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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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sábado, 27 de febrero de 2021

LA MAGIA DE LOS CICLOS LUNARES

 La magia de los ciclos lunares.

La Magia de los Ciclos Lunares

Aprende a conectar con las fases de la Luna.

Cuando conectamos con la Luna y nos sincronizamos con ella y sus ocho fases, la vida se hace más sencilla, a la vez que más sorprendente, más estimulante, más fértil, más plena y más satisfactoria, ayudándonos incluso a vivir más conectados con los ciclos naturales. Vamos a conocer estas fases y sus energías y a averiguar cómo sacarles productividad al poner esas energías a trabajar en nuestro favor. A la vez este trabajo nos pondrá en contacto más estrecho con nosotros mismos y nos ayudará a conocernos y aceptarnos un poquito mejor.

Antes de empezar, unos apuntes básicos para trabajar con la Luna, el ciclo Lunar tiene una duración de 29 días, 12 horas y 44 minutos según la Revolución Sinódica de la Luna que va de una Luna nueva a la siguiente.

Si vives en el hemisferio boreal o septentrional, recuerda que la Luna es mentirosa, cuando su figura dibuja una C en el cielo estará en fase Decreciente y cuando forma una D, está en fase Creciente. Sin embargo, en el hemisferio austral o meridional dice la verdad.

Los plenilunios y los novilunios son iguales en ambos hemisferios.

Otra cosa que debes saber es que la Luna es el cuerpo celeste que se desplaza más rápido por la rueda zodiacal permaneciendo dos días y medio en cada signo, es decir, en un mes habrá recorrido todo el zodiaco.

La Luna, se encuentra a 384.400 km de la Tierra y tiene un radio de 1.737 km.

Se estima que la Luna se formó hace alrededor de 4.527 millones de años, por tanto, tiene aproximadamente la misma edad de la Tierra.

La Luna gira sobre sí misma y alrededor de la Tierra, del mismo modo que la Tierra lo hace alrededor del Sol (movimiento de traslación).

 Aprovecha al máximo las distintas fases lunares.

 Fases Lunares, cómo aprovecharlas al máximo.

1.     Luna nueva

2.    Luna creciente

3.     Luna de Cuarto creciente

4.    Luna creciente gibosa

5.    Luna llena

6.     Luna gibosa menguante

7.    Luna de Cuarto menguante

8.    Luna balsámica


Mujer meditando en Luna Nueva o Novilunio.


¿Qué hacer en cada fase lunar?

1.    Luna Nueva o Novilunio

* Planta las semillas de tus futuros sueños.

* Comienza entre uno y tres días después de la fase de Luna balsámica.

* Las palabras clave para esta fase son: hoja en blanco, potencial y sueños.

* El Sol se sitúa detrás de la Luna desde la perspectiva terrestre y es por ello, que vemos su cara oscura.

* Momento para sembrar y plantar las semillas de lo que queremos recoger al final del ciclo y de esos sueños que todos tenemos a corto o largo plazo.

* Fase ideal para iniciar proyectos, recuerda que es en la oscuridad y profundidad de la Madre Tierra donde germinan las semillas, y en la oscuridad del útero del vientre materno donde se desarrolla la vida. También es buen momento para abandonar malos hábitos o soltar energías que ya no vibran con nosotros.

* Es momento para nutrirnos e hidratarnos (tanto el cuerpo como el alma), para cuidarnos el cabello y la piel, limpiando, exfoliando, renovando…, o para recibir un masaje. Momento para hacer un reajuste nutricional, empezar una dieta y depurar el organismo.

* Escribir o dibujar tus deseos, al igual que leerlos en voz alta, te ayudará a materializarlos.

 Qué hacer en Luna Creciente.

2.   Luna Creciente

* Analiza tus sueños.

* Comienza entre tres días y medio y siete días después de la Luna nueva.

* Momento de analizar las semillas y los sueños que plantamos en Luna nueva que ya habrán germinado. Pueden aparecer los primeros obstáculos en el camino de alcanzar la luz. Analiza esas dificultades con diligencia, cambia lo que consideres necesario y reconduce la situación para seguir avanzando. Ya que las palabras clave para esta fase son: avanzar, coraje y fe.

* Fase propicia para rituales de amor (nunca focalizados en una persona en concreto y por supuesto nada de amarres), sanación y prosperidad. Para hacer crecer todo aquello que queremos esté presente en nuestras vidas.

* Saneamos cabello para que crezca rápido, tratamientos reparadores para la piel. Encontrar un ratito para mimos propios. Nos centramos en comer sano con una dieta variada llena de nutrientes, alimentos frescos de estación, sin procesados, ni azúcares, ni harinas refinadas…

 Luna de cuarto creciente.

3.   Luna de Cuarto Creciente

* Momento de clarificar y de comprometerse.

* Esta fase comienza entre siete y diez días y medio después de la Luna nueva.

* Palabras calve de esta fase: desafíos, confianza y compromiso.

* En este momento del ciclo revisamos nuestros sueños. ¿Son apegos del pasado que nuestro ego no quiere soltar, o verdaderamente seguimos anhelándolos? Si descubrimos que ya no estamos tan interesados en ellos, es el mejor momento para soltarlos. Si por el contrario decidimos que queremos alcanzarlos, es el mejor momento para comprometernos seriamente con ellos.

* Estamos en Luna creciente, por tanto haz hechizos para que crezca aquello que es bueno para ti y que deseas aumentar en tu vida y céntrate en todo lo bueno que te está sucediendo.

* Y si aparecen conflictos, con tranquilidad, resuélvelos del mejor modo posible, porque forman parte de la vida y de tu crecimiento personal.

Maravilloso atardecer con la Luna Gibosa Creciente.

4.   Luna Gibosa Creciente

* Momento de mantener el rumbo.

* Esta fase comienza entre diez días y medio y quince días después de la Luna nueva.

* Palabras clave de esta fase lunar: retocar, poner a punto y regular.

* Es momento de resistir, de no flaquear, de seguir adelante dejando a un lado tanto al ego como al miedo. Nos reajustamos si es necesario para conseguir nuestros objetivos, porque esta luna “abultada” se despliega llena de posibilidades de crecimiento para nosotros.

* Observemos y analicemos ideas para darnos cuenta qué encaja en nuestros objetivos y qué es mejor modificar, porque siempre estamos a tiempo de rectificar e iniciar nuevos proyectos. ¡Seguimos estando en fase creciente!

* La meta para alcanzar nuestros objetivos está cerca, es importante durante esta etapa ser pacientes, perseverantes y mantenernos enfocados  en esos objetivos, en esa meta, sin descuidarnos de seguir disfrutando del camino.

Llega la Luna Llena o Plenilunio, qué hacer en esta fase lunar.

5.   Luna Llena o Plenilunio

* Clímax del ciclo lunar.

* Esta fase comienza entre quince y dieciocho días y medio después de la Luna Nueva.

* Las palabras clave de esta fase son: resultados, perdón y gratitud.

* Este es el momento en el que los deseos se hacen realidad o están cerca de materializarse, algunas cosas requieren tiempo y tenemos que ser conscientes de ello. Sigamos creando momentos positivos para que esos deseos se cumplan aunque sea a largo plazo y no en una lunación.

* Esta fase de la Luna es muy emocional y en general, estamos más reactivos, con un exceso de energía que podría incluso trastocarnos el sueño. Es aconsejable alguna actividad física para drenar ese exceso de energía y poder descansar mejor.

* Si no controlamos bien nuestras emociones, éstas pueden afectarnos negativamente, por tanto, es aconsejable practicar meditación, relajación, algún baño relajante o encontrar cualquier otro modo creativo y constructivo de manejar esas emociones.

* Es momento de realizar rituales de protección.

* Durante esta fase existe tendencia a retener líquidos, por lo que no es el mejor momento para empezar una dieta. Cuida el consumo de sal y consume vegetales en abundancia. Eso sí, cualquier momento es bueno, estemos en la fase lunar que estemos, para comenzar a alimentarnos mejor, de forma más sana, con más conciencia y dándole a nuestro cuerpo aquello que necesita y le hace bien.

* Si sientes que es momento de hacerte un cambio de look, esta fase es la más apropiada, sobre todo si tu cabello necesita ser saneado, puesto que crecerá con brillo, fuerza y vigor. Otra rutina de belleza sería hacer la manicura el día del plenilunio para mantener las uñas duras y fuertes.

* Es momento de perdón y perdonar. Si algo o alguien te ha dañado durante el ciclo lunar mensual, es momento de perdonar y dejar marchar. Buscar culpables no nos libera de nada, alimenta la mala energía generada y nos ata al sufrimiento. Sin embargo, perdonar nos libera, libera el karma y nos ayuda a soltar la situación habiendo integrado el aprendizaje. Perdonar nos ayuda a avanzar de manera sana y armónica.

* Limpia y carga tus minerales, haz agua de luna, lee tus oráculos, runas, etc. Enciende velas, celebra una cena, haz tus rituales de Luna Llena. Cuaida tus plantas y déjales las persianas subidas para que reciban un baño de luna. Date un baño relajante y por la noche date un paseo bajo la luz de la luna, toma un baño lunar...

* Agradece. Agradece siempre, pero sobre todo en esta fase lunar. Es momento de agradecer por los logros y de bendecir lo que no hemos conseguido o no ha funcionado. Siempre debemos sentir gratitud por todo lo que hay en nuestra vida. La gratitud es el principio de la abundancia.

 Luna Menguante Gibosa.

6.   Luna Menguante Gibosa

* Respira

* Esta fase comienza entre tres días y medio y siete días después de la luna llena.

* Palabras clave de esta fase: ciclo, relax, aceptar y reagrupar.

* Después de la intensidad de la luna llena, es fácil dejarse vencer por el desánimo. Intenta mantener tu pensamiento siempre positivo, rodearte de personas positivas y date permiso para descansar si lo necesitas.

* No es momento de iniciar nuevos proyectos, sino de descansar, de relajarte y reponer energías mientras compartes con los demás tus conocimientos y experiencias para que todo tu entorno se pueda enriquecer con tu sabiduría y tú puedas hacer lo mismo con la de los demás.

 Volando hacia una Luna de Cuarto Menguante.

 7.   Luna de Cuarto Menguante

* Esta fase comienza entre siete y diez días y medio después de la luna llena.

* Las palabras claves de esta fase: reevaluar, equilibrar y confiar.

* Es la fase de reorientarse, reenfocarse y volver a tomar energías para seguir adelante.

* Hay que trabajar el desapego y deshacerse de todo aquello que ya no es necesario que siga con nosotros, dejarlo marchar sin olvidarnos de honrarlo y agradecerle por el tiempo que nos fue útil. Quizá no nos apetezca mucho, pero es necesario hacer espacio para que entre lo nuevo y si no vaciamos y soltamos, no habrá sitio para que llegue aquello que nos está esperando.

* También es momento de ver qué nos ha funcionado y qué no para decidir qué desechamos y qué otras ideas, planes o proyectos queremos llevar al nuevo ciclo de Luna Nueva. No siempre es fácil realizar este trabajo, pero es necesario si queremos que todo funcione bien para nosotros.

* Y en ese ejercicio de soltar, soltemos todo lo negativo que hay en nuestra vida. Agradezcamos por todo lo que tenemos y soltemos todo aquello que no nos aporta beneficios, bendiciéndolo y agradeciendo por el tiempo que nos acompañó.

* Momento de realizar rituales de despojo o para eliminar o reducir aquello que no queremos en nuestra vida.

 La Luna Balsámica.

8.   Luna Balsámica

* Libérate.

* Esta fase comienza alrededor de diez días y medio después de la Luna Llena y continúa hasta el comienzo de la Luna Nueva.

* Las palabras clave de esta fase: sanación, calma y entrega.

* Estos últimos días del ciclo lunar son justamente eso, los que curan o calman como un bálsamo que aplicamos para sanarnos. Dejamos de presionarnos y de ser tan exigentes con nosotros mismos, respiramos de nuevo y nos centramos en todo aquello que nos inspire y nos guíe hacia donde queremos estar.

* Dejemos de luchar y entreguémonos al plan divino, confiemos en que todo va a ir bien. Para trabajar con este ciclo podemos recitar las palabras sánscritas “Om Namo Narayani”, que significan “Me entrego a lo Divino”.

* Estos días puedes concederte un respiro, perdona y libértate de lo que te daña.

Hermosa Luna Llena.

Llegados a este punto podrías pensar: “¡Uff! ¡Cuánto trabajo!”. No te preocupes, no es necesario que estés pendiente de todos estos movimientos de la Luna, puedes centrarte en las cuatro fases principales que serían: Luna Nueva, Luna Creciente, Luna Llena y Luna Menguante. Y si aún así te parece mucho, puedes reducirlas a dos: Luna Nueva y Luna Llena.

Podrías hacer tu ritual de plantación de semillas, proyectos y sueños en la Luna Nueva y tu ritual de agradecimiento en Luna Llena, incluyendo en ellos todo aquello que sea importante para ti y celebrándolos del modo en el que suelas hacer. La Luna Nueva es más íntima, más de celebrar en solitario. Por otro lado, la Luna Llena es más de celebrar con gente, con el coven y en el abierto, cuando se puede.

Sí que te recomiendo que lleves un registro de todos tus movimientos y trabajos con la Luna. Hazte con una libretita, personalízala decorándola a tu manera y ve anotando y/o dibujando en ella con fechas y fases lunares todo aquello que consideres relevante. Así podrás consultar cuando tú quieras tu propio proceso de crecimiento, observar qué se cumple y qué no, revisar esos sueños o peticiones que no se cumplen para ver si puedes enfocarlos de otra manera o si es que ya no son lo que buscas y los mantienes porque no sabes soltarlos. Agradecer por lo que sí se cumple, etc. De hecho, este cuaderno también te servirá para tus ciclos lunares. El próximo artículo que tengo en mente y en el que ya he comenzado a trabajar.

Otras cosas interesantes que debes conocer sobre la Luna

¿Sabes qué es una Luna Azul?

¿Qué es una Luna Azul?

Se denomina Luna Azul a la tercera Luna llena que tiene lugar durante la estación en la que se suceden cuatro plenilunios. Normalmente se dan 3 Lunas llenas en cada estación. Para que una Luna Azul tenga lugar, tenemos que encontrarnos en una año con 13 Lunas y eso ocurre cada dos años y medio o tres aproximadamente. Erróneamente se ha llamado Luna Azul a la segunda Luna Llena que tiene lugar en un mismo mes y el término se ha extendido tanto, que ha acabado admitiéndose también esta acepción.

¿Conoces la Luna Negra o Luna Oscura?

¿Qué es la Luna Negra o Luna Oscura?

          Llamamos Luna Negra o Luna Oscura a las noches en las que no hay luna. Se da cuando el Sol y la Luna están alineados y el cielo se ve iluminado solo por las estrellas. Esto sucede porque la Luna está de espaldas al Sol y no puede ser vista desde la Tierra. La ausencia de luna tiene lugar después de la fase de Luna Menguante, entre 1 y 3 días antes de que aparezca el primer arco de luz sobre la bóveda celeste, que es lo que se conoce como Luna Nueva. Así nos lo explica, muy acertadamente, Zeltía Losada.

Si buscas por internet sobre la Luna Negra, es muy posible que encuentres que mucha gente llama igual a la fase de Luna Negra y a la de Luna Nueva, y otros dicen que la Luna Negra es la segunda luna Nueva que tiene lugar en el mismo mes, como ocurría con la Luna Azul. Sin embargo, en el caso de la Luna Negra, esta acepción no se ha admitido oficialmente todavía, quizá porque en el calendario Gregoriano tampoco hay una admisión oficial de esta Luna Negra. En esa oscuridad absoluta, en esa muerte “negra”, todo sana, todo cura, todo brota de nuevo hacia la luz y a la vida.

¿Qué es una Súper Luna?

¿Qué es una Súper Luna?

Conocemos como Súper Luna a la Luna Nueva o Llena que tiene lugar en el perigeo o el punto más cercano de la órbita Lunar a la Tierra durante su órbita mensual.

Diferentes fases de un eclipse lunar.

Eclipses.

Un eclipse en sí, es la ocultación de un astro por otro y existen dos tipos de eclipses:

Si el eclipse es Solar, entonces se da en fase de Luna Nueva. La Luna y el Sol forman conjunción y se sitúan en el mismo punto del zodiaco, tiene lugar cerca del Nodo Norte o la “cabeza de dragón”. Fenómeno astronómico que tiene lugar cuando la Luna oculta al Sol visto desde la Tierra. La Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol. Si la ocultación es total, se llama eclipse “total” y si es parcial se conoce como eclipse “parcial”.

Un eclipse de Sol tiene los mismos efectos que una Luna Nueva, pero con muchísima más potencia.

Si el eclipse es Lunar, se produce en fase de Luna llena, momento en el que ambos astros perfeccionan una oposición y se sitúan en signos enfrentados en la rueda zodiacal. Tienen lugar cerca del Nodo Sur o “cola de dragón”. Este fenómeno astronómico que tiene lugar cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, así, la luz emitida por el Sol deja de llegar a la Luna y la superficie de esta se oscurece.

Los efectos de un eclipse lunar son los mismos que los de cualquier plenilunio, pero elevados a la enésima potencia, pues durante él saldrán a la luz verdades escondidas con las que no queremos lidiar.

Como ya he comentado en otros artículos sobre eclipses que hay publicados en el blog, los eclipses abren portales que se nos presentan como oportunidades de cambio y de acelerar nuestros propios procesos de crecimiento. Son oportunidades, empujones (si queremos llamarlo así), que nos reubican y nos ayudan a centrarnos de nuevo y volver a nuestro camino correcto y verdadero, estemos o no preparados para ello.

La mejor recomendación para época de eclipses es que fluyas sin resistirte a los nuevos cambios y observes lo que ocurre a tu alrededor.

 Denominaciones que recibe la luna en el hemisferio norte.

Nombres de la Luna Llena en el Hemisferio Norte

Cada Luna y cada nombre propio tienen una relación directa con los ritmos de la naturaleza, las estaciones y sus cambios y la supervivencia de las persona, amén de con el folklore.

Enero

Luna del Lobo, Luna del Zorro, Luna después de Yule o Luna Vieja. Primera Lunación tras el solsticio de invierno. Noches de frío, de lobos aullando, de recogimiento.

Febrero

Luna de Nieve, Luna Helada o Luna del Hambre. Tiempo de nevadas y de escasez de alimento. Desde las profundidades del invierno, la luz empieza a abrirse paso.

Marzo

Luna del Gusano, Luna de la Lombriz, Luna del Cuervo, Luna del Halcón o Luna de Tormenta. La primavera despierta aportando energía de renacimiento y renovación.

Abril

Luna Rosa, Luna de Brotes de Hierba, Luna de la Semilla o Luna del Viento. Florecimiento del musgo silvestre que es rosado. Tiempo de siembras, de semillas y de proyectos. De dejar atrás lo que ya no necesitamos. Momento de honrar la vida a través de la observación de los animales y la naturaleza.

Mayo

Luna de las Flores, Luna de la Liebre, Luna de la siembra del maíz, Luna Lechosa, Luna de Celebración. Los animales tienen a sus crías, empieza la época de la abundancia.

Junio

Luna de Fresa, Luna de las Rosas o Luna de Miel. Los días son largos y se muestran llenos de energía y de trabajo. Es tiempo de expandir hacia fuera.

Julio

Luna Antílope, Luna del Trueno, Luna del ciervo Luna del Heno o Luna de Bendiciones. Es tiempo de agradecer.

Agosto

Luna de la Cebada, Luna del Esturión, Luna del Grano, Luna del Vino o Luna Roja. Última Luna del verano, el campo se torna dorado, tiempo de abundancia, de recolección, de alegría y agradecimiento.

Septiembre

Luna de Agua o Luna de la cosecha. La más cercana al equinoccio de otoño. Tiempo de cosecha y agradecimiento. La Luna se muestra grande y dorada por el ángulo de la eclíptica respecto al horizonte.

Octubre

Luna del Cazador, Luna de la Lechuza o Luna del Duelo. Sigue siendo grande y dorada. Tiempo de caza para tener previsiones para el invierno.

Noviembre

Luna Helada o Luna del Castor. La oscuridad nos vuelve a poner en contacto con nuestro interior. Es momento de ir hacia dentro, de hibernar y de prepararse para el frío y el invierno.

Diciembre

Luna Fría o Luna anterior a Yule. Luna de noches largas y frías. Si la Luna es anterior al solsticio de invierno se la conoce como Luna de Largas Noches, si se da después,  como Luna del Roble.

 


 

 


Denominaciones que recibe la luna en el hemisferio sur. 

Nombres de la Luna Llena en el Hemisferio Sur

Enero

Luna Antílope, Luna del Trueno, Luna del ciervo Luna del Heno o Luna de Bendiciones. Es tiempo de agradecer.

Febrero

Luna de la Cebada, Luna del Esturión, Luna del Grano, Luna del Vino o Luna Roja. Última Luna del verano, el campo se torna dorado, tiempo de abundancia, de recolección, de alegría y agradecimiento.

Marzo

Luna de Agua o Luna de la cosecha. La más cercana al equinoccio de otoño. Tiempo de cosecha y agradecimiento. La Luna se muestra grande y dorada por el ángulo de la eclíptica respecto al horizonte.

Abril

Luna del Cazador, Luna de la Lechuza o Luna del Duelo. Sigue siendo grande y dorada. Tiempo de caza para tener previsiones para el invierno.

Mayo

Luna Helada o Luna del Castor. La oscuridad nos vuelve a poner en contacto con nuestro interior. Es momento de ir hacia dentro, de hibernar y de prepararse para el frío y el invierno.

Junio

Luna Fría o Luna anterior a Yule. Luna de noches largas y frías. Si la Luna es anterior al solsticio de invierno se la conoce como Luna de Largas Noches, si se da después,  como Luna del Roble.

Julio

Luna del Lobo, Luna del Zorro, Luna después de Yule o Luna Vieja. Primera Lunación tras el solsticio de invierno. Noches de frío, de lobos aullando, de recogimiento.

Agosto

Luna de Nieve, Luna Helada o Luna del Hambre. Tiempo de nevadas y de escasez de alimento. Desde las profundidades del invierno, la luz empieza a abrirse paso.

Septiembre

Luna del Gusano, Luna de la Lombriz, Luna del Cuervo, Luna del Halcón o Luna de Tormenta. La primavera despierta aportando energía de renacimiento y renovación.

Octubre

Luna Rosa, Luna de Brotes de Hierba, Luna de la Semilla o Luna del Viento. Florecimiento del musgo silvestre que es rosado. Tiempo de siembras, de semillas y de proyectos. De dejar atrás lo que ya no necesitamos. Momento de honrar la vida a través de la observación de los animales y la naturaleza.

Noviembre

Luna de las Flores, Luna de la Liebre, Luna de la siembra del maíz, Luna Lechosa, Luna de Celebración. Los animales tienen a sus crías, empieza la época de la abundancia.

Diciembre

Luna de Fresa, Luna de las Rosas o Luna de Miel. Los días son largos y se muestran llenos de energía y de trabajo. Es tiempo de expandir hacia fuera.

 

  



Fuentes: La Luna y tú de Julia Almagro. El arte de vivir con la Luna (Moonology o cómo trabajar con la magia de los ciclos lunares) de Yasmin Boland. Algunos artículos consultados en la web y mis propios conocimientos.

©Paqui Sánchez

Mujer joven en el mar bailando con la Luna Llena.

©Paqui Sánchez


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viernes, 26 de febrero de 2021

ALMAS GEMELAS

 


Hemos recorrido el universo durante eones,
algunas veces juntos y otras por separado.
Hemos llorado la ausencia pasajera del otro,
ocultos tras el sol de alguna lejana galaxia.

Hemos reído juntos colgados de la cola de algún cometa
y nos hemos amado ocultos tras alguna nebulosa.
Mil veces nos despedimos y otras mil nos reencontramos
y tantas otras veces pasamos uno junto al otro sin reconocernos.

Los tiempos se acortan y la evolución está llegando a su fin,
quizás este sea nuestro último viaje.
Estoy aquí, parado en este pequeño planeta
esperando que el universo disponga.

Te reconoceré, recuerdo aun tu luz, tu fragancia,
y recuerdo tu esencia que también es la mía.
Tal vez nos reencontremos en este plano,
o tal vez sea en el viaje de regreso como esferas,
viajando presurosas a través de la galaxia,
y allí juntos, jugaremos como siempre
a ver quién llega primero a nuestro hogar.

Carlos Sigg

 ©Paqui Sánchez

martes, 16 de febrero de 2021

RITUAL DE MEDITACIÓN

Ritual de Meditación

Hace unos días propuse a los seguidores de Mágico Despertar de Facebook el reto de 21 Días de Meditación en Silencio y como hay algunas personas que me dicen que no llegan a concentrarse o a conectar con ellas mismas y les está costando llevar a cabo este reto, he decidido explicaros cómo medito yo, por si os es de alguna ayuda y os puede servir de referente. Iba a publicar esta entrada como el soporte del día 6, que es en el que nos encontramos hoy, pero como se ha extendido tanto, he decidido publicarlo aquí y ponerlo de enlace en Facebook.

Os voy a dar las pinceladas de una rutina que me funciona bastante bien. Después, dependiendo del día, de mi estado de ánimo, de las energías que se muevan o cómo yo las perciba, de la fase lunar en la que me nos encontremos y de mi propio ciclo lunar…, hago algunas modificaciones, pero la base siempre es la misma.

Recordemos que Meditar significa estar presente en un estado de consciencia de paz y armonía.

Suelo meditar cuando me levanto, ¿por qué? Porque es el momento en el que mis ondas cerebrales están menos activas y eso reduce el hecho de tener que “pelear” con mis pensamientos, amén de estar mucho más receptiva a las energías. Si alguna vez no puedo hacerla por la mañana, la hago por la noche. He probado en distintos momentos del día y de la noche para ver qué me funciona mejor, te insto a hacer lo mismo, porque digan lo que digan, nuestro cuerpo nos habla y tiene sus preferencias. Tenemos que acostumbrarnos a escuchar a nuestro cuerpo y hacer lo que sintamos que va bien para nosotros al margen de las recomendaciones de los demás. Hacia el final del artículo os cuento lo que hago si mi cuerpo está alterado y necesita que le preste atención antes de empezar a meditar, porque de lo contrario, sé que no me va a permitir hacer la meditación del modo más adecuado.

 


Mi Ritual de Meditación:

Me siento en una silla o en mi zafu orientada siempre hacia el este. Ya sabéis que el Sol sale por el este y por ello este es el punto por donde entra la energía al Planeta Tierra.

Compruebo que mi espalda esté recta, porque será a través de mi columna vertebral que la energía circulará por mi cuerpo, si la energía encuentra obstáculos, se estanca y no hay un buen riego ni energético, ni de oxígenación para mis células. Mis manos, sin decirles nada, se apoyan sobre mis muslos con las palmas hacia arriba y dibujan un mudra.

 


Los pies están bien asentados sobre el suelo. Y si algún día medito en el zafu o en el sofá de casa, imagino que mis pies están pisando suave y firmemente el suelo, que simboliza la conexión con la Madre Tierra.

Cierro los ojos y hago tres respiraciones profundas para calmar mi cuerpo y empezar a conectarme conmigo misma. Cojo así el ritmo de mi respiración. Lo que mejor funciona para mí es quedarme en esa respiración. Inhalar, apnea, exhalar, apnea. Y así durante unos 20 minutos.


 

Una vez que he hecho las tres respiraciones profundas y he conectado conmigo a través de mi respiración, hago el siguiente ejercicio, que no me lleva más de un minuto o dos.

Imagino que desde las plantas de mis pies crecen unas hermosas raíces que van atravesando todo lo que encuentran hasta llegar a la Madre Tierra y encontrar su propio centro. A través de esas raíces me conecto con la Madre Cósmica y le entrego toda la energía que hay en mi cuerpo que por alguna razón no está en armonía. Le pido que la transmute para que esa energía pueda volver a mí, la energía que sí es mía y me corresponde a mí, vuele armonizada a mi cuerpo a través de esas hermosas raíces que me siguen conectando con la Madre. Le agradezco por hacer este trabajo para mí, como Madre que me cuida, me apoya, me da cobijo y me sustenta.

Entonces llevo mi atención al chakra corona que se encuentra a unos 20 centímetros aproximadamente por encima de mi cabeza y me conecto con el Padre Cielo. Siento como miles de partículas doradas descienden sobre mí. Es la energía del Padre, la energía de lo nuevo. Y me abro a recibir esa energía que me “obliga” a soltar lo viejo para que en mí pueda anclarse lo nuevo, aquello que el Universo sabe que necesito. Pido ayuda, si lo estimo oportuno, para practicar ese desapego y soltar lo que ya no tiene que estar conmigo. Esto también es lo que llamo energías “discordantes” o “disarmónicas”, que son las que le entrego a la Madre Tierra para que las transmute con su llama violeta. Ella me devuelve “limpias” las que me corresponden y envía a las que ya no lo hacen donde ella considera que deben estar. Agradezco tanto a lo que se va por todas sus bendiciones y enseñanzas, como a lo que llega para enriquecer mi vida.

Y así, conectada en un par de minutos con la energía de la Madre Tierra y la del Padre Cielo, me convierto es ese Puente de Luz, en esa energía Divina y Sagrada que une la Tierra con el Cielo. De ahí, que en el blog podáis leer debajo de la imagen que representa el paso de las estaciones y que cambio en cada una de ellas: “Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo”.

Ahora ya estoy preparada para mi meditación. Para centrarme totalmente en mi respiración e ir acompañándola durante los siguientes 20 minutos.

Os explico un poquito sobre el tipo de respiración que utilizo. Se trata de la respiración abdominal o diafragmática, la que hacemos de forma natural hasta que cumplimos los 3 años y que utiliza el diafragma para respirar. Eso significa que al inhalar, el aire que cogemos no se detiene en los pulmones, si no que pasará por el diafragma hasta llegar al abdomen. Este tipo de respiración, más profunda y pausada nos ayuda a reducir el estrés, al reducir el consumo de oxígeno que el cuerpo necesita, hace que la sangre sea menos ácida y que se active así la relajación del sistema nervioso. Las puertas que bloquean el nervio vago, el nervio craneal más largo, se abren restaurando las funciones de crecimiento orgánico, el cuerpo reabsorbe las hormonas del estrés y otros neuroquímicos más beneficiosos comienzan a liberarse como las endorfinas, dopamina, oxitocina, serotonina, acetilcolina. Esta respiración abdominal hace que el sistema nervioso entérico que se encuentra en la barriga (segundo cerebro del cuerpo) ordene a las neuronas estomacales que produzcan benzodiacepinas naturales (relajantes ansiolíticos endógenos) que inducen el sueño y descontracturan los músculos. Los músculos se relajan, la presión arterial y el ritmo cardíaco disminuyen, el sistema inmune se reactiva y el cerebro entra en coherencia con el corazón. Nos sentimos físicamente descansados y mentalmente despiertos. Todas estas cosas suceden en 3 minutos de respiración abdominal o diafragmática. Por todo ello, es importante que sea esta respiración la que practiquemos siempre, pero sobre todo durante la meditación o cuando necesitemos relajarnos.

No me suelo poner ninguna alarma para saber si ya llevo el tiempo necesario meditando porque mi cuerpo me avisa cuando es el momento de terminar. Pero si no es tu caso, ponte un llamador para que te diga que ya han pasado esos 20 minutos.  Puedes estar más tiempo y también menos, pero mi consejo es que te vayas regulando hasta alcanzar los 20/30 minutos al día.


¿Qué pasa con los pensamientos? Pues que están ahí, no dejan de llegar, pero al no alimentarlos acaban marchándose. Por ejemplo esta mañana mi mente decía: “Hoy voy a escribir un par de artículos sobre la Luna, fases lunares, ciclos de la mujer…”. En lugar de alimentarlos diciendo: “Perfecto, voy a enfocarlo así. Primero voy a hablarles de…, después voy a contarles esto otro… Cotejaré la información con los libros sobre la luna que compré el otro día, me va a servir mucho para…”. No hago nada de todo eso, sí, hoy voy a escribir sobre la luna; y dejo pasar el pensamiento. Cuando acabe la meditación tendré tiempo de planificar cómo voy a hacer ese artículo, qué quiero que contenga, aquello que considero que es esencial y no puede faltar…

Después de la Luna, me llega el pensamiento de escribir estas líneas para ayudaros con la meditación a aquellos que me comentáis que os está resultando difícil. Y hago lo mismo, dejo pasar el pensamiento sin alimentarlo, sin juzgarlo, sin ir más allá de observarlo y dejarlo marchar, y vuelvo a centrarme en mi respiración, porque seguramente cuando llegó el pensamiento me desconecté por unos segundos de ella.

Hay muchos trucos para no entrar en el juego de la mente, se la puede distraer de muchas formas, yo suelo utilizar la de centrarme todo el tiempo en mi respiración. Al inhalar escucho como el aire entra en mi cuerpo, pasa de mi nariz (que regula su temperatura calentándolo) a mi interior hasta llegar al diafragma y noto como se hincha mi estómago. Después de una pequeña pausa, el aire vuelve a salir por mi nariz vaciando mi estómago, mi pecho y mi nariz; y vuelve la pausa. Los pensamientos siguen llegando, pero al no darles espacio porque estoy centrada en la respiración, acaban marchándose sin más.

 

Otro truco que os comenté es centraros en la llama de una vela. Antes de empezar con la meditación, cuando preparéis vuestro espacio, prended una vela, la llama tiene que quedar a la altura de los ojos. Se trata de mirar fijamente a la llama y al centrar en ella nuestra atención, así la quitamos de los pensamientos y estos, aunque sigan estando ahí, acaban desapareciendo para nosotros porque estamos centrados en otra cosa. Si los ojos acaban por cerrarse, visualizaremos esa llama en nuestro entrecejo, y pondremos nuestra atención allí, en el tercer ojo interno.

Visualización, podemos imaginarnos en un jardín, o en aquel lugar donde nos guste mucho estar, eso también nos ayudará a relajarnos. Yo, cuando empecé a meditar hace ya muchos años, me iba a un bosque que solía frecuentar cuando estuve viviendo en Irlanda. Era un bosque muy cercano a la universidad donde estudiaba, de hecho tenía que atravesar el bosque dos veces al día para llegar a mi facultad y volver a casa. Tenía un pequeño arroyo con un diminuto puente de madera, la energía se movía de forma mágica, los seres feéricos estaban por todas partes,… En aquel lugar yo perdía la noción del espacio y el tiempo y conectaba con mi propia alma, recibía mensajes y aprendí a vivir de otra manera, con más conciencia y más conectada con mi propio ser y todo cuanto me rodea... Bueno, que me entusiasmo, solo deciros que aquel bosque, que en aquella Isla Esmeralda tan solo era un “parque”, cambió mi vida.

 

 

También podéis centraros en recitar un mantra acompañando a nuestra respiración. El más conocido, el sonido OM, que se pronuncia “Aaaaauuuuumm”, o bien “Oooooommm”. Se dice que el OM es el sonido primigenio del Universo, de él derivan el resto de sonidos y lenguas.

          Sea el momento del día que sea cuando voy a meditar y siento que mi cuerpo está demasiado activo y que si no hago algo, no voy a poder hacer la meditación, hago un ejercicio de relajación del cuerpo. Pues con el tiempo aprendí que para que el cuerpo te dé tregua, hay que prestarle la atención que merece y darle el agradecimiento que le corresponde.

Me acomodo igualmente en mi silla o en el zafu, hago las respiraciones pertinentes de las que os hablé antes y cuando ya estoy conectada con mi respiración vuelvo mi atención hacia mi cuerpo. Empezando por los pies, voy relajando cada parte de mi cuerpo y le voy agradeciendo por el servicio que me presta, por ejemplo, centro mi atención en los pies y les digo: “Queridos pies, os doy las gracias porque es por vosotros que puedo caminar y moverme libremente a todas partes. Ahora es momento de que os relajéis después de todo el día prestándome servicio.” Los muevo ligera y lentamente mientras les hablo… y voy ascendiendo por mi cuerpo de este modo, agradeciendo a todas sus partes: tobillos, piernas, rodillas, muslos, caderas, hombros, brazos, muñecas y manos; paso al troco, espalda, lumbares, dorsales, parte alta de la espalda, cuello, cabeza y mente. También podemos incluir los órganos internos.

Mucha atención a las articulaciones, ya que son extremadamente importantes  porque son las que dan movilidad a nuestro cuerpo. Por tanto, cuando vayamos haciendo ese barrido de abajo hacia arriba de nuestro cuerpo, ponemos especial atención en tobillos, rodillas, caderas, hombros, codos, muñecas y el cuello. Podemos hacer un movimiento rotativo de unos segundos cuando los mencionemos para ayudar a su relajación.

Una vez que siento el cuerpo armónico, sé que ya no me va a molestar ni a reclamar mi atención.

Entonces hago el ejercicio de conexión convirtiéndome en ese Puente de Luz entre la Tierra y el Cielo y vuelvo el resto del tiempo a mi respiración.

Y esa suele ser mi meditación diaria.

Durante este proceso de concentración en mi respiración, a veces pasan cosas mágicas. Pero no vayas con una idea preconcebida sobre lo que pueda pasar o no. Permite que la vida te sorprenda y te muestre aquello que tú debes ver, porque cada uno tenemos un propósito de vida diferente y si vamos con expectativas porque alguien nos dijo que durante sus meditaciones le pasa esto o aquello, si a nosotros no nos pasa nada de eso vamos a pensar que no lo estamos haciendo bien, o que no valemos para ello, o que por qué a nosotros no y a otros sí…

Solo medita, porque desde el primer momento que levantaste la mano y decidiste aceptar este reto, la magia ya está teniendo lugar. Y es que son esas pequeñas cosas que pasan desapercibidas y que no vemos porque nos parecen cotidianas y normales las que prenden la chispa de la magia. Es por ello que mi recomendación es: “Medita y presta mucha atención a lo que ocurre en ti, pero sin apegarte a los resultados”.

Bien, pues esto era lo que quería compartir con vosotros, como os he dicho al principio, al hacerse demasiado largo, he pensado publicarlo en el blog como un ejercicio de meditación. Así más gente podrá acceder a él si lo necesita.

Para quienes lleguéis aquí en cualquier momento de cualquier día y desde cualquier lugar, os invito a uniros  a esta práctica de meditación de 21 días, que es el tiempo que se dice que el ser humano necesita para adoptar un nuevo hábito. Si lees el artículo ahora y quieres unirte, será perfecto haya pasado el tiempo que sea desde que iniciamos con esta práctica, tan solo tendrás que empezar hoy con tu día 1 y seguir para el resto de tu vida.

Deseo de corazón que os sirva esta experiencia como base para que podáis crear las vuestras propias.

©Paqui Sánchez

©Paqui Sánchez