Chat gratis

Gracias por Estar. ¡Buen Camino!

Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

lunes, 28 de septiembre de 2015

LA LEYENDA DEL SOL Y LA LUNA



 La leyenda del Sol y la Luna

Cuando el Sol y la Luna se encontraron por primera vez, se enamoraron apasionada y perdidamente y a partir de ahí comenzaron a vivir un gran amor.

En aquel momento, el mundo aún no existía. El día  que Dios decidió crearlo, decidió que ellos serían los protagonistas de cada día y para ellos les daría un toque especial... ¡El brillo!

Quedó decidido también que el Sol sería el encargado de iluminar el día, mientras que la Luna iluminaría la noche. Sin embargo esta decisión les obligaría a vivir separados.

Les invadió una gran tristeza  y cuando se dieron cuenta de que nunca más se encontrarían, la Luna  fue quedándose cada vez más angustiada. A pesar del brillo dado por Dios,  cada vez estaba más triste y solitaria.

El Sol a su vez, había ganado un título de nobleza que lo reconocía como "Astro Rey", pero sintiendo a su compañera tan abatida, eso tampoco le hizo feliz.

Dios, viendo esto, les llamó y les explicó:

- No debéis  estar tristes, ambos ahora  poseéis un brillo propio. Tú, Luna, iluminarás las noches frías y calientes, encantarás a los enamorados y serás frecuentemente protagonista de hermosas poesías. En cuanto a ti, Sol, sustentarás ese título porque serás el más importante de los astros, iluminarás la tierra durante el día, proporcionarás calor al ser humano y tu simple presencia hará a las personas más felices.

La Luna se entristeció mucho más con su terrible destino y lloró amargamente... y el Sol, al verla sufrir tanto, decidió que no podría dejarla que se hundiera más, tendría que darle fuerzas y ayudarle a aceptar lo que Dios había decidido.

Siendo su preocupación por ella tan grande, resolvió hacer un pedido especial a Dios:

- Señor –le dijo-, ayuda a la Luna por favor,  es más frágil que yo, no soportará la soledad...

Y Dios, en su inmensa bondad, creó entonces las estrellas para que le hicieran compañía a la Luna.

Desde entonces, cuando la Luna está muy triste recurre a las estrellas, que hacen de todo lo posible para consolarla, pero casi nunca consiguen arrancarle toda la tristeza que la embarga.

Hoy, ambos viven así... separados, el Sol finge que es feliz, y la Luna no consigue disimular que no lo es.

El Sol arde de pasión por la Luna y ella vive en las tinieblas de su añoranza. Dicen que la orden de Dios era que la Luna debería de ser siempre llena y luminosa, pero no lo consiguió... porque es mujer, y una mujer tiene fases.

Cuando es feliz, consigue ser Llena, pero cuando es infeliz es menguante y cuando es menguante ni siquiera es posible apreciar su brillo.

Luna y Sol siguen su destino. Él, solitario pero fuerte; ella, acompañada de estrellas, pero más frágil.

Los hombres intentan, constantemente, conquistarla, ¡cómo si eso fuese posible! Algunos han ido incluso hasta ella, pero han vuelto siempre solos. Nadie jamás consiguió traerla hasta la tierra, nadie, realmente, consiguió conquistarla, por más que lo intentaron.

Sucede que Dios decidió que ningún amor en este mundo fuese del todo imposible, ni siquiera el de la Luna y el del  Sol... Fue entonces cuando decidió crear un momento de unión entre los dos, el eclipse.

Hoy Sol y Luna viven esperando ese instante,  esos raros momentos que les fueron concedidos y que tanto cuesta, sucedan.

Cuando mires al cielo, a partir de ahora, y veas que el Sol cubre la Luna, es porque se acuesta sobre ella y comienzan a amarse. Es a ese acto de amor al que se le dio el nombre de eclipse.

Cuando es el Sol el que le hace el amor a la Luna, el brillo de su éxtasis es tan grande que se aconseja no mirar al cielo en ese momento, porque los ojos humanos pueden cegarse al ver tanto amor.

Sin embargo cuando es la Luna la que le hace el amor al Sol, permite que podamos ver la grandeza de su amor sin necesidad de protección, pues es tal su alegría y su belleza que desea compartirla con todos.

Tú ya sabías que en la tierra existen el Sol y la Luna... y también habrás oído hablar de la existencia de los eclipses… pero seguro que nunca nadie te había dado esta explicación.



Ayer, un amigo de “El Mágico Despertar de los Sentidos” de Facebook nos regaló en un post esta historia de la leyenda del Sol y la Luna. Cuando la leí me encantó, me emocionó y aunque estaba en portugués, la entendí y más o menos he conseguido traducirla.

Como es tan bella, quiero compartirla con todos vosotros. Manteniendo la historia, debo confesar que he adornado algunas palabras e inventado algún parrafito para hacerla más bonita todavía. Pero está casi igual que la recibí, conserva plenamente su esencia, tan sólo la he embellecido un poquito más. Y es que no puedo evitarlo, cuando me pongo a escribir, me emociono. J

Seguro que de ahora en adelante cada vez que haya un eclipse de sol o de luna, nos acordaremos de esta historia en la que, entre líneas, se pueden leer muchísimas cosas.

Esta historia se repite también entre muchas almas, que se encuentran cercanas y sin embargo han de vivir vidas separadas, quizá porque tengan que trabajar el desapego del alma, quizá porque es una lección más que han de aprender, o tal vez porque simplemente no toca compartir vida. ¿Quién sabe?

El alma se reconoce y el Ser siente: “Te conozco, sé de ti, pero también sé que no puedo estar contigo, ni tú conmigo. Porque aunque sepa que te amo sobre todas las cosas, algo dentro de mí me dice, que esta vez, no toca.”

Cuando esto sucede, hay algo muy importante que ayuda a aceptar esa separación “temporal” entre almas complementarias (algunos las llaman gemelas, otros llamas gemelas…) Y esto es, en el momento en el que tomas consciencia del Principio de Unidad y sientes que parte de esa alma está viviendo en ti, formando parte de tus células, de tu piel, de tu carne, de tus huesos, de tu sangre, de tu esencia… respira en ti y tú a través de ella, está en todo lo que eres, lo que aprendes, lo que recuerdas… Del mismo modo que tú formas parte de ella.

Solo me queda dar las gracias a Samuel Ferreira Azevedo por este regalo tan maravilloso que nos hizo ayer.

Paqui Sánchez

Awen


©Ahava Iesu

Síguenos en Facebook dándole al botón "Me gusta"

Conócete a Través de la Numerología

La Frase del Día...

La Receta de Hoy...