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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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viernes, 18 de diciembre de 2020

CELEBREMOS YULE, ALBAN ARTHUAN. EL REGRESO DEL SOL

 El rey Acebo o Papá noël celta cargado con un saco de juguetes

 Celebremos Yule, el regreso del Sol

Podríamos decir que esta fiesta pagana que actualmente se celebra como “Navidad” y que coincide con el solsticio de invierno, tiene su origen en la Escandinavia previa al cristianismo y en los pueblos celtas europeos. Se celebraba durante 12 días y seguía los ciclos de la naturaleza coincidiendo ésta con el fin del ciclo agrícola. Los días se hacían más cortos indicando que tanto el Sol como la naturaleza se tomaban un descanso que también decidieron adoptar los habitantes de los pueblos nórdicos. Durante este período de reposo, celebraban la fiesta más importante para ellos, Yule. Era la fiesta de la fertilidad, la familia, la amistad y la hospitalidad.

El día del solsticio coincide con el día más corto del año y la noche más larga, marcando el final de la oscuridad y el regreso de la luz, de hecho a partir de este momento, la luz empieza a ganar la batalla a la noche y los días se van haciendo más largos a medida que el Sol comienza a ascender de nuevo por el cielo. Por tanto lo que realmente se celebraba era la vuelta de la luz, el triunfo de la vida sobre la muerte, de la luz sobre la oscuridad. Un renacer a lo nuevo.

Las festividades de este tipo comenzaban con una ofrenda a los dioses, para ello se sacrificaban animales, que después se ingerían con la celebración de grandes banquetes. En este caso ese sacrificio se ofrecía para honrar al Dios Frey, dios de la fertilidad en su aspecto masculino y que era representado por el Sol naciente. Se preparaba una cerveza especial para estas fechas, se comía el típico jamón de navidad o "juilskinka" y se hacían juegos para celebrar con la familia y amistades. También se preparaban regalos para agasajar y obsequiar a los seres queridos. Muchas de estas costumbres han perdurado en el tiempo y siguen formando parte de nuestra cultura, sobre todo de los países del Norte de Europa donde quedaron arraigadas con más fuerza por tener allí sus raíces.

Es una celebración de interior, quiero decir con esto, que a diferencia de otras fiestas o sabbats celtas en las que las hogueras se prendían en el exterior y las celebraciones eran multitudinarias y en el afuera, en esta ocasión es una celebración más íntima, más familiar en la que las personas se reunían en sus casas alrededor del hogar y el calor que éste emitía, y agradecían por todo aquello que tenían, por estar vivos, a la vez que recordaban a sus muertos y amigos que ya habían partido. Familia y hospitalidad eran la máxima de esta celebración.

Tronco de Yule

El Tronco de Yule

Una de las tradiciones más antiguas era quemar el gran “Tronco o Leño de Yule” la noche del solsticio, quizá para dar fuerza a ese Sol que cada vez lucía más tímido y con la intención de hacer durar su luz hasta el amanecer insuflándole energía extra, luz, color y calor. Recordemos que los pueblos celtas y nórdicos honraban a la naturaleza y sus ciclos ofreciendo continuamente rituales en honor a los Dioses y al Sol.

Ese tronco debía ser lo suficientemente grande como para arder durante los tres días que el Sol permanecía fijo en el Norte hasta que comenzaba su retorno hacia el Sur. También he encontrado otra información que dice que el tronco debía de ser lo suficientemente grande como para arder los 12 días que duraba esta festividad y colocarlo de la manera más adecuada para que estuviera prendido todo este tiempo sin apagarse. El tronco debía ser del año anterior, se libaba con vino para darle la bienvenida y bendecirlo antes de prenderlo. La intención era ahuyentar a los malos espíritus y garantizar la fertilidad de los campos.

 A las cenizas de este tronco se le atribuían cualidades mágicas, pues eran portadoras de fortuna y prosperidad, según se cuenta eran esparcidas por los campos para hacerlos fértiles y que las cosechas venideras fueran abundantes. Se guardaba parte de estas cenizas y carbones para prender el tronco del año siguiente, también se ponían en saquitos que se portaban como amuletos de buena suerte y protección.  Y restos de escollos y carbones se guardaban para echar a la hoguera del hogar cuando había tormenta, así protegían sus casas de incendios y rayos, también eran utilizadas estas cenizas en hechizos, para la sanación y para crear círculos mágicos de protección para el hogar.

La tradición nos invita a salir al bosque en busca de ese tronco de Yule, debe ser preferiblemente un tronco de roble que llame nuestra atención y que ya esté caído, pues el roble era el árbol preferido de los pueblos celtas; pero si no hay roble en la zona donde vives, te sirve igualmente de pino, olivo, almendro, cerezo, haya, manzano, etc. Ese tronco se recoge y se guarda durante todo el año, en vísperas del solsticio de invierno, se saca de nuevo y se decora con esas plantitas perennes que se recogen el día del solsticio, con frutas del tiempo, cintas, etc. Se dice que el tronco se puede adornar entre tres días antes del solsticio y tres días después del mismo. De las cintas se pueden colgar peticiones escritas en papelitos pequeños como si fueran pergaminos, que enrollaremos y sujetaremos al tronco o bien a tronquitos de canela en rama y rodajas de naranja desecada que a su vez servirán de adornos, pueden ser deseos o peticiones personales o hacerlo en familia y que cada uno escriba las suyas.

Para adornarlo se utilizan las plantas perennes que se hayan recogido en el bosque y que se conservan en todo su esplendor, entre ellas todas las coníferas y pináceas (abetos, pinos, cedros, cipreses…), hiedra, algunas piñas, escaramujo para dar un puntito de color, o bien los mágicos y sagrados acebo y muérdago, dependiendo del lugar donde vivas. Estas plantas perennes representan la prosperidad y la vida en un momento del año en el que todo parece estar en letargo, incluso muerto. 

 

Diferencias entre el muérdago y el acebo

El acebo y el muérdago, son dos plantas mágicas y sagradas para los druidas. Se dice que representan a la mujer y al hombre y al fruto de su semilla. La mujer y sus ciclos lunares se reconocen en las bayas rojas del acebo, mientras que las blancas del muérdago simbolizan el semen del hombre que, al fecundar a la mujer, dan lugar a una nueva vida y a la perpetuidad de la especie. Además aportarán protección y amor a nuestro hogar. Las culturas antiguas hablaron de la sacralidad del acebo diciendo que su verdor perenne simbolizaba la eternidad, sus bayas rojas la sangre como inicio supremo de la vida y las espinas de sus hojas al hecho de que alcanzar aquello que es valioso, cuesta. Del muérdago se dice que es un puente entre el cielo y la tierra, al ser una planta epífita, es decir, semiparasitaria que crece sobre las ramas de otros árboles, principalmente del roble, y no toca el suelo. Para los escandinavos, además de sus propiedades mágicas, era un símbolo de paz y con ella se podía pedir tanto una tregua en una batalla, como celebrar una boda entre los combatientes. También se dice que la tradición de besarse debajo del muérdago, que nunca debía tocar el suelo o perdería sus propiedades mágicas, es una costumbre que se remonta a los celtas.

La hiedra es una planta mágica muy protectora, está asociada con el amor, la amistad y la sensualidad. Además de con la voluntad, la perseverancia y la resistencia. Se la asocia al Mundo Feérico, se dice que las hadas se esconden en su frondosidad y que se pueden ver pequeñas luces que se encienden y se apagan en las noches de luna nueva. Su energía aporta renovación, seguridad, confianza y superación. Su hoja perenne simboliza la inmortalidad del espíritu, por ello es sagrada para algunas culturas como la minoica y la celta.

La canela en rama atraerá prosperidad a tu hogar; unas rodajas de naranja, suerte y buena fortuna además de felicidad conyugal. Las piñas, por su parte, amén de utilizarse para la protección, fertilidad y sanación; son símbolo del máximo grado de iluminación espiritual, de perpetuidad y eternidad.

Tronco de Yule decorando una mesa navideña

Hay quienes gustan decorar el tronco haciendo tres incisiones en el mismo de modo que quedan tres huecos para colocar tres velas, una verde que representa la perpetuidad ya que indica que la Diosa está en estado de buena esperanza, también la salud; la amarilla representa al Dios y su nacimiento, atrae la abundancia y la riqueza y la roja que representa al triunfo del amor y a la vida, la protección y el éxito. Otras tradiciones utilizan velas de color blanco, rojo y morado en representación de los tres aspectos arquetípicos de la Diosa como Doncella, Madre y Anciana, siempre con la connotación de renovación.

Estas velas pueden prenderse el día del solsticio. Como debemos ser flexibles, podemos adaptarlo a nuestras necesidades, no es necesario que las velas vayan incrustadas en el tronco porque podría ser peligroso si no están bien sujetas y el tronco firme sobre la superficie donde queramos ponerlo. Simplemente podemos ponerlas delante de ese tronco en algún candelabro o soporte para velas. O encender solo una vela. Recuerda que las velas no deben dejarse sin vigilancia por tanto, si quieres hacer la vigilia de la noche del solsticio y te vas a dormir, es mejor que las apagues y dejes encendida una velita artificial o la luz de un led.

¿Qué hacer hoy en día con el tronco? Depende de cómo lo sientas y qué significado le quieras dar. Simplemente lo puedes preparar como te dije y ponerlo en una zona de casa donde se vea bien y quede bonito y al final del período natalicio o de Yule decides si lo quieres quemar, lo quieres devolver a la Madre Tierra o lo prefieres guardar para volver a utilizarlo al año siguiente con una nueva decoración creando así una tradición nueva.

Si por el contrario te sientes más identificada con el mundo celta, prepáralo igualmente el día del solsticio, pero en este caso lo puedes ritualizar para bendecirlo y consagrarlo en tu altar, ofreciéndolo a las cuatro direcciones. Puedes comenzar ungiéndolo con un aceite preparado para estas fechas, para ello puedes verter en un vasito un poquito de aceite base, de oliva, almendras dulces… al que añadirás unas gotas de aceite esencial de canela, naranja, mandarina, romero, clavo, pino, cedro… (haz una sinergia te tenga sentido para ti), después decóralo a tu gusto. Cuando lo tengas listo, prepara tu espacio mágico, traza el círculo en torno al tu altar y bendícelo y conságralo ofreciéndolo a las 4 direcciones como acostumbres a hacerlo. Ritualiza también las velas si decides acompañarlo con las tres velas. Como el tronco simboliza un nuevo comienzo, si no has escrito tus peticiones con antelación, hazlo ahora, despídete de lo negativo y haz espacio para que entre lo nuevo. Coge un papel tipo pergamino que puedes tener preparado con antelación y escribe en él tus deseos y peticiones. Cuando hayas terminado ponlo sobre el tronco y poniendo tus manos sobre él, recita una frase mágica que nazca de ti del tipo: 

“Con este tronco dejo atrás la negatividad y me abro a su protección y a todo lo nuevo que me quiera aportar”.  

 Haz una pequeña oración de agradecimiento y cuando termines cierra el círculo.

Hay quien lo quema en la chimenea al finalizar Yule, hay quienes lo conservan hasta el 2 de febrero, Imbolc, y lo prenden en esas fechas. Si no pudieras quemarlo en casa, toma una pequeña muestra de él, un trocito pequeño del tronco o de su corteza, un poquito de aquello que hayas utilizado para adornarlo (pino, hiedra, una ramita de canela…) y en un recipiente refractario lo haces arder de manera simbólica. Cuando las cenizas estén frías, puedes guardarlas en una bolsita como talismán de protección o hacer un círculo alrededor de tu hogar para protegerlo.

Realmente este Tronco de Yule me recuerda a esos centros de navidad que solemos preparar por estas fechas con ramitas de pino, piñas, flores de pascua, frutas… y que ponemos en el centro de nuestras mesas navideñas con una vela en el centro encendida.

 Tronco de Navidad, dulce típico de estas fechas que recuerda al tronco de Yule que utilizaban los celtas

Además de todo esto, también es tradición en los países nórdicos preparar un postre para estas fechas que conocemos como “Tronco de Navidad”, cada vez se está extendiendo más por el resto de Europa. Si no quieres hacer todo lo demás, es una buena alternativa para tener tu tronco de Yule y agradecer a la vida con cada bocado que le des. Yo he estado buscando recetas healthy y he encontrado una que seguramente haré para este año, en la zona donde yo vivo sí que es conocido y típico de estas fechas.

Una niña bajo el árbol de Yule o de navidad

El árbol de Yule

Otra de las costumbres escandinavas consistía en poner un árbol de hoja perenne en casa, preferiblemente un fresno, en representación del árbol de la vida, el Yggdrasil que simbolizaba originariamente el árbol del Universo que mantenía unidos entre su copa, sus ramas y sus raíces los 9 mundos de la mitología nórdica: Asgard, Midgard, Helheim, Niflheim, Muspellheim, Svartalfheim, Alfheim, Vanaheim y Jötunheim.

Los pueblos celtas veneraban los árboles de hojas perennes, para ellos simbolizaban la eternidad porque no morían cada año como lo hacían los de hoja caduca, representando así el aspecto eterno de la diosa que tampoco moría nunca, esa perpetuidad les daba la esperanza del regreso del Sol. Decoraban sus árboles con todas las imágenes de las cosas que querían para las estaciones venideras, las frutas para asegurar abundancia en las cosechas, amuletos de amor para la fertilidad y felicidad conyugal, frutos secos y piñas como símbolo de fertilidad y monedas para la riqueza.

También son importantes los colores por su simbología, el rosa está asociado al amor propio y el amor hacia los demás, el rojo a la protección, el dorado representa al Dios Sol, el blanco a la Diosa, el plateado a la Luna y el invierno, el verde a la esperanza y la prosperidad, el azul a la salud y el morado al mundo espiritual.

Decoración celta para el árbol de navidad

¿Qué puedes utilizar para adornar tu árbol de Yule?

Elementos de la naturaleza, piñas decoradas o naturales como símbolos de las hadas, para que los elementales no falten en tu hogar. Campanitas para llamar a otros mundos como el Feérico. Las esferas como símbolo de las frutas, en especial de las manzanas (que eran también mágicas y frutas sagradas para los celtas) para garantizar que no falten los alimentos en nuestro hogar. Las guirnaldas pueden reflejar la unión de la humanidad y las almas en la Tierra, las luces el despertar de la conciencia, la vuelta a la luz, el renacer a un nuevo momento, a una nueva experiencia de vida. Los adornos dorados como símbolo de prosperidad y riqueza, porque seamos sinceros, ambos nos hacen falta para vivir en esta dimensión y además las merecemos.

Lo más importante es que cuando estés adornando tu árbol intenciones cada uno de los adornos que pongas en él. Hoy en día hay infinidad de figuritas, por ejemplo las de los animales pueden simbolizar a los tótems que guían nuestra alma. Documentándome para escribir este artículo, he leído que el petirrojo representa al Rey Roble, que en este momento del año gana la batalla al Rey Acebo que estaría representado por el reyezuelo, porque la luz triunfa sobre la oscuridad y los días comienzan a hacerse más largos, al contrario ocurrirá durante el solsticio de verano que será el Rey Roble quien gane la batalla venciendo la oscuridad sobre la luz. Y así se van sucediendo los ciclos de la naturaleza y el transcurso de nuestra vida, que es un ciclo más.

La cabra de Yule, típica de los países nórdicos
 

La cabra de Yule

Aunque no se ha extendido como otras costumbres por el resto de Europa de manera tan notable, en los países escandinavos siguen creando estos bellos adornos de cabras que simbolizan a Thor en representación sus dos machos cabríos “Tanngnjóstr” y “Tanngrisnir” que tiraban de su carro a través del cielo. Hasta el siglo XIX para los nórdicos, era una cabra la que repartía los regalos en las casas, en Finlandia todavía se llama a Papá Nöel, “Joulupukki”, que literalmente significa, “Cabra de Navidad”.  Cuando Thor tenían hambre se alimentaba de estas cabras y las ofrecía a otros dioses a modo de banquete, después las volvía a revivir al golpearlas con su martilloMjöllnir”.

La imagen de la cabra o Julbock no siempre fue buena. En un principio era un personaje humanoide con cuernos y pezuñas que representaba al demonio, que asustaba a la población y pedía que le obsequiaran con regalos, en el siglo XIX cambió este rol y fue ella quien empezó a llevar regalos a los hogares, aun así seguía atemorizando a los niños debido a su aspecto poco amigable.

Hoy en día estos países del Norte de Europa siguen creando su Julbock de paja o fibra trenzada, que está asociada a la última cosecha de grano y cuya función es que la casa esté limpia de energías y en condiciones para la celebración de Yule. Según he leído, las familias suecas solían pasarse la cabra de Yule de unos a otros, entraban en casa del vecino y, a escondidas, le dejaban la cabra en la entrada sin que se dieran cuenta y así la cabra dejaba de incordiarles.

Corona típica de Yule, o corona de navidad

Corona de Yule

Las coronas de Yule se hacían también con las plantas perennes que se recogían en el bosque como símbolo de perpetuidad. Se ponían en las puertas de las casas y su intención primigenia era la de proteger a ese hogar y a la familia que lo habitaba durante el invierno, que era una época muy dura y a veces difícil de superar porque no siempre los alimentos regocidos eran suficientes y el frío y la nieve hacían difícil encontrarlos fuera del hogar. A la vez estas coronas traían abundancia para el nuevo ciclo que estaba próximo a comenzar.

También las coronas, al igual que el tronco de Yule se pueden quemar. Hay gente que las guarda de una año para otro y la queman o entierran en la Madre Tierra en el siguiente Yule simbolizando la transformación de lo viejo en algo nuevo.  

Un altar de Yule con una espiral de piedras simbolizando  la tradición de Mōdramiht o La Noche de las Madres

Mōdramiht o La Noche de las Madres

Es otra de las tradiciones nórdicas de los germanos del este, se celebraba la noche antes del solsticio y era una fiesta dedicada a las Diosas, a las madres del hogar y a las Isis que eran espíritus femeninos asociados a la familia y el hogar. Era una veneración a las antiguas madres fundadoras del clan o de la tribu ya desaparecidas. Las Disen eran las encargadas de proteger el campo y el clan y hacer que su fertilidad y bienestar perduraran. Como guardianas del campo, ayudaban a las mujeres a dar a luz y protegían a los hombres durante las batallas y en los arduos trabajos del campo. 

Hoy en día lo podemos convertir en un reconocimiento que sirve no solo para honrar a nuestras ancestras, sino  como ejercicio para ayudar a sanar esa herida del Sagrado Femenino, sanando nuestro propio linaje ancestral femenino. Si no lo has hecho nunca, te recomiendo que busques tu momento para hacerlo. Hace ya varios años que lo hice por primera vez en un taller donde aprendí sobre los ciclos femeninos y cómo respetarlos y honrarlos y fue increíblemente revelador y sanador para todo mi linaje, no solo para mis ancestras, sino también para mis sucesores.

Puedes hacerlo preparando un pequeño  espacio de tu casa, puede ser en un altar o en un lugar que sea especial para ti. Limpia primero el espacio tanto energéticamente como físicamente para armonizarlo y prepararlo. Decóralo a tu gusto con motivos de la estación, con algunas fotos de tus ancestras, puedes incluir alguna ofrenda de comida, alguna velita para dar luz y un incienso que te guste, incluso alguna melodía que te haga sentir bien.

Vas a necesitar una piedra más grande para dibujar una espiral en ella y otras más pequeñas para ponerlas alrededor. Mientras trazas el dibujo de la espiral piensa en todas aquellas mujeres de tu linaje femenino que te precedieron y de las cuales desconoces el nombre y hónralas y agradéceles por su existencia porque gracias a ellas hoy tú estás aquí. Pon esta piedra en el centro de tu altar. Alrededor de ella ve poniendo piedrecitas, cada una de ellas representará a las ancestras que sí conociste o de las que sabes los nombres y agradéceles igualmente porque gracias a cada una de ellas, tú estás aquí. La ultima piedrecita que pongas te representará a ti. Haz una especie de meditación en la que puedas abrazar y agradecer a cada una de tus antecesoras, desde la más cercana, a la más lejana en el tiempo. Susúrrales que gracias a ellas y sus sacrificios, tú has disfrutado de muchos más privilegios y de una vida mejor. Recuérdales que ellas viven en ti y a través de ti. Hazlas partícipes de tus logros, de tu felicidad, de tu alegría y tus ilusiones. Cuando así lo sientas, despídelas con agradecimiento y mucho amor. Diles que pueden descansar en paz, que tú estás aquí para aligerar esa mochila de cargas que pasaron de unas a otras,  que la vida es bella y que el amor sana el dolor y cura todas las heridas del alma.

Si no tienes piedras, puede sustituirlas por aquello que sientas, no hay problema.

Decoración celta para la celebración de Yule o la Navidad

Otras curiosidades vikingas de las que podrían derivar algunas de nuestras tradiciones actuales.

Para los vikingos, Yule estaba fuertemente asociado con Odín que era llamado “Julfather”, el Padre de Jul. En estas fechas solía cabalgar los cielos con su caballo de 8 patas. Serían los holandeses quienes adoptaron esta imagen llamando “SinterKlaas” a un personaje que cabalgaba por los tejados e iba dejando regalos durante estas festividades, los cuervos de Odín fueron transformados en dos ayudantes negros que le informaban si los niños habían sido buenos o  no. La imagen de Santa Claus viene representado con un traje rojo y un trineo tirado por 8 renos que simbolizan el caballo de 8 patas de Odín, es del siglo XIX y la hizo muy famosa una marca de refrescos en los años 30 del siglo XX.

Leyenda celta del Rey Roble y el Rey Acebo

La leyenda celta de El Rey Roble y el Rey Acebo

Por poner un poco más de la cultura de los pueblos celtas os voy a contar la historia del el Rey Roble (Oak King) y el Rey Acebo (Holly King). Son dos dioses, o tal vez un mismo dios que representa los aspectos duales del dios Astado que se turnaban cíclicamente para gobernar las dos mitades de la rueda del año del calendario Celta, es decir, la parte oscura y la parte clara en la que los celtas dividían su calendario. En Yule, el rey Roble, que se muestra joven, vigoroso y fuerte, derrota al anciano rey Acebo con la intención de comenzar su reinado trayendo la luz y el verano al mundo. Mientras que en el solsticio de verano (Litha), será el anciano rey Acebo el que derrote al rey Roble para dar paso a la mitad oscura del año y gobernar sobre ella. Ninguno es mejor que otro, simplemente ambos son necesarios para completar el ciclo y que la rueda del año siga girando.

Se dice que quizá el origen de Santa Claus esté en este Rey Acebo, ya que se representa como un señor mayor con una barba espesa y muy poblada, vestido de rojo y verde, de mirada afable, gran sabiduría y una bondad sin precedentes y que mostraba un cariño especial hacia los niños.

 Altar pagano de la celebración de Yule

Amén de toda esta información que nos pone en contacto directo con muchas de las tradiciones actuales y quizá nos aclare conceptos de procedencia y nos ayude a entender dónde y cómo se originan realmente nuestras tradiciones y costumbres actuales, vamos a ver qué cositas podemos hacer durante el solsticio.

* Evidentemente como siempre os digo en todas las celebraciones de la rueda del año, lo primero que debemos hacer es ponernos en contacto con la naturaleza, salir al bosque, al campo, al parque más cercano y caminar por él… Estar en contacto con la naturaleza nos llena de paz y energía, nos oxigena, nos sosiega, nos sana y nos permite asentar los conocimientos que vamos adquiriendo día a día a través de nuestras experiencias y a transformarlos en sabiduría. Cuanto más contacto tengas con la naturaleza, cuanto más permitas que te abrace y te acune, cuanto más la contemples, la respires y la camines más sano estarás, con más energía, ilusión, creatividad y consciencia plena.

En tu paseo por la naturaleza, tómate un tiempo para contemplar los cambios que se han dado desde que estuviste allí por última vez. Observa cómo ha cambiado la luz, su brillo y su intensidad. Las hojas han caído y la mayor parte de los árboles se muestran desnudos, para los celtas en este momento del año estaban “muertos”, la nieve ha cubierto con su manto blanco la mayor parte de la tierra que está pálida y helada, inhóspita, sin vida aparente. Todo nos indica que ha llegado el tiempo del silencio, para entrar en la calma y escuchar al alma. Es muy posible que en tu observación te apercibas de que algunos árboles conservan sus hojas verdes. Los árboles de hojas perennes y siempre verdes simbolizaban para los celtas la eternidad y la perpetuidad.

Si vives en un sitio donde hace verdaderamente frío, abrígate y sal a jugar con la nieve, la dama blanca que congela todo lo que toca con sus fríos y letárgicos dedos, nos asegura el regalo del agua que tanta falta nos hará el resto del año, además de ayudar a conservar los alimentos.

Cuando salgas a pasear puedes recoger algunas de las plantas perennes de las que ya hemos hablado. Estos regalos de la Madre Tierra te servirán para decorar tu tronco, hacer tu propia corona y crear magia para tu árbol y la decoración de tu altar y tu hogar.

* Cuida tu alimentación, para ello procura que en tu dieta haya muchos vegetales y frutas de estación e ingiere alimentos vivos en crudo, en ensaladas. Intenta sustituir el azúcar por otros endulzantes naturales como los dátiles, pasas, plátanos, manzana asada, etc. a la hora de elaborar postres. Sustituye las harinas blancas refinadas por harinas de espelta, de avena integrales… Tomemos a Hipócrates, el padre de la  medicina, como referente y que “tu alimento sea tu medicina, y que tu medicina sea tu alimento”.

* Aprovecha para limpiar el espacio de tu altar y darle una decoración más apropiada para este momento del año, pon símbolos que representen al Sol, muchas velas para suplir la falta de luz exterior. Limpia tus instrumentos mágicos y puedes hacer un ritual para volver a consagrarlos y recargarlos para la nueva estación.

* Haz limpieza física en tu hogar y de objetos que ya no necesites, haz  espacio para dar paso a lo nuevo. Es muy importante que los cristales de las ventanas estén limpios para que tu propia visión y claridad mental aumenten.

* Dedica un tiempo a cuidar de tus plantitas, que también entrarán en un estado de descanso y reposo, pero siguen necesitando atenciones, palabras bonitas, luz, un poquito de agua, música que armonice. En ese momento están especialmente bellas la poinsettia o flor de pascua, la schlumbergera, también conocida como cactus de navidad, el muérdago y el acebo.

* Tras la limpieza y orden en tu hogar, decóralo como más te guste, tienes ideas de los pueblos antiguos para hacer tu propio tronco de Yule, montar tu árbol, ahora de manera más consciente y sabiendo qué estás poniendo y qué significa cada detallito. Puedes poner la corona en la puerta de entrada a tu casa para que proteja tu hogar. Pon guirnaldas con lucecitas y velas por doquier. Y si lo tienes y así lo sientes, pon tu propio pesebre y llénalo de amor.

* Métete en la cocina y atrévete a cocinar un Tronco de Yule sano para el postre y prepara ricas viandas para celebrar con tu familia. Es momento de hornear nuestros propios postres tradicionales navideños. Pon conciencia y agradecimiento en los alimentos cuando estés cocinando.

* Es un buen momento para aprender a bendecir los alimentos cuando toda la familia se sienta alrededor de la mesa si aún no habéis adquirido esta costumbre.

 La piña de los deseos de navidad

* La piña de los deseos, además de crear el tronco y la corona de Yule, puedes hacer la piña de los deseos. Elige una piña que te guste y decórala como prefieras, puedes pintar sus puntitas de blanco emulando a la nieve, mientras se seca, prepara papelitos pequeños en forma de pergamino (puedes utilizar una vela o un mechero o cerillas para quemar su contorno) y escribe en ellos tus deseos y peticiones para el año venidero. Piensa bien en esos deseos y escríbelos de forma clara y concisa. Enrolla los papelitos y sujétalos con un hilo. Cuando la piña esté seca, átale un cordelito en el extremo y ve colocando los papelitos entre sus hojitas abiertas. Puedes ponerla en el árbol de Yule para que esos deseos vayan tomando cuerpo y cuando acabe el período del solsticio o navideño, lanzarla a la chimenea para que arda. Si no tienes posibilidad de quemarla junto con los papelitos de tus deseos, coge todos los papelitos que hayas escrito, ponlos en un utensilio ignífugo y préndelos hasta que queden totalmente quemados, después puedes soplar sus cenizas visualizando mientras lo haces que esos deseos ya se están materializando para ti y que llegarán justo cuando sea su momento.

* Si te sientes pagano y tienes un coven o un grupito de gente con quien celebrar, hazlo. Podéis hacer algún ritual de agradecimiento para dar la entrada a esta estación del regreso al Sol. Recuerda que no es necesario ponerse etiquetas ni pertenecer a un grupo, cada uno celebra lo que siente y no tiene que dar explicaciones por ello. Hagas lo que hagas, hazlo con conciencia y por el mayor bien tanto personal como por el de todos aquellos que están unidos de alguna manera a ti.

* Y enciende velas, muchas velas, siempre que así lo sientas. En este momento del año son muy necesarias para compensar la falta de luz e iluminar tanto el cuerpo como el alma.

Celebra, disfruta y sé inmensamente feliz.

Adorno del árbol de navidad

Yo no soy wiccana, simplemente intento transmitir mi manera de comulgar con cada estación y lo que éstas me hacen sentir. Prefiero no ponerme etiquetas y tampoco ponerlas a los demás, puesto que nos sentimos identificados con muchas cosas con etiquetas, pero no somos esas etiquetas, ni la identificación se da al 100% en la mayoría de los casos. Sé que es difícil de entender pero yo me siento pagana y cristiana a la vez.

Pagana porque en mí se abrió una conciencia hace ya muchos cientos de lunas, durante un tiempo maravilloso que siempre recordaré en el que estuve muy en contacto con la naturaleza. Esa conciencia me incita e invita cada día desde aquel entonces a vivir más en armonía con los ciclos de la naturaleza, con los cambios estacionales, con las fases lunares y mis propios ciclos de mujer. Me permito ser en cada una de mis fases lunares cada una de las mujeres que hay en mí, sin juzgarme, aceptándome. Quizá por eso hay momentos del mes en el que escribo poco o nada y otros en los que las palabras fluyen, las creaciones fluyen y todo fluye de otra manera. Como ahora comprendo esos ciclos, me respeto y no me obligo a publicar cuando no tengo fuerzas para ello o no estoy inspirada… por poner un ejemplo. Es quizá por todo esto que consciente o inconscientemente me siento atraída por la cultura celta y me siento identificada con ella en algunas cosas, porque era una cultura ligada a la tierra y a los ciclos de la naturaleza o quizá deba decir fundamentada en ella. Pero por otro lado, también me siento cristiana porque creo en esa Luz Interior, en esa Luz Crística que reside en nuestro interior como una semilla dormida y que cuando despierta, ya no volvemos a ser los mismos porque algo en nosotros y en nuestra consciencia se expande y ya no puede volver a encogerse de nuevo, instándonos a seguir creciendo y evolucionando.

Creo firmemente que muchas religiones han amañado los acontecimientos históricos en su beneficio y cuentan una verdad a medias, interesada y parcial que es solo su verdad. Muchas de ellas están fundamentas en otras culturas antiguas y han seguido con sus costumbres adaptándolas en su propio beneficio y convirtiéndolas en propias eliminando su verdadero origen o bien han masacrado esas otras culturas porque es lo que les interesaba hacer. Han abusado de su poder y aún siguen haciéndolo controlando a la gente a través del miedo. Aquellos principios que podían parecer llenos de valores en un tiempo, se han vuelto mezquinos, corruptos y carentes de sentido. Por eso en estos momentos estamos viviendo en un caos continuo, porque todo se ha confundido y aún quedará un tiempo en el que las cosas estén revueltas en el afuera.  Sin embargo, hoy en día muchos somos conscientes de ello y por eso podemos ver más allá y no nos conformamos con lo que nos han contado, si no que necesitamos experimentar por nosotros mismos e ir limpiando capas de falso maquillaje hasta llegar a la esencia, a aquello con lo que nuestro corazón y nuestra alma resuenan y entran en un estado de comunión y paz.

Hay una parte rebelde y salvaje en mí, siempre ha estado ahí, no tolero bien aquello que quiere hacer doblegar mi espíritu libre. Sigo bebiendo de la fuente que me sacia la sed, allá donde mi alma se siente alimentada, sin importar de qué fuente se trate. Si vibra conmigo, si siento alegría, si me entusiasma, si me hace soñar, si me hace emocionarme, si me hace sentir viva,  ahí es. Así de simple, todo lo demás, intento respetarlo sin entrar en diatrabas ni discusiones. Desde el respeto y el conocimiento de que nadie tiene una verdad absoluta, pero cada uno tiene su propia verdad, seguimos caminando la belleza de la vida, a veces de la mano y otras por separado, como cada momento requiera. Sigamos evolucionando y creciendo en una espiral sin principio ni final. Os dejo dos enlaces que quizá os interese leer si no lo habéis hecho ya relacionados con este tema y que os ayudarán a entender mucho mejor la rueda del año en el que se cree que se basaba el calendario celta.

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¡Sed felices!

¡Celebremos la vida ahora más que nunca y agradezcamos por Ser y Estar!

Gracias a las personas que comparten las preciosas imágenes que hacen más bella y completa esta publicación y a todos aquellos que nos inspiran para crear.

©Paqui Sánchez
 

Niña esperando la llegada de Papá Noël en la noche de Navidad.

©Paqui Sánchez

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lunes, 30 de noviembre de 2020

ECLIPSES, LO QUE DEBEMOS SABER

Atardecer en un lago en invierno con el sol escondiéndose

Eclipses, lo que debemos saber

Aunque este es un tema donde habría mucho que explicar y en el que habría que matizar particularidades según en el momento en el que ese eclipse, ya sea solar o lunar se produzca, (estado del cielo en ese momento, posición de los astros, momento del año en el que tiene lugar, del mes, del día, etc., etc.), aquí vamos a simplificar muchísimo y vamos a quedarnos solo con lo básico, para que cuando un eclipse esté cerca sepamos cómo prepararnos para recibirlo y llevarlo de la mejor manera posible, qué podemos esperar de él y qué podemos hacer durante el tiempo que dure tanto el eclipse en sí como su energía.

Empecemos explicando qué es exactamente un eclipse y por qué tiene lugar.

¿Qué es un eclipse solar y por qué se produce?

Un eclipse solar es un fenómeno astronómico que se produce cuando la Luna se interpone entre el Sol y la Tierra estando los tres astros alineados. En este caso la Luna siempre estará en su fase de Luna Nueva y muy cerca del plano de la eclíptica. Los eclipses solares puede ser parciales, anulares o totales, dependiendo de la parte del Sol que quede cubierta y por tanto oscurecida

¿Qué es un eclipse lunar y por qué se produce?

El eclipse lunar es un fenómeno astronómico que tiene lugar cuando la Tierra se interpone entre el Sol y la Luna. La luna siempre estará en su fase de Luna Llena (Plenilunio) y los tres astros alineados o cerca de estarlo. Los eclipses lunares pueden ser totales, parciales o penumbrales dependiendo de la parte de la luna que entre en la zona umbral.

Impresiones

Desde hace un tiempo siento que el trabajo que venimos a hacer es y está en nosotros. Es extremadamente importante que aprendamos a sentirnos y a conocernos, para discernir nuestras luces de nuestras sombras. Pues solo quien trabaja en sus sombras evoluciona y aprende a vivir su vida con serenidad, mayor estabilidad y felicidad.

Los eclipses mueven muchísima energía y pueden incluso darnos una gran sacudida con cambios bruscos en nuestra vida que nos ayudan a redireccionarnos si nos lo tomamos de forma positiva y somos capaces de ver los beneficios y bendiciones que esos cambios pueden aportarnos. Muchas veces, para saber y entender lo que está ocurriendo fuera, es necesario que sepamos lo que está ocurriendo dentro de nosotros mismos.

Los eclipses nos bendicen con la oportunidad de mirar hacia dentro, de ir hacia nuestro interior y observarnos  para aprender sobre nosotros mismos, sobre aquellas cosas que nos irritan, nos molestan, nos perturban, nos hacen sentir mal e incluso nos sacan de nuestro centro y estabilidad. Es todo esto lo que nos va a ayudar a tomar conciencia de nosotros mismos y saber qué sombras son aquellas con las que debemos empezar nuestro trabajo interior.

Cuando algo nos molesta y saca nuestro enfado o nuestra ira, tenemos la tendencia a culpar a los demás de ello. Sin embargo, hace mucho tiempo que aprendí que la culpa no sirve de nada, ni nos ayuda a solventar ninguna situación. Cuando algo nos pasa, debemos preguntarnos por qué reaccionamos de esa manera y responsabilizarnos de la situación, sin buscar agentes externos a los que culpar.

La mayor parte de las veces, eso que sentimos que nos hace enfadar o nos molesta está relacionado directamente con las expectativas que, queriendo o sin querer, ponemos en los demás. Inconscientemente esperamos que los demás actúen como nosotros lo haríamos ante determinadas circunstancias o situaciones y cuando no lo hacen, nos sentimos molestos por ello. Ahora bien, si yo me siento molesta por algo que esperaba que otro hiciera de una mantera determinada y no lo hace, la que tiene un problema que resolver soy yo, no la otra persona. Quizá yo he proyectado que la otra persona debía responder de una manera determinada porque he creado expectativas sobre ello y al ver que no ha sido así, pienso que la otra persona no se ha comportado como debería.

Y, ¿cómo debería haberse comportado la otra persona para yo no sentirme molesta? Pues exactamente como lo hubiera hecho yo. Pero esa otra persona tiene su propia identidad, su propia educación, su propio estado consciencial, sus propias vivencias y experiencias... que probablemente son muy diferentes a las mías y no puede actuar y comportarse como yo, simplemente por el hecho de que no soy YO, es ELLA o ÉL. Quizá yo deba aprender que hay muchas verdades, no solamente la mía y que no debo esperar nada de nadie, solo de mí misma, de lo que yo soy capaz de darme y de dar, pero no tengo que exigir que los demás me den de la manera en la que yo lo hago. Debo aceptar la pluralidad en los otros, que vean las cosas de diferente manera a como yo lo hago y aprender que hay muchas maneras de mirar, de ver, de enfocar las cosas y de actuar y que no siempre será del modo en el que yo lo hago. Sin embargo, pueden ser tan lícitas y verdaderas como las propias y si me abro a ellas y a lo que me quieren mostrar no solo me beneficiaré, sino que me enriquecerán enormemente.

Para concluir con este punto, crear expectativas no nos beneficia en absoluto y puede incluso hacer que nos sintamos muy mal. Haz lo que tengas que hacer, planta tu semilla y sigue tu camino. Aquello que deba germinar ya lo hará en su debido momento. No esperes que los demás respondan de la misma manera que tú lo harías, lo que entregues, entrégalo de corazón y hazlo porque así lo sientes, no porque te hayan dicho que es bueno o que vas a recibir mucho más de lo que des. No funciona así. Si lo planeas se rompe la magia. Simplemente da lo mejor de ti misma y sigue tu camino, las bendiciones aparecerán y a veces serán tan sutiles que ni te darás cuenta. Es por ello que es bueno agradecer cada día tantas veces como sea necesario por todo lo que llega a nosotros, porque muchas veces no somos conscientes de nuestras propias bendiciones y creemos que el Universo no nos quiere. Simplemente no nos estamos dando cuenta de todo lo que nos da cada día porque creemos que son “cosas normales y corrientes”. Todo lo que nos ayuda a crecer es una bendición, sepamos verlo y entenderlo o no.

Fases de un eclipse lunar

Eclipses, ¿temor o nuevas oportunidades?

Lo oscuro siempre ha puesto a la humanidad en jaque y todo aquello que daba miedo y era temido se maldecía y se llenaba de perjuicios y supersticiones principalmente a través de la palabra, aunque también en símbolos, dibujos, imágenes, esculturas y escritura. Aquello con lo que el hombre se ha expresado desde las culturas más antiguas y remotas hasta el momento presente.

El miedo siempre ha sido una forma de control desde el principio de los tiempos.

Aquello que se desconoce suele producir temor y en la mayoría de los casos, en lugar de darle la oportunidad de que se muestre y se dé a conocer, directamente se le da la espalda y se oculta pensando que así no existe, o se huye de ello. 

Justo esto es lo que ocurría con los eclipses en algunas culturas antiguas y modernas al desconocer que eran fenómenos astronómicos que se producían de forma natural. La ignorancia hacía que se hablara de ellos como fenómenos sobrenaturales que traían castigos y malos augurios. Es por ello que los eclipses tienen mala fama y se habla de ellos de forma negativa o peyorativa. Imaginad por un momento el terror que podían sentir aquellas personas al ver que el Sol desaparecía en mitad del día tornándose todo oscuro por unos momentos en cuestión de minutos, además aquellos que lo observaban podían incluso perder la vista y atribuirlo a un castigo divino...

Yo no creo en estas supersticiones, pienso que un eclipse es un maravilloso momento de cambio que nos da la oportunidad de cerrar ciclos y poner punto final a todo lo que está estancando en nuestras vidas, a la vez que nos brinda la oportunidad de comenzar otras etapas de crecimiento, incluso de revivir algún sueño del que, por circunstancias, habíamos quitado nuestra energía, pero que sentimos que hemos de retomar de nuevo.

Un eclipse nos ayuda a revelar lo oculto, lo secreto, lo ignorado, lo que se esconde, esas sombras que forman parte de nosotros y que muchas veces no queremos ver. Sin embargo, están llenas de tesoros y dones ocultos que no expresamos porque forman parte de nuestros temores hasta que encontremos la motivación y fuerza suficiente como para darles luz y volver a practicar con ellos.

Lo nuevo y desconocido, como ya hemos dicho, suele causar temor, indecisión, dudas e inestabilidad, porque aquello que dejamos atrás nos ofrecía seguridad y nos mantenía en nuestra zona de confort y aún no sabemos cómo comportarnos con la nueva situación que se nos presenta. De ahí ese refrán al que yo no le presto mucha atención que dice: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”. Si no damos oportunidad a lo nuevo, no avanzaremos, estaremos siempre en el mismo punto. A veces está bien quedarnos ahí durante un tiempo, pero solo el necesario hasta que reponemos fuerzas y energía suficientes para soltar y decidir por dónde queremos seguir caminando.

Luna llena derramándose en una cascada en una noche oscura. Parece que el agua de la cascada caiga directamente de la luna
 

¿Cómo nos afecta un eclipse?

Depende mucho de en qué momento de nuestra vida nos encontremos tanto físicamente como emocionalmente, amén de en qué punto de evolución y desarrollo de nuestra consciencia estemos.

A nivel físico pueden producirse dolores de cabeza más acusados de lo normal, insomnio, inestabilidad y altibajos en nuestro estado emocional y de ánimo, confusión, cansancio, etc.

Podemos sentir miedo, darnos cuenta de que nuestra estabilidad o esa burbuja de seguridad que habíamos creado a nuestro alrededor se rompe, que el mundo que conocemos empieza a desquebrajarse, a tambalearse y a desvanecerse. Evidentemente pueden surgir la negación, el enfado, la irritación y la ira. Indecisiones y dudas ante qué hacer a continuación, qué decisión tomar o por dónde seguir nuestros pasos y nuestro camino…

Podemos sentir tristeza, nostalgia de otros tiempos y nuestras emociones a flor de piel. Sentimientos de inferioridad, de falta de autoestima, la sensación de estar fallando, de agobio, de ahogo… NO PASA NADA, deja que fluya, pero no te creas nada de lo que tu mente te está diciendo, es todo “cosa” del eclipse que intenta ponerte de nuevo en contacto con tus sombras para que puedas verlas con claridad y AYUDARTE. Anota todos tus sentimientos o si no te gusta escribir o no puedes por circunstancias en ese momento, haz una grabación de voz con tu teléfono móvil (hoy en día todos están preparados para ello). Después del eclipse reléete lo que habías anotado o escúchate y decide qué cosas te ayudan y cuáles te indican dónde debes poner tu atención, tu intención y tu energía para solucionarlas.

¿Qué es lo más importante para llevar bien este momento?

Tan solo saber qué está pasando y por qué. Cuando somos conscientes de que los cambios que estamos sufriendo se deben a ese eclipse cercano y que podemos poner toda esa energía a trabaja a nuestro favor, todo cambia. Respiremos, mantengámonos en nosotros y en nuestra respiración sin tomar decisiones drásticas, simplemente observando como si fuéramos un espectador de nuestra propia vida. Ya habrá tiempo de tomar decisiones unos días después, cuando hayamos podido meditar tomando un poco de distancia sobre esos cambios y seamos capaces de ver las nuevas oportunidades que nos ofrecen y centrarnos en todo lo positivo que van a aportar a nuestras vidas. Pues no olvidemos que la vida está llena de retos a los que muchos llaman “oportunidades”, mientras otros les denominan “problemas”. Por tanto, todo sigue siendo cuestión de actitud. De la que nosotros decidamos tomar ante aquello que nos acontece a diario.

 

Puesta de sol en el mar

¿Qué podemos hacer durante un eclipse?

* Cuidar nuestra salud y nuestra alimentación.

* Beber mucha agua para mantenernos hidratados.

* Descansar lo máximo que podamos si nuestro cuerpo nos pide descanso y podemos permitírnoslo.

* Siempre que puedas, rodéate de naturaleza, pasea por ella, siéntate al lado de la plantita que tienes en casa, sal a pasear para recibir las bendiciones y energías del sol, de la brisa, de la luna, de la lluvia…

* No iniciar discusiones con nadie, pues es muy fácil que nos acaloremos y la situación se nos vaya de las manos. No des pie a tenerte que arrepentir después por haber dicho cosas que no pensabas realmente y que tan solo han sido una válvula de escape para liberar aquello que estaba en tu interior y que te oprimía y necesitaba salir. Sácalo igualmente pero de forma más constructiva que no te dañe a ti misma, ni a nadie de tu entorno o terceras personas más lejanas a tu círculo de amistades.

* No tomes decisiones, como hemos dicho es un momento más para la observación que para actuar de forma precipitada. Ya habrá tiempo después de tomar decisiones y reconducir tu vida.

* Aprovecha el tiempo para hacer limpiezas de hogar, revisar cajones, armarios, ordenar y deshacerte de toda la “basura” física y emocional que encuentres. Ya sabes que esa “basura física” puede suponer un “tesoro” para otro, por tanto si hay algo que piensas que le podría ser útil a otra persona, regálaselo soltándolo con gratitud por el tiempo en el que te acompañó, te dio alegrías o embelleció tu hogar y deseándole lo mejor a la persona a la que se lo entregas.

Limpia, ordena, ventila, sahuma, ilumina y ¡DEJA ESPACIO PARA QUE ENTRE LO NUEVO!

* También es momento de hacer balances positivos y negativos de nuestra vida, del momento en el que nos encontramos y anotar las cosas en una libreta para poder trabajar después con ellas, recuerda que es una oportunidad de echar un vistazo a tus sombras, pero NO DE TOMAR DECISIONES.

* Piensa en ti, céntrate en ti y deja que el resto  del mundo siga girando. Porque cuando tú estás bien, todo lo que depende de ti y se mueve a tu alrededor también lo está y si no es así, sabrás cómo ayudar para que esa parte que no lo está en equilibrio, que no está bien, pueda ver la luz e iluminarse de nuevo.

* Si sientes que todo te supera y que tienes que gritar. GRITA, saca tu parte salvaje y grita desde dentro sin hacerte daño, ni dañar a los demás. Uno puede expresarse y sacar todo aquello que le duele sin necesidad de ofender o lastimar a nadie y  menos, así mismo.

* Si eres brujita, aprovecha tu paseo para recoger plantas que puedas utilizar después o esos regalos que la Naturaleza te hace y que puedes llevar a tu hogar para bendecirlo y protegerlo.

* Haz aquello que te haga sentir bien. Haz magia si así lo sientes, si estamos en Luna Llena, pon tus cuarzos a cargar si así lo sientes, haz agua de luna si así lo sientes… No permitas que el miedo, las supersticiones y las limitaciones te impidan ser tú misma.

Libérate de todo aquello que te oprime e impide tu crecimiento y sé INMENSAMENTE FELIZ en todo momento. Porque la felicidad no es un momento efímero en la existencia del ser humano o la suma de esos instantes, sino un estado en el que se puede vivir de forma permanente si así se desea. Vive en la GRATITUD constante y te darás cuenta de que lo que te digo, es cierto.

¡Feliz Vida! ¡Feliz Instante!

©Paqui Sánchez

Imágenes tomadas de Pinterest.


Gatitos en el bosque esperando el eclipse de luna

©Paqui Sánchez