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Somos Puentes de Luz que Unen la Tierra con el Cielo

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jueves, 8 de septiembre de 2011

NUEVA FÁBULA DE LA LIEBRE Y LA TORTUGA...





Nueva Fábula de la Liebre y la Tortuga

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el argumento, decidieron correr una carrera. Eligieron una ruta y comenzaron la competencia. La liebre arrancó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante algún tiempo. Luego, al ver que llevaba mucha ventaja, decidió sentarse bajo un árbol para descansar un rato, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se durmió. La tortuga, que andaba con paso lento, la alcanzó, la superó y terminó primera, declarándose vencedora indiscutible.

Moraleja: Los lentos y estables ganan la carrera.


 Pero la historia no termina aquí: la liebre, decepcionada tras haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció sus errores. Descubrió que había perdido la carrera por ser presumida y descuidada. Si no hubiera dado tantas cosas por supuestas, nunca la hubiesen vencido. Entonces desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió de principio a fin y su triunfo fue evidente.

Moraleja: Los rápidos y tenaces vencen a los lentos y estables.




Pero la historia tampoco termina aquí: Tras ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. Como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería. Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr sobre una ruta ligeramente diferente. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. Mientras la liebre, que no sabía nadar, se preguntaba "¿qué hago ahora?", la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso y terminó en primer lugar.

Moraleja: Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan primeros.



Pero la historia tampoco termina aquí: el tiempo pasó, y tanto compartieron la liebre y la tortuga, que terminaron haciéndose buenas amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río con la liebre sobre su caparazón y, sobre la orilla de enfrente, la liebre cargó nuevamente a la tortuga hasta la meta. Como alcanzaron la línea de llegada en un tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que aquella que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja: Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las habilidades de cada uno, no seremos completamente efectivos. Siempre existirán situaciones para las cuales no estamos preparados y que otras personas pueden enfrentar mejor.


 La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital: cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, complementamos capacidades, compensamos defectos, potenciamos nuestros recursos... ¡y obtenemos mejores resultados!

La Felicidad es el Camino

Durante largo tiempo me pareció que la vida estaba a punto de comenzar, la vida de verdad.

Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo que resolver, algún asunto sin terminar, algo que esperar, algo que realizar, y entonces la vida comenzaría.

Hasta que me di cuenta de que estos obstáculos eran Mi Vida.

Esta perspectiva me ha ayudado a ver que no hay un camino hacia la felicidad.

La felicidad es el camino.

Así que, atesora cada momento que tienes, y recuerda que la Vida está hecha de ese tiempo, y que el tiempo no espera por nadie.

Así que, deja de esperar hasta que termines la escuela, hasta que vuelvas a la escuela, hasta que bajes diez kilos, hasta que tengas hijos, hasta que tus hijos se vayan de casa, hasta que encuentres pareja, hasta que te divorcies, hasta el viernes por la noche, hasta el domingo por la mañana, hasta la primavera, el verano, el otoño o el invierno, o hasta que mueras, para decidir que no hay mejor momento que este para ser feliz...

La felicidad es un trayecto, no un destino.

Desconozco el autor
¡Feliz retorno de las vacaciones a todos! como ya sabéis que me gustan mucho los cuentos, volvemos con otro con un toque de humor  que nos ayudará a pensar un poco. 

Los tiempos cambian y los más inteligentes no son los que más saben, han ido a más universidades o los eruditos más sabios, sino aquellos que mejor y más rápidamente saben adaptarse a los vientos de cambio que soplan y soplan sin descanso y sin final.

¡Abrazos con toques de color que alegren vuestros días y vuestras noches! 

¡Felices momentos llenos de silencio, paz y tranquilidad!

© Fran S

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