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Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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viernes, 1 de julio de 2011

CÓMO COMUNICARNOS CON EL UNIVERSO




Cómo comunicarnos con el Universo

Primero definamos términos, al utilizar la palabra Universo, yo me refiero a la Energía Inteligente, a Dios, el Creador, el Uno, el Todo, el Vacío, la Nada…

No me interesan mucho los términos pues pienso que es una pérdida de tiempo entrar en discusión por ellos, pues es ver la parte por el todo. No sólo en este tema, en todos. Por tanto cada cual le puede poner el nombre que más le guste, a mí me parece perfecto sea cual sea, cada uno debe observarse para saber con cuál se siente mejor, más identificado... A mí, en esta época de mi vida, me gusta llamarlo Universo.

El Universo está continuamente mandándonos mensajes, algunos muy sutiles… pero no siempre nos enteramos de lo que nos dice y sigue insistiendo hasta que nos hacemos conscientes de ellos.

Por tanto creo que es importante que estemos atentos no sólo a lo que pasa dentro de nuestro cuerpo, a cómo estamos, a lo qué sentimos, a lo que hacemos… sino, que prestemos gran atención a todo aquello que sucede fuera de nosotros. Muchas veces no nos damos cuenta y sin embargo son señales para que actuemos y resolvamos, dejemos pasar o nos quedemos quietos.

El tomar una decisión u otra dependerá de lo cómodos que nos sintamos aceptando las distintas posibilidades que se abren ante nosotros. Utilicemos, por tanto, la intuición para guiarnos y estemos atentos a las señales internas y externas. Recordemos siempre que nuestra Actitud es la que va a determinar el que nos tomemos las cosas bien o mal. El quedarnos siempre con el lado positivo de las cosas, incluso cuando éstas no lo sean tanto, o el decidir anclarnos en lo negativo nadando en el pozo del victimismo y la lástima... depende sólo de nosotros.

De todos modos hay una “fórmula mágica” para que todo salga bien y es que hagamos lo que hagamos, lo hagamos con AMOR, que nuestra actitud sea siempre POSITIVA y que aprendamos a manejar la INTUICIÓN y a confiar en ella. La intuición está directamente en contacto con el ALMA y en ella reside toda la BELLEZA, la ALEGRÍA y la SABIDURÍA que necesitamos para tener una “Buena Vida”. También viene bien dejar la Duda y el Miedo a un lado, reconocerlos pero dándoles la justa importancia que merecen, ni un gramo más de lo que necesitamos para ser Prudentes en lugar de quedarnos congelados, asustados y sin saber qué hacer, necesitando que sean otros los que resuelvan nuestra vida.

Cuando queramos obtener respuesta sobre algo que creamos que “necesitamos saber”, debemos formular nuestra pregunta al Universo, al Yo Superior, a nuestro Ángel de la Guarda, o Guías Espirituales…  Olvidarnos de ello y Esperar… antes o después llegará esa respuesta. Aunque tal vez no lo haga del modo que deseamos y entonces nos distraigamos un poco.

Recomendación, no esperar nada en concreto, así no nos decepcionaremos. Nunca nos decepciona nada externo, ni la gente, ni nada que ocurra… aunque nos lo parezca. Nos decepcionamos nosotros mismos cuando ponemos expectativas o esperamos algo de alguien o de alguna situación y eso que esperamos no acaba por ocurrir o por llegar. Estamos hablando de proyecciones de nuestra mente manipuladora, del ego que siempre busca placer, tener la razón y que las cosas sean como él quiere, entonces buscamos culpables, y claro la culpa la tiene el otro que nos decepcionó porque las cosas no ocurrieron como nosotros queríamos.

Pero no es culpa del otro, no es culpa de nadie, no hay que buscar culpables, hay que solucionar o mejorar aquello que a uno no le gusta sin culpa, sin sufrimiento, sin decepciones.



¿Cómo hacer las preguntas?

No es que haya un modo en concreto, pero sí es conveniente seguir algunas recomendaciones:

* Debemos estar en paz, es decir, disfrutar de cierta tranquilidad para comunicarnos con el Universo o con quien hayamos decidido hacerlo.

* Hagámoslo por la noche, antes de dormir, cuando ya estemos tumbados en la cama y a punto de cerrar los ojos.

* Conviene que tengamos muy claro, obviamente, lo que queremos preguntar. Si lo deseamos podemos anotar la pregunta en una libreta que guardemos en la mesilla de noche.

* Formulemos la pregunta y olvidémonos de ella. Sí, olvidémosla. Si mantenemos nuestra atención sobre la pregunta, generaremos ansiedad y probablemente estemos tan pendientes de lo mal que nos sentimos “porque a nosotros no nos responden” que no reconoceremos la respuesta aunque sea muy clara, o bien ésta no llegará porque ya estaremos proyectando posibles respuestas que no serán reales, sino un nuevo juego de nuestro “ego”.

* Es conveniente que mantengamos esa libreta de la que hemos hablado antes en nuestra mesilla y al despertar por las mañanas, antes incluso de abrir los ojos, tomemos conciencia de nuestro último sueño, de los recuerdos… de cualquier cosa que venga a nuestra mente y los escribamos en la libreta. Por mucho que parezca que lo que escribimos no tiene sentido, escribámoslo… Pues puede ser un hilo conductor del cual tirando y tirando podamos llegar a conclusiones importantes, incluso a esas respuestas que nos vendría tan bien tener. Este momento de semi-consciencia es un momento mágico porque aquí nuestro “ego” todavía no tiene poder de actuación y todo lo que nos venga en este momento no puede proceder de él.

* Ser agradecidos, debemos dar siempre las gracias de antemano por todo. Porque todo, absolutamente todo lo que tenemos es un regalo. Recordemos que vinimos a este mundo desnudos, sin nada y nada nos llevaremos salvo nuestras experiencias y vivencias. Es por ello que cada cosa que recibimos es un hermoso presente, incluso lo que hoy puede parecernos lo más adverso y lo peor que nos puede pasar. Quizá mañana nos encontremos dando gracias por aquella enfermedad que nos enseñó a vivir y a estar sanos de verdad, o aquella ruptura que nos dio de nuevo la vida y la oportunidad de conocer a otras personas, o aquel trabajo que terminó ofreciéndonos la posibilidad de un cambio que resultó ser mejor... incluso la muerte si la vemos como una liberación de las cosas materiales, de las ataduras, del dolor..., y la compredemos como un reencuentro con nuestro verdadero ser, con la luz, con Dios, con la Energía Universal… Y podría seguir así llenando páginas y páginas de cosas no agradables a las que podemos ver su lado positivo, pues todo lo tiene.

* Prestemos atención a las cosas más simples, las más sencillas, las más sutiles, al silencio… porque pueden esconder secretos que susurran en nuestro oído muy discretamente pero de forma persistente aquello que debamos saber o conocer.

Cuando menos lo esperemos y a veces de la manera más extraña, aparecerán las respuestas.

Ahora el trabajo consiste en aceptar esa respuesta cuando llegue, tanto si es algo que nos gusta como si no. Si no es lo que esperábamos, lo que deseábamos escuchar o lo que queríamos. Cuando llegue la respuesta, y no antes, nos ocuparemos de ello.

Y lo mejor que podemos hacer es aplicar nuestra sabiduría interior para entender que el Universo nos da siempre aquello que es mejor para nosotros independientemente de que sea lo que queramos o no. “Querer” no es lo mismo que “necesitar” y si nos manda lo que necesitamos y no lo entendemos, debemos aceptarlo del mejor modo posible, preguntarnos qué tenemos que aprender de ello y por qué llega a nuestra vida en este momento.

Cuando aprendemos a aceptar, la vida se hace mucho más fácil. Entendiendo, evidentemente, que "aceptación" y "resignación" no significan lo mismo.

©Ahava Iesu


© Ahava Iesu

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