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Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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sábado, 24 de septiembre de 2011

LOS EQUINOCCIOS Y LOS COLORES DEL OTOÑO





¿Alguien dijo alguna vez que el otoño carecía de luz, calor y color?




EQUINOCCIO DE OTOÑO

Hoy 23 de Septiembre el Sol entra en la constelación de libra, y con ello iniciamos el equinoccio autumnal en el hemisferio norte. 

Hoy, el Sol cruza el ecuador produciendo una equidistancia entre los dos polos de la Tierra. Momento único en el correr de las estaciones.


En el hemisferio sur, por otro lado, se celebra el equinoccio vernal, anunciando la llegada de la primavera que con su explosión de luz y despertar se dirige hacia su máximo esplendor, madurez y sazón con la eclosión del verano.


Con la llegada del otoño comienza una nueva estación caracterizada por los cambios tanto en la Tierra como en las personas.


El otoño simboliza el recogimiento, la maduración de los últimos frutos, la recogida de las cosechas estivas cuyos frutos se almacenan y la plantación de las últimas hasta la llegada del invierno.


La Madre Naturaleza nos regala su último esplendor vistiéndose de hojas ocres, anaranjadas y doradas que susurran y caen con suave crujir para arremolinarse entre los pies de los árboles y ser barridas por el viento en un camino sin remedio hacia la muerte del invierno. Las nuevas semillas son transportadas y esparcidas por el viento que se torna frío y agresivo.


El sol asoma tímidamente sus pálidos rayos, la luz se disipa dando lugar al recogimiento y a días más frescos. Estamos más fuertes intelectualmente, y el alma se prepara para la gran transformación que vendrá en un constante cambio y renovación de las energías.



Si atendemos a los rituales paganos, esta fecha está considerada como el momento óptimo para dar gracias a la Tierra por su abundancia, compartir los frutos y rendir tributo a los mayores y a los ancestros, toda vez que pedir prosperidad para las nuevas cosechas.



Según la Rueda Chamánica, el equinoccio es la época crítica de los cambios, como ya hemos apuntdo. Es un tiempo de balance, donde el poder interior impulsa a proyectarse, impulso que afecta, cambia y transforma tornándonos más sensibles ante todo lo que nos rodea. Por eso, necesitaremos encontrar un punto de equilibrio vital para sentirnos bien.



Todo lo conquistado se transforma en fuerza potencial, que alimenta el vientre del renacimiento personal, así también la tierra toma todo lo que le damos y lo transforma en nutrientes y alimento para su ser.



El equinoccio nos enseña que todo termina para poder Re-Nacer de nuevo mostrándonos con ello el ciclo infinito y eterno  de la Vida.



El equinoccio también simboliza el punto de equilibrio entre la luz y la oscuridad, el día y la noche —los hermanos, deidades de la noche y el día: Set y Osiris, Tezcatlipoca y Queztalcóatl fundiéndose por un momento en una unidad solar, mostrándonos que realmente somos Uno y dos, ni tres... En casi todo el mundo, salvo en los polos, el 23 de septiembre el día dura casi exactamente igual que la noche (eso es lo que significa equinoccio: aequs nox: noche igual), aunque en realidad esta es una aproximación, ya que el día no durará exactamente 12 horas en todas partes (lo que se conoce como equilux). También en este día la salida del Sol se alineará exactamente con el Este y su puesta estará exactamente alineada con el Oeste.



Los mayas construyeron varios templos alineados teniendo en cuenta este fenómeno. Particularmente famoso es el descenso de la serpiente en la pirámide de Kukulkan en Chichen-Itza (el lugar de los brujos del agua). Este fenómeno de arquitectura óptica convoca a miles de personas en cada equinoccio, turistas new age y curiosos que  visitan este sitio maya en Yucatán para observar un rayo de luz solar —que representa a Kukulcan, la serpiente del cielo— descender sobre las fauces de una serpiente de piedra. La serpiente de luz dura aproximadamente 40 minutos, lapso durante el cual muchas personas buscan cargarse de energía cósmica. Pero más allá de esto, es indudable que el fenómeno forma parte de la maestría de los mayas al materializar en su arquitectura un poderoso símbolo: el de la unión entre el cielo y la tierra —Kukulkan, serpiente-quetzal— y el del cambio de piel —una nueva estación— en la figura de la serpiente, que también representa la energía vital o Kundalini. La pirámide de Kukulkan tiene 4 lados con 91 escalones cada uno y una plataforma, lo cual suma 365, en una construcción eminentemente solar.


También es notable la alineación entre el sol del amanecer del equinoccio y el portal en el Templo de las Siete Muñecas de Dzibilchaltun. Una forma extática para presenciar la renovación del año envuelto en la entrada de la luz y tal vez practicar un poco de “sungazing” para recibir la energía sagrada del Sol y atesorarla, en preparación al descenso hacia el inframundo que simbólicamente supone el invierno.


El Día y La Noche estarán en Perfecta Armonía. Los Opuestos o complementarios (como gustan llamarlos en Oriente) en Perfecto Equilibrio.



Los Equinoccios son el mejor momento energéticamente hablando para recibir la energía del Sol y poderla conectar con la del corazón de nuestra madre cósmica, la Tierra. Hoy somos canales de luz armonizando y equilibrando las energías entre lo que hay arriba y lo que encontramos abajo, un vórtice de energía renovadora que se dirige hacia el ocaso del invierno, de donde tomará fuerzas para renacer de nuevo en la primavera, donde están nuestros amigos del sur.


Y hoy el otoño, aquí, en este pequeño lugar del planeta y del gran Universo, nos regala sus primeras lluvias que son muy bien venidas tras un verano caluroso, ventoso y seco.


Recopilado de distintas fuentes de la red y elaborado por mí con mi toque propio y personal. Sólo la parte que habla de los mayas está copida prácticamente tal cual la encontré del blog Pijama Surf.
 

© Fran S 

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