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domingo, 1 de enero de 2023

CÓMO CUMPLIR CON LOS PROPÓSITOS DE AÑO NUEVO


Cómo cumplir los propósitos de Año Nuevo

¡Feliz Año Nuevo!

El final y el comienzo de algo nuevo, como puede ser un año, nos lleva a repasar las vivencias que hemos tenido en ese espacio de tiempo en concreto. Hacemos balance entre lo positivo y lo que menos nos ha gustado, agradecemos por lo acontecido, y al darnos cuenta que hay cosas que podemos y debemos mejorar por nuestro bien y el de todas las personas que están relacionadas de algún modo con nosotros, comenzamos a enumerar un elenco de nuevos propósitos para ese nuevo comienzo, que después de un pequeño período de tiempo, solemos abandonar.

Pensando estos días las causas o el porqué vamos abandonando esos propósitos con los que comenzamos cada año nuevo, llegué a la conclusión que quizá uno de los motivos es porque no los ponemos por escrito, los dejamos solo en el pensamiento y conforme van pasando los días del nuevo año, nos distraemos y olvidamos de ellos.

Tal vez otro motivo sea que pensamos en demasiadas cosas a la vez y los propósitos son tantos que no logramos centrarnos en ninguno de ellos y al final nos damos por vencidos y los abandonamos.

¿Qué es un propósito?

Los propósitos son la intención o el ánimo de hacer o dejar de hacer algo. Siempre están relacionados con algún hábito o costumbre que queremos cambiar en nuestra vida, es decir, con algo que queremos dejar de hacer porque consideramos que ya no nos hace bien, o con algo que queremos incorporar a ella porque pensamos que será positivo para nosotros.

Los propósitos nos ayudan a mantenernos centrados en nuestros objetivos, a priorizar aquello que consideramos más relevante para nuestra vida y a mantenernos motivados para alcanzar esas metas que nos vamos marcando.

¿Cómo conseguir que los propósitos sucedan y no caigan en el olvido?

Yo te diría que definirlos, concretarlos y ponerlos por escrito sería de gran ayuda para conseguir llevarlos a cabo. Cuando ponemos algo por escrito parece que le damos forma y vida, es como si al escribirlo aceleráramos esa fase de materialización.

Los propósitos son objetivos o metas. Por tanto, han de ser razonablemente alcanzables o será imposible materializarlos y acabaremos abandonándolos.

Decide cuáles son los propósitos más relevantes para ti, aquellos que al conseguirlos darán realmente un cambio positivo a tu vida y harán que tú te sientas mejor y seas más feliz.

Pueden ser propósitos a corto, medio o largo plazo. Procura programarlos centrándote en aquello que más te urja alcanzar primero.

Que tu elenco no sea demasiado largo, o acabarás dispersando tu atención.

Que sean claros, breves y concisos. Recuerdo con mucho cariño a un profesor de literatura que tuve en 2º de Bachiller que siempre decía: “Breve y bueno, dos veces bueno”.

Es importante que sean propósitos reales para no desmotivarte.

Que sean tuyos, es más fácil conseguir materializar los propósitos cuando nacen de tu propio autoconocimiento y se ajustan a tus metas y objetivos y no a lo que los demás quieren, esperan o desean de ti.

No te esfuerces para conseguirlos, cambia la palabra “esfuerzo” por pasión, ganas, ánimo,... para lograr aquello que te propones. Cuando pienso en “esfuerzo”, tengo la sensación de que nos va a costar muchísimo lograr aquello que nos proponemos y nos va a desgastar sobremanera tan solo intentarlo, con lo cual es más fácil darnos por vencidos y abandonar nuestro propósito que seguir con él.

Recuerda que simplificar ayuda muchísimo a conseguir metas. Si te cuesta alcanzar alguno de tus propósitos, céntrate en encontrar un modo de simplificarlo, por ejemplo subdividiéndolo en pequeñas metas. Seguro que al simplificarlo es más fácil conseguirlo.

Te deseo un año lleno de propósitos acertados que te ayuden a redirigir tu vida dándole el ritmo y el rumbo que sean mejores para ti, para tu crecimiento y para tu bienestar y felicidad.

Hoy comienzan 365 días para ti, únicamente de ti depende lo que hagas con ellos. Escribe tu propia historia, haz que cuente.

¡Sé inmensamente feliz!

 ©Paqui Sánchez


 ©Paqui Sánchez

martes, 1 de enero de 2019

SIMPLEMENTE GRACIAS



Simplemente Gracias

Empezamos de nuevo, según las tradiciones y el calendario gregoriano, hoy empieza un nuevo año, un nuevo ciclo, nuevas ilusiones, sueños, deseos y propósitos. Hoy hay alegría e ilusión puesta en estos 365 días que nos regala este 2019. Esperamos que este año nos dé lo mejor, nos ofrezca buenos momentos, abundancia, salud, prosperidad. Que nos bendiga con todo aquello que necesitamos y sea el año en el que podamos cumplir algunos de nuestros sueños y mejorar nuestras vidas.

Tenemos 365 oportunidades para ser felices y aunque parezca una utopía, podríamos conseguir fácilmente que esos 365 días fueran felices todos y cada uno de ellos. Quizá te preguntes cómo conseguir algo así. ¿Ser feliz 365 días seguidos? ¿Seguro que se puede ser feliz durante tanto tiempo?

Si tenemos en cuenta que la felicidad es un estado vibratorio en el que cada uno puede elegir libremente vivir, mi respuesta es: “Sí, se puede”. Se puede cuando haces que tu felicidad dependa solo de ti, cuando no permites que tu estado de ánimo se deje influir por lo que existe y se mueve fuera de ti, sino que éste se centre en el agradecimiento y en la alegría de todo lo bueno que hay en tu vida. No estoy diciendo que sea fácil, solo que es posible.

Observando el comportamiento del ser humano, de las personas que nos rodean, de nosotros mismos, es curioso darnos cuenta que la mayor parte del tiempo vivimos centrados en aquello que pensamos que aún nos falta, en lo que todavía no hemos conseguido, en lo que no tenemos…

Convertimos la vida en un “tener”, un “desear” continuamente lo que otros “tienen” con la idea puesta en que cuando adquiramos o consigamos aquello que “deseamos” seremos inmensamente felices. Sin ser conscientes de ello, estamos poniendo nuestra “felicidad” en cosas externas a nosotros mismos, que en muchas ocasiones ni tan siquiera dependerá de nosotros conseguirlas. Y si ocurriera, si por casualidad consiguiéramos aquello que supuestamente nos va a dar esa tan ansiada felicidad, nos bastarán unos segundos para darnos cuenta de que no nos llena lo suficiente, que no es lo que pensábamos, que no era realmente lo que queríamos, que seguimos sintiendo una especie de “vacío” difícil de llenar. Y seguramente nos centraremos en otro objetivo a conseguir donde pondremos de nuevo nuestra esperanza y “felicidad”.

Esta es la manera de actuar de muchos de nosotros. ¿Qué nos pasa? ¿Qué nos falta? ¿Por qué nunca es suficiente? 

Probablemente porque no somos lo suficientemente agradecidos y tal vez porque tampoco entendamos lo que significa el término “felicidad” o el concepto de “ser feliz”. 

Yo diría que no es vivir en una burbuja donde nos escondemos para que la realidad del mundo que nos rodea no nos afecte, no es vivir en el mundo de Yupi, ni estar todo el día de jijí-jajá, ni tampoco es no enfrentar problemas y aprender a solucionarlos.

Es centrarnos más en aquello que sí tenemos, en valorar nuestros logros y agradecer por ellos. Es sentir gratitud por todo lo que la vida nos regala. Es centrarnos más en esas pequeñas cosas que son las que hacen la diferencia, en una sonrisa, en un pequeño detalle o gesto, en un amanecer, en un paseo por el bosque, en un atardecer, en la degustación de un café con las amigas o las primas, en una charla con compañeros del trabajo, en compartirnos con nuestros seres queridos, la familia, los amigos… en tantas y tantas pequeñas cosas que nos tocan el corazón y nos acarician el alma.

Es respirar y sentir el regalo del eterno “ahora”. Adquirir la costumbre de agradecer cada día, en cada pequeña ocasión, en cada oportunidad. Tanto al despertar como a la hora de ir a descansar.

Creo que es urgente aprender a AGRADECER, a agradecer de verdad, desde el corazón. La gratitud es una energía capaz de cambiarlo todo, de transformarnos y transformar lo que tenemos en suficiente. Quien se centra en la gratitud es capaz de cambiar su vida porque deja de focalizarse en aquello que cree que le falta, porque quien está agradeciendo deja de centrarse en la queja y empieza a actuar desde el corazón y con el alma. 

Por tanto si he de desear algo, este año deseo que la humanidad al completo sea más agradecida. Y tú eres parte de la humanidad, si tú cambias tu actitud de queja a una de agradecimiento podrás ser testigo de los milagros que se producirán en tu vida. Empecemos a agradecer cada pequeña cosa, porque quien no sabe agradecer lo pequeño, tampoco sabrá agradecer lo grandioso.

Mientras sigamos centrados en aquello que creemos que nos falta, nunca llegaremos a tener suficiente.

Mi primer y más importante propósito para este año: “Ser mucho más agradecida”, agradecida por todo lo que hay en mi vida, agradecida por todo lo que llegue a mi vida, porque tanto si mi mente lo juzga como positivo o negativo, si llega a mí es porque tengo algo que aprender de ello.

Este es el primer día de este año y quiero compartir con todos vosotros este “Gracias” por todo, que me sale del alma.

©Paqui Sánchez


 ©Paqui Sánchez