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Somos puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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martes, 23 de abril de 2019

LEER, UNA FANTÁSTICA AVENTURA




Leer, una fantástica aventura

Hoy, 23 de abril es el día del libro. No sé si esta costumbre que se está imponiendo últimamente de “el día de…” es positiva o no, porque todos esos días que nombramos una vez al año, la mayor parte de las veces se quedan en eso, en un recuerdo que llega una vez al año. Y sin embargo, debería ser el pan nuestro de cada día, porque debemos celebrar y cuidar a la Madre Tierra todos los día, no solo el 22 de abril, del mismo modo que deberíamos cultivarnos cada día, leer todos los días, regalar cultura y libros… no solamente el 23 de abril. Hemos de cuidar de nuestra salud todos los días, alimentarnos de forma sana, hacer ejercicio, observar nuestro cuerpo si muestra algún tipo de dolencia o enfermedad para aprender cómo podemos ayudare a estar mejor con los menores químicos posibles, prestar atención a los cambios emocionales que se producen en nosotros y acompañarnos en ellos con aceptación y armonía… Hagámoslo cada día, no porque sea un día particular o concreto.

De cualquier modo, mientras adquirimos la costumbre, diremos que no está de más celebrar el “día de…” y, hoy le toca a algo con lo que yo disfruto mucho y recomiendo siempre encarecidamente. Libros, leer, escribir...



Algo les está pasando a nuestros jóvenes, me da la sensación de que están perdiendo algo muy importante que antaño llamábamos “curiosidad”. Recuerdo que la curiosidad fue una de mis grandes compañeras de juego, sentir curiosidad me instaba a buscar información sobre determinadas cosas y a investigar sobre ellas, a preguntar y a leer. Probablemente la “curiosidad” me indujo a cursar los estudios que elegí, por mi avidez de conocimiento, de saber, de poder contar la historia de la tierra y de la humanidad. Observo en mi entorno que muchos jóvenes con los que tengo relación ya no sienten “curiosidad” más allá que la que les proporcionan los videojuegos con los que se entretienen hoy en día. Niños que podrían pasar 12 horas seguidas (por poner un límite) jugando con sus tabletas, y otras maquinitas electrónicas a juegos donde se aprende sobre violencia, muerte, batallas, lucha, destrucción y otras bondades del estilo. Donde se pierde la vista por no ejercitar el músculo óptico al mantenerla fija sobre la pantalla, se pierden destrezas y movilidad física, se pierden los juegos de antaño, el salir a la calle, el respirar y jugar en el parque al aire libre, el contacto con la naturaleza, el hacer ejercicio… Se pierde, la humanidad se pierde en la tecnología y no siempre de manera positiva…

Hoy más que nunca considero que es fundamental despertar e incentivar el amor por la lectura. Creo que es necesario en estos momentos en este país que les digamos a nuestros pequeños, a nuestros adolescentes, a nuestros jóvenes, a las personas de mediana edad, a los de edad madura y a nuestros mayores que lean más. Es más, digámonoslo a nosotros mismos y prediquemos con el ejemplo. Porque más que lo que decimos, lo que perdura y acaba imitándose es el ejemplo que damos con lo que hacemos.


No tenemos ni idea de lo importantes que son los libros y lo que podemos encontrar en ellos. Con los libros aprendemos a leer, a escribir, a redactar, a recitar, a entonar la voz y proyectarla, a soñar, a imaginar, a visualizar, aprendemos a expresarnos, adquirimos conocimientos, ampliamos vocabulario, mejoramos la ortografía, fomentamos la memoria, nos hacemos más reflexivos, más cultos y creativos. Aprendemos a gestionar nuestras emociones y a aliviar la soledad al ponerla en contacto con la fantasía. Según se dice, leer previene el Alzheimer y reduce considerablemente el estrés. Pero fundamentalmente los libros nos enseñan a ser LIBRES, pues con ellos aprendemos a pensar por nosotros mismos y a no aceptar cualquier cosa que nos digan sin haber buscado información y contrastado antes esa información hasta formarnos nuestra propia idea.

La sociedad en la que vivimos y que todos hemos creado nos quiere analfabetos, así le resulta mucho más fácil manipularnos. Sin embargo, yo prefiero que seamos LIBRES, y una de las mejores maneras de conseguirlo es formándonos y para ello es imprescindible que leamos.


Lee aquello que te guste, lee sobre los temas que más te interesen o llamen tu atención, sobre lo que te despierte curiosidad. No es necesario que sean libros de filosofía, historia, medicina o economía. Lee aquello que te atrape, lo que quieras: historias, novelas, ciencia ficción, aventuras, biografías, cuentos, poesía, novela romántica, histórica, diccionarios, enciclopedias, libros de arte, de informática, de electrónica o mecánica, de psicología, guías de viaje... Lee aquello que desees, lo que te apetezca, pero lee.

No te informan ni te forman los noticieros, ni los programas de televisión. Te informan, te forman y te enriquecen los libros. Te ayudarán además a pensar, a crear tus propias opiniones y a expresarte correctamente. A no creerte todo lo que te dicen por ahí, sino a cuestionarlo e investigar, a cotejar y contrastar la información para poder tener tu propio punto de vista y poder así elegir libremente tu camino y tus creencias.
 
Leer abre tu mente y tu corazón. Una mente abierta y cultivada se hace universal y no puede ser fácilmente manipulada ni controlada por agentes externos. Porque sabe lo que quiere y cómo conseguirlo. Es capaz de pensar por sí misma y de poner límites. Una persona que lee está en continua evolución y crecimiento. Además la lectura, al incrementar tu imaginación, puede incluso animarte a escribir y escribir es una gran terapia de sanación y una maravillosa aventura.

Cuando tengas que hacer un regalo y no sepas qué regalar, regala un libro, porque un libro no es tan solo un libro, es mucho más. Estarás regalando abono para la mente y proporcionando las claves para el desarrollo y la formación de la persona, además de entregándole su propia LIBERTAD.

Cultiva tu mente para que puedas ser LIBRE cada día de tu vida. 

¡Feliz día del Libro!



©Paqui Sánchez

 ©Paqui Sánchez


miércoles, 13 de marzo de 2019

EMOCIONES RECONOCIDAS, LECCIONES APREHENDIDAS



Emociones reconocidas, lecciones aprehendidas.

Sé que es fácil decirte que no permitas que las cosas externas a ti te afecten y muy difícil de lograr.

Sé que es muy complicado encontrar ese punto de equilibrio en el que somos tan conscientes de nosotros mismos que nada nos pueda hacer perder nuestra paz interior.

Sé que es difícil no desilusionarse, no sentirse decepcionado por algunas personas o situaciones en determinados momentos de nuestra vida.

Sé que es difícil no sucumbir a la nostalgia y dejarse besar por la tristeza.

También sé que a veces, solo algunas veces, nos envuelve un halo destructivo hacia nosotros mismos que nos opaca el alma dejándonos desorientados, desnutridos y asolados.

Y lo sé porque vivimos en un mundo real donde no dejan de pasar cosas para hacernos perder ese equilibrio, para hacernos sentirnos decepcionados o sentir una tristeza enorme cuando las cosas no se dan como a nosotros nos gustaría.

Sin embargo, somos mucho más de todo eso que nos sucede. Todas esas emociones encontradas nos están avisando que estamos vivos, que somos seres sintientes en continua evolución y que esa espiral evolutiva de la que formamos parte sigue ascendiendo y nosotros con ella.

No rechaces tus emociones, ni lo que éstas te hacen sentir.

Te hago una propuesta para ayudarte a conocerte mejor. Cuando una emoción llegue a ti, en lugar de rechazarla, reconócela, ponle nombre y acéptala con amor. Forma parte de ti, tanto si lo aceptas como si no. Si hoy se manifiesta es porque tiene algo que contarte sobre ti mismo, sobre esa historia que vas escribiendo cada día. Siempre eres tú, siempre es sobre ti, aunque el reflejo se muestre en la persona o situación que tienes al lado o frente a ti. La historia siempre va contigo, siempre es contigo, siempre eres tú. Eres tú quien ha de reconocer lo que la persona o situación le hace sentir y permanecer en la observación intentando eludir el juicio castigador hacia el otro o hacia ti mismo. Si caemos en el juicio, estaremos desviando la atención de nuevo de nosotros mismos que es donde debe estar. Y el ego sentirá que ha ganado de nuevo la batalla, cuando ni hay batalla ni se trata de ganar, sino de equilibrar en nuestro interior los balanceos que se producen fuera.

Entiendo que a veces hemos de pasar por ese “juicio” porque es donde nos conduce de forma automática la mente, que intenta eximirse de responsabilidades y culpas al tener a otro a quien culpar. Entiendo que esto también es un proceso más que forma parte de nuestro crecimiento personal y que es donde tu mente te empujará siempre. Pero cuando eres consciente de ello, el proceso comienza a cambiar poco a poco, hasta que te das cuenta que eres tú quien controla tu mente y no al revés. Eso sucede cuando te haces consciente de que no hay que buscar las respuestas en la acusación o crítica de la actuación del otro, sino ver qué te ha movido o removido a ti ese comportamiento y cómo lo solucionas en ti.

No obstante, esto no quiere decir que permitas el abuso hacia tu persona. Si lo que pueda haber ocurrido vulnera a tu persona o a tu propia libertad, la situación te estará indicando la necesidad de poner un límite. Recuerda que los límites no tienen el porqué ser drásticos o destructivos, los límites amorosos son aquellos que elegimos poner desde nuestro propio equilibrio interior y no desde la rabia o la frustración del momento.

Creo que estamos en un momento de la historia de la humanidad en el que hay que volver la mirada hacia uno mismo y comenzar a trabajar con nuestros sentimientos y emociones para redescubrirnos, reconectarnos y amarnos.

Y cuando no puedas verte, pídele a quien más te ame que lea las señales de tu cuerpo y tu alma para que puedas verte a través de sus ojos y respirar nuevamente la paz que hallarás en ti.

El tiempo es nuestro mejor aliado, pues es él quien nos ayuda a sanar y cerrar las heridas que se van produciendo en nuestro caminar. Si al tiempo le sumamos, consciencia, la sanación será mucho más rápida pues habrá una comprensión mayor de lo sucedido. Si al tiempo y a la consciencia le sumamos amor, la sanación será instantánea, pues el amor es el bálsamo que todo lo perdona y lo cura.

Ámate tanto como puedas, cuanto más te perdones y más consciente seas de ti mismo, más rápido será tu proceso de reconocimiento y reconexión. Cuanto más te ames, más podrás amar y agradecer todo cuanto te rodea y que te hace, a su vez, recordar el amor que eres cada día.

Cuando me amo, nos amo.

©Paqui Sánchez

 ©Paqui Sánchez

viernes, 8 de febrero de 2019

SI ME COPIAS, CÍTAME...



Si me copias, cítame…

Debido a algunos acontecimientos que han tenido lugar en los últimos días, me veo en la tesitura de escribir estas líneas para haceros partícipes de una importante decisión que he tomado.

Cualquier persona capaz de crear algo y compartirlo, sabe desde el momento que lo hace público, que puede ser plagiada. Pero apropiarse indebidamente de la creación de otro es un delito, no ya a efectos éticos y morales, sino sobre el que puede recaer todo el peso de la ley.

Cuando alguien te copia, en mi caso lo que escribo, y no te menciona, está incurriendo en un delito.

Desde que empecé a escribir y publicar en este blog a finales del año 2010, supe que me arriesgaba a ser plagiada, pero pensaba que las personas que llegaran aquí y quisieran compartir la información que yo publicaba en sus blogs y páginas de Facebook, serían respetuosos y tendrían la conciencia suficiente como para copiar también mi nombre debajo de los artículos y poner la fuente de donde obtenían la información que querían compartir con sus seguidores y/o amigos.

Eso es lo que yo hago. En muchas ocasiones he compartido escritos y artículos de otras personas y de otros blogs, pero siempre he respetado las fuentes y las autorías. Y cuando no había autores o me llegaba la información de autores diferentes, investigaba y contrastaba la información antes de publicar, si no encontraba nada publicaba como “Desconozco el autor”, a los que leéis y seguís el blog os suena, ¿verdad?

Hace unos meses Google me pidió retirar un artículo publicado porque alguien lo había denunciado y tuve que hacerlo. Un absurdo a mi entender porque era una oración de los indios nativos americanos que estaba por todos lados en la que no figuraba el nombre del autor y que yo tampoco había publicado como propia, obviamente. Pero un rastreador indicó a Google que me avisara para retirar (imágenes o texto como era en alemán nunca lo tuve claro porque tampoco respondieron al escrito que les envié) y al final tuve que retirar la publicación con más de 600 visitas para no ser denunciada.

Sin embargo, yo estoy hablando de mis escritos, de las cosas que yo escribo y firmo, lo que yo escribo y publico en mi blog o en mi página de Facebook (tanto en la fanpage, como en mi perfil personal). Estoy hablando de algo que yo creo y comparto sin ningún ánimo de lucro, simplemente con humildad y generosidad por si a alguien le sirve. Estoy hablando de las cosas que escribo y llevan mi nombre o el nombre de “Mágico Despertar” y que me voy encontrando por ahí recibiendo méritos y elogios, pero sin mi nombre puesto.

Estoy hablando de respeto, estoy diciendo que las autorías han de ser reconocidas, que pienses en ello cuando compartas algo de alguien, que pienses en el daño que le puedas estar haciendo al escritor si obvias su nombre sin darte cuenta o simplemente por el hecho de que no le has dado importancia al nombre, solo al mensaje.

Desde mi interior grito en silencio: “SÍ LA TIENE”. 


Es mi obra, es mi creación, lleva mi tiempo, lleva mi trabajo, mis horas y horas de escribir, borrar, reescribir, retocar... Hasta que me parece que está “perfecta” para ser entregada al mundo. Es mi obra y a veces lleva impresa mis lágrimas, mi dolor, mis heridas sangrantes, mis respiraciones profundas, mis emociones, mis risas, mis alegrías… Y siempre, siempre el pálpito de mi corazón en cada palabra que sale de mis manos y vuela hacia tus ojos. Quizá por eso me decís muchos que os llega al alma lo que escribo. Porque desde el alma escribo.

Durante estos 9 años que llevo por aquí, he pasado un proceso de aprendizaje con el tema de los plagios. Tengo que deciros que los primeros plagios que recuerdo se remontan a mi época de estudiante, a cuando estaba en la universidad y descubrimos que algunos de nuestros trabajos de campo estaban siendo utilizados por un profesor para “escribir” un libro que después publicó la Universidad. Como os decía, al principio, cuando me daba cuenta de que alguien me había copiado, me enfadaba mucho. Después empecé a aceptar, convenciéndome a mí misma que no pasaba nada, que yo debía estar por encima de todo eso, que debía ser humilde, que yo era capaz de seguir creando… Aprendí a respirar para no explotar, aunque a veces me seguían rechinando los dientes y a mirar hacia otro lado porque además me resultaba extremadamente violento confrontar al plagiador para pedirle explicaciones, más bien acababa dándolas yo.

Pero hace una par de días ocurría algo en el muro de una amiga de Facebook con una oración que alguien estaba utilizando como propia cuando ella era la autora. A las pocas horas me aparece una publicación de uno de mis contactos con algo que yo había publicado unos días antes, pero sin mi nombre. Todo esto me hizo pensar. Me hizo pensar que cada vez que he girado la cabeza para no querer ver que me copiaban por no saber enfrentarme a las consecuencias, yo he sido la primera que he perdido el respeto por mí misma y por mi trabajo. Me hizo pensar que no se trata de “estar por encima de…”, que no se trata de “no pasa nada, yo puedo seguir escribiendo y creando…”, no se trata de “si te copian será porque lo estás haciendo muy bien, siéntete orgullosa de ello”… No, de lo que se trata es de hacer respetar mi trabajo. Tan solo de eso.

Se trata de hacer ver a quien no puede verlo por sí mismo que si me copias y no me citas estás delinquiendo y que de ahora en adelante, si me entero, si lo veo, si te pillo…, voy a ejercer el derecho que la ley me otorga y te voy a denunciar.

Parece que los humanos nos estamos acostumbrando muy fácilmente a que “todo vale” y no es así. “Ancha es Castilla” dice el refrán, pero no nos equivoquemos, que no “todo vale”, y por muy “ancha que sea Castilla”, también tiene sus límites marcados. A veces necesitamos “leyes y normas” para no perdernos, para no confundirnos, para clarificarnos y saber dónde están los límites y el respeto por nosotros mismos y por el otro. Necesitamos que nos recuerden que si quieres que te respeten, has de respetar y si no respetas por el motivo que sea, hay unas consecuencias que deberás asumir. La ley de Causa-Efecto, como principio fundamental del Universo nos lo enseña constantemente.  No se trata de culpas, ni de buscar culpables, sino de asumir responsabilidades y actuar en consecuencia.


Por tanto, os digo que no volveré a dejar un plagio impune. Que de ahora en adelante, cuando vea un plagio dejaré un mensaje y si el mensaje no se atiende, tendrá consecuencias. Será la causa de que me hayas copiado sin citarme y no rectifiques tu delito.

Todo lo que escribo y publico es para compartir, para expandirlo, para que llegue a quien tenga que llegar, a quien lo necesite y le sirva. Pero por favor, si copias y pegas en vez de compartir, cítame.

Si me respetas te lo agradeceré eternamente, si no me respetas, seré yo quien deberá respetarse y la forma de hacerlo será denunciándote.

Nuevo slogan: “Si me copias, cítame… Si no me mencionas, habrá consecuencias”.

No puedo dejar de ser quien soy por miedo, no puedo dejar de escribir y compartir con vosotros mis escritos por miedo a ser plagiada y no lo voy a hacer. Simplemente voy a quererme un poquito más demostrándome que me respeto y me amo al defender mi trabajo de quien no sabe valorarlo, ni apreciarlo y por eso cree que puede “robarlo” sin asumir consecuencias.

Gracias por vuestra infinita comprensión y paciencia.

AlmAbrazo de Paz y cálida Luz para todos vosotros y vosotras.

©Paqui Sánchez

©Paqui Sánchez