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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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miércoles, 18 de septiembre de 2024

RUTINAS, BUENOS HÁBITOS Y VÍAS DE ESCAPE

 La imagen muestra una preciosa terraza con buganvillas, faroles y un sofá con múltiples cojines que invitan a la paz y el descanso

Rutinas, buenos hábitos y vías de escape.

 

Crear rutinas y buenos hábitos, te ayudará a reducir el estrés, a ser más consciente del momento presente, a ser más consciente de ti misma y equilibrar la danza de la vida de manera positiva aprovechando cada nueva  experiencia que llegue a ti para fortalecerte y ayudarte a crecer, enfocándote mejor en aquello que sí quieres para ti y para tu vida.

Creamos rutinas y buenos hábitos para después escapar de ellos, así es el mundo en el que vivimos en los últimos tiempos, un poco irracional, un poco caótico, un poco del revés. Sin embargo, nos ofrece tantas cosas positivas, que cada día es una increíble y fascinante aventura vivir en este planeta llamado Tierra.

Esta rutina que te propongo incluye muchas vías de escape y tú puedes añadir todas aquellas que sean funcionales y relevantes para ti, de hecho esto es simplemente un ejemplo para ayudarte (si es que lo necesitas) a estructurarte mejor, incorporando buenos hábitos y escapatorias para vivir una vida plena, que te aporte aquello que necesitas y que sea significativo para ti.

Dicen que una persona inteligente no es la que tiene más coeficiente intelectual, más títulos universitarios o se le dan mejor las matemáticas, sino que es aquella que se adapta con mayor rapidez a los cambios, optimizando de la mejor forma posible aquellas herramientas con las que cuenta haciéndolas trabajar a su favor.

Bien, pues allá vamos, aunque, como te he dicho, te invito a hacer tu propia rutina según tus gustos y prioridades.

. Comienza por Planificar y Organizar la semana. Se me ocurre que podríamos abordar tres ámbitos importantes, el laboral, el hogar y el social (familia, amistades, compañeros de trabajo…).

Estoy de acuerdo que hay que permitir que la vida nos sorprenda y debemos ser flexibles. Sin embargo, organizar la semana puede ayudarnos a llevarla de manera más óptima, funcional y productiva, planificando sobre todo aquello que más estrés nos cause dependiendo de cuál sea nuestra situación actual. No es lo mismo tener niños pequeños en casa y/o una actividad laboral muy demandante, que disponer de mucho tiempo para nosotros y poder organizarlo en función de nuestras necesidades y compromisos sociales.

Organiza tu agenda en función de tus obligaciones y prioridades sin olvidarte de tu propio espacio personal.

Planifica tu semana laboral en función de tu trabajo y tus necesidades. Si no trabajas, busca actividades que te guste desarrollar y te mantengan ocupada y entretenida durante una parte del día. Tener cierta actividad cada día te ayudará a encontrarte físicamente mejor y tener una buena gestión emocional.

Otro punto importante a tener en cuenta es el hogar, para que se mantenga limpio y ordenado, sobre todo si hay niños pequeños, hay que organizar y repartir las tareas con corresponsabilidad. Por un lado estaría la limpieza y el orden, dependiendo de los miembros que compongan la familia, las tareas deberían repartirse atendiendo a la edad y capacidades de cada uno como hemos dicho de forma corresponsable, el hogar es de todos, todos vivimos en él y todos somos responsables de de su óptimo mantenimiento. Si cada cosa tiene su sitio será mucho más fácil mantener el orden y dejarlo todo recogido antes de ir a dormir. Te recomiendo que aquello que no tenga su sitio, le busques uno o te deshagas de ello, porque lo que se queda por ahí porque no sabes dónde meterlo termina generando caos no solo estético por el ruido visual que genera, sino que acaba afectándonos de forma personal, desordenándonos por dentro y generando tal caos mental que nos resulta imposible tener claridad mental para tomar decisiones.

Por otra parte la alimentación. Organizar un menú semanal es muy práctico y te ahorrará muchos quebraderos de cabeza. Además ahorrarás a la hora de hacer la compra, pues cuando elaboras una lista de la compra en función de las comidas que vas a elaborar durante la semana, amén de que te alimentarás mejor, la compra es mucho más responsable ya que elegirás aquellos alimentos que realmente necesitas para la semana, siendo estos incluso más saludables que los que adquirirías si vas a hacer la compra sin haber organizado el menú semanal.

Se come mucho mejor cuando tienes un planing de alimentación establecido que cuando llegas a casa con hambre, no tienes nada preparado y te llevas a la boca lo primero que pillas para saciarte, que para más inri, no suele ser lo más sano que hay en la nevera o la despensa.

Eso sí, no pasa nada por alterar el menú y comer el lunes lo que estaba previsto para el jueves o cocinar algo distinto si tienes ingredientes y te apetece preparar algo diferente a lo previsto, ser flexible es requetesano y súper saludable.

Procura no ir a comprar con hambre para evitar adquirir alimentos poco interesantes nutricionalmente, que no son saludables y resulten ser poco saciantes invitándote a seguir comiendo de forma desmesurada.

Es cierto que de vez en cuando nos podemos y debemos permitir algún capricho, pero si somos capaces de transformar ese capricho en “saludable”, mejor que mejor. Come comida real y tu cuerpo y tu mente te lo agradecerán.

Y por último, pero no menos importante, tenemos que pasar tiempo de calidad con las personas que amamos, atenderles, escucharles y mostrarles que son importantes para nosotros. Sin olvidarnos, por supuesto de nosotras mismas.

Adapta la planificación que sea óptima para ti, procura que esta sea realista con pequeñas metas diarias que sean alcanzables para no desanimarte y estar motivada.


Alimentación sana, hidratación y ejercicio como base para una vida mejor

. Ejercicio y alimentación. El ejercicio es fundamental para nuestro cerebro, ya que mejora las conexiones neuronales y nos ayuda a aliviar la tensión y el estrés del día a día. Combinar ejercicio de fuerza y resistencia con cardio es el pasaporte para una vejez mucho más sana, ágil y amable y, un enriquecimiento de salud y bienestar para el día a día.

El ejercicio de fuerza es necesario para crear una buena masa muscular que mejore tu composición corporal aportándote multitud de beneficios para tu salud tales como huesos más fuertes, articulaciones más flexibles, ayuda a prevenir el deterior cognitivo, acelera el metabolismo, reduce el riesgo de enfermedades… y prolonga la esperanza de vida. Los ejercicios de cardio te ayudan a fortalecer los músculos, mejoran el metabolismo, la salud del corazón, controlando la presión arterial, fomentando la pérdida de peso y mejorando el estado de ánimo.

Mantenernos activos es imprescindible para estar bien y estimular los niveles de dopamina bajando al mismo tiempo el cortisol, que en exceso y mantenido en el tiempo, es muy dañino para nuestra salud.

Presta también atención a tu alimentación y comprueba si es necesario que te suplementes con vitaminas o minerales para ayudar a tu cuerpo en sus funciones. No siempre estamos al 100% y los alimentos que consumimos en la actualidad y las aguas que bebemos no son tan ricos en nutrientes, vitaminas y minerales como antaño. Además, padecer ciertas enfermedades puede bajar los niveles de magnesio o de ciertas vitaminas necesarias para que nuestro cuerpo funcione correctamente e implementarlos puede tener como consecuencia una mejoría en nuestra enfermedad o dolencia. Infórmate y consulta con un profesional de la salud antes de suplementarte, pero si esto resuena en ti, no dudes en investigar y cambiar lo que sea necesario para estar mejor.

¡No olvides hidratarte bien cada día!


La imagen muestra muchas plantas recogidas para infusiones, un libro abierto y un té en una bonita taza

. Dormir. No sabía si ponerlo al final del artículo o aquí, pero he decidió que así completamos el tercer pilar de la salud, alimentación, ejercicio y descanso. Dormir bien es fundamental para disfrutar de una buena salud.

Te cuento porqué es tan importante el sueño y dormir alrededor de 7/8 horas diarias. Pasamos alrededor de un tercio de nuestra vida durmiendo, hasta hace relativamente poco tiempo se pensaba que no pasaba nada mientras dormíamos y que era un tiempo perdido. Pasamos más de un tercio de nuestra vida durmiendo (o intentándolo), ¿estamos seguros de que “no pasa nada” mientras dormimos, como se aseveraba hace unos años?

La evidencia científica demuestra que el sueño es un estado del cuerpo y de la mente donde se producen cambios bioquímicos importantes y necesarios para el correcto funcionamiento del organismo.

Según el Dr. Mario Alonso Puig, durante el sueño, en la fase no REM 3, en el sueño profundo de ondas lentas, se activa el sistema "glinfático", que es el encargado de limpiar los residuos tóxicos que genera la propia actividad cerebral. Si se duerme poco, es más fácil que se acumulen estos residuos que no son nada beneficiosos para el cerebro y que favorecen enfermedades como el Parkinson y el Alzheimer.

Durante el sueño también se libera la hormona GH, que es la hormona del crecimiento, que además de servir para crecer, es la hormona que se encarga de la reparación de los tejidos.

Además, se libera melatonina que es la hormona que regula el ciclo de sueño/vigilia, esta se sintetiza en la glándula pineal y activa 3 tipos de genes llamados genes nocturnos PER1, PER2 y PER3, que descubren dónde se están produciendo mutaciones en el ADN que pueden originar transformaciones malignas y se encargan de repararlas para evitar el cáncer.

La melatonina se libera entre las 21:00 y las 2:00 de la mañana aproximadamente, los niveles altos nos inducen al sueño y se inhibe con el aumento de la luz. Para que su liberación sea óptima y beneficiarnos de ella al máximo, el Dr. Alonso Puig recomienda dejar de utilizar dispositivos de emisión azules un par de  horas antes de ir a dormir, ya que estos interfieren en la producción de melatonina, al igual que el exceso de luz artificial.

¿Qué ocurre cuando no le dedicamos al sueño las 7 u 8 horas que necesita para realizar todos los procesos bioquímicos expuestos? Cuando no dormimos lo suficiente se activa el sistema nervioso simpático, es decir, nuestro cuerpo entra en estado de alerta, produciéndose un desgaste innecesario tanto físico como energético. Aumenta el cansancio, así como la irritabilidad, la impaciencia y el mal humor propiciando una peor gestión emocional y un estado de ánimo alterado. Disminuye la eficiencia para hacer cosas, la productividad y el aprendizaje, acelerándose el desgaste del cuerpo y empeorando la salud.

Según la Dra. en Psiquiatría Marian Rojas Estapé, también disminuye la memoria motriz, que se entiende como la capacidad que tiene el cerebro para recordar los movimientos del cuerpo almacenando las habilidades motrices, estas conexiones neuronales disminuyen con la falta de sueño.

Por otra parte, dormir poco también afecta a las sustancias que regulan el apetito (grelina y leptina), cuando la grelina está alterada se eleva, disminuyendo la leptina y nos hace comer peor. Si estás cogiendo peso y no sabes por qué, revisa cómo es tu sueño porque quizá la respuesta esté ahí.

¿Qué podemos hacer para mejorar la calidad y cantidad del sueño? Crear una buena higiene del sueño podría ayudarnos a dormir más y mejor. Para la mayoría de las personas, el sueño no llega cuando apoyas la cabeza en la almohada, en condiciones normales puede tardar unos 7 minutos. Piensa en los niños pequeños, se hace con ellos todo un protocolo antes de ir a dormir. Les duchamos, lavamos los dientes, vamos a la cama con un ambiente propicio en el que hemos bajado la iluminación, la temperatura es adecuada, contamos un cuento, hacemos una oración (la que nos parezca religiosa o no, sobre todo les enseñamos a agradecer), les damos el besito de buenas noches… y después de todo este ritual llega Morfeo, les sonríe, los abraza y se los lleva al mundo mágico de los sueños para que puedan descansar placenteramente y cargarse de energía para el día siguiente.

Por tanto, si tienes dificultades para conciliar el sueño y hacerlo durar, quizá lo primero que debes hacer es crear una rutina del sueño también para ti. Te voy a dar algunos tips que pueden ayudarte:

* Es importante tener horarios regulares a la hora de ir a dormir, procura ir a dormir a la misma hora y levántate a la misma hora todos los días, independientemente de que sea entre semana o fin de semana.

* No utilices dispositivos que emitan luz azul al menos dos horas antes de ir a dormir (fuera pantallas).

* Cena ligero y lo más temprano posible.

* No tomes café o estimulantes (incluido el té) después de las 15:00 horas.

* El consumo de alcohol, que es un depresor del sistema nervioso central, empeora la calidad del sueño y dificulta la aparición del sueño REM.

* Dar un paseo antes de dormir te ayudará a relajarte (pero no ejercicio físico fuerte o intenso).

* Una ducha antes de acostarte también puede ayudar a conciliar mejor el sueño y además regula tu temperatura corporal.

* No vayas a dormir con un pensamiento negativo porque la memoria, el hipocampo, reestructura a partir de ese pensamiento. Por ello es muy recomendable hacer un ejercicio de gratitud antes de dormir y por muy malo que haya sido el día, quedarnos con ese momento positivo que seguro encontraremos en él.

* ¿Te acuerdas de los diarios que solían escribirse tiempo ha antes de ir a dormir? Eran súper útiles, porque escribir sobre las preocupaciones del día, aquello que nos inquieta o preocupa o que nos ha alegrado, nos ayuda a liberar la mente y relajarnos. Sería bonito recuperar esta afición tan olvidada y que hacía tanto bien.

* Tomar alguna infusión relajante una hora antes de ir a dormir que contenga valeriana, melisa, tila y pasiflora, también puede ayudarte.

* Hacer algún ejercicio de relajación con respiraciones profundas te puede ayudar tanto a coger el sueño, como si te desvelas, para intentar volver a dormirte.

*  Ten cuidado con la suplementación de melatonina que se ha puesto tan de moda en los últimos tiempos. La melatonina es una hormona, poca broma con ello. Si decides tomarla, que sea de liberación sostenida para que su efecto no se pase a las dos horas de haberla ingerido y después te quedes con los ojos como platos el resto de la noche. Investiga porque seguramente hay otras opciones que pueden ser mejores que suplementarte con una hormona. Y no olvides consultar con tu médico cualquier cambio que quieras hacer con tu salud. Te recomiendo encarecidamente los podcast de la Dra. Isabel Viña, “Tus amigas las hormonas” también puedes encontrarla en Instagram. Además de ser una persona súper especial, es increíble la mente y los conocimientos que tiene, amén de su forma de explicar todo de forma tan fácil que te enamora.

Ten en cuenta que el insomnio puede deberse a estados de ansiedad, estrés y depresión.

Si estás en fase perimenopáusica o menopáusica, es fácil que entres en una etapa en la que padezcas insomnio, tenlo en cuenta e investiga sobre las isoflavonas de soja, que son cruciales para llevar mejor esta etapa de la vida de la mujer.

Si pese a todas estas recomendaciones no consigues mejorar la cantidad y calidad de tu sueño, quizá debas plantearte buscar la raíz del problema con otras herramientas que puedan ir más allá de forma más profunda o hacer alguna terapia del sueño.

La imagen muestra un paisaje otoñal con una cascada de agua y una joven meditando.

. Meditación y técnicas de relajación. Llevamos una vida tan estresante aún sin darnos cuenta, que es necesario parar unos minutos al día y desconectar de todo lo que nos rodea para centrarnos en nosotros y qué mejor manera de hacerlo que acompañando a nuestra respiración para ayudarnos a pausarnos, evitando que nada nos moleste o perturbe por un rato. No te olvides de parar todos los días unos minutos para conectarte contigo y volver a ser tu, porque muchas veces nos olvidamos de ello y es imprescindible conectar cada día con nuestra paz interior y nuestra esencia para mantener el equilibrio, recordar quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde hemos elegido dirigirnos.

Recuerda que meditar es estar contigo, es ser consciente del momento presente, meditar también es disfrutar al contemplar un amanecer, una puesta de sol, la naturaleza o a un ser querido, cuidar de tus plantas o cerrar los ojos durante un momento escuchando aquella melodía que te hace sentir en paz.

En este mundo de prisas e impaciencia colectiva donde todo lo queremos rápido y que llegue de forma inmediata, nos hemos olvidado de la espera, de disfrutar de las cosas que se cuecen despacio y a fuego lento, de ejercitar la paciencia y de que hay cosas que lleva su tiempo conseguir. Vivimos a un clic de satisfacer todas nuestras necesidades de forma instantánea e inmediata, pero cuidado, porque a veces deja de funcionar la tecla del clic y entonces hay que lidiar con la frustración porque el paquete no ha llegado, porque no nos van a traer la comida a casa o no vamos a poder encontrar hoy al amor de nuestra vida puesto que ha caído la red social que nos interesaba explorar para ello.

Es por todo ello que volver a cultivar la paciencia y aprender a desconectar, se ha vuelto imperativo y necesario para mantener el equilibrio físico, mental y emocional.

No dejes pasar ningún día sin haber encontrado un momento para respirar conscientemente y mirar hacia dentro.

Cuando estés en una situación muy estresante, respira conscientemente e intenta relajar tu cuerpo bien mentalmente o tensando y soltando los músculos de cada parte de tu cuerpo empezando por los pies y barriéndolo hasta la cabeza. Te ayudará a recuperar el control de tu mente y cuerpo y a gestionar mejor la respuesta a ese estrés.

Cerebro creativo, es un dibujo de un cerebro muy creativo con flores para expresar emociones

. Expresar emociones a través de la creatividad: escribir, pintar, dibujar, bailar, interpretar, recitar, tocar un instrumento, cocinar, hacer fotografías, decorar la casa, crea velas, joyas o una pieza de cerámica, cose, borda...

El ser humano experimenta emociones continuamente, aprender a gestionar esas emociones es imperativo para una sana y correcta inteligencia emocional y una de las maneras más bonitas de hacerlo es dando rienda suelta a la creatividad eligiendo la forma que más y mejor fluya para cada uno. ¿Recuerdas que publicamos un artículo sobre los dones y talentos hace un tiempo? Pues una de las formas más sanas para dejarse fluir es a través de esa experimentación de los dones y talentos.

Escribe, pinta, crea música, toca un instrumento, haz una interpretación estelar, baila, crea una coreografía, cocina algo rico, sal a hacer fotografías, modela una pieza de cerámica, crea una vela artesanal, un jabón, una pulsera o un anillo…

Lo he comentado muchas veces, escribir es un ejercicio terapéutico súper sanador. No te limites, aparca tus pensamientos taxativos y simplemente coge un lápiz y un papel y déjate llevar, cuenta por escrito lo mismo que le contarías viva voz a tu persona de confianza favorita y deja que fluya. No te preocupes por si está bien escrito, o correctamente redactado, solo deja salir lo que hay dentro de ti para contártelo a ti misma, ya sean sensaciones, emociones, deseos, ilusiones, ideas, planes, o bien tus traumas, tus miedos y/o inseguridades.

Lo importante es que lo dejes fluir y ser, sin calificarlo.

Cartel de On/Of Line, para desconectar de las redes y reconectar con uno mismo

. Crea momentos de desconexión y disfrute desenchufándote de la tecnología y redes sociales. Vivimos tan a full, que cada vez nos resulta más difícil frenar la sobreestimulación y la multitarea a la que estamos acostumbrados, saltamos de una cosa a otra dejándonos todo a medias porque nuestro cerebro está cada vez más distraído y sobreexcitado.

Por eso es necesario desconectar y dedicarte tiempo también entre semana, busca momentos cada día para ti, para escucharte, cuidarte y mimarte, para amarte. Desconecta de la tecnología, el móvil y las redes sociales para conectarte contigo y con el mundo real que te rodea.

Date un paseo por el parque si no tienes un bosque cerca, camina por la ciudad si es la única opción, lleva tu mente por un momento a tu paraíso personal, a ese lugar especial que te hace vibrar y respira en él profundamente. Siéntete, sonríete, dite que lo estás haciendo lo mejor que puedes y recuérdate que te amas de manera incondicional. Coge a tu niña interior de la mano, sonríele, abrázala para que deje de temblar y dile que has venido para acompañarla, escucharla y amarla durante el resto de su vida, que ya no es necesario que siga teniendo miedo, que nunca vas a abandonarla de nuevo.

Date tiempos y espacios para respirar, agradecer y sonreír. Crea espacios para disfrutar de esos “momentos” únicos y especiales del día contigo y con los tuyos. Haz que lo cotidiano y ordinario se vuelva significativamente extraordinario: disfruta de un café sola o acompañada, de una llamada de teléfono, envía un mensaje de aliento a un ser querido o una amiga, mantén una conversación con tu hija o tu hijo (o si son aún pequeños juega con ellos un rato cada día), comparte una sonrisa, un abrazo o un gesto de afecto con tu pareja, envía un saludo de buenas noches a tu grupo de amigas...


Libro, té, lamparita, velas y una ventana a través de la cual se ve la lluvia

. Aprende cada día algo nuevo. Lee todo lo que puedas. Leer tiene multitud de beneficios, enriquece tu vocabulario y mejora la comprensión lectora y lingüística, estimula el pensamiento crítico y la imaginación a la vez que incentiva la creatividad, reduce el estrés y la ansiedad permitiéndote desconectar y relajarte. Está comprobado que la lectura aumenta la inteligencia, mejora la memoria así como la atención y fomenta la empatía toda vez que mantiene el cerebro saludable y activo.

Como bien dice el Dr. Enrique Rojas: “La lectura es a la inteligencia, lo que el ejercicio físico es al cuerpo”.

Procura mantener tu mente abierta a todas las posibilidades, lee, investiga, estudia, documéntate, toma notas y nunca dejes de formarte. Céntrate en aquello que quieras conseguir, pon toda tu energía en ello y fluirá.

Sal de tu zona de confort y date la oportunidad de aprende cosas nuevas, empujar tus límites y expandir tu mente.

Hoy concluimos aquí. Espero que leer este artículo sea positivo para ti y te aporte ideas para mejorar tu salud y tu vida.

Sé inmensamente feliz.

 ©Paqui Sánchez


La puerta del patio de una casa lleno de plantas y sillones para incitar el descanso y la contemplación
©Paqui Sánchez

 

 

 


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martes, 27 de septiembre de 2022

SEPTIEMBRE

 

Septiembre

Llega septiembre y como es un mes que me inspira, no puedo dejarlo pasar sin dedicarle unos pensamientos que llevan macerando en mí unas semanas.

Me gustan esos meses en los que se produce un cambio de estación porque observar a la Madre Tierra hacer sus transiciones con sencillez, humildad y sutileza siempre es un gran aprendizaje y una infinita delectación.

Si además se me permite elegir entre esos meses en particular, sin ninguna duda, me quedo con aquellos en los que tienen lugar los equinoccios, especialmente con septiembre.

Todo comienza con el cambio de color y posición de la luz y del Sol como su transmisor. La luz va perdiendo potencia y ese brillo intenso que lució durante el verano para tornarse más cálida, adquiere tonalidades ocres, doradas, tierra, siena, más dulces y acarameladas. La luz va menguando cediendo paso a la oscuridad que se cierne tintando los cielos con pinceladas añiles y violetas a media tarde. Este cambio que se produce en la luz del sol es una invitación que nos hace la propia vida a iniciar ese camino hacia dentro, para volvernos más contemplativos y observadores de todo cuanto nos rodea y, principalmente, de nosotros mismos. Es como si la luz externa se diluyera para que centremos nuestra atención en esa llama interna prendida en nuestro corazón y la alimentemos y avivemos para que su fulgor titilante no decaiga, sino que se active hasta alcanzar la consciencia y poder acariciarla con las yemas de su llama.

Si hay algo que no me gusta de este equinoccio en particular es que la luz disminuye drásticamente, la energía excelsa del verano se calma dando paso a un estado de sosiego, paz y quietud, tan necesario para iniciar el proceso de integración de todo lo aprendido. Es una etapa de “pre-muerte” en la que tanto la luz como la energía eximia del estío comienzan a decaer acercándonos a ese invierno oscuro y lúgubre en el que todo parece haber perdido la vida hasta que vuelve a despertar con la llegada de la luz y la nueva primavera. Concluyen los excesos y comienza un período de cambio que nos ayuda a hacer el camino más liviano. Soltamos no solo cosas físicas, sino también ideas, pensamientos, proyectos, personas… dejando así espacio suficiente para el vacío, para el silencio, para que lo nuevo nos sorprenda.



Las hojas tornasoladas de variopintos tonos ocres, dorados, naranjas y rojos, cuando están preparadas, se sueltan de su peciolo y caen de las ramas de los árboles en una perfecta coreografía llena de magia y elegancia dejándolas desnudas para su regeneración. Sin embargo, no terminan ahí su ciclo, al caer, alfombran el suelo dejándolo aterciopelado y crujiente y continúan su transformación para convertirse en abono orgánico que contribuirá a dar nutrientes al árbol del que cayeron para que prosiga el ciclo de la naturaleza y en primavera verán brotar nuevas hojas que poblarán de nuevo al árbol con generosa abundancia. Y todo lo hacen sin ningún esfuerzo, sin sentirse aisladas, solas u hojas, sino siendo parte del mismo proceso. No necesitan identificarse, no necesitan competir, no necesitan ser más que lo que son, parte de un proceso que sigue siendo UNO. La hoja sigue siendo árbol, el árbol sigue siendo bosque, el bosque sigue siendo Tierra, la Tierra sigue siendo universo, el universo sigue siendo consciencia expandida y así, la hoja es consciencia.

Me embelesa la paleta de colores que nos regala el otoño, observar el cambio de coloración de las hojas es fascinante.

A propósito, ¿sabes por qué las hojas cambian de color? Las hojas son verdes debido a la clorofila, pigmento que participa en la fotosíntesis, al reducirse las horas de sol la savia que llega a las hojas disminuye y se produce menos clorofila y una menor transpiración. Por otro lado los carotenoides, que también son un pigmento que forman parte de la fotosíntesis, son más estables que la clorofila y es por ello que ganan protagonismo durante el otoño tiñendo las hojas de tonos amarillos. Los tonos ocres, rojos y marrones provienen de las antocianinas que son unos pigmentos que se producen en otoño, para ello necesitan algo de luz y de los depósitos de azúcar que las hojas fabrican y se acumulan en este momento del año.

Llegados a este punto, tal vez es momento de integrar que las cosas no necesitan de tanto esfuerzo y sacrificio, con el dolor y sufrimiento que conlleva de por sí el esfuerzo, sino más bien de pasión, dedicación y aceptación. De vernos más como un todo que como individuos separados además en diversos “yoes” desconectados entre sí. Tal vez es momento de unión y no de seguir dividiendo, compitiendo e individualizando. Es momento de apoyarnos, de cuidarnos y de trabajar juntos, en equipo, aportando cada uno lo mejor de sí para alcanzar objetivos comunes. Mientras sigamos sintiéndonos separados, seguiremos dificultando el camino de regreso.

Septiembre es el mes donde muchas etapas terminan para dar paso a nuevos comienzos en los que establecer rutinas nuevas, volver a mirar hacia adentro y acompañarnos en la fascinante tarea de mirarnos con honestidad y humildad, de observarnos con respeto, amor y aceptación, de confiar en que todo lo que necesitamos está ya en nosotros y sentir a ese alquimista que llevamos dentro ejercer su magia para nuestra propia autotransformación.

Cuando te permites transformarte, sucede algo maravilloso en ti, se produce un cambio a niveles tan profundos, que ya no vuelves a ser más quien eras, no volverás a pensar más con los límites mentales que pensabas. Tu mente se conectará a nuevos pensamientos, a nuevas energías y te sentirás vibrar de manera diferente, más consciente, más atenta, más amorosa, más sensible, más viva.

Estamos más muertos que vivos porque tenemos miedo a sentir. Probablemente pensamos que si nos permitiéramos sentir nos volveríamos más vulnerables y estaríamos expuestos a tener que experimentar las emociones y todo lo que éstas nos provocarían. Sería como desnudar el alma, sincerarse con uno mismo, quedarse expuesto a nuestro propio pensamiento y eso no todo el mundo está dispuesto a afrontarlo. ¿Sincerarme conmigo misma? ¿Dejar de engañarme con excusas banales para “sentir” y poder elegir dejar de sufrir? ¿Ser capaz de elegir apasionarme por aquello que hago en lugar de esforzarme por conseguir metas porque nos han dicho que “todo esfuerzo tiene su recompensa”? No, no todo el mundo está dispuesto a querer transformarse y seguramente nos digamos a nosotros mismos que es que no queremos “sufrir”, ni “pasarlo mal”. Esas son algunas de las excusas que nos damos, sin apercibirnos que justo es lo que estamos haciendo, “sufrir” y “pasarlo mal” por no querer sentir y vivir la experiencia de ese sentir aceptándola como venga. Si trae lágrimas, lloramos y abrazamos el dolor o la tristeza que nos traiga, si nos despierta alegría, vivimos esa alegría… Eso es vivir, eso sería estar vivo, sentir sin etiquetas y abrazar cualquier estado emocional que ese “sentir” nos aporte.

Vestimos ropa muerta, comemos comida muerta, tenemos trabajos muertos… ¿Y decimos que tenemos miedo a la muerte? Yo creo que a  lo que realmente tememos es a la vida. A vivir de verdad, con emoción, con entusiasmo, con pasión. Todo aquello a lo que no le imprimamos una buena dosis de pasión, entusiasmo y alegría, está muerto a nuestro alrededor.

Seguramente, la mayoría, estamos aún enganchados a ese pensamiento de que si evitamos sentir, todo lo que no nos gusta se va a alejar de nosotros, como si al no querer verlo y rechazarlo pudiera desaparecer, como si pudiéramos huir de aquello que nos asusta, que no nos gusta o que no queremos aceptar. No somos conscientes de que hasta que no aceptemos sentir lo que nos provoca todo ese miedo a sentir, hasta que no nos enfrentemos a ello, y al decir “enfrentar”, me refiero a poner frente a nosotros todo aquello de lo que huimos o de lo que queremos escapar; aquello que queremos evitar irá con nosotros donde quiera que vayamos.

Vamos a poner un ejemplo, por si no llegamos a entender bien lo que quiero expresar.

Imagina que en tu infancia sufriste algún maltrato por parte de las personas encargadas de cuidarte. Para no ir más allá, vamos a suponer que te agredían verbalmente, “no vales para nada”, “eso así no se hace”, “todo lo haces mal”, “eres una inútil”, “nunca vas a conseguir nada en la vida”… y otras perlas del estilo. Imagino que este tipo de comentarios repetidos a lo largo de los años consiguen hacer mella en la persona, seguramente su autoestima y confianza estén gravemente afectadas y mermadas. Bueno, no lo imagino, lo sé.

¿En qué tipo de persona te puedes haber convertido?

Puede que en una persona pasiva, derrotista, deprimida, sin ilusión. Te creíste todo lo que te dijeron, creciste sintiéndote inferior a los demás, sin un ápice de autoestima y en ese camino de insatisfacciones, en algún momento decidiste que nada valía la pena, te rendiste desde el principio, tal vez ni siquiera te rindieras, simplemente ni lo intentaste. Podrías pasarte tu vida culpando a tus padres de tu falta de autoestima y confianza en ti misma y en la vida, ejercitando continuamente el rol de víctima y alimentándolo día a día sin hacer nada para cambiar tu situación. Si lo que duele se sigue escondiendo por temor a lo que nos pueda hacer sentir, si se siegue aplazando el momento de hacerlo presente, nunca conseguirás superarlo. Realmente no has conseguido nada en la vida (o eso crees) porque decidiste “vivir” sin pasión, ni dedicación: “total para qué si soy una inútil y una negada, si ya lo decía mi padre o mi madre…”. Y en apariencia todo te da igual, no sientes ilusión por nada, nada te apasiona ni te entusiasma, ¿o no? ¿Me estás diciendo que hay una vena rebelde en ti, que sí hay algo que te apasiona pero que te da miedo intentarlo por si no lo consigues y verificas así que eres una fracasada, tal como decía tu padre o tu madre? Si es así, todavía hay esperanza, quizá decidas transformarte en algún momento.

 Puede que seas una persona reactiva, que ese dolor que sentías cuando te maltrataban verbalmente se haya transformado en rabia y esa rabia te haya hecho excesivamente reactiva, excesivamente exigente y perfeccionista contigo misma y por ende, con los demás y que igualmente no consigues disfrutar de nada y no sientes ningún tipo de satisfacción cuando consigues aquello que te propones, porque hay una especie de vacío dentro que no se llena con los éxitos que consigues. Tienes lo mejor de lo mejor, porque has puesto en tu vida mucho esfuerzo y sacrificio y en apariencia todo te va genial y todo lo tuyo es lo mejor del mundo mundial, pero si eres sincera contigo misma, hay un vació ahí dentro… y por mucho que quieras llenarlo, taparlo, obviarlo o no mirar para no verlo, sigue estando ahí. Y de vez en cuando, cuando oyes a un progenitor decir a su hijo: “eres un inútil, no sirves para nada, todo lo haces mal, déjame a mí que sí que sé cómo se hacen las cosas”, algo se remueve en tu interior y vuelve esa rabia contenida que muerde y te desgarra por dentro. Sin embargo, cuando llega, respiras profundamente y te dices a ti misma: “Esto no va conmigo, yo lo he conseguido todo en la vida, tengo lo mejor y lo demuestro cada día. Estoy bien, todo está bien en mi vida, esto no ha pasado, pobre niño…, Ommm”. ¿Por qué no?, es una manera tan bonita y respetable como otra de seguir engañándote a ti misma. No pasa nada, es tu vida, tú decides.

Pero puede ser que seas ambas personas y que hayas sido tan inteligente que, en algún momento de tu vida, con tu baja autoestima, tu pasividad y tu carácter rebelde, tu dolor, tus lágrimas y tu sufrimiento, decidieras dejar de esforzarte para empezar a apasionarte y consiguieras transformarte. Cuando escuchaste a ese padre decir a su hijo que era un inútil, que no servía para nada, que todo lo hacía mal, en lugar de decir: “Esto no va conmigo”, te permitiste sentir. Dejaste que todo el dolor, el sufrimiento, la rabia, el rencor y las lágrimas brotaran de tu interior, que sí te reconocieras en ese niño, que ese padre y ese niño te hicieron el regalo de recordarte que tienes una herida abierta sangrante y dolorosa dentro de ti y que seguir engañándote a ti misma no era la solución. Cogiste a esa niña temblorosa y llena de miedo, te reconociste en ella, la abrazaste y la tranquilizaste haciéndole saber que ya no estaba sola, que tú, como adulta, ya estabas en disposición de hacerte cargo de la situación, que esos padres que te desprestigiaban y mataban tu alegría, tu entusiasmo y tu pasión con sus comentarios desafortunados, lo hicieron lo mejor que pudieron, que no sabían hacerlo mejor porque seguramente ellos escucharon todavía cosas peores de quienes les criaron. Era su estado consciencial en ese momento, era lo que sabían hacer, no sabían del daño ni el dolor que sus comentarios provocaban en ti, incluso puede ser que te hablaran así para motivarte, sí quizá no era la mejor manera de conseguirlo, pero era la que ellos tenían.

Que emocionante saberte dueña de ti misma por primera vez en tu vida, de aceptar tus sentimientos, tus miedos, de poder abrazar a esa niña y calmarla, pero con la verdad, con honestidad, no con más mentiras o acciones encubiertas para seguir eludiendo la vida. Que maravilloso perdonar y perdonarte, sentirte libre, permitirte sentir y darte cuenta de que ese vacío, aunque sigue ahí, ya no está tan vacío.

Cada día nos brinda situaciones, personas o momentos en los que hacernos conscientes de nuestro dolor y tenemos dos opciones, empujarlo al fondo de nuestra mente y obviarlo como si no hubiera pasado. O coger el regalo que nos trae el presente y darnos la oportunidad de sanar. ¿Cómo? Sintiendo, simplemente sintiendo sin juzgar las emociones que nos provoque, sentir el dolor y el sufrimiento, acompañarse en ese dolor, abrazarse en el dolor y aceptar el sufrimiento. Dejarlo fluir, dejarlo salir todo en el presente, desde el presente. Se tiene que vivir ese dolor una vez más para poder comprenderlo, asimilarlo, aceptarlo, perdonarlo y dejarlo ir. Y entonces ¿qué va a pasar?, ¿qué va a ser lo siguiente? No lo sé. Solo sé que es ahora, que la vida me está ofreciendo una oportunidad para vivirla de verdad, para ser honesta conmigo misma, para dejar de mentirme, de compadecerme… para conocerme, asumirme, transformarme y amarme. Y elijo decir sí, quiero vivir de verdad.

Quiero vivir mi propia vida, no la del vecino, del amigo, del hermano, del hijo… porque ellos sí son felices, tienen esto y lo otro… No me interesa seguir estando presente en la vida de los demás para vivir a través de ellos o de lo que yo imagino de ellos, no quiero seguir viviendo en el afuera, o seguir muerta en vida. Es momento de dedicarme tiempo de calidad a mí misma para descubrirme, para conocerme, para aceptarme, para amarme. Es momento de ser honesta conmigo misma, de dejar de mentirme, de vivir como si fuera una víctima… Quiero darme la oportunidad de hacerme consciente que soy humana y tengo una vida propia por delante para vivirla conectada con todo cuanto existe.

Entiendo que aquello de lo que huyo es justo la experiencia que necesito integrar en mi vida para completarme, al menos mi mente o mis pensamientos limitantes lo creen, porque yo ya sé que estoy completa en mí misma, es más, que no soy yo como individuo, sino que formo parte de un todo. Soy como esa hoja que se desprendía de su peciolo unas cuantas líneas hacia arriba sabiéndose no hoja, ni árbol, ni bosque, ni Tierra, ni universo, sino consciencia expandida. O esa gota de agua que se sabe océano sin identidad que la defina, ni separación que la haga especial o diferente.

Quizá no siempre sepa vivir mi vida como mi consciencia sabe que debe ser vivida, pero tampoco estaría viviendo aquí si no generara experiencias que me hicieran crecer y atisbar estadios de esa consciencia que todos somos y que me ayudan a recordar. A veces soy capaz de traspasar el velo de la inconsciencia y entonces me doy cuenta de que no existe un “yo” y por un segundo, desaparece el vacío.

Y me pregunto ¿cuántas mentiras nos han contado y cuántas seguirán intentando hacernos creer? ¿Hasta dónde va a ser capaz de llegar esta humanidad deshumanizada?

Y cuando pierdo la identidad, soy consciencia expandida y me río, sí, me regocijo en la alegría porque me doy cuenta de que todo esto es un cuento que nos hemos inventado y que algunos capítulos están muy mal contados, otros causan espanto y temor, pero también hay algunos que son absolutamente maravillosos.

No te creas nada de lo que te estoy contando, no dejan de ser mis ideas conectadas a mis pensamientos. O tal vez consigas descubrir alguna frase que no sea producto de mis pensamientos, sino de la verdad universal, de la consciencia que se ha filtrado por aquí… Eso sí, conéctate con tu ser y despierta. Permítete momentos de pérdida de identidad y disfruta de lo que verdaderamente eres, tráelo a la consciencia y acompáñate en tu propia transformación.

¡Deja que suceda!

Despréndete del miedo que te provoca la incertidumbre de no saber responder a la pregunta: “¿Qué va a pasar ahora?”, confía y ríndete a vivir cada experiencia como llega, sin oponer resistencia, siendo honesta contigo misma, sintiendo y abrazando tu sentir sea cual sea.

No permitas que te venza el miedo, ni que otros intenten controlarte, dominarte o coartar tu libertad con miedo.

Sé inmensamente feliz en cada uno de tus estados de ánimo, todos son perfectos, solo tienes que respetarlos y aceptarlos.

Con Amor,

©Paqui Sánchez

©Paqui Sánchez