tu trabajo.

* No hagas más de una tarea a la vez, te generará ansiedad ver que no avanzas como tú quisieras en ninguna de ellas y no eres capaz de acabar ninguna. Si la tarea es breve, es decir, te lleva menos de 2 minutos hacerla, adelántala, así te la quitas de encima. Si te va a llevar más tiempo, ponla en la lista de “pendientes” para planificarla al final de la jornada de estudio o trabajo. 

* Planificar no es difícil, se trata de hacer una lista con todas las tareas pendientes, con todo lo que tienes que hacer y establecer una prioridad en función de la fecha de entrega. Si eres estuante tienes que tener en cuenta cuándo tienes que entregar los trabajos que te han mandado, cuándo son los exámenes o trabajos de los libros que has de leer, para cuándo es el comentario de texto o los exámenes de las asignaturas que tienes… Para ayudarte, coge un calendario y empieza a planificar por fecha de entrega. Aquello que sea más complejo, dale más tiempo y planifícalo para comenzar con ello antes. No dejes nada para última hora y cumple tus objetivos cada día o se empezaran a acumular “cosas” no hechas en su momento y aparecerá la temida ansiedad.

Esto te puede servir igual para tu trabajo desde casa o incluso para ordenar y limpiar la casa, para hacer el menú de las comidas, la lista de la compra, etc.

4. Aprovecha tu mejor momento para estudiar (trabajar). 

* Utiliza las primeras horas de la tarde después de llegar a casa, comer y descansar un rato. 

En caso de trabajar en tu casa, lo más óptimo sería utilizar las primeras horas de la mañana, por ejemplo de 8:00 a 13:00 ó 14:00 dependiendo del trabajo que hagas y lo demandante que este sea. Si las horas no son suficientes para realizar las tareas programadas, dedica alguna hora más por la tarde. Pero déjate tiempo libre para ti, para hacer algo que te guste. Es necesario un rato al día para una misma.

* Trabaja con el método “Pomodoro” para sacar la mayor productividad y el mayor rendimiento a tu tiempo. 

o   El método “Pomodoro” consiste en concentrar tus horas de estudio o trabajo dividiéndolas en períodos de tiempo de 25/30 minutos de trabajo por 3/5 minutos de descanso. Ponte para ello una alarma, mejor si no es el móvil. Cuenta 4 períodos de tiempo, es decir, cada dos horas (con sus descansos de 5 minutos incluidos) haz un descanso mayor de 15 minutos y vuelve a empezar con otro perído de 30 minutos, descanso de 5, 30 minutos, descanso de 5...hasta que vuelvas a completar una ronda de 4 tiempos.
o   Durante el tiempo de descanso conviene que salgas del lugar de estudio o trabajo, ve al baño, a la cocina, estira tus músculos, bebe o come algo. Puedes mirar tu móvil y leer los mensajes que se hayan ido acumulando, regar tus plantas, etc.
o   No comas cosas dulces que contengan azúcar, porque el azúcar no favorece la concentración, todo lo contrario. Come algo de fruta, la manaza es muy adecuada, o un puñadito de frutos secos. La fruta ayuda a reponer tu energía. Bebe agua en abundancia para estar bien hidratada, o en su defecto infusiones.
o   El método “Pomodoro” te ayuda a ser más productiva a la vez que evitas perder el tiempo. Es un modo muy adecuado de optimizar tu tiempo tanto si eres estudiante como si trabajas en tu hogar.
o   Recuerda dejarte siempre algo de tiempo libre para ti.

5. Sé positiva.

          Es muy importante que mantengas tu mente en un estado de positividad lo más prolongado posible. Utiliza algún mantra como “soy capaz de hacerlo y lo voy a conseguir”, "yo puedo", etc. Cuanto más positiva estés, más perceptiva estarás y mejores resultados obtendrás. Recuerda que lo bueno llama o trae a lo bueno y viceversa. Un buen estado de ánimo es imprescindible para que todo funcione mejor.



6. Aprende a gestionar la ansiedad.

          Cada vez que tengas ansiedad y sientas que ésta te supera, deja lo que estés haciendo, sal incluso de la estancia donde estés y vete a otro sitio con buena energía en el que te suelas sentir bien. Cierra los ojos y céntrate en tu respiración. Haz unas cuantas respiraciones conscientes hasta que veas que te vas serenando un poco. Entonces estarás lista para centrarte en las distintas partes de tu cuerpo para que se relajen sin dejar de ser consciente de tu respiración. Puedes comenzar por los pies e ir ascendiendo por las piernas, caderas, tórax, pecho, brazos, hombros... hasta llegar a la cabeza, la mente y el cerebro. Descansa por unos minutos hasta que sientas que vuelves a tener el control de tu cuerpo y de tu mente. No te olvides de seguir prestando atención a tu respiración. Expulsa todo el aire de tu abdomen, pulmones y diafragma con una exhalación, haz una pequeña pausa de unos segundos y vuelve a inhalar llevando el aire a tu abdomen, pulmones y diafragma, pausa y vuelve a empezar. Para saber que lo haces bien puedes poner tu mano derecha sobre tu abdomen y tu mano izquierda sobre el pecho. Nota los movimientos de cómo se vacían con la exhalación y cómo se vuelven a llenar con cada inhalación como si de un globo se tratara. Practica hasta que conozcas tu propio ritmo y te sientas cómoda. Verás que es muy efectivo.

          Aunque hayas hecho el ejercicio anterior y te sientas mejor, si te lo puedes permitir, sal de casa durante un rato, ve a dar una vuelta a la manzana (o dos). No te olvides de seguir haciendo respiraciones profundas y conscientes. Piensa en cosas alegres y positivas que te hayan pasado y que te motiven para seguir poniendo tu atención en aquello que quieres conseguir. Repítete que eres capaz de lograr todo aquello que te propongas, que eres tú quien controla tu mente y no al revés.

          Ten la certeza absoluta de que eres capaz de alcanzar todas tus metas y vivir todos tus sueños.

          La meditación también es muy buena aliada para alejar y mantener la ansiedad a raya. Quien dice ansiedad, está diciendo una mente tóxica que tiene la costumbre de nadar entre malos pensamientos o recrear situaciones tristes y de bajas vibraciones hasta que naufraga sin remedio y acaba agarrada a una pequeña rama con la esperanza de salvarse de nuevo. Todos hemos sido o tenido pensamientos tóxicos en algún momento de nuestra vida y debemos aprender a gestionarlos del mejor modo posible y de la manera menos dañina para nosotros mismos y para los demás. Si te conviertes en persona tóxica para ti misma de vez en cuando, recuerda que tú tienes el antídoto para combatir ese ponzoñoso veneno, tú eres ese antídoto, céntrate en las cosas hermosas de tu vida, en aquello que te hace sentir feliz, en la belleza que te rodea, en la paz, en esas pequeñas cosas que hacen que tu estado de ánimo cambie. Una flor, una canción, una palabra, una caricia, el aroma de la lavanda, una sábana recién lavada, la lectura de un buen libro, dibujar, coser o pintar, bailar, crear, una persona especial…

          Ten presente que no todos los días pueden ser maravillosos y que hay momentos en los que nuestro estado de ánimo no nos ayuda. No pasa nada, tenemos que aprender a gestionar nuestras emociones y cuando tenemos un mal día, lo acompañamos sin juicio ni críticas y ya está. Mañana será otro día y todo será diferente porque será un nuevo comienzo.

          También hemos de ser conscientes que no todos los días podrán ser iguales de productivos, por ello es importante planificar las cosas con tiempo y no dejar nada para el último momento. Es la manera de evitar llegar a un estado de ansiedad donde no sean suficientes los métodos naturales y haga falta medicar ansiolíticos y cosas del estilo que lo único que conseguirán es que dejes de ser tú. (Por supuesto que hay momentos y situaciones en las que quizá sean necesarios, si llegas a ese punto, no dudes en acudir a un facultativo para pedir ayuda).

7. Método de estudio. 

Adapta este punto a tu trabajo en la medida de tus posibilidades. De cualquier modo, planificar es una de las cosas que todos deberíamos hacer para no perder tanto tiempo y ser más eficientes.

* Es importante dividir tus tareas en tareas a largo y corto plazo, tenlo en cuenta a la hora de hacer tu planificación de cada día. No es lo mismo planificar un examen final con varios temas (o la preparación de los exámenes de acceso a la universidad), que un examen de un tema o de dos o tres temas.

* Algo que te va a resulta muy útil es repasar cada día los contenidos que has dado durante la jornada. Este punto es imprescindible para mejorar tu rendimiento y entrenar tu memoria y capacidad de retención. No permitas que se acumulen las materias, lleva al día tus tareas. Y si te da tiempo repasa los temas completos, es decir todo lo que has dado desde el principio del tema hasta el punto de desarrollo en el que se encuentre en ese momento si no está aún terminado. Si tienes un examen de varios temas al final del trimestre y no has ido estudiando de manera regular, cuando se acerque la fecha, te abogiarás y no serás capaz de obtener los mejores resultados. ¡ESTUDIA TODOS LOS DÍAS!

Un buen estudiante no puede decir nunca que "no tiene nada que hacer porque no tiene deberes". Todos los días hay materia nueva de casi todas las asignaturas, por tanto, todos los días hay que estudiar lo nuevo y repasar lo que ya se ha dado.

* Para ello lee todas las materias, por el orden en el que han sido impartidas. Subraya con colores si te ayuda, toma notas para leerlas después (las repeticiones ayudan a recordar). Cuando hagas notas, resúmenes o esquemas puedes utilizar asociaciones como dibujos, palabras clave, colores; ritmos musicales; visualización de imágenes… Cuando tengas un examen, algo que te ayudará mucho a repasar será contárselo a otro. Cuando enseñas a otra persona lo que has aprendido estás repasando y a la vez puedes estar ayudándola a ella si no lo lleva demasiado bien. Si no tienes esta posibilidad ni a nadie en casa para ayudarte. Cuéntaselo a tu móvil y graba lo que le cuentes, después te pones el audio y así vuelves a repasar mientras te escuchas, estate atenta por si algo de lo que has dicho no es correcto o si te has dejado algo importante por decir. Si algo no ha quedado lo suficientemente claro, coge el libro o los apuntes y estúdialo de nuevo.

* En ocasiones no dispondrás de tiempo suficiente para aprenderlo todo (por ejemplo un examen sorpresa cuando ya tienes otros para los que estás estudiando), en ese caso quédate solo con lo más importante y las ideas principales, si después tienes más tiempo, ve a las cosas más concretas.

* Prueba a trabajar con mapas mentales. Los mapas mentales se elaboran siguiendo el mismo método que utiliza nuestro cerebro para aprender, por eso le es fácil leer en un mapa mental y retener la información que encuentra en él. Es cuestión de gustos, por tanto practica diversos métodos para ver cuál es el que mejor va contigo, con tu personalidad y forma de ser para trabajar con él. 

Yo utilizo los mapas mentales para los exámenes orales de inglés o cuando tengo que preparar un “speech” para exponerlo en clase. Con unos cuantos puntos principales y un golpe de vista puedes desarrollar tu exposición sin ninguna dificultad y con unas cuantas palabras escritas en él, sin necesidad de llevar 20 folios de texto escrito.

¡Recuerda que un resumen es reducir la información de la que dispones de forma concisa y clara, no ampliarla! Ha de ser práctico, claro, conciso y contener los puntos más importantes del tema.



    8. Brain Dump o descarga cerebral.

          Si estás tan inquieta que no puedes concentrarte porque en tu cabeza hay cien mil ideas. Para durante un momento, coge un papel y un bolígrafo y escribe todas tus ideas, no importa que no tengan un orden o un sentido claro. Escribir los pensamientos que te vengan te ayudará a quitarte de la cabeza todo eso que te ronda y te impide concentrarte y ser productiva. Como tus pensamientos quedan escritos, tu mente se relajará porque sabe que ya no los olvidarás y eso te ayudará a dejar la mente en paz para que pueda volver a concentrarse en lo que debe. Después tendrás tiempo de gestionar esos pensamientos y clasificarlos dentro de las tareas pendientes, según su relevancia, para planificar cuándo llevarlos a cabo o desestimarlos.

    9. Enciéndete una vela si te ayuda a concentrarte (la lavanda por ejemplo ayuda a estar sereno), o ten algún mineral a mano si crees en su ayuda y efectividad (o ambas cosas). Cógelo entre tus manos y mentalmente dile que te va a ayudar a concentrarte y que cada vez que pierdas la concentración, solo con mirarlo, la concentración volverá a ti de forma inmediata. Dale las gracias de antemano por su ayuda. (En cierto sentido esto sería programar esa vela o ese mineral para algo en concreto que obrará en tu favor y te ayudará con tu concentración).

          Hay varias técnicas para ayudarnos con la memoria, sobre todo cuando vamos cumpliendo años y estamos desentrenadas con una importante disminución de la retentiva, pero quizá las más importantes son la buena alimentación y la paz mental. Pongo tan solo unas pinceladas, para no extenderme demasiado, porque sobre este tema podríamos escribir otro post.

          El consumo de procesados y ultraprocesados contribuye al deterioro precoz de nuestro cerebro por tanto, es muy importante en estos tiempos prestar mucha atención a nuestra alimentación si queremos estar sanas y disfrutar de una buena calidad de vida. Algunos estudios nos dicen que el consumo de antocianinas (componente que se encuentra en frutas como las fresas, frambuesas, arándanos y moras, así como en las verduras moradas) mejora la función cognitiva y previene el deterioro cognitivo relacionado con la edad limitando la neurodegeneración al reducir la neuroinflamación y protege la estructura celular del cerebro, ya que las antocianinas actúan a modo de antioxidante.

          Su consumo es aconsejable en general para toda la población, pero sobre todo para las personas que están preparando oposiciones o para estudiantes, ya que ayudan a aumentar la memoria.

          Como decía Hipócrates: “Que la comida sea tu alimento y el alimento, tu medicina”.



          Sé una buena persona, trata bien a los demás, ayuda a quien te lo pida si puedes hacerlo. Cultiva tus buenos pensamientos y sentimientos hacia ti misma y hacia los demás, sin olvidar que darte a ti primero no es ser egoísta sino estar bien nutrida para lo que esté por venir y poder dar así lo mejor de ti. Aléjate de la queja y de las personas que siempre están quejándose, no olvides que la queja atrae más situaciones para seguir quejándote y que el agradecimiento atrae más situaciones para seguir agradeciendo. Es tan importante cuidar tu alimentación como tu salud mental, estar en paz y en equilibrio contigo misma te ayudará a que todo funcione correctamente.

          Recuérdate cada día que mereces que te pasen cosas buenas, que mereces todo lo bueno que hay en la vida y que eres tú quien controla tu mente y no al contrario. Crea pensamientos positivos continuamente sobre ti y sobre tus capacidades, aprende a ver todo lo bueno que se esconde en aquello que te pasa e integra en ti que todo lo que sucede tiene un motivo para ser y todo lo que no sucede también. Entiende que todo tiene su tiempo y su momento, que hay cosas que están destinadas a ser y otras que no y que la aceptación no es rendición, si no un modo inteligente de gestionar aquello que no puedes controlar, sin que eso se vuelva en tu contra y te haga estar mal. Céntrate en todo lo bueno que hay en tu vida y en tu día a día y sé muy agradecida por ello y por las bendiciones que recibes continuamente. Centrarte en aquello que piensas que te falta o que sería mejor para ti te generará ansiedad y una profunda insatisfacción difícil de transformar en algo positivo.

          Tú puedes conseguir todo aquello que te propongas. ¡No tengas dudas! ¡Simplemente hazlo!

          Y pase lo que pase, si has dado lo mejor de ti, siéntete satisfecha sean cuales sean los resultados. Si no son los que quieres, esfuérzate más, cambia lo que no funciona y no dejes de intentarlo.

          Con mis mejores deseos para tu vida.

©Paqui Sánchez

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¡¡¡Gracias!!! ¡¡¡Bendiciones!!!


 ©Paqui Sánchez

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