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Somos Puentes de Luz que unen la Tierra con el Cielo

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martes, 21 de junio de 2011

BARRIENDO IMPUREZAS ~ CUENTO TIBETANO




 BARRIENDO IMPUREZAS

Cuento tibetano

Cuentan que un hombre mayor que había recorrido años y kilómetros en la búsqueda del camino espiritual, se topó un día con un monasterio perdido en las sierras.

Al llegar allí, tocó a la puerta y pidió a los monjes que le permitieran quedarse a vivir en ese lugar para recibir enseñanzas espirituales.

El hombre era analfabeto, muy poco ilustrado, y los monjes se dieron cuenta de que ni siquiera podría leer los textos sagrados, pero al verlo tan motivado decidieron aceptarlo.

Los monjes comenzaron a darle, sin embargo, tareas que, en un principio, no parecían muy espirituales...
 
- Te encargarás de barrer el claustro todos los días –le dijeron.

El hombre estaba feliz. Al menos, pensó, podría reconfortarse con el silencio reinante en el lugar y disfrutar de la paz del monasterio, lejos del mundanal ruido.

Pasaron los meses, y en el rostro del anciano comenzaron a dibujarse rasgos más serenos, se lo veía contento, con una expresión luminosa en el rostro y mucha calma.

Los monjes se dieron cuenta de que el hombre estaba evolucionando en la senda de la paz espiritual de una manera notable.

Un día le preguntaron:

- ¿Puedes decirnos qué práctica sigues para hallar sosiego y tener tanta paz interior?

- Nada en especial. Todos los días, con mucho amor, barro el patio lo mejor que puedo.

Y al hacerlo, también siento que barro de mí todas las impurezas de mi corazón, borro los malos sentimientos y elimino totalmente la suciedad de mi alma.

De este modo el hombre se fue tornando un ejemplo para los monjes, quienes comenzaron a admirarlo y a ofrecerles tareas más importantes, pero el anciano prefirió seguir barriendo las impurezas.

Y cuentan que un día su corazón quedó tan limpio y puro que despertó a la conciencia universal, y aún así, continuó barriendo.

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“Hay dos maneras de difundir la luz, ser la lámpara que la emite, o el espejo que la refleja".
Lin Yutang

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Este cuento me lo mandó hace unos días Suzzane Powell, también está publicado en su blog, si pincháis aquí podéis acceder a él y a su blog que está lleno de información muy interesante.

Suzzane, te damos las gracias de nuevo por hacernos partícipes de tus publicaciones.

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 Yo también voy a hacerme con una escoba, pues todavía me queda mucho por limpiar y no hay más gozo que hallar la paz que brota desde dentro cuando todo lo de fuera está en su lugar.

Y realmente así es, os invito a que lo comprobéis por vosotros mismos, cuando hay orden en el exterior y todo está en su sitio y muy limpito, también se da ese orden en nuestro interior. Somos un reflejo constante de lo que llevamos dentro y para alcanzar la iluminación no es necesario seguir a ningún gurú o maestro externo, sino al maestro interior que cada uno lleva dentro de sí que será el que nos dará la paz, la sabiduría y el sosiego necesarios para alcanzar el Cielo en la Tierra.

Para que nuestra luz interior brille y nos ilumine a nosotros mismos y a todo aquel que se deje impregnar de nuestra esencia divina y le ayude a despertar la suya propia.

Cuando sientas “caos” externo, ponte a arreglar armarios, deshazte de todo aquello que ya no sirve en tu vida, regálalo a quien pueda necesitarlo si no quieres tirarlo, ordena, limpia, barre… Y verás como todo vuelve a recobrar su sitio y el caos encuentra su orden.


© Fran S 


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