Gracias por estar aquí

Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

miércoles, 31 de agosto de 2022

EMOCIONES E INTELIGENCIA EMOCIONAL

 Imagen de una joven caminando en un bosque por el tronco de un árbol

Emociones e Inteligencia Emocional

¿Qué son las emociones?

Las emociones son reacciones psicofisiológicas que experimentamos como individuos ante determinados estímulos  externos o internos (un objeto, una persona, un lugar, un suceso, un recuerdo, un pensamiento o una vivencia). Se producen como respuesta a un proceso perceptivo al que le sigue una valoración. El resultado es una reacción neuropsicológica, comportamental o cognitiva. Es una reacción subjetiva con la que pueden aparecer cambios orgánicos (fisiológicos y endocrinos) de origen innato.

Aunque pudiera parecer lo mismo, existe una diferencia entre emoción y sentimiento. Las emociones son las reacciones neurofisiológicas desencadenadas por un estímulo interno o externo, como ya hemos explicado, y que cuenta con tan solo unos segundos de duración. Sin embargo, el sentimiento es la autopercepción de una determinada emoción, es la expresión subjetiva de las emociones. Mientras que las emociones se producen de manera inconsciente, los sentimientos son la forma consciente de las emociones, tienen un componente más racional y tienen mayor duración.

En los años 70, el psicólogo estadounidense Paul Ekman identificó seis emociones básicas o primarias que, según él, se experimentan de forma universal en todas las culturas humanas. Debido a ello concluyó que habrían de ser importantes para la construcción del psiquismo en los humanos. En su observación, asoció las emociones a distintas expresiones faciales que, bajo su punto de vista, son involuntarias, inconscientes y universales, apuntando así a un origen biológico de las mismas. Esta misma hipótesis del origen biológico de las emociones frente al origen cultural de las mismas apoyado por algunos antropólogos como es el caso de Margaret Mead, ya la sostenía Charles Darwin en el siglo XIX, Darwin fue asimismo el primer científico en apuntar el origen genético de las emociones estudiado en los animales.

Ekman concluye que todos experimentamos las mismas emociones, pero lo haceos de manera distinta. Remarca que la respuesta que cada uno dé a esa emoción y el cómo la viva, es lo que marca la diferencia de actitud entre las personas.

Rostros con las 6 distintas emociones catalogadas por Paul Ekman

Ekman estableció seis categorías básicas de emociones, la combinación de las mismas da lugar a varias categorías más. Para él las emociones son una activación del cuerpo a modo de preparación para luchar contra una situación amenazante o huir de ella.

•    MIEDO. Sensación de angustia ante la precepción de una amenaza o peligro que produce ansiedad, incertidumbre, inseguridad. Está asociado a la supervivencia y puede ser real o estar o inducido por la imaginación o la mente.

El miedo hace que se tienda hacia la protección.

•    SORPRESA. Sobresalto, asombro, desconcierto. Es una reacción causada por algo imprevisto, extraño, inesperado, desconocido o novedoso. Dura muy poco y sirve para orientarnos.

Aporta orientación hacia la nueva situación.

•    ASCO O AVERSIÓN. Disgusto, asco, solemos alejarnos del objeto que nos produce aversión. Genera una respuesta de rechazo y puede estar asociada a los sentidos, sobre todo del olfato y el gusto.

Produce rechazo hacia lo que tenemos delante.

•    IRA. Rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad. Aparece ante situaciones aversivas o cuando hay frustración porque las cosas no salen como queremos.

Nos induce a la destrucción.

•    ALEGRÍA. Diversión, euforia, gratificación. Aporta una sensación de bienestar, de seguridad. Se da cuando se consigue o alcanza algo que la persona considera positivo.

Nos motiva a reproducir ese suceso que nos hace sentir bien.

•    TRISTEZA. Pena, soledad, pesimismo. Se produce un decaimiento del estado del ánimo de la persona ante una pérdida, una decepción, un desengaño o un fracaso.

Motiva hacia una reintegración personal, la búsqueda de soledad o por el contrario de compañía que consuele.

 

Corazón o cerebro. Cómo manejar la inteligencia emocional

          ¿Qué es la Inteligencia Emocional?

          La Inteligencia Emocional se podría definir como la capacidad que tiene el ser humano para controlar y gestionar positivamente sus emociones con el fin de vivir más plenamente, interactuando con el mundo de forma receptiva y adecuada.

Daniel Goleman la define como el conjunto de habilidades que sirven para expresar y controlar los sentimientos de la manera más adecuada en el terreno personal y social. Incluye, por tanto, un buen manejo de los sentimientos, motivación, perseverancia, empatía y agilidad mental. Justo las cualidades que configuran un carácter con una buena adaptación social.

Según he encontrado por la web, las características básicas y propias de la persona emocionalmente inteligente serían las siguientes:

•    Autoconocimiento.

•    Poseer suficiente grado de autoestima.

•    Ser positiva.

•    Saber dar y recibir en equilibrio.

•    Ser empática (comprender los sentimientos de los otros).

•    Reconocer los propios sentimientos sin huir de ellos.

•    Ser capaz de expresar tanto los sentimientos positivos como los negativos.

•    Ser capaz de gestionar los sentimientos de manera adecuada.

•    Sentir motivación, ilusión e interés.

•    Tener valores alternativos.

•    Saber superar las dificultades y las frustraciones.

•    Encontrar equilibrio entre exigencia y tolerancia.

•    Ser resiliente.

          La resiliencia es la capacidad que tiene una persona de adaptarse y responder de manera positiva ante la adversidad, un trauma, una tragedia, una amenaza, problemas familiares, de salud, financieros, etc.

          ¿Cómo podemos ser resilientes?

1.     Tratando de no ver las crisis o los acontecimientos negativos como problemas insuperables.

2.    No resistiéndonos a los cambios, sino más bien enfocarlos como parte de la vida y adaptarnos a ellos de la manera más sencilla y flexible posible. Se dice que no es más inteligente el que más sabe, sino el que menos tarda en adaptarse a los cambios.

3.     Centrándonos en lo positivo de todo cuanto nos acontece.

4.    Potenciando así la autoestima para disfrutar de una salud mental sana.

5.    Fomentando el auto conocimiento y el auto descubrimiento.

6.     No huyendo de las emociones y los sentimientos que éstas nos provoquen.

7.    Fijado ciertos objetivos positivos para nuestra vida y enfocarnos en ellos con decisión.

Inteligencia emocional. Tristeza o alegría

Después de la teoría, me he ayudado de diversos artículos que he encontrado en la web sobre emociones e Inteligencia Emocional para desarrollar la primera parte de este artículo, vamos a pasar ahora a la parte más práctica.

¿Qué tenemos que hacer para reconocer nuestras emociones y aprender a gestionarlas de manera óptima para facilitarnos el día a día en nuestra vida?

Cuando me documentaba para escribir este artículo, me he encontrado con algunos escritos donde tienden a dividir, separar o calificar las emociones en positivas y negativas, saludables y no saludables, agradables y desagradables... A mi entender, creo que ha llegado el momento de obviar este tipo de etiquetas. Como bien decía Shakespeare: “lo que sucede conviene”, es decir, todo lo que nos pasa lo hace por alguna razón, si queremos enfocarnos en lo negativo podemos hacerlo y seguir sufriendo. Sin embargo, considero que podemos transformar ese pensamiento en algo más positivo, todo lo que nos sucede nos enriquece. Nada es ni bueno ni malo si sabemos gestionarlo bien y quedarnos con la parte positiva que nos aporta y el aprendizaje que nos brinda cada experiencia.

Partiendo de esta base, ¿qué hacer cuando sentimos una emoción? La tendencia prístina del ser humano es huir de aquello que lo saca de su zona de confort desde donde cree tenerlo todo bajo control. Cuando algo nos hace sentir, nos pone en alerta y, o bien solemos “eludirlo” y hacer como si nada hubiera pasado, o bien echamos la culpa al otro para no hacernos responsables de nuestros propios sentimientos; así no tenemos que reconocerlos como nuestros y seguiremos responsabilizando a los demás de aquello que nos ocurre y nos vemos incapaces de asumir por nosotros mismos.

Con estas dos actitudes, nunca vamos a cultivar una salud mental “sana”, ni a ser emocionalmente inteligentes, ni a coger las riendas de nuestra propia vida y vivir esta experiencia humana con la que hemos sido obsequiados como humanos.

Querer huir para no sentir dolor o sufrir, para no enfrentarnos a nuestros miedos, para no tener el valor de mirarnos, observarnos y conocernos, para eludir tomar decisiones para nuestra vida, no es ninguna solución. Entonces, si decidimos hacernos cargo de nuestra propia vida y dejar de huir, ¿qué hacemos?, ¿cómo lo hacemos?

Mirándonos, observándonos, aceptando, perdonando y agradeciendo. Siendo honestos con nosotros mismos y con los demás.

Es perentorio poner la mirada en nosotros mismos sin más dilación. Observar qué sentimos en el momento que algo nos ocurre, sin juzgarlo, sin etiquetarlo, sin ningún tipo de perjuicio, aceptándolo. Observar qué o cómo nos hace sentir aquello que nos ha sucedido y rendirnos a vivir lo que sea que sintamos en ese momento, la alegría, la rabia, la sorpresa, la repulsión, el miedo, la tristeza. Vivir esa emoción sin querer maquillarla, desvirtuarla o camuflarla, siendo honestos con nosotros mismos para descubrir qué hay detrás de esa emoción, qué esconde ese miedo, esa tristeza, esa rabia, etc. y poder llegar así más allá de lo que nunca hemos querido llegar. En lugar de rechazar el sentimiento que esa emoción nos provoca, lo abrazamos y agradecemos, dándole la bienvenida por la enseñanza que va a mostrarnos y la luz que va a aportar a nuestra ignorancia. Nos daremos cuenta que eso que vamos a descubrir detrás del miedo, la rabia o la tristeza, está sustentado por nuestros pensamientos, esos pensamientos que creamos al haber vivido una experiencia similar, o por pensamientos heredados y sostenidos en nuestras creencias, cultura, patrones limitantes y repetitivos que nos tienen atrapados. Es por todo ello que debemos recordar en este momento que nuestros pensamientos no son lo que somos, no nos definen y que esa alquimia de la autotransformación se logra cuando dejamos ir esos pensamientos limitantes y obsoletos que nos dañan y nos atrevemos a abrir la mente a pensamientos nuevos que nos ayuden a transformarnos desde el corazón.

Por supuesto que muchos procesos de los que vamos a vivir van a traer dolor, pero es necesario aceptar y pasar por ese dolor para aprender a amarlo y, como buenos alquimistas que somos, abrazarlo y transformarlo en amor.

El miedo puedo abrazarte y jugar a tu favor

Es momento de abrazar aquello que sentimos aunque no nos guste, sobre todo si no nos gusta; de darle amor, de no esconderlo debajo de la alfombra para que desaparezca de nuestra vista y de nuestra vida y así podamos seguir engañándonos a nosotros mismos como si no existiera. Aquello de lo que huimos nos persigue y va con nosotros donde quiera que vayamos. Si seguimos huyendo, seguirán llegando a nuestra vida situaciones parecidas a las que intentamos evitar donde tengamos la sensación de “estar repitiendo la misma película o la misma escena”, quizá con otros personajes y situaciones, pero al fin y al cabo la misma experiencia. Y estas situaciones llegarán una y otra vez hasta que decidamos hacernos conscientes de que no hay culpables de lo que nos ocurre fuera, que la responsabilidad de vivir nuestra propia vida es nuestra y de nadie más y que el trabajo está en nosotros y es interno.

Repito de nuevo, mirarnos desde el respeto y la aceptación, observarnos con atención plena para saber qué está pasando con nosotros y aprender a conocernos. Aceptar aquello que sentimos, aunque no nos guste, sin necesidad de huir de ello, con honestidad, porque si no somos honestos, nos estamos engañando a nosotros mismos. Hacemos un pequeño inciso aquí para recordar que no es lo mismo aceptación que resignación. Aceptar te invita a cambiar, a moverte, a crear objetivos nuevos. Sin embargo, el resignarse implica no hacer nada para cambiar lo que nos está pasando. Mucho Perdón, muchos de nuestros procesos necesitarán grandes dosis de perdón por nuestra parte, perdón hacia los demás por haberlos visto como una amenaza en lugar de como maestros que venían a enseñarnos algunas lecciones que necesitábamos aprender, perdón por culparlos de las desgracias que nos pasan, en lugar de asumir la responsabilidad hacia nosotros mismos y nuestras propias vidas. Sobre todo, perdón hacia nosotros mismos, por castigarnos, por la culpa que nos hemos echado sobre las espaldas, por no habernos amado, ni aceptado, ni respetado en muchas ocasiones, por habernos herido, por el dolor desgarrador con el que hemos vivido algunas de nuestras experiencias, por aferrarnos al sufrimiento hasta el punto de no saber vivir sin él… Concluimos con el agradecimiento, cuando lo llevamos todo al filtro del agradecimiento, nos acercamos cada vez más al amor. Agradecimiento por cada experiencia que nos enseña a ser más humanos y a vivir la experiencia humana propia, no la de los demás, sino la nuestra.

Para terminar, quisiera recordar la famosa frase de Pitágoras: “Educad a los niños y no tendréis que castigar a los hombres”.

Estimo que podemos adaptarla perfectamente al tema que nos ocupa hoy. Si enseñamos a nuestros niños a vivir sus emociones sin disfrazarlas, sin esconderlas, sin querer camuflarlas o cambiarlas. Si educamos a nuestros hijos para que sepan poner nombre a lo que sienten y les enseñamos a gestionar aquello que sienten desde pequeños, con aceptación, con empatía, con entendimiento y afecto, haciéndoles entender que sientan lo que sientan está bien, que es perfecto y que tienen derecho a sentir dolor, frustración, enfado, tristeza y a expresarlo llorando o de cualquier otra manera que sea constructiva, del mismo modo que a sentir alegría, felicidad y euforia y expresarla riendo o de cualquier otra forma que sea constructiva; estaremos fomentando el desarrollo de la Inteligencia Emocional y creando adultos con una salud mental óptima que sabrán gestionar sus emociones de forma positiva y constructiva y por ende, a hacerse cargo de sus vidas teniendo el control de aquello que sienten sin necesidad de culpar a nadie por lo que les pase. Asumiendo la vida y asumiéndose así mismos.

Recordémonos que aunque en este momento muchos de los que estamos leyendo este artículo somos adultos, dentro de nosotros sigue habiendo un niño al que podemos reeducar de nuevo para ser adultos mentalmente sanos, conscientes y decididos a vivir esta experiencia humana implicándonos al 100% en ella.

Cuando no permitimos que las emociones sean y se expresen de la manera adecuada y las intentamos relegar al fondo de un pozo sin fondo para no sentir y evitar así el sufrimiento, lo que realmente estamos haciendo es crear un caldo de cultivo que tomará forma de monstruo dentro de nosotros emergiendo en el momento menos oportuno y de la manera menos adecuada y descontrolada cuando menos lo esperemos. Para que esto no ocurra, urge aprender a conectarse con las emociones, sentirlas sin rechazo, abrazarlas y vivirlas del modo en el que se presenten a la vez que hemos de seguir indagando en nosotros mismos para descubrir lo que hay detrás de cada estado de ánimo.

Gracias por acompañarme hasta aquí.

Gracias por las imágenes.

©Paqui Sánchez

Rostro de una joven mostrando sus emociones

©Paqui Sánchez

🌿 También puede interesarte:

domingo, 31 de julio de 2022

GRATITUD

 

Gratitud

Hoy me doy las gracias por todas las veces que me caí y conseguí volver a ponerme en pie.

Por esas veces que no sabía hacia dónde ir y simplemente comencé a caminar sin dirección, sin rumbo, solo poniendo un pie delante del otro, hacia donde el destino quisiera llevarme.

Me doy las gracias por todas las veces que me rendí, porque rendirme a la experiencia me llevó justo donde tenía que estar y me ayudó a integrar el aprendizaje.

Siento gratitud por todos los errores que cometí, porque ellos fueron los que me brindaron mayor instrucción.

Estoy profundamente agradecida a todos los miedos que me han ido visitando a lo largo de mi vida, por todas las veces que los senté junto a mi y nos dije: “¡Vaaamos!”

Agradezco por todos los obstáculos del camino, porque ellos me han hecho fuerte y han permitido que aflorara mi valentía y pudiera reconocerme en conciencia y valores.

Doy las gracias por todas las veces que hesité, la indecisión me ha hecho caminar por diversos senderos y todos ellos, sin ninguna duda, me han enriquecido.

Gracias por toda la ira y la rabia que he ido sintiendo en determinados momentos de mi vida porque me han enseñado a comprender mis procesos, a entender el porqué de mis enfadados y a respetar mi proceso evolutivo y el proceso evolutivo de los demás.

Gracias por todas esas partes de mí que he odiado, que he repudiado, que no he aceptado porque me han enseñado a reunir todos mis trozos rotos, a perdonarme y a amarme. Hoy, cada cicatriz desprende gratitud y amor.

Agradezco mis múltiples explosiones y mi carácter peleón porque me han enseñado a respirar y a reencontrarme conmigo misma a otro nivel. Ya no deseo ser lo que me gusta de los otros, ahora solo quiero ser yo y experimentarme en ese trocito de conciencia en el que me reconozco.

Gracias a los momentos de frustración, ellos me hicieron descubrir otros caminos, otras maneras, otros modos de auto transformación.

Me agradezco por la inconsciencia que a veces me abruma, porque me permite ver un atisbo de conciencia que me cuenta quién soy, quién eres tú y quienes somos cada uno de nosotros.

Siento gratitud por mi alto grado de exigencia y perfección, ellos me ayudan a pulirme y a tener siempre a punto mi mejor versión.

Gracias por ser capaz de ir a lo simple y lo sencillo y nutrirme de todas las cosas pequeñas que me rodean, porque son grandiosas.

Agradezco a la naturaleza por enseñarme a mirar y a ver, a oír y escuchar, a respirar, olfatear y oler, a degustar y saborear y a acariciar y sentir a través de la piel, desarrollando así y despertando todos mis sentidos. Gracias por ponerme en común unión con ella y aprender de su sencillez y sabiduría.

Doy las gracias por ser consciente de que en mí habita todo cuanto existe y que puedo transformarme en aquello que necesito en cada momento porque todo está dentro de mí y en mí.

También agradezco mis tiempos de espera, mis pausas, la necesidad de soledad, la de silencio, la de mirar hacia dentro para poder verme desde esos ojos que solo sienten, sin juicio, sin crítica, sin etiquetas.

Siento gratitud infinita por empujar los límites de mis pensamientos para ensancharlos. Por haber aprendido a no creerme todo lo que ellos piensan, a ir más allá de lo evidente y lo lógico, por crear pensamientos que me ayudan a encontrar soluciones, pensamientos transformadores.

Doy las gracias a mi rebeldía, ella ha hecho que no me crea todo lo que me cuentan y me ayuda a descubrir lo que hay más allá de las apariencias y “verdades”.

Gracias por hacerme consciente de que no soy lo que pienso, de que mis creencias son solo mías, al igual que mis pensamientos y solo sirven para mí, no pueden ayudar a nadie más y, a su vez,  no son nada si coartan mi propia libertad.

Gracias por hacerme consciente de que me puedo liberar de mis pensamientos y salir de la jaula en la que me encierran y limitan.

Gracias por descubrir el reglo del presente y ser esa conciencia expandida de la que todos formamos parte.

Gracias por ser capaz de ir de la individualidad a la unicidad a través del autoconocimiento.

Me doy las gracias por todo lo que me ha acontecido en la vida porque todas mis vivencias me han enseñado a ser amor, a ser gratitud y a estar viva.

Con Gratitud y Amor,


©
Paqui Sánchez

Esta fue la publicación que aporté este mes de julio para la revista digital de divulgación gratuita "Abrazos para tu Alma", en la que colaboro con una aportación mensual. Desde el momento en el que empecé a escribir, sentí que lo que estaba escribiendo era para el blog y que tenía que ser publicado aquí, sin embargo, no venía nada más para compartir allí y pensé que estaba bien así, que podía estar en ambos sitios.

Os entrego toda mi gratitud por acompañarme hasta aquí.


©Paqui Sánchez

domingo, 17 de julio de 2022

CUÉNTAME

 Una joven sentada en la rama de un árbol desde donde tiene una bella perspectiva del bosque. Meditación consciente


Cuéntame

-       Hoy vamos a jugar a un juego de preguntas y respuestas. ¿Te apetece?

-       Bueno, pero ¿van a ser preguntas muy difíciles?

-       No, ¡qué va! Súper sencillas, créeme. Lo único es que para empezar a jugar vas a tener que fijarte un poquito en alguien.

-       ¿Sí? Parece divertido. Y dime, ¿a quién voy a tener que mirar? ¿Se dará cuenta? ¿No será de mala educación quedarme mirando fijamente a alguien? ¿Y cómo voy a saber contestar a unas preguntas solo mirando a alguien?

-       ¡Oh! No te preocupes, será más fácil de lo que piensas y no, no será de mala educación que mires a esa persona a la que te voy a pedir que observes. Además, si te da vergüenza, no tienes ni que mirarla fijamente, puedes mirar así, como de lado, como si la cosa no fuera con ella.

-       ¿Seguro?

-       Claro, ya verás, te voy a explicar cómo. Puedes mirar de dos maneras diferentes, puedes buscar un espejo y ponerte delante de él, entonces haces un recorrido con la mirada, partes desde abajo y vas subiendo la mirada disimuladamente, moviendo un poco la cabeza, así, como quien no quiere la cosa. Y cuando tu mirada esté a la altura de la cabeza de la persona, levantas la vista y la posas unos segundos sobre ella. Y empiezas así un juego de miradas. Que si ahora miro, que si retiro la mirada, que si miro de nuevo…

Un corazón de bosque en lo más profundo de un bosque, somos ese amor que buscamos fuera.


-       ¿Y  cuál es la otra forma de mirar? Esta parece un poco… ¿invasiva?

-       No sabría qué decirte, aparentemente quizá sea más invasiva aunque tal vez también sea la menos intimidante.

-       Venga, pues cuéntamela, ¿a qué estás esperando? Que se nos va a pasar el tiempo y no vamos a poder jugar.

-       La otra forma de mirar es girar los ojos físicos hacia dentro.

-       ¿Quééé?

-       Pues eso, tus ojos pueden mirar hacia donde quieran, pero a la vez tienes que mirar dentro, con esos otros ojos que cuando ven, sienten.

-       ¿Y cómo voy a mirar a alguien así?

-       Emmm, bueno es que se me ha olvidado decirte que a quien tienes que mirar es a ti mismo.

-       ¿Mirarme a mí? ¿Me estás diciendo que el juego consiste en mirarme a mí mismo, bien delante de un espejo o mirando dentro de mí, ¡qué no llego a entender cómo se hace eso!… y contestarte a unas preguntas?

-       ¡Eso mismo! ¡Qué bien lo has captado!

-       ¿Y tú piensas que me voy a divertir haciendo eso?

-       ¡Mucho! ¡Ya verás!

-       ¿Y qué gano yo jugando contigo a este juego?

-       Todo, porque vas a aprender a conocerte a ti mismo. Así dejarás de estar perdido y de ir preguntando por ahí a todo el mundo qué has venido a hacer en esta vida o cuál es tu propósito de vida o para qué estás aquí. Dime, ¿te atreves a jugar?

-       No estoy muy seguro… Bueno, venga, vale ¿para qué estamos aquí, si no para jugar? ¿Quién dijo esa frase de “Hombre, conócete a ti mismo y conocerás el universo”?

-       Según creo recordar esa frase estaba inscrita en el famoso oráculo de Delfos y fue utilizada por muchos filósofos de la época tales como Sócrates o Platón…

¿Sabes? Me alegra mucho que, pese a tus dudas, hayas decidido jugar conmigo. Estoy seguro que este juego te va a aportar muchas cosas positivas. Vamos, cuéntame:

¿Qué te hace vibrar?

¿Qué hace que algo dentro de ti se conmueva y sientas?

¿Qué hace que se te olvide comer o que no te des cuenta que se  te han pasado las horas volando?

¿Qué es aquello que cuando lo estás haciendo, no eres capaz de prestar atención a nada más?

¿Qué hace que en tu cara se dibuje una sonrisa de la que no eres consciente?

¿Qué haces cuando estás disfrutando tanto que eres capaz de crear aquello que tu mente te decía que no conseguirías alcanzar nunca?


Porque cuando estás haciendo “eso”, estás conectado a la conciencia más excelsa, eres esa conciencia que se expande y se expande y se expande.

Gotitas de lluvia en un bosque que nos inducen a la calma, clave para el autoconocimiento.

-       ¿Has terminado ya?

-       Bueno, podría seguir haciéndote preguntas de este tipo. ¿Qué es lo que va mal?

-       No es divertido.

-       ¿Por qué? A mí me parece fascinante.

-       Porque, porque, porque… ¡no sé contestar a ninguna de esas estúpidas preguntas! ¡No, no es divertido!

-       No sabes responder a ninguna de las preguntas que te he hecho porque no te estás mirando, no te estás observando. Tu mente está pensando lo que tiene que contestar, pero ella tampoco te mira y como no te mira, no te ve y no te conoce. Solo tienes que mirarte a ti mismo con los ojos de sentir, verás cómo llegan las respuestas sin que intervenga tu mente. Recuerda, no eres tu mente, tu mente solo está llena de pensamientos limitantes que te dan individualidad, son pensamientos personales y esos no nos sirven para este juego. Tienes que conectar con aquello que llamamos conciencia expandida. Y puedes hacerlo porque tú eres esa conciencia expandida.

-       No sé cómo hacerlo.

-       Busca tu mirada en el espejo, mírate fijamente a los ojos, no permitas ningún pensamiento, no emitas ningún juicio ni sobre tu mirada, ni sobre tus ojos, ni si deberías o no deberías…, nada. Solo mírate. Ahora estás preparado para cerrar los ojos y sentir. Siente y transfórmate, tienes la capacidad de transformarte en aquella energía con la que conectas. Siente y conéctate con el agradecimiento, eres agradecimiento. Obsérvate y, cuando no estés pensando en nada, las respuestas llegarán a ti. Yo no tengo realmente que conocer esas respuestas, bastará con que las conozcas tú.

Para eso estás aquí, para hacer justo eso que, cuando lo estás haciendo, no existe nada más que tú y lo que haces. Esa conexión que parece que no sea de este mundo, esa creación que se convierte en lo más sublime antes de que la califiques y la limites. Eso eres, para eso estás aquí. Ya tienes tus respuestas, las únicas válidas, las que llegan a ti y a través de ti, las que son para ti y no sirven para nadie más que para ti mismo.

Uno de los errores más grandes que comete el ser humano, además de buscar fuera de sí mismo lo que solo puede encontrar dentro, es pensar que los demás, tiene el poder de saber más sobre él que él mismo. Pensar que los demás le van a dar respuestas que le ayuden a saber quién es o a solucionarle la vida o los “problemas” que cree tener. Humano, nadie puede hacer por ti lo que tú no hagas por ti mismo, nadie te puede ayudar, nadie puede solucionarte nada, nadie puede darte respuestas, nadie tiene una varita mágica que te dé respuestas. Y como “nadie” parece ser que es quien tiene la solución a todo, aprende de una vez por todas que tú eres ese “nadie” para ti mismo. Solo tú puedes brindarte aquello que necesitas a través de la observación y el autoconocimiento.

Querido compañero de juego, gracias por haber empujado tus límites mentales y tus miedos para jugar conmigo a este juego en el que al mirarte puedes conocerte a ti mismo y liberarte así de la jaula mental en la que vives, liberarte de dependencias emocionales, de pensamientos y sistemas de creencias limitantes y del hecho de que otra persona pueda ayudarte a descubrir quién eres o para qué estás aquí.

Dedícate un rato todos los días y verás como las respuestas llegan sin parar, aunque siempre habrá alguna que otra pregunta porque en este juego se aprende todo el tiempo. Si se deja de aprender, el jugo pierde toda su razón de ser y su sentido.

Ahora que te conoces un poquito más, que ya sabes qué es lo que te hace vibrar, lo que te conecta con esa conciencia expandida que eres,  ya puedes brillar por ti mismo, porque lo que hagas de ahora en adelante estará vivo y resplandecerá con la energía más sublime, la del amor que pones en todo lo que haces porque, sin darte cuenta, has conectado con la fuente del agradecimiento y todo lo que nace del agradecimiento lo hace de manera eximia.

Sé inmensamente feliz.

©Paqui Sánchez

Imágenes tomadas de la web, gracias a los autores por la generosidad de compartirlas.

Hola de helecho con gotitas de agua que nos dan paz

lunes, 7 de marzo de 2022

EL SECRETO PARA ALCANZAR LA FELICIDAD

 Mujer vestida en mitad de un lago reflectante que transmite paz y calma, dos de los ingredientes mágicos de la felicidad

El secreto para alcanzar la felicidad

¿Y dónde está el secreto para sentirte feliz? Te preguntarás, y con razón, pues parece que la felicidad nunca está completa y son pequeños momentos o instantes de disfrute donde todo parece perfecto según nuestro propio criterio o código de perfección.

Me gustaría mucho acompañarte durante este ratito para que seas capaz de hacer tus propios descubrimientos, porque quizá es diferente para cada uno de nosotros, pero lo que sí tengo muy claro es que para llegar a ti, tienes que poner un poquito de tu parte ya que ese secreto te será desvelado cuando emprendas ese maravilloso viaje hacia ti mismo y empieces a conocerte de verdad.

Este artículo está enfocado para que puedas emprender ese maravilloso viaje hacia tu interior y que aprendas a conocerte y a brindarte todo aquello que necesitas en cada momento de tu vida para sentirte completo, amado y feliz por ti mismo, desde dentro, sin necesidad de que intervengan factores externos que contribuyan a ello, porque si tu bienestar se construye desde el afuera y no viene de dentro, no será real y podrá desvanecerse en cualquier momento como si fuera un castillo de naipes que se viene abajo por el leve soplido del susurro del viento.

Y sí, se puede ser feliz siempre, porque la felicidad es un estado que se alcanza cuando estás en paz contigo mismo y vibras en gratitud. Llegados a este punto entendemos que, dentro de ese estado de felicidad, puedes sentir tristeza un día, puedes sentir irritación o ira otro, puedes llorar, gritar y frustrarte, tienes derecho a sentirte mal y con ganas de querer que el mundo se pare para bajarte de él durante un buen rato, tienes derecho a romperte y no pasa nada. Puedes y debes permitirte sentir, emocionarte y vivir tus emociones canalizándolas de la manera más beneficiosa posible para ti y para aquellos que están conectados contigo.

Sentirte y emocionarte, es maravilloso, porque es lo que te hace humano, lo que te hace estar vivo y establecer contacto activo con el entorno en el que vives e interactuar de manera positiva con el círculo de personas con las que has venido a relacionarte. Recuerda que todo está conectado y que todos tienen algo que ofrecerte y tú algo que ofrecer a cambio para mantener la energía y el principio de reciprocidad del dar y recibir en equilibrio.

Una joven vestida camina adentrándose en un lago lleno de reflejos con montañas al fondo

Tu vida está llena de bendiciones, pero no siempre eres consciente de ellas, no siempre eres capaz de reconocerlas porque quizá estás centrado en otras cosas, en aquello que piensas que te falta, que esperas desde hace tiempo y no llega, o que quisieras que se manifestase en tu vida y no lo hace del modo en el que tú tienes programado que debe ser. Sin embargo, si te sales de esa programación y oteas el horizonte, quizá seas capaz de vislumbrar lo bendecido que eres y que tienes mucho más de lo que tú creías para agradecer cada día. Es más, si te centras en lo que tienes y agradeces por ello estarás proyectando desde la abundancia, no desde la carencia, cuando eres consciente de tu abundancia y agradeces desde ella, atraes más abundancia a tu vida. Si te centras en lo tú crees que te falta, estarás proyectando desde la carencia y eso será lo que estés atrayendo hacia ti, más carencia.

Reconocer las bendiciones que te abrazan y agradecer por ellas es extremadamente importante para que seas cada vez más consciente de ti mismo y de toda la magia que habita en ti, de ese modo podrás extrapolarla conscientemente hacia fuera y ponerla a trabajar a tu favor. Eso que yo llamo magia, otros lo llamarían potencial y ese potencial, dirigido de forma correcta, es tu varita mágica para alcanzar aquello que sea que te propongas en esta vida. Activar tu magia, poner en funcionamiento tu potencial debería de ser una de las prioridades de tu vida. Además, trabajar en ello te pondrá en contacto con tu verdadero Ser, te ayudará a conocerte (que es de lo que se trata) y a conseguir el máximo de ti mismo cada día. Cuando te entregas a ti mismo con sinceridad y humildad, estás regalando al mundo lo mejor de ti en cada momento y eso es felicidad en estado puro, sin etiquetas, sin dobleces, sin dobles tintas.

Pero a veces, para llegar a ti, para descubrir ese potencial que hay en ti, para que seas capaz de reconocer tus dones, esas herramientas internas que tienes y forman parte de ti de forma natural, para alcanzar tus propósitos, incluso para conocer cuáles son verdaderamente tus propósitos y hacia dónde debes dirigir tu energía para experimentar ese crecimiento interno y brillar… necesitas irrevocablemente conocerte a ti mismo, mejorar tu autoestima y tu relación contigo mismo. A veces quizá también aceptarte con toda tu perfecta imperfección, para poder perdonarte por todas las veces que no te perdonaste por cosas que pasaron y que, para más inri, te hicieron despreciarte y hundirte un poquito más.

Y para poder echarte una mano en esta labor tan importante y que tantas satisfacciones va a brindarte, se me ocurren unas cuantas preguntas que no sé si te habrás formulado alguna vez y para las que quizá ya tengas respuestas o no. Seguramente, si lees las cosas que escribo te habrás dado cuenta de que no es la primera vez que las formulo, estas o algunas similares que pretenden conducirte al mismo punto, a la auto observación y el autodescubrimiento.

Y no siento que esté repitiéndome, hace tiempo que me dejo guiar por mi instinto, por mi intuición o tal vez por alguna que otra corazonada (todo es lo mismo) y si insisto sobre algo que ya te he contado es porque siento en lo más profundo de mi Ser, que debo seguir ahondando sobre ello porque seguro que en algún lugar de este planeta (el blog tiene mucho más alcance de lo que nunca imaginé), hay alguien que necesita de algún modo leerlo de nuevo para iniciar el camino hacia sí mismo.

La imagen muestra una mano escribiendo sobre papel, con unas gafitas, tal vez aquello que queremos materializar para sanar.

Comencemos con esas preguntas, antes te recomiendo que cojas una hoja de papel, o unas cuantas y un bolígrafo para anotar las respuestas o aquello que vayas sintiendo.

¿Serás capaz de responderte con sinceridad? Puede ser que para algunas de ellas ni siquiera tengas respuesta. Si eso te ocurre, no pasa nada, simplemente te estará indicando que pasas poco tiempo a solas contigo mismo, que necesitas dedicarte más tiempo, para conocerte mejor, saber quién eres, qué es lo que quieres y darte aquello que necesitas. Quizá alguna de estas preguntas humedezca tus ojos o te haga sentir “cosas”, si es así, deja que tus emociones fluyan y quédate ahí, sintiendo y averiguando a qué puede deberse esa emoción. Ponle nombre si lo encuentras, nuestro cerebro sigue funcionando con etiquetas y para trabajar contigo mismo quizá, al principio, necesites mantenerlas. Intenta que tus respuestas sean sencillas, no demasiado elaboradas y si te salen elaboradas y largas, relee las respuestas y subraya las palabras clave.

Y ahora sí, cuéntate a ti mismo:

¿Cómo te percibes?

Cuando tienes que definirte o decir algo sobre ti ¿cómo lo haces? ¿Hablas en positivo de ti o te defines con palabras peyorativas? Y cuando hablas en positivo, ¿desde dónde te expresas, lo haces desde el ego o desde el autoconocimiento?

¿Te gustas lo suficiente? ¿Qué crees que deberías cambiar en ti para gustarte más? Hablo, evidentemente de gustarte a ti, no a los demás.

¿Te sientes bien contigo mismo?

¿Estás bien cuando estás solo o necesitas estar siempre rodeado de gente para sentirte bien?

¿Dónde necesitas mirar para verte realmente, dentro o fuera de ti? ¿Te ves por ti mismo o a través de lo que los demás dicen de ti?

¿Eres consciente de tu potencial, de tu magia, de aquello que bulle dentro de ti y que busca el modo de emerger hacia fuera, de expresarse?

¿Te amas lo suficiente? ¿Qué necesitarías cambiar en ti para amarte más?

¿Te miras? ¿Te ves realmente? ¿Eres capaz de verte de verdad, de reconocerte? ¿De mirarte a los ojos y poder decirte eso de “Te veo”?

¿Sabes quién eres?

¿Sabes qué quieres?

Y te vuelvo a hacer esta pregunta que te hice al principio, puede ser que ahora su respuesta haya cambiado o tal vez no. No te pre-ocupes mucho por ello.

¿Cómo te percibes?

Independientemente de las preguntas que seas capaz de responder hoy, debes saber que si te dedicas tiempo, si te prestas atención, si aprendes a observarte, a verte y a estar contigo sin necesidad de más, podrás ir respondiendo cada vez a más de ellas y las respuestas que obtengas te acercarán cada vez más a ti mismo. En el afán de vivir en el afuera, nos hemos olvidado de nosotros mismos, nos hemos olvidado de estar con nosotros, de conocernos, de explorarnos y experimentarnos. Sin embargo la vida pasa a través de nosotros, nos relacionamos con las personas que nos rodean cuando las percibimos a través de nuestros sentidos y no solo con las personas, sino con todo lo que está a nuestro alrededor.

Quiero que sepas que todo tu potencial está ahí, dentro de ti, esperando a ser descubierto y valorado por ti, por no por tu jefe, o por tu pareja, o por tu mejor amigo, o por tu vecino. No, espera solo y únicamente por ti y para ti para que aprendas de forma profunda y sutil cuál es tu camino a seguir para que ese potencial se ponga en marcha y desde lo mejor de ti puedas guiar tu vida hacia ese crecimiento y evolución que has venido a experimentar transformándote en tu mejor versión, tanto para ti como para el resto de mundo y puedas aportar conscientemente a este mundo aquello que viniste a compartir.

Por tanto, el camino hacia la felicidad, el secreto de la felicidad, el secreto para sentirte completo, amado y feliz no está fuera de ti, no depende de nada externo que te pase, no depende de nadie que esté a tu lado o lejos de ti, no depende de las cosas que tienes, ni de las que te faltan… todo depende de ti, de cómo tú decidas vivir tu vida, de la actitud que le pones a la vida cada día. Y todo aquello que decidas va a estar estrecha e íntimamente relacionado con el autoconocimiento que desarrolles hacia ti mismo, porque solo cuando te conoces a ti mismo eres capaz de fundamentar tu vida en aquello que es mejor para ti y cuando recibes diariamente lo mejor que eres capaz de crear para ti todo se ajusta en tu mundo, desaparece lo “bueno” y lo “malo” y todo se convierte en un equilibrio y un ejercicio de crecimiento personal.

Y sí, seguirá habiendo días en los que te toque experimentar con las sombras, y la gran diferencia es que sabrás que estás en uno de “esos días” y no serás demasiado duro contigo mismo, te permitirás pasar el día de la mejor forma posible y serás consciente de todo lo que te está sucediendo. De esa forma, siendo consciente, arrojarás luz a tus sombras y conseguirás transformarte y transformar todas esas situaciones que aún tienen el poder de desequilibrarte.

Hay muchas herramientas que pueden ayudarte en la a veces difícil tarea de conocerte a ti mismo. Te recomiendo ver algo sobre los eneatipos de la personalidad, hay varios autores que hablan del eneagrama, Borja Vilaseca es uno de ellos. Si este tema te interesa, dímelo y puedo preparar algún artículo hablando sobre el eneagrama y dejaros unas pinceladas sobre los eneatipos y de qué manera nos puede ayudar conocerlos.

Cualquier impresión, duda o consulta que me quieras hacer, puedes dejarla en los comentarios, yo los leeré, los aprobaré y te dejaré una respuesta que podrás leer en el blog cuando vuelvas por aquí.

Gracias por tu pre-esencia.

Ámate mucho. Cuanto más tiempo pases contigo mismo, cuanto más te conozcas, mejor entenderás cómo funcionas y cuál será la mejor manera de relacionarte con el mundo que te rodea.

Con Amor,

©Paqui Sánchez

Reflejos de espejos que nos ayudan a conocernos mejor, la joven de la imagen se ve reflejada en varios espejos que la ayudan en el autoconocimiento

©Paqui Sánchez

🌿 También puede interesarte: