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Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

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viernes, 23 de diciembre de 2011

ES NAVIDAD...



*•.¸¸.•**•.¸¸.•**•.¸¸.•*Es Navidad *•.¸¸.•**•.¸¸.•**•.¸¸.•*
El pasado año, cuando este blog acababa prácticamente de nacer, en una pequeña felicitación de Navidad que os dejé, hablaba de la importancia del perdón y os ofrecía una pequeña terapia en forma de receta para perdonar tanto a los demás como a uno mismo.

Este año, mi objetivo es otro, este año quiero hablar de la GRATITUD. De la importancia de agradecer cada día todo lo que tenemos, todo lo que llega a nuestras vidas ya sean personas, situaciones, cosas materiales, etc. y también todo lo que se marcha de ella.

Es muy importante agradecer por todo lo que se aleja, se marcha, se va, por lo que perdemos… Todo lo que tuvimos un día y estuvo con nosotros tuvo una razón de ser, tuvo un motivo, un significado e hizo su papel, por tanto debemos agradecer por ello a la vez que debemos aprender a soltar para que lo que ya no tenga que estar con nosotros se pueda marchar a su lugar, libremente, sin resistencia, sin dolor, con amor.

Cuando todo va bien, es mucho más fácil ser agradecido. Aunque “dar las gracias” es una costumbre que no todos tienen integrada. Pero cuando las cosas no son como nos gustaría, es muy fácil llenarlo todo de culpas y culpables. Para algunos los culpables siempre estarán fuera, otros se incluirán en el autocastigo y cargarán con parte de esas culpas.

Sin embargo, yo os quiero decir que este paso no es necesario. Con las culpas no solucionamos nada, cada uno debe comprender y asumir la parte de responsabilidad que tiene en todo cuanto acontece en su vida y en cada decisión que toma. La “culpa” es un modo, a veces doloroso, de escondernos para no solucionar nada, mientras estamos culpando a otros o autoculpándonos por algo, no estamos creando una solución a eso que vemos como un “problema”, no estamos interesados en solventar lo que nos aqueja, sino en quedarnos en el enfado y en la queja. Y nos cargamos de razón, aun sin ella, para tener nuestra propia contienda, a veces incluso en solitario.

Cuando las cosas no van como a nosotros nos gustaría es cuando más debemos dar las gracias, porque esa persona que nos está haciendo la vida imposible, esa situación que nos sobrepasa, esa enfermedad que nos está destruyendo, eso que tanto deseamos y no llega… es nuestro maestro.

Cuando estás en una situación que no te agrada, pregúntate porqué te está sucediendo justo eso. Observa tu vida para darte cuenta si es algo que se repite de tanto en tanto o si es una situación nueva que no habías vivido nunca… hay un lenguaje cósmico invisible al que muy pocas personas prestan atención,  pero que nos está revelando a gritos porqué nos pasan las cosas. Ese lenguaje se aprende cuando somos receptivos, cuando decidimos abrir nuestras mentes a nuevas ideas, a nuevas maneras de resolver las cosas, de entenderlas, de comprender que en todo lo que nos sucede tenemos parte de responsabilidad y aprendizaje.

Si las cosas no salen como quieres, no son como tú deseas… pregúntate porqué y, date tiempo para que la respuesta llegue a ti antes de seguir adelante.

Sé agradecido en todo momento, cuando te vaya bien y cuando tú creas que no te está yendo tan bien. Quizá se trate solamente de una apreciación “irreal” por tu parte y no te esté yendo tan “mal” como piensas.

Puedes agradecer cada amanecer por tener un nuevo día, porque sea diferente, por llenarlo de colores y sonrisas, por estar junto a los tuyos, por cada gesto de bondad por parte de los que te rodean, por cada buena noticia, por cada alegría en los demás. Agradece por poder respirar, por la paz, por tener capacidad para sentir y para amar.

Agradece por el Sol, por la Luna, por las estrellas, por la lluvia, por el viento, por los árboles, las flores, los ríos, los lagos, el mar… Por los paisajes y los lugares que nos regala este planeta, por la tierra, por el alimento...

Agradece a la Madre Tierra porque te nutre, porque te sostiene, porque te da un hogar, porque te acuna, porque limpia tus energías, porque te mantiene conectado a la vida. Y agradece al Padre Cielo porque te manda amor cada día, nuevas ideas para crear, para crecer, para tener la vida que deseas. Agradece por ser ese puente de unión entre estas dos energías, por estar en medio de ellas cumpliendo con tu papel, en el momento justo, en el lugar adecuado, en el tiempo correcto, en el aquí y en el ahora.

Pero agradece también por las lágrimas porque ellas ten enseñan que hay risas y sonrisas y que sólo de tu actitud depende decidir en qué lado te quieres poner. Agradece por la tristeza porque ella te muestra la alegría, y permítete, de vez en cuando, tener estas emociones porque actúan como fuerzas compensatorias en ti.

Agradece por el problema que te ayuda a despertar tu imaginación y tu creatividad para resolverlo. Porque ha venido a ti para hacerte crecer. Agradece por esa persona que te incordia, que te molesta continuamente, que no te gusta porque está ahí para que transciendas todo lo que sientes y te está ayudando a crecer. Algunas veces te estará mostrando una parte de ti que te niegas a ver o que no te permites ser y otras veces estará reflejando tus propias quejas y lamentos. Dile: “gracias por estar ahí, porque contigo estoy aprendiendo continuamente”. Agradece por esa enfermedad que no hace más que manifestar una desconexión con algo de alguna parte de ti, con la vida, con la alegría, con la dulzura, con la confianza, con la autoestima, contigo mismo. La enfermedad viene a mostrarte tu valentía, tu fortaleza, tu tesón y a enseñarte sobre tu historia familiar, sobre tus antepasados, sobre ti mismo.

Agradece por adelantado lo que pides a tus guías, a tus ángeles, a tus maestros, a Dios, al Universo y vuelve a agradecerlo cuando te haya sido concedido. Y sé agradecido si el deseo no se cumple e investiga si eso que has pedido es lo más apropiado para tu vida. Muchas veces pensamos que sí, pero con el tiempo nos damos cuenta de que el camino era otro y entonces comprendemos porqué ese “deseo”  o ese “sueño” no fructificó.

Continuamente estamos siendo guiados para cumplir con nuestro destino. Nuestra alma tiene una misión y su deseo es cumplirla, cuando te alejas de lo que tienes que hacer se pone triste e intenta reconducirte para que encuentres tu camino. Es por ello que muchas veces pedimos cosas que no nos llegan del modo en el que deseamos que lo hicieran.

Mi deseo en estas fechas tan especiales es que te pongas en conexión con tu alma y que le preguntes cuál es su misión, su misión es tu misión y sólo cuando estés cumpliendo con ella te podrás sentir tan pleno, tan en paz, tan en calma... que nada más importará porque habrás encontrado la razón más importante para vivir y para agradecer cada día de tu vida.

Haz que cada día sea una fiesta en tu vida, haz que cada día puedas vivir una Navidad interna dentro de ti. Una Navidad donde lo importante sea esa conexión contigo mismo, donde puedas reconocer tus emociones y expresarlas libremente sin dañarte, sin dañar a nadie… para poder sanarte. Y donde lo menos importante sea todo eso que para ti está demás, que sobra, que no te dice nada, que no ves positivo, que no te gusta, que no deseas, que no quieres contigo.

Con inmensa gratitud y todo el amor que llevo dentro de mi corazón, os agradezco que hayáis compartido conmigo este año. Recordad el verdadero sentido y sentir de la Navidad y vivamos en un gran gozo y en agradecimiento constante el Nacimiento del Niño Dios.

"FELIZ NAVIDAD
FELICES SUEÑOS
FELIZ 2012
FELIZ Y PRÓSPERA VIDA
A TODOS Y TODAS"


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 © Ahava Iesu
A lo largo de este año he pasado por distintos procesos, llamémosles evolutivos, y he utilizado distintos nombres para firmar las cosas que he ido publicando. Os doy una sucinta explicación para deciros que Paqui Sánchez, Francisca, Fran S y Ahava Iesu soy siempre yo, somos la misma persona, el mismo “yo”.
Paqui Sánchez es mi nombre, el nombre con el que abrí el blog y comencé a publicar, después, sobre marzo tuve una reconciliación con mis orígenes, con mi nombre propio y decidí firmar como Francisca. Poco después de tomar esta decisión cambié mi firma y comencé a utilizar Fran S. 
Soy escritora, hace años que escribo y me apetecía un pseudónimo para firmar mi obra, no sentía que Fran S era el nombre que debían llevar mis escritos y como un milagro "Ahava Iesu" llegó a mí. Lo que me hizo sentir fue tan especial que decidí utilizarlo, de hecho ayer llevé mi último libro “Halla tu Luz. Meditaciones para niños y padres despiertos” al Registro de la Propiedad Intelectual y quedó registrado este nombre como mi pseudónimo.
Os cuento esta pequeña historia porque yo soy muy curiosa 
y me pregunto si el haber visto tantos cambios 
de nombre a lo largo de este tiempo no os ha provocado 
cierta confusión. 
Así todo queda aclarado y explicado. 
¡Feliz Navidad!

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