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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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martes, 5 de octubre de 2021

CUANDO SEAMOS GRANDES

 

Cuando Seamos Grandes


Cuando seamos grandes,

no nos olvidemos

que para las noches se hicieron los cuentos,

y los Reyes Magos, y los duendes buenos;

que sólo hace falta cuando llega el sueño

tener bien a mano la voz de un abuelo.

 

No nos olvidemos

que en una vereda cabe un mundo entero,

de risas y ruedas,

que no hay mar tan nuestro como el de la acequia,

que con dos pedales de una bicicleta

lo que queda lejos siempre queda cerca.

 

No nos olvidemos de las maravillas

que guardan adentro las cosas sencillas,

los viejos cajones, la flor, la semilla.

 

La vida es un viaje

y es cuestión de vida

sentarnos al lado de la ventanilla.

 

Cuando seamos grandes

va a ser muy bonito

tener como amigos a los animalitos

y gritarles cosas y entender sus gritos,

y explicar los vuelos por el infinito...

(los grandes no entienden a los pajaritos).

 

No nos olvidemos cuando seamos grandes

que un beso es un modo de quedarse en alguien,

que siempre es horario para acariciarse,

que el amor es todo,

que ternura es madre,

que hay que estar temprano cuando se hace tarde.

 

Cuando seamos grandes no nos olvidemos de la fantasía,

del sol y los juegos, y los cumpleaños,

y el circo viajero, los payasos tristes,

los muñecos buenos,

la hermosa costumbre de decir:

¡TE QUIERO!

Desconozco al autor.

Ilustraciones de Claudia Tremblay.

©Paqui Sánchez

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jueves, 16 de septiembre de 2021

LIMPIEZA Y RENOVACIÓN DE ENERGÍAS EN LOS EQUINOCCIOS

 

Limpieza y renovación de energías en los equinoccios

Los equinoccios marcan la entrada de las estaciones del año que se corresponden con la primavera y el otoño y se inician entre el 19 y 22 de marzo y el 21 y 24 de septiembre respectivamente. En el hemisferio norte se celebra el inicio de la primavera en marzo y el comienzo del verano en septiembre, en el hemisferio sur sería al contrario. Durante los equinoccios, la noche y el día tienen la misma duración, de hecho la palabra equinoccio, aequinoctium, proviene etimológicamente del latín y significa “noche igual”. En los equinoccios el Sol se encuentra sobre la línea del ecuador, es por ello que la noche y el día tienen la misma duración.

Por otro lado, los solsticios marcan la entrada de las estaciones del año que se corresponden con el verano y el invierno y se inician entre los días 20 y 21 de junio y 20 y 21 de diciembre respectivamente en el hemisferio norte, sería al contrario en el hemisferio sur. La palabra solsticio, solstitium, también tiene su origen etimológico en el latín y significa “sol quieto”. Los solsticios se dan cuando el Sol se encuentra más cercano o más alejado de los hemisferios de la Tierra. Por tanto, mientras que durante el solsticio de verano el día es más largo que la noche, de hecho el de mayor duración del año, debido a que el Polo Norte está inclinado más cerca del Sol y sus rayos caen directamente sobre el Trópico de Cáncer. Durante el solsticio de invierno ocurre lo contrario, la noche es más larga que el día precisamente porque el Polo Sur está inclinado más cerca del Sol y sus rayos inciden sobre el Trópico de Capricornio.

Y de este modo se dan las cuatro estaciones del año, que vienen determinadas por las cuatro posiciones principales que tienen lugar en la órbita terrestre en su giro anual alrededor del Sol, nuestro Astro Rey. Estos cambios de estación se deben a que la Tierra está ligeramente inclinada sobre su eje mientras viaja alrededor del Sol provocando que en cada momento la Tierra reciba más o menos luz del Sol. 

Los antiguos, celebraban estos momentos como las festividades de la Madre Tierra y aprovechaban para honrarla, venerarla y agradecerle por todo lo que la Madre les proporcionaba, por lo que les daba y lo que les quitaba para que el intercambio entre el dar y el recibir fuera justo. Inequívocamente, la estación más celebrada de los más antiguos era el verano, momento en el que se reencontraban con otras tribus y compartían momentos, conocimientos, sabiduría, cacerías, banquetes, bailes, risas, historias…

Los equinoccios para mí son estaciones especiales llenas de colores, aromas, sabores, texturas, sonidos, música y vida. Son generadoras de nuevas oportunidades puesto que nos permiten analizar nuestras vidas para hacer cambios de rumbo, tomar decisiones, valorar lo que tenemos y cambiar de opinión sobre determinados comportamientos o acciones o decisiones previas… En definitiva, nos ofrecen la oportunidad de reconducir nuestras vidas hacia donde sentimos que debemos ir, a reconocer si hemos de cambiar de trayectoria o hacer mejoras en el camino que estamos recorriendo. Yo los defino como portales mágicos que nos conectan con una energía especial, esa energía impulsa y propicia que podamos introducir esos cambios necesarios que nuestra vida necesita para seguir avanzando, desarrollándonos y creciendo de forma personal de manera más fácil, sin resistencia y con mayor aceptación.

Dicen que no es más inteligente el que más sabe, sino aquel que se adapta mejor a los cambios con facilidad, brevedad y sin resistencia, pues entiende que cada cambio o nuevo comienzo es una oportunidad de infinitas posibilidades de crecimiento en lugar de un  nuevo obstáculo en el camino y lo aprovecha poniéndolo a trabajar a su favor en lugar de malgastar energías en lamentarse por el hecho de que el Universo le ha sacado de su zona de confort y le da una pequeña sacudida para continuar creciendo, sanar heridas del pasado (incluso de otras vidas) y superar miedos.

Vamos a dedicarle unos segundos a los miedos. Los miedos son uno de los mayores obstáculos que encuentra el ser humano para crecer y desarrollarse en todos los sentidos y aspectos posibles. Nos impiden crecer, nos impiden disfrutar de la vida, nos impiden ser nosotros mismos, nos impiden ser LIBRES. De hecho, si echamos un vistazo a la historia de la humanidad, comprobaremos con facilidad que una minoría siempre ha controlado a la gran masa de la población del planeta Tierra a través del miedo. Esos miedos han ido cambiando a lo largo de la historia, o quizá ni tan siquiera han variado tanto, pero indiscutiblemente han coartado, coaccionado y privado de libertad al ser humano y lo sigue haciendo.

Puede ser que haya más formas de vencer al miedo, de transformarlo para conseguir vencerlo y ser libre de nuevo, yo solo conozco una y es invitándolo a sentarse a mi lado y prestándole atención. Cuando la vida me empuja a enfrentar un miedo le hablo y cuando ya le he dicho todo lo que tengo que decirle, me quedo en silencio para escuchar su respuesta. Lo irónico es que, la mayor parte de las veces, me dice que he sido yo misma la que lo he creado, que solo existe en mi mente y que depende exclusiva y únicamente de mí superarlo para que él se vaya. ¿Cómo? Confiando más en mí, creyendo más en mí, teniendo más fe en mí misma. A veces tardo más en entender los motivos que me cuenta por los que lo generé, otras lo hago de forma más rápida. A veces lo supero sin más, otras me sigue costando, noto que sigue estando ahí, pero ya no me impide hacer lo que tengo que hacer. Me doy cuenta de que la mayor parte de las veces esos miedos los he creado debido a mi sistema de creencias heredado, a lo que se esperaba de mí, a las expectativas que otros tenían o tienen en mí, a no estar a la altura de lo que se espera de mí, a mis propias exigencias fomentadas y sustentadas por esas creencias, por lo que me decían de pequeña, por lo que yo entendía de lo que escucha (que no siempre es coincidente). Últimamente la vida me ha puesto algunos miedos delante y lo ha hecho para que siga aprendiendo a quererme más. No todos están vencidos, hay momentos que vuelven y sigo escuchándolos y prestándoles atención para comprenderme mejor, para conocerme mejor, para superarme a mí misma.

Yo creo que el miedo es una proyección mental, muchas veces no sabemos ni cómo, ni cuándo se originó, sin embargo está ahí, impidiéndonos vivir plenamente, impidiéndonos ser felices, impidiéndonos desarrollarnos plenamente, impidiéndonos disfrutar de esas oportunidades que la vida nos da y que estaríamos dispuestos a experimentar y de las cuales nos enriqueceríamos muchísimo si no fuera porque el miedo nos impide ver lo que hay más allá de él mismo. Ya lo he comentado otras veces: “Y si no tuvieras miedo ¿qué harías?”, probablemente todo lo que no te permites hacer inventándote cientos de excusas para justificarte. Pues yo te digo: “Hazlo, y si tienes miedo, es perfecto, no pasa nada. Hazlo con miedo, pero hazlo. Te darás cuenta que eres capaz de hacerlo y lo que sentirás, no tiene precio, solo hay que sentirlo y agradecerlo.”

¿Qué tal si cambiamos nuestro sistema de creencias, qué tal si dejamos de exigirnos, de compararnos con los demás, de querer gustar o caer bien a otros…? ¿Qué tal si decidimos que somos válidos por nosotros mismos, que no tenemos nada que demostrar a nadie y empezamos a amarnos, a amarnos de verdad, a celebrar cada triunfo, cada pequeño paso que nos ayude y aproxime a estar mejor, a ser mejores personas, a ser en cada momento la mejor versión de nosotros mismos?

Pues bien, el equinoccio es un buen momento para esto, ya sea en otoño o en primavera.

La energía que aparece en los equinoccios es una energía que nos ayuda a comprender mejor lo que está funcionando en nuestra vida y lo que no, son estaciones en las que podemos reconducirnos y tomar decisiones importantes para nuestra vida y nuestro crecimiento personal y como la energía es propicia para el cambio, nos ayuda a ser conscientes de ello y a tomar nuestras propias decisiones en función de nuestro momento actual y lo que pensamos que necesitamos ahora.

Si hay algo que recomiendo hacer en los equinoccios son limpiezas, limpiezas de hogar, de cuerpo y de mente.

Empiezo por las de hogar, porque cuando ponemos orden a nuestro alrededor, en los espacios externos por los que nos rodeamos y donde habitamos, parece que ese caos que muchas veces está dentro de nuestra cabeza y que nos impide tomar decisiones porque no sabemos dilucidar lo que nos conviene y lo que no, también empieza a ordenarse y todo se va colocando en su lugar adquiriendo claridad mental y facilitando la toma de decisiones sobre lo que es mejor para nosotros en cada momento. La vida está para experimentarla, para hacer cosas nuevas, no para vivirla o sufrirla con miedo y sin libertad.

¿Cómo hacemos esa limpieza externa en nuestro hogar, lugar de trabajo, etc.? Pues muy fácil, poniendo en orden todo aquello que no esté en su sitio, revisando armarios, cajones, estanterías, roperos, habitaciones cargadas de cosas que no sabemos dónde meter. Tirar o regalar ropa ya sea nueva o vieja que nadie utilice, libros, juguetes, utensilios de cocina, decoración… cosas que ya no nos sirven o no utilizamos desde hace tiempo. Ordenando nuestra biblioteca y espacio de trabajo o personal en casa. Quitando todo aquello que acumulamos en mesas, mesitas, bancadas… y poniéndolo en su lugar intentando mantener siempre el orden para que no vuelva a estar todo de nuevo por en medio con el paso de los días. Trasplantando nuestras plantas y ubicándolas en el lugar de la casa donde sea más conveniente para ellas. Hacer pequeños cambios en casa para tener más espacio, más luz, más armonía. Todo aquello que tenemos en casa y no usamos se convierte en un “trasto” o un “enredo” y por ende, en una energía estancada que nos bloquea y dificulta nuestro día a día y nuestro crecimiento, incluso pone en peligro nuestra salud física y mental. No guardes cosas “rotas” que ya no uses, tíralas, no estanques la energía de tu hogar, ni la de las personas que lo habitan. Deshazte de todos los “por si acaso…”, si acaso lo vuelves a necesitar confía en que la vida te lo volverá a poner delante. Si no confías en el Universo y en su infinita abundancia, vivirás en la carencia y eso será lo que atraigas a tu vida. Haz espacio para que entre lo nuevo, dale una oportunidad a lo que aún está por venir, puesto que no llegará hasta que le hagas sitio en tu hogar, en tu mente, en tu corazón… y para eso tienes que soltar dependencias y desprenderte de todo lo que sea innecesario con amor, armonía y agradecimiento.

No te olvides de agradecer a todo lo que dejas atrás por lo útil que te fue en su momento, por el tiempo que lo disfrutaste y que compartisteis, por las alegrías que te proporcionó y esos momentos únicos e inolvidables. La gratitud es la puerta que abre la abundancia, siempre lo ha sido y siempre lo será, no lo olvides nunca.

Y después de haber tomado decisiones para tu hogar, tu lugar de trabajo, tu espacio personal y ordenado todo, haz una buena limpieza física de paredes, azulejos, cristales, ventanas, persianas, polvo y suelo. Mientras limpias, piensa que se están desprendiendo de tu hogar, de tus cosas, toda energía estancada y negativa que ya no tiene que estar contigo. A la hora de pasar el mocho y limpiar el suelo, podrías hacer una infusión de romero y añadirla al agua de fregar y/o añadir unas gotas de aceite esencial de romero al cubo de agua. Friega desde la habitación que esté más al interior de la casa hacia el exterior hasta llegar a la puerta de entrada. Y mientras vas limpiando el suelo puedes ir diciendo este mantra tanto verbal como mentalmente, lo que prefieras: “Romero, romero, que salga lo malo y entre lo bueno”.

Poner orden y limpiar tus espacios ayudará a que tu mente también se ordene, podrás desechar relaciones tóxicas, ideas y sueños que no se cumplieron y que han dejado de ser una prioridad para ti, hasta que no los despidas con amor serán una energía que esté ahí, bloqueando tu camino e impidiéndote focalizarte en lo que realmente te está esperando para hacerte crecer y evolucionar. Verás como notas que tu mente se clarifica, suelta todo aquello que no le conviene y empieza a centrarse en lo que sí quiere. Ya sabes que para conseguir metas y cumplir sueños, tienes que saber qué quieres exactamente y cómo lo quieres y poner tu energía en ello, visualizarlo, sentirlo como una realidad, tu realidad y demostrarle al Universo que eso es lo que realmente quieres conseguir.

Además de esa limpieza física tan necesaria, ya que con el paso del tiempo vamos acumulando “cosas” que realmente no necesitamos y que no hemos usado en años, o bien que están rotas o ya no son funcionales, podemos y debemos hacer una limpieza energética.


Después de fregar el suelo desde dentro de la casa hacia la puerta de entrada, puedes pasar un sahumerio, yo los suelo preparar con romero fresco, salvia blanca y alguna hoja de laurel, los dejo secar y después los utilizo para hacer limpiezas energéticas en casa o cuando así lo siento. En este caso empezaríamos al contrario de la limpieza del suelo, es decir, por la puerta de entrada de la casa, negocio o espacio personal. Iríamos pasando el sahumo o incienso a lo largo de toda la casa, habitación por habitación siempre por la derecha, pondremos especial hincapié en los rincones que es donde se suele acumular la energía estancada que aún está por evolucionar. Así hasta llegar de nuevo a la puerta de entrada de la casa, pero por el lado contrario por el que hemos empezado, que sería el izquierdo. La música también ayuda a desprender las energías estancadas y a hacer limpiezas de hogar, música de alta frecuencia vibratoria, cuencos tibetanos y/o cuarzo, tambores, campanas, crótalos… cualquier instrumento musical, tu propia voz…

          

        Una vez que hayas terminado con la limpieza de tu hogar, lugar de trabajo o de descanso, es justo y necesario que te dediques un poco de tiempo para ti misma. Prepárate un baño con plantas medicinales y flores, echa unas gotitas de ese aceite esencial que te calma y relaja (como puede ser la lavanda), enciende unas velas, pon unos cuarzos, un poco de incienso de tu preferencia, pon música… y date un merecido respiro y unos minutos de descanso y desconexión. A mí me encanta sumergir la cabeza debajo del agua y quedarme ahí durante un segundo eterno, escuchándome.

Cuando tanto tu casa como tú estéis ordenadas y limpias, es momento de volver a la mente. Seguramente ya te sentirás mucho más centrada y con las ideas más claras, probablemente ya habrás tomado algunas decisiones sobre tu vida y las situaciones que estés viviendo. Si aún crees que lo necesitas coge un papel, divídelo en dos trazando una línea en el centro y haz una lista sobre las cosas que quieras descartar de tu vida (ya sean ideas, pensamientos, personas, situaciones, dificultades…) y otra con las que te haría ilusión y te proporcionaría felicidad hacer, tener o disfrutar. Si te gustan los minerales, seguro que tener cerca una amatista te ayudará en estos momentos. Cuando quieras tomar decisiones y llenarte de energía también viene bien ponerte un par de gotas de aceite esencial de romero en las muñecas e inhalar su aroma por unos segundos. El romero nos ayuda a concretar, a tomar decisiones, a centrarnos, a despertar nuestra mente y nuestro intelecto. Deja a un lado lo que ya no tiene cabida en tu vida y céntrate en conseguir tus nuevas metas o en darle un cariz diferente a las que ya tuvieras para poder alcanzarlas. Ya sabes que si no cambias la forma de hacer las cosas, las cosas nunca cambiarán para ti.

Otro aspecto que debes tener en cuenta es cómo te estás cuidado. Sí, me refiero a cómo te alimentas, si haces ejercicio, si cuidas tus pensamientos. Tu cuerpo es algo más que un cuerpo, es tu templo, la casa donde habita tu alma, la parte más sagrada que tienes, lo que realmente eres. Si cuidas tu cuerpo, lo nutres correctamente, con frutas y verduras de estación, eliminando las harinas refinadas, los azúcares y las comidas procesadas de tu dieta, tu alma te lo agradecerá, se sentirá feliz y plena y tú estarás mejor físicamente, sana y sin dolores. Si hay dolores, hay que escuchar al cuerpo para saber qué está pasando y cómo podemos subsanarlo. El ejercicio siempre te ayudará a estar mejor físicamente y a mantener a tu mente positiva y en equilibrio. Ya sabes la importancia de mantener tu pensamiento positivo, hasta la ciencia comienza a tenerlo en cuenta tanto para la salud mental como para la física. Eso no quiere decir que no puedas tener días mediocres o malos, simplemente acompaña tu estado de ánimo cuando te sientas alicaída, reconocer tus emociones te ayuda a comprender el porqué de ese estado y a recuperarte lo antes posible. Recuerda prestar atención a la glándula timo cuando sientas que te faltan fuerzas y energía para pasar el día. Ya lo comenté en una ocasión, pero dejo por aquí un repaso de lo que ya publiqué.


La glándula timo, en griego "thýmos" (energía vital), también conocida como “la glándula de la felicidad” o "llave de la energía vital", se encuentra situada en la entrada del tórax, en el centro del pecho detrás del esternón. Tiene un papel fundamental en la formación y en el desarrollo de los linfocitos T o células linfáticas y a su vez de la producción de glóbulos blancos, esenciales para fortalecer el sistema inmunológico ante cualquier enfermedad viral como los resfriados y la gripe. A pesar de que contiene tejido glandular y se encarga de producción de varias hormonas, está estrechamente relacionada con el sistema inmune, mucho más que con el sistema endocrino.

La glándula timo cambia de tamaño según nuestro estado emocional, crece cuando estamos contentos y encoje cuando estamos enfermos o estresados. El timo además de ser una glándula muy sensible está conectado directamente a los sentidos, la conciencia y el lenguaje.

Es por ello que es de vital importancia mantener esta glándula activa.

Estimular la glándula timo de la siguiente manera te aportará muchos beneficios:

1. Siéntate con la espalda recta en una posición cómoda.

2. Coloca las yemas de tus dedos índice, corazón y anular de forma suave sobre el timo. Es justo el punto en el pecho en el que nos solemos tocar al decir “YO ”.

3. Cierra los ojos.

4. Centra tu atención en tu respiración, que sea lenta, pausada y profunda. Respira por la nariz.

5. Date pequeños golpecitos suaves con los dedos creando una cadencia de un golpe más fuerte, pausa, y otros dos golpes más suaves con una pequeña pausa entre ellos. Después masajea la zona con la yema de los dedos unos segundos y repite los golpecitos y así durante unos 5 minutos más o menos. Sería bueno hacer el ejercicio un par de veces al día, por la mañana y por la noche.

6. Como está asociada al chakra del corazón, puedes ayudar a su buen funcionamiento poniendo durante unos minutos un cuarzo rosa sobre el cuarto chakra.

Y por supuesto, sal a caminar, siempre que tengas oportunidad, sal de casa y date un paseo, sobre todo y si es posible, hazlo por la naturaleza, deja la mente en casa y sal simplemente a disfrutar de lo sencillo y lo simple. No juzgues, no critiques, no cuestiones, solo camina, respira profundamente, sonríe, agradece y disfruta.

©Paqui Sánchez


domingo, 21 de marzo de 2021

OSTARA, EL DESPERTAR A LA VIDA


Ostara, el despertar a la vida

El renacer de la vida, que comenzó a despertar en Imbolc (entre el 31 de enero y el 2 de febrero) ya está aquí.

Esas semillas alojadas en el útero de la Madre Tierra han sentido el llamado del despertar a una nueva vida. Semillas que fueron parte de un fruto, ahora tienen la oportunidad de convertirse en el propio árbol, de prolongar de algún modo la vida de sus antepasados y a la vez crear una nueva existencia. Esas semillas que comenzaron a moverse en mitad del invierno, cuando la tierra dejó de estar helada para vivir también su proceso de transformación, han conseguido eclosionar. Sus tallos crecen con sabiduría ancestral en busca de la luz del Sol, a la vez que sus raíces profundizan aún más la tierra en búsqueda de la oscuridad, donde todo se gesta. Todo esto ocurrió sin que nos diéramos a penas cuenta, hasta que de repente, el gélido ambiente invernal, el fuerte viento, la nieve y el hielo, la escasez de alimentos fueron transformándose gracias al calor del sol.

Con el equinoccio de primavera, los campos se llenan de flores de todos los colores, y los árboles de hojas caducas se cubren de nuevos brotes que los visten de colores verdes de distintos tonos y matices llenándolos de hojas nuevas, recién nacidas.

A la vez que tiene lugar el maravilloso espectáculo del despertar a la vida de la Naturaleza, los animales también despiertan de su letargo y dejan atrás el sueño del invierno para llenarse de actividad y redescubrir la nueva vida. Los bosques y campos se llenan de nuevas camadas, pequeñas patitas preparadas para recorrerlos asombradas y maravilladas por la riqueza y el encanto de su nuevo hogar. Vuelven las aves que habían emigrado hacia el sur, en busca de climas más cálidos, y con ellas también vuelve algo que desde tiempos inmemoriales ha sido considerado mágico, amén del principio de la vida, los huevos. En los árboles, poblados de nuevas hojas, se entretienen los pajarillos construyendo sus nidos para depositar allí los huevitos donde los polluelos esperan para terminar de gestarse.

Y el cielo se llena de trinos y cantos que se asemejan a los celestiales.

¿Y qué ocurre con nosotros, los humanos? Pues que también nos renovamos, la primavera nos da la oportunidad de comenzar de nuevo, de materializar proyectos y de crear una vida nueva. Es una buena oportunidad para cambiar el rumbo si así lo sentimos.

La luz nos da vida, los días comenzaron a crecer el 13 de diciembre, el día de Santa Lucía, que como reza el refranero popular español: “Acorta las noches y alarga los días”. Sin embargo, no es solo que aumenten las horas de luz, es el sutil cambio que se produce en la tonalidad de la luz, es el color que adquiere esa luz, es ese Sol que empieza a calentar la Tierra, a derretir la nieve para volverla a su estado líquido, esa agua que comienza a circular formando cantarinos riachuelos que tanta falta hacen para humedecer la tierra y que el ciclo de la vida siga su curso.

En los equinoccios las horas de sol y de oscuridad se equilibran. Son los dos únicos momentos del año en el que el día tiene la misma duración que la noche.

Los equinoccios son fechas señaladas en las que es conveniente hacer limpiezas. Como hemos dicho tantas veces, cuando organizamos y limpiamos nuestro hogar, todo se acomoda también dentro de nosotros como por arte de magia. Es un buen momento para hacer limpiezas, no solo físicas, sino también energéticas. Invertir un tiempo en echar un vistazo a los armarios, a la ropa, a los objetos que guardamos, a los armarios del baño, la cocina, las estanterías cargadas de libros… ponerlo todo en orden, limpiar y deshacernos de todo aquello con lo que ya no vibramos, que ya no está en condiciones de ser usado o que ya no nos gusta como queda en casa, nos ayudará a crear espacios vacíos, a liberar energías estancadas y hacer hueco para que pueda entrar lo nuevo.

Cuando descartamos algo que ya no queremos seguir teniendo con nosotros, debemos hacer un ritual de despedida y agradecimiento por el tiempo que nos acompañó. No es necesario tirarlo, si está en buen estado, podemos donarlo a otra persona, que al recibirlo deberá hacerle una limpieza energética y darle la bienvenida a su nuevo hogar. Al igual que cuando adquirimos algo nuevo o nos lo regalan, deberíamos limpiar su energía y darle la bienvenida a nuestro hogar. Así, permitimos que la vida fluya, que las energías fluyan y se equilibren a la perfección. Cuando adquirimos plantas nuevas, tenemos que darles la bienvenida a casa, decirles que van a estar bien cuidadas y darles un tiempo para que se acostumbren a la nueva energía que encontrarán junto a nosotros.

Cuando todo esté en orden y sintamos que cada cosa queda perfecta donde la hemos dejado, podemos hacer una limpieza energética. Para hacer las limpiezas energéticas de nuestro hogar, es bueno abrir las ventanas primero. Elegimos un sahumerio que sea de nuestro agrado, preferiblemente de salvia, romero, laurel, que podemos haber hecho nosotros mismos haciendo un atadillo de hierbas. Comenzaremos desde la puerta de entrada de la casa, prendemos el sahumerio y empezando por nuestra derecha, vamos pasando el sahumo por toda la casa, prestando especial atención a los rincones, pues allí suele acumularse la energía que queremos limpiar, vamos entrando en cada estancia y, desde nuestra derecha, vamos pasando el sahumo hasta recorrer la habitación y volver a salir por la puerta hacia la siguiente. Cuando hayamos hecho el recorrido de toda la casa, nos encontraremos de nuevo en la puerta de casa, pero en el lado contrario al que comenzamos. Durante el recorrido podéis recitar algún mantra o frase que ya uséis. Una muy típica, sobre todo si sahumáis con romero es:”romero, romero, que salga lo malo y entre lo bueno”.

Cuando ordenamos y hacemos estas limpiezas, ayudamos inconscientemente a que también nuestros pensamientos se ordenen, descartamos ideas y proyectos antiguos para dar la bienvenida a los nuevos. Y si queremos recuperar algún viejo sueño o proyecto, seguramente sabremos ver otras nuevas maneras de hacerlos florecer.

Para los celtas y otros pueblos antiguos del Norte de Europa, la rueda del año vuelve a girar para celebrar Ostara, uno de los sabbats menores, que conmemora el equinoccio de primavera, era una celebración diurna, en la que se daba la bienvenida a la luz que volvía para reinar de nuevo sobre la parte oscura del año dando lugar al final del invierno. La Diosa despierta de su sueño invernal y cubre la Tierra con su fertilidad recuperando su aspecto de doncella.

El término Ostara es relativamente nuevo, pero no lo es la festividad de la primavera a la que da nombre. Alban Eilir es el nombre druídico que daban a esta festividad. Ostara o Eostre era también el nombre que recibía la Diosa que era venerada en primavera como diosa del amanecer, es la diosa del despertar del ciclo germinativo y de la floración de las plantas, de la fertilidad, del renacer, del retorno de la luz. Se dice que la diosa Eostre iba acompañada de una liebre, animal conocido por su gran capacidad reproductiva, por eso se asocia a este momento del año donde prima la fertilidad y el inicio de la vida. Esta diosa daba nombre al mes anglosajón de Eostremonath, que correspondía al mes de abril.

Símbolos de Ostara:


Los huevos de Pascua

Para muchas civilizaciones antiguas, el huevo era utilizado como símbolo del Sol y del renacimiento de la vida, además de ser un alimento altamente nutritivo e ideal para recuperarse del duro invierno y reponer energías para volver a emprender las labores en el campo. El huevo es una célula llena de vida asociada a la primavera, al renacer e incluso a la resurrección, ya los antiguos egipcios tenían por costumbre ponerlos en sus tumbas.

 La vuelta de las aves al norte de Europa tras el duro invierno, traía también estos huevos, a la vez que las gallinas recuperaban su ciclo y aumentaban su producción, por tanto, los huevos para los antiguos pueblos europeos se convirtieron en el alimento estrella que les ayudaba a recuperar las fuerzas mientras esperaban a que las primeras cosechas dieran su fruto.

Se dice que los celtas tenían la costumbre de teñir los huevos de rojo para simbolizar el ciclo menstrual, también se dice que solían enterrar huevos junto a algunas plantas para que estas crecieran antes y que probablemente este es el motivo por el que en la actualidad muchos países de Europa e incluso en América y Canadá se ha seguido con esta tradición y es habitual en Pascua que los niños decoren huevos y éstos se escondan por los jardines para después buscarlos y recolectarlos en una cesta de mimbre.

Los huevos tenían también para estos pueblos antiguos una simbología mágica, quizá porque paliaban los efectos de la escasez del invierno y eran un gran regalo que se hacían sus gentes.

 

La liebre y el conejo

Como hemos comentado, la diosa Eoste iba acompañada de una liebre, que eran numerosas y conocidas en el Norte de Europa. Tanto la liebre como el conejo son conocidos por ser muy prolíficos, por tanto, no es de extrañar que simbolicen la fertilidad y la prolongación de la vida. Es por ello que se les reconoce como símbolos de la fertilidad y el renacer de la primavera. A demás se las consideraba mágicas.

           El Fuego Nuevo.

Al parecer existía la costumbre en las culturas antiguas de encender una hoguera que simbolizaba el “fuego nuevo” como símbolo de renovación, de vida y de luz. Esta, al contrario que otros fuegos de otras festividades era una hoguera diurna, en honor a esa vuelta a la vida ya  la luz. Esa regeneración del ciclo vegetativo que mostraba una vez más lo que para ellos formaba parte de su cultura y creencias, que la muerte y la vida eran parte del mismo ciclo y que había que morir para poder renacer de nuevo a la vida.

 


La leyenda del huevo y la liebre

Investigando un poquito para escribir este artículo me he encontrado con una leyenda muy bonita sobre el origen del huevo y la liebre que quiero compartir con vosotros. Es del blog de acovadameiga.com.


 “Huevos de los Deseos de Ostara”

 Cuenta la leyenda que la Diosa Madre convocó a todos los animales del bosque para celebrar el final del invierno. Todos quisieron obsequiarla con los mejores regalos, pero la liebre era muy pobre. Buscó y buscó en su madriguera pero lo único que tenía era un huevo. Lo cogió con cuidado, lo vació para preparar un postre que ofrecer a su Diosa. Luego, con todo su cariño lo decoró con los colores de la primavera, llenó su interior de tierra fértil y sembró unas semillas de amaranto.

El día de la fiesta, todos los animales le ofrecieron a la Diosa Madre piedras preciosas, nidos confeccionados con hilos de plata de los telares de las hadas. Sin embargo Hade, que así se llamaba la liebre, se acercó con humildad sujetando en sus patitas su presente de colores brillantes con una flor en su interior.

La Diosa cogió el huevo entre sus manos y sonrió. Su sonrisa iluminó el cielo y cubrió el bosque de colores vivos.

¡La primavera había llegado!

Desde entonces la liebre es su animal favorito y está bendecida con el don de la fertilidad y el huevo de Ostara se convirtió en el símbolo de la prosperidad y el renacimiento. 

 

 

Cómo celebrar Ostara

Ostara nos ofrece un tiempo muy íntimo para conectar con la Tierra y a la vez con nosotros mismos. Es un buen momento para meditar en contacto directo con la Tierra y agradecer por este despertar a la vida y a los nuevos proyectos. También es momento de centrarnos en nosotros mismos y en nuestro propio crecimiento. Saber qué queremos y elaborar nuestras propias estrategias para conseguirlo. Pasar tiempo con nosotros mismos, nos ayuda a centrarnos y si esos momentos pueden ser en la naturaleza, mucho mejor.

Como siempre recomiendo en cada sabbat, porque así lo siento, es pasear por la naturaleza, observar los cambios que se van produciendo a nuestro alrededor. Es muy enriquecedor visitar el mismo lugar en las distintas estaciones para comprender mejor los ciclos de la naturaleza y sus cambios, para poder sincronizarnos con ellos y aceptar de manera más natural esos cambios que se produce con el paso de las estaciones y que también nos afectan a los humanos. Cuanto mejor sepamos aceptar estos cambios e incluirlos en nuestras vidas, antes sentiremos esa comunión con la naturaleza y sus ciclos y viviremos más conectados con ella y ligados a la Madre Tierra.

En este momento en el que la vitalidad vuelve a nosotros, también lo hace a nuestras plantas y es tiempo de dar nueva vida también a nuestras plantas, revisar nuestro jardín, nuestra macetitas, limpiarlas, cuidarlas y nutrirlas e incluso plantar nuevas semillas y que podamos ser testigos directos de ese renacer a la vida, de ese crecimiento, en primera persona.

Para aquellas personas que tengan un altar en casa, la llegada de la primavera nos anuncia que también ha llegado el momento de renovar el altar, de limpiarlo y darle nueva vida con una decoración distinta que esté más acorde con ese cambio de en los matices de la luz, con más color y quizá con símbolos primaverales que nos hagan sentir bien, a mí particularmente me gusta poner flores frescas recogidas del campo. Sin olvidarnos de bendecirlo y agradecer por las infinitas posibilidades que nos ofrece la vida y seguir vivos.

Podemos hacer algún ritual de protección, algún hechizo brujil para celebrar este tiempo que simboliza el final del invierno y la vuelta a la luz, a la calidez del Sol, al renacer, a la resurrección, a la explosión de color de esa nuevas flores que tapizan los campos con sus variopintos colores y sus almizcleños aromas. Nuestros cuerpos se renuevan, se llenan de vitalidad y energía indicándonos que es momento de celebrar la vida.

Para mí todas las celebraciones de las de la Rueda del Año Celta van acompañadas de velas, son un símbolo imprescindible, tal vez porque me gustan las velas, me aportan paz, serenidad, luz, claridad mental,… En los últimos años las fabrico yo misma. Hago mis velas con cera de soja, que personalizo con flores, cristales, aceites esenciales… y ritualizo poniéndoles una energía determinada dependiendo de para qué sean y también hago velas de miel con cera de abeja, que suelo utilizar los 11 y 22 de cada mes a modo de agradecimiento por todas las bendiciones que hay en mi vida y que llegan a ella continuamente.

 


Hay muchas actividades que podemos hacer con huevos, sobre todo si tenemos niños en casa.

* Se pueden hervir y decorar de forma personalizada al estilo tradicional.

* Se puede vaciar haciendo pequeños agujeros en la parte superior e inferior y rellenarlo con plantas mágicas y papelitos donde hayamos escrito nuestras intenciones o peticiones. Después podemos decorar el huevo con runas, símbolos mágicos y colores que sean relevantes para nosotros. Ponemos en el huevo todas intenciones y visualizamos que todas ellas están en camino de convertirse en realidad llegado su momento. Entonces, tras el ritual, enterramos el huevo para dejar que esas intenciones se nutran y crezcan.

* Se puede hacer un semillero con las cáscaras de los huevos, para ello, vaciamos los huevos con cuidado, podemos escribir una petición en la cáscara o bien en un papelito que pondremos en su interior. Se llena de tierra fértil y se siembra amaranto o cualquier otra semillita que sintamos y deseemos ver crecer. Después se cuida de esa semilla, del mismo modo que se cuidan los sueños, con amor, con cariño, con dedicación, con palabras y gestos bonitos, con buenos sentimientos, con unas gotitas de magia cada día. Y veremos como esas semillitas crecerán día a día.

* Otra idea es hacer huevos de chocolate para compartir en familia. Mucho mejor que comprarlos, pues el tiempo que compartimos haciendo actividades juntos es lo más valioso que existe.

* Se pueden vaciar abriéndolos por arriba y hacer velas, bien utilizando la cáscara de molde para quitarla después, o utilizando la cáscara como recipiente para la vela. Podemos colorear la cera y también decorar la cáscara si decidimos dejar la cera en ella.

La fecha de la celebración suele coincidir con el equinoccio de primavera, entre el 20 y el 23 de abril en el hemisferio norte y el 20 y 23 de septiembre en el hemisferio sur.

Celebréis lo que decidáis celebrar, divertíos mucho y disfrutar de ello.

¡Feliz Renacer!

©Paqui Sánchez

 

 ©Paqui Sánchez


sábado, 27 de febrero de 2021

LA MAGIA DE LOS CICLOS LUNARES

 La magia de los ciclos lunares.

La Magia de los Ciclos Lunares

Aprende a conectar con las fases de la Luna.

Cuando conectamos con la Luna y nos sincronizamos con ella y sus ocho fases, la vida se hace más sencilla, a la vez que más sorprendente, más estimulante, más fértil, más plena y más satisfactoria, ayudándonos incluso a vivir más conectados con los ciclos naturales. Vamos a conocer estas fases y sus energías y a averiguar cómo sacarles productividad al poner esas energías a trabajar en nuestro favor. A la vez este trabajo nos pondrá en contacto más estrecho con nosotros mismos y nos ayudará a conocernos y aceptarnos un poquito mejor.

Antes de empezar, unos apuntes básicos para trabajar con la Luna, el ciclo Lunar tiene una duración de 29 días, 12 horas y 44 minutos según la Revolución Sinódica de la Luna que va de una Luna nueva a la siguiente.

Si vives en el hemisferio boreal o septentrional, recuerda que la Luna es mentirosa, cuando su figura dibuja una C en el cielo estará en fase Decreciente y cuando forma una D, está en fase Creciente. Sin embargo, en el hemisferio austral o meridional dice la verdad.

Los plenilunios y los novilunios son iguales en ambos hemisferios.

Otra cosa que debes saber es que la Luna es el cuerpo celeste que se desplaza más rápido por la rueda zodiacal permaneciendo dos días y medio en cada signo, es decir, en un mes habrá recorrido todo el zodiaco.

La Luna, se encuentra a 384.400 km de la Tierra y tiene un radio de 1.737 km.

Se estima que la Luna se formó hace alrededor de 4.527 millones de años, por tanto, tiene aproximadamente la misma edad de la Tierra.

La Luna gira sobre sí misma y alrededor de la Tierra, del mismo modo que la Tierra lo hace alrededor del Sol (movimiento de traslación).

 Aprovecha al máximo las distintas fases lunares.

 Fases Lunares, cómo aprovecharlas al máximo.

1.     Luna nueva

2.    Luna creciente

3.     Luna de Cuarto creciente

4.    Luna creciente gibosa

5.    Luna llena

6.     Luna gibosa menguante

7.    Luna de Cuarto menguante

8.    Luna balsámica


Mujer meditando en Luna Nueva o Novilunio.


¿Qué hacer en cada fase lunar?

1.    Luna Nueva o Novilunio

* Planta las semillas de tus futuros sueños.

* Comienza entre uno y tres días después de la fase de Luna balsámica.

* Las palabras clave para esta fase son: hoja en blanco, potencial y sueños.

* El Sol se sitúa detrás de la Luna desde la perspectiva terrestre y es por ello, que vemos su cara oscura.

* Momento para sembrar y plantar las semillas de lo que queremos recoger al final del ciclo y de esos sueños que todos tenemos a corto o largo plazo.

* Fase ideal para iniciar proyectos, recuerda que es en la oscuridad y profundidad de la Madre Tierra donde germinan las semillas, y en la oscuridad del útero del vientre materno donde se desarrolla la vida. También es buen momento para abandonar malos hábitos o soltar energías que ya no vibran con nosotros.

* Es momento para nutrirnos e hidratarnos (tanto el cuerpo como el alma), para cuidarnos el cabello y la piel, limpiando, exfoliando, renovando…, o para recibir un masaje. Momento para hacer un reajuste nutricional, empezar una dieta y depurar el organismo.

* Escribir o dibujar tus deseos, al igual que leerlos en voz alta, te ayudará a materializarlos.

 Qué hacer en Luna Creciente.

2.   Luna Creciente

* Analiza tus sueños.

* Comienza entre tres días y medio y siete días después de la Luna nueva.

* Momento de analizar las semillas y los sueños que plantamos en Luna nueva que ya habrán germinado. Pueden aparecer los primeros obstáculos en el camino de alcanzar la luz. Analiza esas dificultades con diligencia, cambia lo que consideres necesario y reconduce la situación para seguir avanzando. Ya que las palabras clave para esta fase son: avanzar, coraje y fe.

* Fase propicia para rituales de amor (nunca focalizados en una persona en concreto y por supuesto nada de amarres), sanación y prosperidad. Para hacer crecer todo aquello que queremos esté presente en nuestras vidas.

* Saneamos cabello para que crezca rápido, tratamientos reparadores para la piel. Encontrar un ratito para mimos propios. Nos centramos en comer sano con una dieta variada llena de nutrientes, alimentos frescos de estación, sin procesados, ni azúcares, ni harinas refinadas…

 Luna de cuarto creciente.

3.   Luna de Cuarto Creciente

* Momento de clarificar y de comprometerse.

* Esta fase comienza entre siete y diez días y medio después de la Luna nueva.

* Palabras calve de esta fase: desafíos, confianza y compromiso.

* En este momento del ciclo revisamos nuestros sueños. ¿Son apegos del pasado que nuestro ego no quiere soltar, o verdaderamente seguimos anhelándolos? Si descubrimos que ya no estamos tan interesados en ellos, es el mejor momento para soltarlos. Si por el contrario decidimos que queremos alcanzarlos, es el mejor momento para comprometernos seriamente con ellos.

* Estamos en Luna creciente, por tanto haz hechizos para que crezca aquello que es bueno para ti y que deseas aumentar en tu vida y céntrate en todo lo bueno que te está sucediendo.

* Y si aparecen conflictos, con tranquilidad, resuélvelos del mejor modo posible, porque forman parte de la vida y de tu crecimiento personal.

Maravilloso atardecer con la Luna Gibosa Creciente.

4.   Luna Gibosa Creciente

* Momento de mantener el rumbo.

* Esta fase comienza entre diez días y medio y quince días después de la Luna nueva.

* Palabras clave de esta fase lunar: retocar, poner a punto y regular.

* Es momento de resistir, de no flaquear, de seguir adelante dejando a un lado tanto al ego como al miedo. Nos reajustamos si es necesario para conseguir nuestros objetivos, porque esta luna “abultada” se despliega llena de posibilidades de crecimiento para nosotros.

* Observemos y analicemos ideas para darnos cuenta qué encaja en nuestros objetivos y qué es mejor modificar, porque siempre estamos a tiempo de rectificar e iniciar nuevos proyectos. ¡Seguimos estando en fase creciente!

* La meta para alcanzar nuestros objetivos está cerca, es importante durante esta etapa ser pacientes, perseverantes y mantenernos enfocados  en esos objetivos, en esa meta, sin descuidarnos de seguir disfrutando del camino.

Llega la Luna Llena o Plenilunio, qué hacer en esta fase lunar.

5.   Luna Llena o Plenilunio

* Clímax del ciclo lunar.

* Esta fase comienza entre quince y dieciocho días y medio después de la Luna Nueva.

* Las palabras clave de esta fase son: resultados, perdón y gratitud.

* Este es el momento en el que los deseos se hacen realidad o están cerca de materializarse, algunas cosas requieren tiempo y tenemos que ser conscientes de ello. Sigamos creando momentos positivos para que esos deseos se cumplan aunque sea a largo plazo y no en una lunación.

* Esta fase de la Luna es muy emocional y en general, estamos más reactivos, con un exceso de energía que podría incluso trastocarnos el sueño. Es aconsejable alguna actividad física para drenar ese exceso de energía y poder descansar mejor.

* Si no controlamos bien nuestras emociones, éstas pueden afectarnos negativamente, por tanto, es aconsejable practicar meditación, relajación, algún baño relajante o encontrar cualquier otro modo creativo y constructivo de manejar esas emociones.

* Es momento de realizar rituales de protección.

* Durante esta fase existe tendencia a retener líquidos, por lo que no es el mejor momento para empezar una dieta. Cuida el consumo de sal y consume vegetales en abundancia. Eso sí, cualquier momento es bueno, estemos en la fase lunar que estemos, para comenzar a alimentarnos mejor, de forma más sana, con más conciencia y dándole a nuestro cuerpo aquello que necesita y le hace bien.

* Si sientes que es momento de hacerte un cambio de look, esta fase es la más apropiada, sobre todo si tu cabello necesita ser saneado, puesto que crecerá con brillo, fuerza y vigor. Otra rutina de belleza sería hacer la manicura el día del plenilunio para mantener las uñas duras y fuertes.

* Es momento de perdón y perdonar. Si algo o alguien te ha dañado durante el ciclo lunar mensual, es momento de perdonar y dejar marchar. Buscar culpables no nos libera de nada, alimenta la mala energía generada y nos ata al sufrimiento. Sin embargo, perdonar nos libera, libera el karma y nos ayuda a soltar la situación habiendo integrado el aprendizaje. Perdonar nos ayuda a avanzar de manera sana y armónica.

* Limpia y carga tus minerales, haz agua de luna, lee tus oráculos, runas, etc. Enciende velas, celebra una cena, haz tus rituales de Luna Llena. Cuaida tus plantas y déjales las persianas subidas para que reciban un baño de luna. Date un baño relajante y por la noche date un paseo bajo la luz de la luna, toma un baño lunar...

* Agradece. Agradece siempre, pero sobre todo en esta fase lunar. Es momento de agradecer por los logros y de bendecir lo que no hemos conseguido o no ha funcionado. Siempre debemos sentir gratitud por todo lo que hay en nuestra vida. La gratitud es el principio de la abundancia.

 Luna Menguante Gibosa.

6.   Luna Menguante Gibosa

* Respira

* Esta fase comienza entre tres días y medio y siete días después de la luna llena.

* Palabras clave de esta fase: ciclo, relax, aceptar y reagrupar.

* Después de la intensidad de la luna llena, es fácil dejarse vencer por el desánimo. Intenta mantener tu pensamiento siempre positivo, rodearte de personas positivas y date permiso para descansar si lo necesitas.

* No es momento de iniciar nuevos proyectos, sino de descansar, de relajarte y reponer energías mientras compartes con los demás tus conocimientos y experiencias para que todo tu entorno se pueda enriquecer con tu sabiduría y tú puedas hacer lo mismo con la de los demás.

 Volando hacia una Luna de Cuarto Menguante.

 7.   Luna de Cuarto Menguante

* Esta fase comienza entre siete y diez días y medio después de la luna llena.

* Las palabras claves de esta fase: reevaluar, equilibrar y confiar.

* Es la fase de reorientarse, reenfocarse y volver a tomar energías para seguir adelante.

* Hay que trabajar el desapego y deshacerse de todo aquello que ya no es necesario que siga con nosotros, dejarlo marchar sin olvidarnos de honrarlo y agradecerle por el tiempo que nos fue útil. Quizá no nos apetezca mucho, pero es necesario hacer espacio para que entre lo nuevo y si no vaciamos y soltamos, no habrá sitio para que llegue aquello que nos está esperando.

* También es momento de ver qué nos ha funcionado y qué no para decidir qué desechamos y qué otras ideas, planes o proyectos queremos llevar al nuevo ciclo de Luna Nueva. No siempre es fácil realizar este trabajo, pero es necesario si queremos que todo funcione bien para nosotros.

* Y en ese ejercicio de soltar, soltemos todo lo negativo que hay en nuestra vida. Agradezcamos por todo lo que tenemos y soltemos todo aquello que no nos aporta beneficios, bendiciéndolo y agradeciendo por el tiempo que nos acompañó.

* Momento de realizar rituales de despojo o para eliminar o reducir aquello que no queremos en nuestra vida.

 La Luna Balsámica.

8.   Luna Balsámica

* Libérate.

* Esta fase comienza alrededor de diez días y medio después de la Luna Llena y continúa hasta el comienzo de la Luna Nueva.

* Las palabras clave de esta fase: sanación, calma y entrega.

* Estos últimos días del ciclo lunar son justamente eso, los que curan o calman como un bálsamo que aplicamos para sanarnos. Dejamos de presionarnos y de ser tan exigentes con nosotros mismos, respiramos de nuevo y nos centramos en todo aquello que nos inspire y nos guíe hacia donde queremos estar.

* Dejemos de luchar y entreguémonos al plan divino, confiemos en que todo va a ir bien. Para trabajar con este ciclo podemos recitar las palabras sánscritas “Om Namo Narayani”, que significan “Me entrego a lo Divino”.

* Estos días puedes concederte un respiro, perdona y libértate de lo que te daña.

Hermosa Luna Llena.

Llegados a este punto podrías pensar: “¡Uff! ¡Cuánto trabajo!”. No te preocupes, no es necesario que estés pendiente de todos estos movimientos de la Luna, puedes centrarte en las cuatro fases principales que serían: Luna Nueva, Luna Creciente, Luna Llena y Luna Menguante. Y si aún así te parece mucho, puedes reducirlas a dos: Luna Nueva y Luna Llena.

Podrías hacer tu ritual de plantación de semillas, proyectos y sueños en la Luna Nueva y tu ritual de agradecimiento en Luna Llena, incluyendo en ellos todo aquello que sea importante para ti y celebrándolos del modo en el que suelas hacer. La Luna Nueva es más íntima, más de celebrar en solitario. Por otro lado, la Luna Llena es más de celebrar con gente, con el coven y en el abierto, cuando se puede.

Sí que te recomiendo que lleves un registro de todos tus movimientos y trabajos con la Luna. Hazte con una libretita, personalízala decorándola a tu manera y ve anotando y/o dibujando en ella con fechas y fases lunares todo aquello que consideres relevante. Así podrás consultar cuando tú quieras tu propio proceso de crecimiento, observar qué se cumple y qué no, revisar esos sueños o peticiones que no se cumplen para ver si puedes enfocarlos de otra manera o si es que ya no son lo que buscas y los mantienes porque no sabes soltarlos. Agradecer por lo que sí se cumple, etc. De hecho, este cuaderno también te servirá para tus ciclos lunares. El próximo artículo que tengo en mente y en el que ya he comenzado a trabajar.

Otras cosas interesantes que debes conocer sobre la Luna

¿Sabes qué es una Luna Azul?

¿Qué es una Luna Azul?

Se denomina Luna Azul a la tercera Luna llena que tiene lugar durante la estación en la que se suceden cuatro plenilunios. Normalmente se dan 3 Lunas llenas en cada estación. Para que una Luna Azul tenga lugar, tenemos que encontrarnos en una año con 13 Lunas y eso ocurre cada dos años y medio o tres aproximadamente. Erróneamente se ha llamado Luna Azul a la segunda Luna Llena que tiene lugar en un mismo mes y el término se ha extendido tanto, que ha acabado admitiéndose también esta acepción.

¿Conoces la Luna Negra o Luna Oscura?

¿Qué es la Luna Negra o Luna Oscura?

          Llamamos Luna Negra o Luna Oscura a las noches en las que no hay luna. Se da cuando el Sol y la Luna están alineados y el cielo se ve iluminado solo por las estrellas. Esto sucede porque la Luna está de espaldas al Sol y no puede ser vista desde la Tierra. La ausencia de luna tiene lugar después de la fase de Luna Menguante, entre 1 y 3 días antes de que aparezca el primer arco de luz sobre la bóveda celeste, que es lo que se conoce como Luna Nueva. Así nos lo explica, muy acertadamente, Zeltía Losada.

Si buscas por internet sobre la Luna Negra, es muy posible que encuentres que mucha gente llama igual a la fase de Luna Negra y a la de Luna Nueva, y otros dicen que la Luna Negra es la segunda luna Nueva que tiene lugar en el mismo mes, como ocurría con la Luna Azul. Sin embargo, en el caso de la Luna Negra, esta acepción no se ha admitido oficialmente todavía, quizá porque en el calendario Gregoriano tampoco hay una admisión oficial de esta Luna Negra. En esa oscuridad absoluta, en esa muerte “negra”, todo sana, todo cura, todo brota de nuevo hacia la luz y a la vida.

¿Qué es una Súper Luna?

¿Qué es una Súper Luna?

Conocemos como Súper Luna a la Luna Nueva o Llena que tiene lugar en el perigeo o el punto más cercano de la órbita Lunar a la Tierra durante su órbita mensual.

Diferentes fases de un eclipse lunar.

Eclipses.

Un eclipse en sí, es la ocultación de un astro por otro y existen dos tipos de eclipses:

Si el eclipse es Solar, entonces se da en fase de Luna Nueva. La Luna y el Sol forman conjunción y se sitúan en el mismo punto del zodiaco, tiene lugar cerca del Nodo Norte o la “cabeza de dragón”. Fenómeno astronómico que tiene lugar cuando la Luna oculta al Sol visto desde la Tierra. La Luna se sitúa entre la Tierra y el Sol. Si la ocultación es total, se llama eclipse “total” y si es parcial se conoce como eclipse “parcial”.

Un eclipse de Sol tiene los mismos efectos que una Luna Nueva, pero con muchísima más potencia.

Si el eclipse es Lunar, se produce en fase de Luna llena, momento en el que ambos astros perfeccionan una oposición y se sitúan en signos enfrentados en la rueda zodiacal. Tienen lugar cerca del Nodo Sur o “cola de dragón”. Este fenómeno astronómico que tiene lugar cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna, así, la luz emitida por el Sol deja de llegar a la Luna y la superficie de esta se oscurece.

Los efectos de un eclipse lunar son los mismos que los de cualquier plenilunio, pero elevados a la enésima potencia, pues durante él saldrán a la luz verdades escondidas con las que no queremos lidiar.

Como ya he comentado en otros artículos sobre eclipses que hay publicados en el blog, los eclipses abren portales que se nos presentan como oportunidades de cambio y de acelerar nuestros propios procesos de crecimiento. Son oportunidades, empujones (si queremos llamarlo así), que nos reubican y nos ayudan a centrarnos de nuevo y volver a nuestro camino correcto y verdadero, estemos o no preparados para ello.

La mejor recomendación para época de eclipses es que fluyas sin resistirte a los nuevos cambios y observes lo que ocurre a tu alrededor.

 Denominaciones que recibe la luna en el hemisferio norte.

Nombres de la Luna Llena en el Hemisferio Norte

Cada Luna y cada nombre propio tienen una relación directa con los ritmos de la naturaleza, las estaciones y sus cambios y la supervivencia de las persona, amén de con el folklore.

Enero

Luna del Lobo, Luna del Zorro, Luna después de Yule o Luna Vieja. Primera Lunación tras el solsticio de invierno. Noches de frío, de lobos aullando, de recogimiento.

Febrero

Luna de Nieve, Luna Helada o Luna del Hambre. Tiempo de nevadas y de escasez de alimento. Desde las profundidades del invierno, la luz empieza a abrirse paso.

Marzo

Luna del Gusano, Luna de la Lombriz, Luna del Cuervo, Luna del Halcón o Luna de Tormenta. La primavera despierta aportando energía de renacimiento y renovación.

Abril

Luna Rosa, Luna de Brotes de Hierba, Luna de la Semilla o Luna del Viento. Florecimiento del musgo silvestre que es rosado. Tiempo de siembras, de semillas y de proyectos. De dejar atrás lo que ya no necesitamos. Momento de honrar la vida a través de la observación de los animales y la naturaleza.

Mayo

Luna de las Flores, Luna de la Liebre, Luna de la siembra del maíz, Luna Lechosa, Luna de Celebración. Los animales tienen a sus crías, empieza la época de la abundancia.

Junio

Luna de Fresa, Luna de las Rosas o Luna de Miel. Los días son largos y se muestran llenos de energía y de trabajo. Es tiempo de expandir hacia fuera.

Julio

Luna Antílope, Luna del Trueno, Luna del ciervo Luna del Heno o Luna de Bendiciones. Es tiempo de agradecer.

Agosto

Luna de la Cebada, Luna del Esturión, Luna del Grano, Luna del Vino o Luna Roja. Última Luna del verano, el campo se torna dorado, tiempo de abundancia, de recolección, de alegría y agradecimiento.

Septiembre

Luna de Agua o Luna de la cosecha. La más cercana al equinoccio de otoño. Tiempo de cosecha y agradecimiento. La Luna se muestra grande y dorada por el ángulo de la eclíptica respecto al horizonte.

Octubre

Luna del Cazador, Luna de la Lechuza o Luna del Duelo. Sigue siendo grande y dorada. Tiempo de caza para tener previsiones para el invierno.

Noviembre

Luna Helada o Luna del Castor. La oscuridad nos vuelve a poner en contacto con nuestro interior. Es momento de ir hacia dentro, de hibernar y de prepararse para el frío y el invierno.

Diciembre

Luna Fría o Luna anterior a Yule. Luna de noches largas y frías. Si la Luna es anterior al solsticio de invierno se la conoce como Luna de Largas Noches, si se da después,  como Luna del Roble.

 


 

 


Denominaciones que recibe la luna en el hemisferio sur. 

Nombres de la Luna Llena en el Hemisferio Sur

Enero

Luna Antílope, Luna del Trueno, Luna del ciervo Luna del Heno o Luna de Bendiciones. Es tiempo de agradecer.

Febrero

Luna de la Cebada, Luna del Esturión, Luna del Grano, Luna del Vino o Luna Roja. Última Luna del verano, el campo se torna dorado, tiempo de abundancia, de recolección, de alegría y agradecimiento.

Marzo

Luna de Agua o Luna de la cosecha. La más cercana al equinoccio de otoño. Tiempo de cosecha y agradecimiento. La Luna se muestra grande y dorada por el ángulo de la eclíptica respecto al horizonte.

Abril

Luna del Cazador, Luna de la Lechuza o Luna del Duelo. Sigue siendo grande y dorada. Tiempo de caza para tener previsiones para el invierno.

Mayo

Luna Helada o Luna del Castor. La oscuridad nos vuelve a poner en contacto con nuestro interior. Es momento de ir hacia dentro, de hibernar y de prepararse para el frío y el invierno.

Junio

Luna Fría o Luna anterior a Yule. Luna de noches largas y frías. Si la Luna es anterior al solsticio de invierno se la conoce como Luna de Largas Noches, si se da después,  como Luna del Roble.

Julio

Luna del Lobo, Luna del Zorro, Luna después de Yule o Luna Vieja. Primera Lunación tras el solsticio de invierno. Noches de frío, de lobos aullando, de recogimiento.

Agosto

Luna de Nieve, Luna Helada o Luna del Hambre. Tiempo de nevadas y de escasez de alimento. Desde las profundidades del invierno, la luz empieza a abrirse paso.

Septiembre

Luna del Gusano, Luna de la Lombriz, Luna del Cuervo, Luna del Halcón o Luna de Tormenta. La primavera despierta aportando energía de renacimiento y renovación.

Octubre

Luna Rosa, Luna de Brotes de Hierba, Luna de la Semilla o Luna del Viento. Florecimiento del musgo silvestre que es rosado. Tiempo de siembras, de semillas y de proyectos. De dejar atrás lo que ya no necesitamos. Momento de honrar la vida a través de la observación de los animales y la naturaleza.

Noviembre

Luna de las Flores, Luna de la Liebre, Luna de la siembra del maíz, Luna Lechosa, Luna de Celebración. Los animales tienen a sus crías, empieza la época de la abundancia.

Diciembre

Luna de Fresa, Luna de las Rosas o Luna de Miel. Los días son largos y se muestran llenos de energía y de trabajo. Es tiempo de expandir hacia fuera.

 

  



Fuentes: La Luna y tú de Julia Almagro. El arte de vivir con la Luna (Moonology o cómo trabajar con la magia de los ciclos lunares) de Yasmin Boland. Algunos artículos consultados en la web y mis propios conocimientos.

©Paqui Sánchez

Mujer joven en el mar bailando con la Luna Llena.

©Paqui Sánchez


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