Desde
mi ventana… la vida es.
Hoy,
desde mi ventana, recibí el regalo del mar.
Me visitó
un cielo azul en el que un Sol brillante lucía en lo alto
y en
el agua se reflejaba el resplandor de un camino dorado con dirección al
infinito.
Conchitas
nacaradas salpicaban la arena como si fueran
dulces
presentes esperando a ser recogidos por
gordezuelos
deditos de alegres infantes.
Grandes
olas de plata se alzaban en blanco y transparente movimiento
hacia
la paya, arremolinándose en la orilla,
dejando
estelas plateadas en la arena
para
ser de nuevo lamidas, bañadas y sustituidas por nuevas,
en un
atávico vaivén tan ancestral como el tiempo.
La
brisa era cálida, suave.
Se
escuchaba el tranquilizador susurro del mar.
Las
gaviotas volaban en libertad por un inmenso manto azul, sin límites.
Y a lo
lejos, se escuchaban las risas cantarinas de los niños
perdidos
en su juego.
Desde
mi ventana, el Universo me regaló un mundo
donde
reinaba la paz, donde el silencio sabía a canto celestial,
donde
todo era color y risas y deliciosos sabores a libertad.
Desde
mi ventana pude tocar el sol, bañarme en aguas cálidas,
purificar
mi cuerpo e imaginar que el mundo que quiero
para mí, para
ti, para todos, es posible.
Desde
mi ventana sentí que no es tan difícil llegar al cielo,
alcanzar
las estrellas y vivir cada sueño estando muy despierto.
Desde lo que soy, me di cuenta, de que la vida
pasa, de que no espera,
de que
sucede a cada instante, mientras tú; distraído,
buscas
el momento oportuno para vivirla, para meterte en ella,
sin
darte cuenta de que te lo estás perdiendo todo
porque
la vida no espera, simplemente sucede mientras la planeas.
Siéntela,
siente la vida en cada respiración,
en
cada latido de tu corazón, en cada instante,
en lo
que eres, en lo que sientes, en lo que recibes y lo que devuelves.
Siente
la magia y el poder de estar vivo,
de ser
consciente de lo que ocurre a tu alrededor, en ti mismo.
Siente
la magia de esa chispa divina de energía que se instala en tu corazón
para
llenarlo de luz, para hacerlo brillar, para darle calor,
para
iluminarte por entero.
Esta vida
es un regalo que no volverá a repetirse, no lo desperdicies.
de ti
y sólo de ti depende lo que hagas con ella.
Juega,
respira, disfruta, ama, ríe, sé feliz.
Perdona,
olvida, agradece y vive.



